Mas le da la vuelta a los sondeos

En un reciente artículo, pocas horas después de finalizada la jornada del 9-N, señalé que había sido un éxito para los convocantes, pero en especial “para el presidente Artur Mas, que ha reafirmado su liderazgo y que ha asumido toda la responsabilidad sobre la consulta que, de haber resultado un fracaso, hubiese puesto fin a su carrera política”.

Un reciente sondeo, dado a conocer por El Periódico de Cataluña, confirma que ha sido así. La exultante seguridad de Mas aquella noche contrastaba con el abatimiento de Junqueras ante las cámaras de televisión; aquellas imágenes decían mucho de cómo había transcurrido la consulta, las semanas previas y la propia jornada de votación en la que participaron más de 2,3 millones de catalanes.

Además, las respuestas posteriores del Gobierno de España renegando del diálogo y la negociación y apostando por la intervención de la Fiscalía sólo provocan mayor desafección en una parte muy amplia de la sociedad de Cataluña.

El sondeo de Gesop para El Periódico arroja el siguiente resultado; CiU (32-34), ERC (31-33), Podemos (16-17), Cs (16-17) PSOE 10-11), igual proyección que para ICV y PP, y CUP (6).

CiU

CiU logra volver al primer lugar del podium después de que anteriores encuestas le colocaran una docena de escaños por debajo de ERC. Podemos y Cs se consolidan en tercer y cuarto lugar, mientras que PSOE y PP suman juntos unos veinte escaños, perdiendo cada uno la mitad de los escaños que lograron en las pasadas elecciones autonómicas, e ICV resiste la generalizada debacle que la entrada de Iglesias supone a los ya diezmados socialistas.

Las fuerzas independentistas suman el 52% de la cámara (69-71) escaños, los federalistas supondrían el 28% (36-39) y los unionistas el 20%, con 26-28 escaños. Un panorama muy complejo que excge todo menos el inmovilismo complaciente e irresponsable del presidente Rajoy.

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Cataluña: 9N, el gran fracaso de Rajoy

Al margen del resultado, previsible por el desmarque de PP, PSOE y Ciutadans, la enorme participación en la consulta catalana, casi 2,3 millones de personas, pese a su alegalidad, pese a todas las trabas recibidas, pese a las constantes amenazas (ridículas las de UPYD, judicializando un problema político, intentado que se secuestraran las urnas; se entiende su completa insignificancia en Cataluña), pese a las campañas mediáticas (equivocados están los que piensan que la gente allí sólo ve y se informa por TV3) debería ser un motivo de reflexión para el Gobierno de Rajoy y para el conjunto de la ciudadanía española.

La jornada fue ejemplar. Como han señalado los observadores internacionales y como han podido reflejar los centenares de periodistas de todo el mundo que han seguido el 9N. Solo fue empañada brevemente por un grupo de fascistas que intentó destruir una urna en Girona.

Descalificar lo sucedido el 9N, señalando que el proceso vivido este domingo en Cataluña es antidemocrático e inútil, demuestra una falta de visión, además de una falta de respeto a millones de personas, como hace el PP y su Gobierno. Confirma un planteamiento muy negativo y corto de miras que solo sirve para abrir aún más la brecha entre Cataluña y España.

Evidentemente, de realizarse la consulta con censos y legalizada, habría habido mayor participación y más votos federalistas y votos no, por supuesto. Pero poco pueden decir de esto los que la han boicoteado desde el primer día, sin intentar hacer el menor acercamiento a los convocantes. Lo que hubiera podido propiciar un referéndum como el escocés reconocido por ambas partes.

Los que tenemos la suerte de visitar Cataluña con mucha frecuencia sabemos el estado de ánimo de buena parte de la sociedad, favorable al derecho a decidir, más del 85% según las diversas encuestas. Y notamos las enormes diferencias con hace apenas un lustro.

No todos ellos son independentistas; hay una parte significativa de hombres y mujeres federalistas e incluso de gente que se opone a cualquier cambio en el actual status autonómico pero que es favorable a que se abran las urnas para poder emitir, libremente, su no.

