Recortes sin lágrimas

La subida del IRPF y la implantación del copago-repago sanitario han quitado capacidad adquisitiva a los pensionistas, que no andaban precisamente muy sobrados, y menos en los últimos tiempos en que muchos de ellos son auténticos salvavidas de hijos y nietos.

Los funcionarios cobran cada vez menos, con el 5% que les ha reducido el Gobierno de Canarias tras el palo recibido por la Comunidad en los Presupuestos Generales del Estado (PGE); y con la reciente eliminación de su paga extra de Navidad, anunciada este miércoles en el Congreso de los Diputados por Mariano Rajoy.  Muchos interinos y laborales tienen sobre su cabeza la espada que los puede decapitar laboralmente y expulsarlos de su empleo en las administraciones. Más de 690.000 laborales de la administración central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos están en el punto de mira de Montoro Manostijeras.

El desempleo sigue creciendo y el Ejecutivo central reduce las prestaciones a partir del séptimo mes.  Cuando ya hay, solo en Canarias, 121.000 parados que no reciben ninguna; en el Estado son ya 2,2 millones y se calcula que ascenderán a dos millones y medio a final de año.

Becas

El deterioro es cada vez más evidente en la sanidad y en la educación públicas, en esta última con wertianas decisiones como la congelación de las becas y el aumento brutal de las tasas universitarias, así como la elevación del número de alumnos por aula, que castigará a los más débiles.

Somos, en definitiva, más pobres que ayer y, con toda seguridad, menos pobres que mañana.

En poco más de seis meses, el Gobierno del PP ha tomado numerosas decisiones que restringen o eliminan derechos, que facilitan el despido, que aumentan la presión fiscal sobre la ciudadanía al tiempo que amnistían a los grandes defraudadores, que rebajan sustancialmente la equidad que aportan los servicios públicos. Políticas que han sido rechazadas en numerosas movilizaciones, las más masivas, con diferencia, las desarrolladas el pasado 29 de marzo.

Y hace unos días, el presidente del Gobierno español amenazaba con nuevos recortes, con más subidas impositivas, con más sufrimientos. Esta semana tocó el IVA (el tipo reducido del 8% al 10%, y el general del 18% al 21%) el mismo impuesto que cuando lo elevó el PSOE constituía “un sablazo a los ciudadanos” y “una muestra de la inoperancia de Zapatero”, según el desmemoriado Rajoy. Hasta Esperanza Aguirre lideró una insumisión contra la subida del IVA, con recogida de firmas incluida.

Hecatombe

Sin embargo, las encuestas, sean de un instituto sociológico u otro, procedan del CIS o de entidades privadas, se empeñan en mostrar una foto en la que el PP se desgasta de forma leve con relación a la dureza de las medidas adoptadas, mientras, paradójicamente, continúa el declive del principal partido de la oposición, el PSOE, que no se beneficia en modo alguno del descontento existente en amplias capas sociales.

Aunque está lejos aún de sufrir lo que le ha ocurrido a su homólogo griego, que ha dejado de ser la referencia de izquierdas, superado por Syriza, que en la última convocatoria duplicó ampliamente al PASOK. Y, a pesar de que los socialistas españoles siguen grogui, considero que no hay todavía condiciones para que se produzca un sorpasso, es decir, para que IU sustituya al PSOE como primera fuerza de la izquierda en votos y escaños.

La reciente encuesta de Metroscopia para El País (Clima social en España, julio de 2012), confirma lo que he venido señalando. Desde junio de 2011 a hoy, en un año, el PP ha perdido 7,8 puntos en intención de voto, al pasar del 44,8% al 37%. Mientras que, en el mismo período, el PSOE ha bajado una décima más, 7,9 puntos, al quedarse en un 23,1% en julio frente al 31%. Si tomamos como referencia las elecciones generales,  el PP pierde 7,6 puntos desde entonces; y el PSOE se queda en un 23,1%, es decir, baja 5,6 puntos respecto al 28,7 logrado el 20-N, un resultado que fue una verdadera hecatombe y que hoy podría ser peor aún.

En el último mes, de junio a julio de 2012, el PSOE pierde casi 3 puntos, al pasar del 25,9% al 23,1%. Traducido a porcentaje de votos, esos 2,8 puntos significan que a los socialistas se le han volatizado un 11,5% de posibles votantes en tan corto período de tiempo.

De la hemorragia socialista se benefician IU y UPyD, que mejoran de manera significativa su apoyo ciudadano. A los de Cayo Lara, la también cercana encuesta del Instituto DYM para el diario Abc les pronostica que duplicarían hoy los resultados, pasando del 7% al 13,9%. Y la de El País los coloca ya a 9,9 puntos del PSOE, distancia más cercana que la que separa a los de Rubalcaba del partido de Rajoy: 13,9, según El País y 13,7 según Abc. El crecimiento de los de Rosa Díez es también muy relevante.

Cómoda mayoría

Con ese panorama, con una derecha conservadora estatalista unificada en una organización que saca un porcentaje muy similar (37%) al de las dos fuerzas de izquierdas juntas (36,3%), el PP se aseguraría una cómoda mayoría.

Las razones de esta situación crítica del PSOE a ocho meses de las pasadas generales son múltiples. Cierto es que una parte de la ciudadanía les responsabiliza de su gestión, con Zapatero al frente, de la crisis económica y no parece estar dispuesta a olvidar fácilmente; y, también, que sus recetas contra la crisis, algunas muy parecidas a las conservadoras de hoy, le produjeron una sangría por su izquierda en los últimos años de la que parece que no se han recuperado.

