El ‘gatillazo’ de Soria

Lo que le ha pasado al ministro Soria con las prospecciones petrolíferas en Canarias es, seguramente, un enorme gatillazo político. En Canarias, el debate económico, social y político de los últimos tres años ha estado marcado por el petróleo. Desde su llegada al Gobierno de España, el ministro de Industria, José Manuel Soria, impulsó decididamente la realización de prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Canarias. Sin la menor pedagogía, sin diálogo, sin búsqueda de entendimientos.  Actuando de manera completamente autoritaria.

El Parlamento y el Gobierno de Canarias, así como la mayoría de las instituciones y formaciones políticas (a excepción del PP, UPyD y CCN), se opusieron a las mismas. También los hombres y mujeres de las Islas: las distintas encuestas coinciden en un rechazo del 70% de la población; y en los últimos años de produjeron masivas manifestaciones que exigían su paralización y apostaban por las energías renovables.

Sin embargo, el Gobierno de España no escuchó las reivindicaciones Canarias y autorizó las prospecciones, con curiosas declaraciones de impacto ambiental que no veían problema alguno en las aguas cercanas a las Islas, mientras alertaban de peligros para distintas especies marinas en las prospecciones que pretenden realizarse en el Mediterráneo.

Frustración PP

La reacción ante el anuncio de Repsol de levantar el marino campamento perforador y marcharse a investigar a otras zonas ha causado reacciones dispares. Frustración en el PP que ve diluirse su gran argumento para modificar la economía de las Islas y generar empleo. Por cierto, algunos medios de comunicación canarios, ebrios de la fiebre del oro negro, llegaron a hablar de 52.000 empleos, muchos más de los 37.000 que Repsol tiene en más de cien explotaciones en todo el mundo.

Euforia en el presidente Rivero, que ha plantado cara al ministro y a la multinacional, y alegría en la mayoría de las formaciones políticas y en la ciudadanía de las Islas, preocupadas por las consecuencias ambientales y económicas de un posible vertido, en un territorio que vive del turismo (representa un tercio del PIB canario) y en el que una catástrofe como la del Golfo de México supondría decenas de miles de parados que añadir a los 350.000 actuales.

Aunque un concejal pepero de Lanzarote dijo solemnemente en un pleno de su ayuntamiento que un derrame sería beneficioso: daría trabajo a miles de personas en las duras tareas de limpieza del piche (chapapote) en las playas.

Alegría más comedida en otros sectores que consideran que la salida de Repsol puede ser un tiempo muerto vistos los actuales precios del crudo y los costes añadidos que supone extraerlo, si lo hay en cantidad y calidad suficiente, a 3.000 metros de profundidad.

Y, en fin, sentimiento agridulce de una minoría que no está favor de las prospecciones por parte de una multinacional y que considera que las riquezas naturales deben ser para beneficiar a la mayoría y no para el lucro de unos pocos. Y que son los ciudadanos y ciudadanas de Canarias, los de hoy y los de mañana, los que deben tener la última palabra.

Desgaste

Aunque saque pecho con su habitual fanfarronería, Soria es el gran derrotado de esta larga batalla por el petróleo. El desgaste de su partido por este asunto es más que evidente, especialmente en las islas orientales, como ya se pudo percibir nítidamente en las europeas y como señalan distintas encuestas.

Sus predicciones, las de Soria, fallaron, como falló en su día su ubicación del Meridiano de Greenwich, https://latiradera.wordpress.com/2013/09/26/greenwich-pasa-por-soria-el-ministro/, porfiando en que guste o no pasaba por Canarias, cuando lo hace por Aragón y Comunidad Valenciana y por Argelia o Burkina Faso y ni siquiera atraviesa Marruecos, situada al este del Archipiélago canario.

Pero la espantada (temporal o no) de Repsol también desnuda al Gobierno de Canarias y a los partidos que lo sustentan. Su argumentación contra el petróleo y sus reiteradas loas a las energías renovables chocan con el escaso avance en la implantación de la eólica o la solar y, asimismo, con su empeño en implantar el gas. Ahora, tras despejarse la neblina del petróleo, se podrá ver más claramente cuál es el auténtico alcance de su aireada vocación ecologista. 

—Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

El Trío Zapatista y su ‘Petróleo Canario’

https://www.youtube.com/watch?v=_4MHsqH_aAE

Anuncios

Tripartidismo e inevitables coaliciones

Siete meses después de la irrupción de Podemos se consolida el tripartidismo que parece haber enterrado definitivamente al bipartidismo que presidió la vida política española en las últimas tres décadas. Al menos eso muestra la encuesta de Celeste-TEl de diciembre para eldiario.es. Según el estudio demoscópico el PP seguiría en primer lugar con el 29,9% de intención de voto, por delante del PSOE (24,1%) y de Podemos (21,7%).

Respecto al sondeo de noviembre, el PSOE retrocede levemente y Podemos se estanca, mientras que IU sube ligeramente (medio punto).

El reparto de escaños que estima Celeste-Tel es el siguiente: PP (125/130), PSOE (89/94) y Podemos (60/66), a gran distancia de IU (10/11), ERC y CiU,ambos con 9/10, y Ciudadanos (8/9), que superaría a UPyD (5/6), los mismos que PNV y por debajo de Amaiur (6/7).

Coaliciones

Con estos datos ninguno de los tres grandes partidos podría gobernar en solitario, lo que obligaría a grandes coaliciones (PP-PSOE, PSOE-Podemos o, la más improbable a priori, PP-Podemos). Curioso que Podemos afirme que no pactaría con ningún partido de la “casta”, el PSOE niegue res veces cualquier coalición con el PP y los de Rajoy muestren su disposición a un encuentro con los de Sánchez.

Según la encuesta, Podemos se alimenta fundamentalmente de antiguos votantes del PSOE (22.74%) y el PP (24,31%). El 12,05% son nuevos electores y el 10,05% ex votantes de IU.

Pero hay otros datos para reflexionar. Primero el de una abstención superior en ocho puntos a a los comicios de 2011. Y otro el reparto de los que huyen de las urnas: 2,4 millones de antiguos votantes del PP y 900.000 del PSOE. ¿Nos encontramos ante una desafección irreversible o en un refugio temporal de esos votantes que, al menos en parte, pueden ser recuperados por conservadores y socialistas?

Lo que decidan será clave para el resultado final de las futuras elecciones generales y, también, para las autonómicas y locales del próximo 24 de mayo.

——–

La información completa en eldiario.es: 

————

Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Caimán acosado

Para las personas que todavía seguimos incluyendo en el bagaje de

nuestros idearios y actitudes ante la vida valores como la solidaridad,

la justicia social y el igualitarismo, viajar a Cuba -aunque sea de

vacaciones- produce unos sentimientos muy especiales. Máxime

cuando se es isleño, pues, como comentamos en una animada charla

con Pablo Milanés en su casa de La Habana, la isla marca, y en El

Caribe o en el Atlántico uno termina amando esos peñascos y tiene

enormes dificultades para vivir en un continente.

Cuba atraviesa hoy por uno de los momentos más difíciles desde

la instauración de la Revolución en 1959. La caída del Este, con el que

realizaba el 70% de sus relaciones económicas, ha supuesto un golpe

terrible para la isla caribeña, y eso se nota en las carencias enormes de

abastecimiento, que alcanzan a casi todos los productos.

Las consecuencias del brutal bloqueo económico por el que la isla

es sometida desde la llegada de los barbudos al poder, junto a la

descrita dependencia del antiguo bloque soviético y los propios errores

de los gestores económicos del país, sitúan a esta pequeña nación

latinoamericana ante una encrucijada de difícil salida.

Estando allí, las simpatías ante un intento de construcción de una

sociedad más igualitaria, más soberana y justa, no nos ocultan los

problemas del exceso de burocracia, la escasez de debate, el carácter

panfletario y adulador de la prensa, la contradicción que genera el

modo de vida y los privilegios del turista, los obstáculos para introducir

los necesarios cambios en lo económico, político e ideológico y, en

definitiva, las sombrías perspectivas que se ciernen sobre un pueblo

acostumbrado a resistir, pero cuyo aguante tiene también un límite.