Estatut

Como he señalado en otras ocasiones se cometió un grave error cuando el Tribunal Constitucional descafeinó el reformado Estatut, aprobado por el 88% del Parlamento catalán, ratificado por las Cortes y votado afirmativamente en referéndum por los hombres y mujeres de Cataluña.

Se trata de un error muy grave, un desprecio de la soberanía popular. Una decisión, impulsada por la derecha más centralista y retrógrada, que ha ayudado a incrementar la desafección de Cataluña con España, como también lo han hecho las cavernarias campañas que pedían a los consumidores el boicot a los productos catalanes.

La España mesetaria debería aprender y rectificar. Y reflexionar en profundidad sobre lo que ocurre. Los estudios sociológicos muestran que dos tercios de los catalanes son favorables al derecho a decidir sobre su destino como pueblo. Y que entre un 45% y un 55%, según distintos sondeos, desearía la constitución de un estado independiente. Unos datos que irán progresivamente en aumento, por el entusiasmo que genera la construcción de un nuevo estado, especialmente entre la gente más joven. También por la gratuita publicidad que llevan a cabo los que con su cerrazón impiden que el pueblo catalán pueda opinar sobre su futuro.

Cuando se votó el Estatut participaron  casi dos millones y medio de votantes, de los que 1.882.650 (73,9%) se pronunciaron por el Sí, 528.721 (20,76%) por el No y 136.051 (5,34%) votaron en blanco. Los partidos que apoyan la consulta CiU, ERC, CUP e ICV (aunque este último se ha mostrado muy crítica con la misma) obtuvieron conjuntamente en 2012 en las elecciones autonómicas 2.000.523 papeletas; cifra ampliamente superada en la consulta.

Es cierto que ahora el censo era algo mayor, al incluir a las personas mayores de 16 años. Pero eso no quita mérito al éxito de la consulta, con ese conjunto de casi 2,3 millones de papeletas. Ello da una dimensión de la gran relevancia de la consulta del 9-N, pese al desmarque de la misma de PP, PSE o Ciutadans. Confirmando la consolidación y avance de los que defienden el derecho a decidir. Y significando, también, un éxito para el presidente Artur Mas, que ha reafirmado su liderazgo y que ha asumido toda la responsabilidad sobre la consulta que, de haber resultado un fracaso, hubiese puesto fin a su carrera política.

Cambios constitucionales

No quiero creer que todo está escrito, que es imposible mover ficha. Si pensáramos así estaríamos aún en el oscurantismo medieval. Hace falta reflexión, paciencia, diálogo, inteligencia y capacidad para abordar cambios constitucionales que posibiliten una actualización del modelo autonómico y el mejor encaje de comunidades con especificidades muy notables. Y pienso en Cataluña, pero también en Canarias.

Reitero mi amor a Cataluña y a su pueblo. Me gustaría que siguiera formando parte de un proyecto común de un estado social y federal, nada parecido al que estamos padeciendo, con cada vez más tics centralistas y con un verdadero desmantelamiento de la educación, la sanidad o los servicios sociales y, de manera descarnada, de la dependencia; que privatiza lo público que es rentable y nacionaliza lo privado que resulta ruinoso; que degrada la democracia hasta niveles nauseabundos.

Pero me temo, la muestra la hemos tenido este 9N y sus antecedentes, que el inmovilismo irresponsable del Gobierno español esté conduciendo a un camino sin retorno.

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La corrupción no es el problema

Tras ver el título, ‘La corrupción no es el problema’, seguro que unos cuantos habrán afilado los cuchillos o cargado las escopetas; los admiradores de Javier Krahe tal vez preparen leña para alimentar la hoguera. A quién se le ocurre decir eso, que la corrupción no es el problema, cuando nos levantamos una semana sí y otra también con nuevos escándalos, cuando crece el número de imputados y detenidos, cuando las vinculaciones entre algunos empresarios y algunos responsables públicos han servido para la financiación irregular de partidos o para el lucro personal de vividores para los que nunca era suficiente el dinero mangado.

Ruego pospongan mi ejecución unos minutos, al menos hasta terminar de leer este breve texto. Agradecido quedo.