Cierto es, también, que el electorado conservador lo es de manera efectiva: desconfía del presidente Rajoy, suspende a todos sus ministros, pero si se abrieran las urnas volvería a llenarlas de azules gaviotas. Mientras el electorado socialista es mucho más exigente con los suyos y, además, mucho más volátil.

Continuismo

Pero junto a todo ello, que influye sin duda, creo que el PSOE no ha sido capaz de desarrollar una oposición convincente ni representar los anhelos de la gente que peor lo está pasando. Y que, asimismo, su Congreso Federal y la elección de Alfredo Pérez Rubalcaba como secretario general ha generado tanto abrigo y tanta seguridad interna -al apostar por lo conocido y sin atreverse a jugársela a los riesgos de abordar un cambio en profundidad- como producido nula ilusión del electorado de izquierdas, que solo ve continuismo e incapacidad para presentar una oferta socialdemócrata coherente que dé respuesta a los graves problemas de la sociedad española en esta segunda década del milenio.

Y mientras tanto la derecha, sin oposición y sin alternativa real a corto y a medio plazo, prosigue sin descanso su tarea ideológico-política, su devastadora labor de desprestigio permanente de lo público, su trabajo de voladura del Estado del Bienestar. Y, como demuestran todos los estudios sociológicos, lo hace con un mínimo desgaste electoral. Tanto que se permiten el lujo de aplaudir y hasta de reírse en el Congreso de los Diputados en la sesión parlamentaria en la que anuncian la subida del IVA, el nuevo palo a los funcionarios y el reiterado maltrato a los parados; en profundo contraste con la actitud de la ministra de Trabajo italiana, Elsa Fornero, que no pudo reprimir las lágrimas cuando anunció la aprobación de medidas similares en su país.

 

—————-Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

The Boxer: Simon & Garfunkel.

http://www.youtube.com/watch?v=AdKjEHfHINQ

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5 pensamientos en “Recortes sin lágrimas

  1. La lectura de todo esto, para mí, es que el pueblo no cree en sí mismo, porque sabe que en el fondo exige derechos pero no cumple con obligaciones.

    Todos buscamos la manera de ahorrar dinero a base de no pagar impuestos. Es más, muchos han hecho una profesión el vivir del estado. Los datos de la economía sumergida están ahí.

    ¿Justifica esto las medidas tomadas por el gobierno? No. Pero explica el sentimiento de resignación imperante. El que no cumple, no puede exigir.

  2. Y es que somos un país de “pillos” . Efectivamente no cumplimos y el deporte nacional es ver como podemos escapar de pagar impuestos o recibir ayudas y subvenciones haciendo trampas y encima jactándonos de ello. Somos mas listos que nadie y nos sentimos orgullosos de las “diabluras” que hacemos. Como se dice en la cita bíblica: El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

  3. Después de leer su artículo me quiero centrar en un apartado de éste y me gustaría abrir una nueva linea de debate. Según los datos de las encuestas parece ser que si se realizaran actualmente elecciones, volverían a gobernar los Populares. Y sinceramente eso me asusta.
    En muchos de sus artículos engloba los problemas politicos, sociales y económicos actuales, pero hay una cuestión que nunca te le visto plantear (por favor corrijame en caso contrario) y es el posible CRECIMIENTO DEL ABSENTISMO AL VOTO, provocado por la situación actual y al cual me uno.

    Hace ya cuatro años, que tome la determinación de no votar “jamás”, hasta que la clase politica se volviera a ganar mi confanza.

    Cumplo con mis obligaciones o deberes como ciudadano, (por lo menos eso creo porque a dia de hoy nadie me ha notificado lo contrario). Principalmente cumplo las normas dictadas, pago todos mis impuestos sin trampear, e incluso reciclo. Así que como podra ver soy un tio responsable. Pero y que pasa con mis derechos, porque tengo que soportar que estos se vean pisoteados constantemente y sopotar que los de arriba que gobiernan exija, exijan y exijan pero ellos no se sacrifiquen???

    He llegado a discutir con algún obstinado demócrata que critica mi postura de radical y antidemócrata, pero sinceramente votar por votar, como ha pasado en estas últimas elecciones ha demostrado que mi postura no es tan errónea. Creo que el gobierno del PP ha demostrado que la “democracia” es un concepto “”filosófico”” que ya roza la “””utopía””” y que no todos tenemos los mismos derechos ni las mismas obigaciones.

    Por lo que le planteo todo esto. Usted como obstinado demócrata, sin flatarle el respeto, cree que mi postura es irracional?? y además le planteo otra pregunta, cree que esta postura puede ir en crecimiento en la sociedad??

    Un cordial saludo.

    • Respeto mucho su posición y entiendo su cabreo, que es el de muchos (no digo todos, porque los hay contentos con la actual forma de dirigir la cosa pública).

      Ya en las elecciones de mayo del pasado año hubo una parte importante de voto descontento que se fue a la abstención, al voto nulo o en blanco, y, asimismo, hacia pequeñas formacionee sin posibilidades. Todo eso es legítimo. No coincide con lo que yo pienso, pero lo es. Hay organizaciones que defienden los servicios públicos de manera consecuente, que se oponen a las actuales políticas económicas disparatadas y antipersonas, que proponen que de esta crisis hay que salir sin condenar a millones de personas a la miseria.

      No soy optimista ante el futuro cercano porque creo que las decisiones que se están tomando supondrán más paro, más pobreza y mayores abismos sociales. Y que, como hasta ahora señalan los estudios sociológicos, parece haber un enorme grado de conservadurismo y resignación.

      El 19 hay una oportunidad para demostrar en la calle ese nivel de rechazo a tanta agresión a parados, jubilados, funcionarios y clases medias.

      Encantado con sus aportaciones

      Saludos, Enrique

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