Pese a la crítica situación, la educación y la sanidad mantienen

niveles inimaginables en la mayoría de los países de América Latina,

cuando un crac similar en cualquier otro país hubiese derivado en un

recorte en estos sectores y en una desprotección total de las capas más

débiles de la sociedad, especialmente los niños y niñas, carne de cañón

en muchas de las democráticas naciones del continente americano, en

las que mueren de hambre o tiroteados en cualquier esquina.

El futuro de Cuba, de este pequeño caimán acosado, es hoy una

incógnita rodeada, en casi todos los discursos, de los más

desesperanzadores presagios. Su caída, esperada desde la cercana

Miami y no menos ansiada desde Washington, no sería un hecho

trivial. Para América Latina supondría un grave retroceso, una muestra

de que es imposible emprender aventuras que molesten al coloso del

Norte y la confirmación, en definitiva, de que no hay lugar para la

utopía.

(Un pequeño articulado publicado en 1992 en la revista Disenso; y no resulta tan viejo)

——–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Conver qué? (Las ingenuidades de Garzón)

Me temo que el valor en alza en Izquierda Unida, Alberto Garzón, no ha entendido nada de lo que está pasando. O hace como si no entendiera nada, que no es lo mismo pero es igual para el caso que nos ocupa. Su insistencia en la convergencia con Podemos y en la responsabilidad histórica de quien no apueste por la misma es plenamente melancólica y está muy alejada de la realidad.

Seamos claros. Podemos no parece tener el menor interés en esa convergencia. Por puro cálculo electoralista, analizando con una balanza qué gana y qué pierde. Y, de forma inteligente o perversa, ustedes dirán, su cúpula prefiere tener a los de Lara (al político de izquierdas, que no al dueño de una cadena televisiva) a prudente distancia; bueno, sin eufemismos, cuanto más lejos mejor.

Digo lo que digo sin menospreciar a IU, a su compromiso, a la capacidad movilizadora y al trabajo de muchos de sus militantes y dirigentes. Pero los datos electorales, ese exiguo 5% que le otorgan las distintas encuestas, aunque no son la principal motivación, es cierto que no ayudan a que Iglesias, Errejón y compañía estén dispuestos a mover ficha a favor de un posible entendimiento. Más bien todo lo contrario, como está sucediendo con los Ganemos.

Porque, además, el actual núcleo de votantes de IU no garantiza que Podemos crezca. Por un lado, porque una parte significativa de ellos no está dispuesto a apoyar a una formación “ni de derechas ni de izquierdas” ni a formar parte de un proyecto socialdemócrata. Ni a diluir a IU hasta su más que posible desaparición.

Pero, y esto es mucho más relevante, es el meollo de la cuestión, una alianza con IU, una especie de Frente Popular, aunque no lo sea ni de lejos, podría hacer que Podemos pierda el aluvión de votantes que, como muestran todos los sondeos, provienen del PSOE y, también, del PP (hasta el 20% según señalan muchos de los institutos demoscópicos).

Garzón se equivoca. Los que aspiran sin disimulos a la centralidad del tablero político (como señalan en diversos documentos), a ocupar el espacio del PSOE, es más que probable que sientan a IU como un incómodo socio a evitar y no como un deseable compañero de viaje.

Pactos

Por otra parte, me preocupan las declaraciones del secretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, recogidas por los medios de comunicación este domingo http://bit.ly/1wqRviw . Pascual apuesta claramente porque tras las autonómicas y locales no se produzcan pactos de su formación con el PSOE ni en comunidades autónomas ni en ayuntamientos. “En Podemos tenemos clarísimo que la casta son el PP y el PSOE. Son iguales y han votado el grueso de las políticas que han llevado a este país a la ruina, en concordato”, asegura.