La corrupción y el fraude aparecen en el último CIS, el de octubre, el de la confirmación del tripartidismo, como uno de los principales problemas. Las citan el 16,4%, en segundo lugar tras el paro (52,5%), y por delante de los problemas de índole económico (9,5%) y la política (8,7%).

Cierto es que la cosa cambia algo cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente a los encuestados. Entonces, el paro sigue percibiéndose como la circunstancia de mayor gravedad (36,7%), pero a continuación se sitúan los problemas de índole económico y la corrupción retrocede hasta un 5,4%, ligeramente por delante de la calidad del empleo (4,7%).

En los últimos años, y especialmente en los últimos meses, han aflorado numerosos casos que han afectado a partidos e instituciones. Desde los sobresueldos del PP a los EREs andaluces del PSOE, pasando por los escándalos que afectan a la Casa Real, las tarjetas black de Caja Madrid-Bankia, la confesión de Pujol o, en fin, la operación púnica de Granados y cía. A lo que se añaden estos días los amorosos viajes a Canarias de algunos cargos del PP, mezclando actividad privada con dinero de todos.

Orgía

Empresarios y políticos mezclados en una orgía de dinero que resulta siempre obscena, pero que produce más rabia, se aprecia en los estudios sociológicos, cuando se hace en esta etapa de retroceso económico y social, de empobrecimiento y precarización de una parte significativa de la sociedad. Unos pocos robando a mansalva y muchos en las colas de Cáritas.

Una sociedad, por cierto, que no reacciona igual frente a semejantes atropellos. En numerosas ocasiones hemos visto como grupos bien numerosos de gente jaleaban a los implicados en procesos delictivos en un ayuntamiento, recibiéndoles como héroes a la salida del juzgado o de la cárcel. Como estos días existen personas que justifican y muestran su apoyo a la Pantoja por mucho dinero que haya blanqueado o defraudado a Hacienda.

Agradezco que todavía no me hayan ajusticiado. Pese a lo dicho anteriormente me ratifico en el título, aún a riesgo de que formen el pelotón de fusilamiento ya. La corrupción no es el problema. Es, sin duda, un grave problema, uno de los grandes problemas, que arrasa con los valores éticos y convierte a la sociedad en un lugar propicio para golfos, tramposos y amorales; que detrae recursos de las administraciones públicas y beneficia injustamente a unas empresas frente a otras; que enriquece a individuos sin escrúpulos dispuestos a todo para engordar su patrimonio personal.

Y ante la que no caben paños calientes de ningún tipo: hay que disponer de los suficientes elementos para prevenirla, para dificultarla, y de contundentes respuestas cuando se produce.

Lo repito por penúltima vez: la corrupción no es el problema. Lo son, en mucha mayor medida, las políticas que se vienen implementando por las organizaciones internacionales y los gobiernos en los últimos años. Las decisiones del FMI y la Troika. Los cambios en el texto de la Constitución que pusieron el pago de la deuda y el déficit por encima de los servicios públicos y las personas. La reforma laboral y el miedo inyectado en vena a los que temen perder lo poco que tienen, aceptando niveles cada vez más altos de explotación laboral. El rescate que sólo se aplica a los bancos y no a las personas o a las pequeñas y medianas empresas. El descontrol sobre las instituciones financieras y el predominio de la economía especulativa. La privatización de lo público rentable (AENA) y la nacionalización de lo privado en estado ruinoso (autopistas de peaje).

Decisiones

Todas esas medidas y decisiones están detrás de los millones de desempleados, una gran parte no ya de larga sino de eterna duración. De los millones, también, de trabajadores y trabajadoras que forman parte del ejército de los pobres pese a tener un empleo. De los niños y niñas que precisan del comedor escolar, incluso en verano, para evitar su desnutrición. De los obligados a abandonar sus estudios por razones económicas. De los inmigrantes que se han quedado sin sanidad. De las mujeres desprotegidas frente a la violencia de género. De las personas dependientes abandonadas a su suerte.

De los que son expulsados de sus hogares por no poder afrontar la hipoteca o el alquiler. De los jubilados que tienen que elegir entre pagar sus medicamentos o ayudar a sus hijos y nietos. De los que no tienen para pagar la energía que precisan para la calefacción o para cocinar sus escasos alimentos. De los que hace tiempo que no saben lo que es la esperanza.

