El minuto de (inmerecida) gloria

¿Cuáles son los jóvenes con mayor presencia mediática en este final de junio? ¿Acaso los chicos y chicas que brillaron en las pruebas de acceso a la Universidad (PAU)? ¿Los que culminaron sus carreras universitarias o sus estudios de Formación Profesional? ¿O esos que cerraron el curso académico tras dedicar buena parte de su tiempo libre a los distintos comités de solidaridad de los institutos, esforzados en el apoyo a los pueblos empobrecidos del planeta? ¿O, en fin, los que destacan en distintas modalidades científicas, artísticas o deportivas?

Pues no. Nada de eso. Al menos en Canarias. Viendo los periódicos y las televisiones del Archipiélago, el protagonismo es de algunos de los que el pasado domingo 22 de junio invadieron el Estadio de Gran Canaria en el encuentro del equipo local contra el Córdoba. Obligando a la suspensión durante varios minutos del tramo final del encuentro, y perjudicando gravemente a la UD Las Palmas, en uno de los episodios más lamentables de la historia del fútbol insular.

Especialmente, el valiente que dio una patada, por la espalda, a un jugador del Córdoba. O el hombre tranquilo que se encaró de manera absolutamente agresiva con un guardia de seguridad. Entrevistas y portadas en varios de los periódicos. Minutos de gloria en la televisión pública canaria y en las otras cadenas.

Cierto que en ellas piden perdón por sus lamentables actuaciones del domingo. Qué menos. Pero también destacan, sobre todo, las amenazas que han recibido (absolutamente deleznables, sin duda) en sus móviles y en las redes sociales, poniendo en primer plano su papel de víctimas; y quitan hierro a sus gamberradas en lo que pudo ser el ascenso de los amarillos a primera división.

El papel de los medios de comunicación, una vez más, resulta muy negativo, convirtiendo en estrellas a los que no merecen serlo.

Errores

Lo que sucedió en los minutos finales de ese partido fue una concatenación de errores. Con una seguridad que naufragó completamente, sin que la Delegación del Gobierno ni el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria asuman sus responsabilidades. Este último es responsable de la seguridad en los alrededores del recinto, convertido en un macrobotellón desde seis horas antes del comienzo del partido; muchos de cuyos participantes terminaron invadiendo el recinto deportivo al abrirse las puertas diez minutos antes de finalizar el encuentro.

Las condiciones ambientales, con doce años sin posibilidades de optar por una subida a primera, con un estadio lleno y cientos de personas sin entrada en sus aledaños, el precedente de una invasión en un ascenso de 2ªB a 2ªA, tal vez debieron hacer tomar muchas más precauciones que hubiesen evitado el bochornoso espectáculo.

Aquí hay que exigir responsabilidades al club y a los que mandan sobre la policía nacional y local, incapaces de evitar los desmanes de dos centenares de exaltados. Y, por supuesto, a los autores de la invasión, por cierto todos varones. No pueden pasar de rositas. Ni ellos ni los que los amenazan de muerte en las redes, que deben ser de similar o peor calaña; y que tampoco deben quedar indemnes.

Impunidad

La impunidad sería mala para la sociedad y mala, también, para todos los causantes de los graves incidentes. Deben ser plenamente conscientes de lo impresentable de su actuación que frustró la alegría de mucha gente. Deben pagarlo, en mi opinión, con actividades a favor de la sociedad. Aunque en una reciente cena, Javier Urra -psicólogo y ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, autor de Adolescentes en conflicto o Educar con sentido común– me señaló la dificultad para aplicar ese tipo de penas y que todo quedaría en sanciones económicas. A mi juicio poco o nada educadoras.

Por último, y de manera especial, los autores de la invasión deben corregir ese comportamiento irracional, fanático, violento, chulesco y machista que exhibieron en el estadio y ante las cámaras de televisión el domingo 22 de junio. Un comportamiento que, con toda seguridad, muchos reproducirán en otros ámbitos de la vida cotidiana con consecuencias mucho más dramáticas, mucho más funestas.

———Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Un polémico video uruguayo sobre la violencia y el fútbol.

http://es.globalvoicesonline.org/2013/12/17/video-la-violencia-de-la-murga-uruguaya-agarrate-catalina-apologia-o-realidad/

 

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Un pensamiento en “El minuto de (inmerecida) gloria

  1. Depurar responsabilidades, comisión de investigación o dimitir es vocabulario que no está en los foros políticos. Los ciudadanos se han cansado de ser meros espectadores de este despróposito, espero que no hayamos despertardo tarde

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