De ser así, el PP, pese a su retroceso, podría mantener varias comunidades y ayuntamientos clave en el conjunto del Estado. En el caso de mi tierra, Canarias, esa inhibición de los de Iglesias posibilitaría, por ejemplo, que el PP siguiera al frente del municipio más poblado, Las Palmas de Gran Canaria, del Cabildo de Gran Canaria, entre otras instituciones donde perderá la mayoría absoluta pero seguirá siendo el más votado.

Las posibilidades de ganar al PP y de sustituirlo al frente de los ayuntamientos pasan, inevitablemente, por acuerdos progresistas amplios en los que, en el 95% de los casos, se hace imprescindible contar con el PSOE.

En aras al objetivo de ganar las generales, de llegar al cielo de La Moncloa, se muestran dispuestos a dejar en manos conservadoras buena parte de los ayuntamientos. Un mal negocio. No sé si para ellos. Pero sí para millones de hombres y mujeres de este país que saben muy bien el impacto que las políticas que se desarrollan en las corporaciones locales tienen sobre sus vidas cotidianas.

—-Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Encuestas y reforma constitucional

Las nuevas encuestas publicadas estos días, realizadas por distintos institutos demoscópicos, siguen planteando significativas diferencias sobre el orden de los que serían más votados en estos momentos si se celebraron unas hipotéticas elecciones generales. Para unos, el PSOE. Para otros, Podemos. Las diferencias son abismales.

Según Metroscopia, para el diario El País, el PSOE tendría una estimación de voto del 27%, dos puntos por encima de Podemos (25%) y con un PP que se hunde (20%). Mientras que Sigma Dos (para el periódico El Mundo) coloca a los de Iglesias primero (29,1%), por delante de los de Rajoy (28,3%) y los de Sánchez (19,6%).

Entre un sondeo y otro, PP y PSOE llegan a tener diferencias que superan los ocho puntos; Podemos, sin embargo, se diferencia en sólo cuatro. Son lógicamente menores las distancias entre los otros dos aspirantes, IU (5,6% en Metroscopia, 4,8% en Sigma Dos) y UPyD (4,8% y 4,4%).

 

METROSCOPIA SIGMA DOS
PSOE 27,7% 19,6%
PP 20% 26,5%
PODEMOS 25% 29,1%

Lo que sí puede concluirse, pese a proyecciones electorales tan diferenciadas, es que parece consolidarse el novedoso modelo tripartidista, inédito en la democracia española; y tras décadas de bipartidismo y alternancia entre PSOE y PP.

Entendimiento

De mantenerse la actual tendencia, y al margen de quién se coloque primero en ese singular podio, se haría imprescindible el entendimiento de dos de esos tres partidos para establecer un Gobierno estable, con un amplio apoyo parlamentario. Lo que parece entrañar enormes dificultades.

Las encuestas se daban a conocer en el fin de semana en que se conmemora el trigésimo sexto aniversario de la Constitución. Y en un momento en que se debate sobre la conveniencia o no de su reforma. El PP sigue cerrado en banda, negándose a entrar en un diálogo sobre esa posibilidad. El PSOE parece dispuesto a impulsarla, al igual que Podemos o IU, aunque hay diferencias en los respectivos contenidos que pretenden incorporar a la misma.

Considero que es un buen momento para afrontar una necesaria actualización de la Carta Magna. Y que los conservadores se equivocan al negarse a una revisión y actualización que, casi cuarenta años después de su aprobación, permitiría adaptarla a las nuevas realidades y fortalecerla ganando en legitimidad y apoyo ciudadano.

Mayorías

Pero no va a ser sencilla esa reforma. Se necesitan mayorías muy amplias para iniciar el proceso y para, en su momento, culminarlo. En el caso de las cámaras de dos tercios de sus integrantes. Eso supondría, en el caso del Congreso de los Diputados, del imprescindible apoyo de, al menos, 210 escaños de los 350 que lo conforman. Algo que es imposible de alcanzar con la composición actual y la aplastante mayoría absoluta del PP, pero que tampoco está, ni mucho menos, garantizado en las Cortes que salgan de las futuras elecciones generales.