Pondré un sencillo ejemplo. En 2009 los ingresos que generaba el turismo en Canarias se elevaban a 12.500 millones de euros; hoy, tras el bache de los primeros años de la crisis, esa cifra es sensiblemente superior, estará por encima de los 13.000. Pero con un detalle importante: hay 42.500 empleos menos (una reducción del 15% con relación a las cifras de hace cinco años) en el sector. Por aplicación pura y dura de la reforma laboral y no por prácticas corruptas. 

Más peligrosa que la corrupción, por dañina y execrable que sea, más detreminante en el padecimiento colectivo, es el conjunto de políticas de este capitalismo neoliberal y desalmado que nos empobrece, nos aliena, nos convierte en individuos aislados, nos empuja hacia el abismo. Condenando a la mayor precariedad a un tercio de la población, mientras en una singular transferencia de rentas, los ricos son cada vez más ricos; y no mediante la corrupción y el fraude, no mediante oscuras maniobras, sino con la legalidad en la mano, aplicando leyes que benefician exclusivamente a unos pocos.

La corrupción no es el problema.

Preparados. Listos. ¡Disparen!

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Javier Krahe: ‘La Hoguera’

https://www.youtube.com/watch?v=LEGXv4SYbV8

 

CIS y Metroscopia: nace el tripartidismo

En apenas tres días hemos conocido dos encuestas importantes, la de Metroscopia y la del CIS. Realizadas en distintos tiempos del octubre de las diversas escandaleras, desde las tarjetas Black a las aventuras púnicas de Granados y compañía. No coinciden en lo que atribuyen a los distintos partidos, pero sí en un dato parece que confirmado: la muerte del bipartidismo y el nacimiento del tripartidismo.

Esto, de consolidarse en los próximos meses supondrá un cambio de ciclo político, no sólo por la irrupción de una nueva fuerza, sino porque obligará al establecimiento de coaliciones de Gobierno entre grandes partidos, ya que ninguno podría gobernar en solitario. Esto es inédito en España donde tras la UCD del comienzo de la transición se han alternado PSOE y PP en un bucle que parecía infinito, pero que ha dejado de serlo.

En Canarias tenemos experiencias de gobiernos de coalición, dado que el sistema electoral, con circunscripciones insulares, y la presencia de formaciones insularistas y/o nacionalistas, ha imposibilitado que ningún partido haya logrado nunca una mayoría absoluta, establecida en 31 diputados. Los 27 del PSOE en el 83 y los 26 de CC en el 99 y de PSOE en el 2007 son los techos hasta la fecha.

La encuesta de Metroscopia es más favorable a Podemos, con el 27,7% de estimación de voto, por delante de PSOE (26,2%) y PP (20,7%). Sin embargo, en la del CIS el PP seguiría en primer puesto (27,5%), seguido de PSOE (23,9%) y Podemos (22,5%). En ambas se confirma el retroceso de IU (3,8% en Metroscopia y 4,8% en CIS) y UPyD (3,4% y 4,1%), que parece que ya no son alternativa para el electorado.

 

CIS METROSCOPIA
PP 27,5% 20,7%
PSOE 23,9% 26,2%
PODEMOS 22,5% 27,7%
IU 4,8% 3,8%
UPYD 4,1% 3,4%

 

Una curiosidad, respecto a la clase social, en las clases altas y medias altas Podemos arrasa, con un 21,8%, por delante de PP (11,2%) y PSOE (8,1%). Y en las nuevas clases medias también se imponen los de Iglesias: Podemos (19,7%), PP (12,3%) y PSOE (11%), muy lejos de IU (2,8%).

Estable

El PSOE es el que presenta unos datos más estables, apenas se mueve dos puntos entre los diferentes estudios demoscópicos. Son mayores las diferencias entre los otros dos grandes partidos. En el caso del PP es de casi siete puntos. En el de Podemos, de cinco. Más parecidos son las cifras, por sus bajos porcentajes, del resto de formaciones.