Por último, a los que nos sentimos republicanos (ya los que no) no debe pasarnos desapercibido un dato de la encuesta de Metroscopia: la elevada valoración de Felipe VI. Lo aprueba un 67% de la muestra y los desaprueba un 24%, con un diferencial positivo de 43 puntos, frente a la valoración negativa de todos los líderes políticos. Al final, resultaría paradójico que la Monarquía pueda resultar la gran beneficiada de los tiempos y los vientos de cambio.

——–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Mas le da la vuelta a los sondeos

En un reciente artículo, pocas horas después de finalizada la jornada del 9-N, señalé que había sido un éxito para los convocantes, pero en especial “para el presidente Artur Mas, que ha reafirmado su liderazgo y que ha asumido toda la responsabilidad sobre la consulta que, de haber resultado un fracaso, hubiese puesto fin a su carrera política”.

Un reciente sondeo, dado a conocer por El Periódico de Cataluña, confirma que ha sido así. La exultante seguridad de Mas aquella noche contrastaba con el abatimiento de Junqueras ante las cámaras de televisión; aquellas imágenes decían mucho de cómo había transcurrido la consulta, las semanas previas y la propia jornada de votación en la que participaron más de 2,3 millones de catalanes.

Además, las respuestas posteriores del Gobierno de España renegando del diálogo y la negociación y apostando por la intervención de la Fiscalía sólo provocan mayor desafección en una parte muy amplia de la sociedad de Cataluña.

El sondeo de Gesop para El Periódico arroja el siguiente resultado; CiU (32-34), ERC (31-33), Podemos (16-17), Cs (16-17) PSOE 10-11), igual proyección que para ICV y PP, y CUP (6).

CiU

CiU logra volver al primer lugar del podium después de que anteriores encuestas le colocaran una docena de escaños por debajo de ERC. Podemos y Cs se consolidan en tercer y cuarto lugar, mientras que PSOE y PP suman juntos unos veinte escaños, perdiendo cada uno la mitad de los escaños que lograron en las pasadas elecciones autonómicas, e ICV resiste la generalizada debacle que la entrada de Iglesias supone a los ya diezmados socialistas.

Las fuerzas independentistas suman el 52% de la cámara (69-71) escaños, los federalistas supondrían el 28% (36-39) y los unionistas el 20%, con 26-28 escaños. Un panorama muy complejo que excge todo menos el inmovilismo complaciente e irresponsable del presidente Rajoy.

Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Cataluña: 9N, el gran fracaso de Rajoy

Al margen del resultado, previsible por el desmarque de PP, PSOE y Ciutadans, la enorme participación en la consulta catalana, casi 2,3 millones de personas, pese a su alegalidad, pese a todas las trabas recibidas, pese a las constantes amenazas (ridículas las de UPYD, judicializando un problema político, intentado que se secuestraran las urnas; se entiende su completa insignificancia en Cataluña), pese a las campañas mediáticas (equivocados están los que piensan que la gente allí sólo ve y se informa por TV3) debería ser un motivo de reflexión para el Gobierno de Rajoy y para el conjunto de la ciudadanía española.

La jornada fue ejemplar. Como han señalado los observadores internacionales y como han podido reflejar los centenares de periodistas de todo el mundo que han seguido el 9N. Solo fue empañada brevemente por un grupo de fascistas que intentó destruir una urna en Girona.

Descalificar lo sucedido el 9N, señalando que el proceso vivido este domingo en Cataluña es antidemocrático e inútil, demuestra una falta de visión, además de una falta de respeto a millones de personas, como hace el PP y su Gobierno. Confirma un planteamiento muy negativo y corto de miras que solo sirve para abrir aún más la brecha entre Cataluña y España.

Evidentemente, de realizarse la consulta con censos y legalizada, habría habido mayor participación y más votos federalistas y votos no, por supuesto. Pero poco pueden decir de esto los que la han boicoteado desde el primer día, sin intentar hacer el menor acercamiento a los convocantes. Lo que hubiera podido propiciar un referéndum como el escocés reconocido por ambas partes.