El progresivo derrumbe del bipartidismo, ya visualizado en las europeas no ha dado paso a un nuevo bipartidismo. El PP sigue siendo la gran referencia de la derecha y el PSOE resiste, y no parece que esté dando los pasos del PASOK, su homólogo griego. Podemos se inserta, se gana un espacio, entre conservadores y socialistas y abre las incógnitas sobre la gobernabilidad.

Parece que ninguno está en condiciones de gobernar en solitario, al estar muy lejos de la mayoría absoluta (a lo sumo el más votado obtendría algo más de un centenar de escaños), ni tampoco capacitado para hacerlo en minoría, si le dejaran los otros, salvo que quiera arriesgarse a permanentes derrotas en las cámaras. Lo que lleva a la necesidad de entendimientos entre dos de ellos (PP-PSOE, Podemos-PSOE o PP-Podemos) con el apoyo, más testimonial, de nacionalistas o de otras pequeñas formaciones.

El bipartidismo ha muerto.

El tripartidismo es un recién nacido del que desconocemos por completo cómo se va a comportar.

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Apuntes de urgencia sobre una encuesta

La reciente encuesta de Metroscopia para El País muestra un tsunami político de enormes proporciones. Con una nueva fuerza, Podemos, por delante de los dos partidos que han gobernado el Estado español en los últimos 34 años. Tiene que ver con la crisis económica y el empobrecimiento de una parte significativa de la sociedad, aunque me da la impresión de que también influye poderosamente el descrédito de la política y las instituciones.

Un descrédito al que PP y PSOE han contribuido, y mucho, desde aquel aciago cambio constitucional con nocturnidad y alevosía, pactado por Zapatero y Rajoy, a los brutales recortes económicos, el ataque permanente a la sanidad y la educación públicas o el destrozo en la dependencia sufrido en los últimos años. Y cimentando la impresión generalizada de que los Gobiernos están al servicio de poderes externos y no de los ciudadanos y ciudadanas.

Nos encontraríamos ante un novedoso panorama político parlamentario que obligaría a coaliciones de Gobierno entre varias formaciones, algo a lo que no estamos acostumbrados en el ámbito estatal y en el que PSOE y PP solo se han puesto de acuerdo hasta ahora para desplazar al PNV, con aquel Ejecutivo de Patxi López, sin que los conservadores entraran en el Gobierno.

Con dos opciones con posibilidades de lograr suficiente apoyo parlamentario, con sus escaños y los que puedan aportarles otras pequeñas formaciones. Por un lado, PSOE-PP, a mi juicio con más probabilidades de fraguar. Por otro, Podemos-PSOE, que veo al límite de lo imposible. Ambas presentan muchas dificultades y abren demasiadas incógnitas.

IU y UPyD

Mientras, los hasta hace poco emergentes IU y UPyD quedan completamente desplazados, retrocediendo incluso respecto a los comicios del 20-N de 2011. A ambos les afecta el partido de Iglesias. A IU, también, las prisas de algunos de sus militantes y dirigentes, con un pie en el estribo por esa humana costumbre de apuntarse a los ganadores. A UPyD, encima, lo que pueda quitarle el muy mediático Rivera de Ciudadanos y, asimismo, su poco disimulada crisis interna, como escenificó la salida del eurodiputado Wagner.

Llama poderosamente la atención el vuelco en la encuesta que se ha producido entre los meses de octubre y noviembre. Al que no es ajeno el alud de escándalos del último período, desde las tarjetas Black a la operación Púnica. Y la insuficiente respuesta ante los mismos.

El PSOE salva los muebles como puede y sobrevive con un 26,2%, apenas 1,5 puntos detrás de Podemos. Parece insuficiente el cambio en la secretaria general para salir del atolladero. Y el modo en que han resuelto las Primarias en algunos lugares tampoco creo que les ayude mucho.

PP

Más contundente es lo del PP. Pierde 9,5 puntos, es decir el 31,2% de sus votantes de hace apenas un mes, más de dos millones de votos del bolichazo, en un proceso que solo se asemeja, con las debidas distancias, al hundimiento de UCD a principios de los ochenta.