Los que tenemos la suerte de visitar Cataluña con mucha frecuencia sabemos el estado de ánimo de buena parte de la sociedad, favorable al derecho a decidir, más del 85% según las diversas encuestas. Y notamos las enormes diferencias con hace apenas un lustro.

No todos ellos son independentistas; hay una parte significativa de hombres y mujeres federalistas e incluso de gente que se opone a cualquier cambio en el actual status autonómico pero que es favorable a que se abran las urnas para poder emitir, libremente, su no.

Estatut

Como he señalado en otras ocasiones se cometió un grave error cuando el Tribunal Constitucional descafeinó el reformado Estatut, aprobado por el 88% del Parlamento catalán, ratificado por las Cortes y votado afirmativamente en referéndum por los hombres y mujeres de Cataluña.

Se trata de un error muy grave, un desprecio de la soberanía popular. Una decisión, impulsada por la derecha más centralista y retrógrada, que ha ayudado a incrementar la desafección de Cataluña con España, como también lo han hecho las cavernarias campañas que pedían a los consumidores el boicot a los productos catalanes.

La España mesetaria debería aprender y rectificar. Y reflexionar en profundidad sobre lo que ocurre. Los estudios sociológicos muestran que dos tercios de los catalanes son favorables al derecho a decidir sobre su destino como pueblo. Y que entre un 45% y un 55%, según distintos sondeos, desearía la constitución de un estado independiente. Unos datos que irán progresivamente en aumento, por el entusiasmo que genera la construcción de un nuevo estado, especialmente entre la gente más joven. También por la gratuita publicidad que llevan a cabo los que con su cerrazón impiden que el pueblo catalán pueda opinar sobre su futuro.

Cuando se votó el Estatut participaron  casi dos millones y medio de votantes, de los que 1.882.650 (73,9%) se pronunciaron por el Sí, 528.721 (20,76%) por el No y 136.051 (5,34%) votaron en blanco. Los partidos que apoyan la consulta CiU, ERC, CUP e ICV (aunque este último se ha mostrado muy crítica con la misma) obtuvieron conjuntamente en 2012 en las elecciones autonómicas 2.000.523 papeletas; cifra ampliamente superada en la consulta.

Es cierto que ahora el censo era algo mayor, al incluir a las personas mayores de 16 años. Pero eso no quita mérito al éxito de la consulta, con ese conjunto de casi 2,3 millones de papeletas. Ello da una dimensión de la gran relevancia de la consulta del 9-N, pese al desmarque de la misma de PP, PSE o Ciutadans. Confirmando la consolidación y avance de los que defienden el derecho a decidir. Y significando, también, un éxito para el presidente Artur Mas, que ha reafirmado su liderazgo y que ha asumido toda la responsabilidad sobre la consulta que, de haber resultado un fracaso, hubiese puesto fin a su carrera política.

Cambios constitucionales

No quiero creer que todo está escrito, que es imposible mover ficha. Si pensáramos así estaríamos aún en el oscurantismo medieval. Hace falta reflexión, paciencia, diálogo, inteligencia y capacidad para abordar cambios constitucionales que posibiliten una actualización del modelo autonómico y el mejor encaje de comunidades con especificidades muy notables. Y pienso en Cataluña, pero también en Canarias.

Reitero mi amor a Cataluña y a su pueblo. Me gustaría que siguiera formando parte de un proyecto común de un estado social y federal, nada parecido al que estamos padeciendo, con cada vez más tics centralistas y con un verdadero desmantelamiento de la educación, la sanidad o los servicios sociales y, de manera descarnada, de la dependencia; que privatiza lo público que es rentable y nacionaliza lo privado que resulta ruinoso; que degrada la democracia hasta niveles nauseabundos.

Pero me temo, la muestra la hemos tenido este 9N y sus antecedentes, que el inmovilismo irresponsable del Gobierno español esté conduciendo a un camino sin retorno.

———Puede seguirme en Twitter: @EnriqueBeth