Habrá que ver -si la ofrece este u otros estudios sociológicos- la transferencia de votos entre partidos, además del impacto de los nuevos votantes. Nos podríamos encontrar con una curiosidad: millones de personas que alzaron al PP a la actual mayoría absoluta facilitando sus ataques a los derechos y libertades, su desmantelamiento del sector público o su agresiva reforma laboral, determinarían hoy con su cambio de parecer la consolidación de la alternativa a los conservadores. Pasando de corresponsables del problema a protagonistas de la presunta solución.

Porque cabe preguntarse cómo algo más de dos millones de votantes conservadores que aguantaron impasibles la reforma laboral, los intentos de cargarse la ley del aborto, la ley Wert y los brutales recortes en Educación, Sanidad y Dependencia, la elaboración de la ley mordaza y el centralismo más agresivo, la sumisión a la banca y a los poderes internacionales… por fin se despiertan, entre octubre y noviembre, abandonan el barco y se abstienen o se apuntan a nuevos proyectos. Digno de muy profundo análisis sociológico. E imprescindible para saber qué puede venir después.

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Educación: otra cacicada del PP con Canarias

Son tiempos de escasas alegrías. Es difícil tenerlas con tanto desempleo, pobreza de mayores e infantil (aunque les resulte gracioso a los diputados del PP en el Congreso), corruptelas, sobresueldos y permanentes ataques a las libertades, a los derechos laborales o a los avances conseguidos por las mujeres. En ese marco depresivo, una de las pocas satisfacciones de la legislatura ha sido la aprobación por el Parlamento de Canarias de la Ley de Educación, surgida de una iniciativa ciudadana. El PP, el Gobierno de Rajoy, acaba de comenzar el proceso para dinamitarla.

En efecto, ha planteado objeciones a una parte muy significativa de su articulado, desde lo que afecta a la educación infantil hasta la Formación Profesional, pasando por las evaluaciones de diagnóstico o el acceso y ejercicio de la función docente. Primer paso. El segundo, con toda seguridad, será tratar de paralizar la ley recurriéndola ante el Constitucional.

Se trata de una ley nacida de una iniciativa popular que la Cámara respetó en sus aspectos esenciales e incluso mejoró –el texto inicial pese a la indudable buena voluntad de sus autores presentaba distintas carencias- en diversos y trascendentales asuntos, gracias a aportaciones como las realizadas por el Consejo Escolar de Canarias (órgano en el que confluyen todos los sectores de la comunidad educativa) o al trabajo de los propios grupos parlamentarios.

Recortes

Una norma muy interesante que resulta intragable para los que consideran que la educación es puro adoctrinamiento y desarrollan políticas de recortes que castigan a los sectores más débiles de la sociedad. Aumentando las tasas universitarias, congelando o disminuyendo becas, eliminando las ayudas a los libros de texto, masificando las aulas y cargándose aquellos programas de apoyo a los chicos y chicas con dificultades de aprendizaje.

Como he señalado en distintas ocasiones el nivel de preocupación por la Educación es una buena manera de medir a los gobiernos y parlamentos. En los últimos tiempos hemos vivido una etapa de profundo retroceso, con los recortes presupuestarios del PP y la aprobación de la retrógrada LOMCE. Por eso constituyó una excelente noticia que Canarias aprobara su propia Ley de Educación. Con el apoyo de CC, PSOE y NC, y el rechazo, nada extraño, del PP.

Se trata de una norma que sitúa como vertebrador de la Educación en Canarias a su sistema público, que apuesta por la igualdad de oportunidades y plantea el establecimiento de medidas para actuar en los entornos sociales desfavorecidos, esos que están detrás de la mayor parte del fracaso y del abandono escolar.

PIB

Que, además, muestra una visión inclusiva y un compromiso con la diversidad del alumnado que se encuentra en las aulas, defiende la participación en la vida de colegios e institutos, impulsa adecuadamente el imprescindible aprendizaje de idiomas o considera los servicios complementarios como esenciales al sistema educativo de las Islas. Estableciendo, además, el compromiso del incremento presupuestario hasta alcanzar el 5% del PIB en los próximos años.

Demasiado progresismo para el PP, que acaba de escribir otra página negra de la política canaria. Por impedir que una ley tan relevante, apoyada por la mayoría del Parlamento, impulsada por las comunidades educativas, salga adelante. Y por mostrar el más fiero de los centralismos.

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