Caracas, bancarrota total

Es difícil encontrar en el mundo un entorno urbano que haya retrocedido tanto en la última década. Pasando de ser un lugar de prosperidad y esperanza a una ciudad de desempleo y pobreza, en la que la gente huye masivamente en busca de una vida mejor que aquí se le niega. En este caso no vale disimular o tratar de ocultar la realidad por mayores o menores simpatías políticas. Se trata de datos objetivos, de fría realidad imposible de enmascarar.

El desempleo es una de las claves. Los datos oficiales señalan un paro del 18,1%. Pero las autoridades reconocen que la cifra está completamente maquillada y que alcanza en realidad un 50%. La mitad de la población no tiene empleo. Muchos carecen por completo de ingresos. Un enorme drama social comparable al de los países más empobrecidos del planeta.

La situación de la administración pública es simplemente caótica. Tanto que se puede decir, sin miedo a equivocarse, que la urbe se encuentra en situación de verdadera bancarrota, incapaz de asumir sus deudas ni de desarrollar sus obligaciones en infraestructuras o en funcionamiento de los servicios públicos esenciales, dejando desamparados a sus habitantes.

Éxodo

El éxodo poblacional ha sido una constante en los últimos años. Lo que ha significado que decenas de miles de viviendas, centenares de edificios estén vacíos, muertos. Una ciudad fantasma comienza a configurarse sobre las ruinas de la antaño urbe dinámica, viva, orgullo de sus habitantes y del conjunto del país, que atraía a gente del resto de ciudades y estados.

Los expertos disienten respecto a la deuda real de la ciudad. 20.000 millones de euros para algunos. Otros la elevan hasta los 30.000. Una deuda que ha arrasado con lo público pero también con numerosas empresas privadas que ni cobraron ni cobrarán y que han despedido a miles de personas.

Lo problemas se multiplican. La atmósfera se hace cada vez más irrespirable. La conflictividad social es incluso baja para la gravedad de las circunstancias que atraviesa la mayoría de la población, que en pocos años ha visto caer en picado sus parámetros de calidad de vida.

El desastre va en aumento mes a mes. Día a día. Ahora, destacan las numerosas víctimas de los cortes de agua. Miles de personas que por no poder hacer frente a los pagos, se quedan sin ese elemento sustancial para la vida –para hacer de comer, para lavarse, para limpiar su ropa y sus propios hogares- que es contar con agua corriente en sus viviendas.

Personas, familias, colegios o instituciones, con retraso de más de dos meses en el pago del recibo del agua, ven como se les corta el servicio en una muestra de absoluta falta de humanidad.

Se calcula que 30.000 hogares quedarán sin agua este verano. Tanto que activistas sociales, completamente desesperados por lo que está ocurriendo, han decidido pedir la ayuda de Naciones Unidas.

Todo lo que les cuento es verdad. Salvo un detalle. No es Caracas la ciudad afectada. Es Detroit, en Estados Unidos. Si fuera Caracas, la noticia abriría telediarios y sería eje de los debates radiofónicos y las tertulias televisivas. El periodismo, la información, también, se encuentran en estado ruinoso, en bancarrota total, hace mucho tiempo. Y no solo en Detroit.

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 Pete Seeger y León Gieco: ‘Venceremos’

https://www.youtube.com/watch?v=fgPxwufZj68

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El minuto de (inmerecida) gloria

¿Cuáles son los jóvenes con mayor presencia mediática en este final de junio? ¿Acaso los chicos y chicas que brillaron en las pruebas de acceso a la Universidad (PAU)? ¿Los que culminaron sus carreras universitarias o sus estudios de Formación Profesional? ¿O esos que cerraron el curso académico tras dedicar buena parte de su tiempo libre a los distintos comités de solidaridad de los institutos, esforzados en el apoyo a los pueblos empobrecidos del planeta? ¿O, en fin, los que destacan en distintas modalidades científicas, artísticas o deportivas?

Pues no. Nada de eso. Al menos en Canarias. Viendo los periódicos y las televisiones del Archipiélago, el protagonismo es de algunos de los que el pasado domingo 22 de junio invadieron el Estadio de Gran Canaria en el encuentro del equipo local contra el Córdoba. Obligando a la suspensión durante varios minutos del tramo final del encuentro, y perjudicando gravemente a la UD Las Palmas, en uno de los episodios más lamentables de la historia del fútbol insular.

Especialmente, el valiente que dio una patada, por la espalda, a un jugador del Córdoba. O el hombre tranquilo que se encaró de manera absolutamente agresiva con un guardia de seguridad. Entrevistas y portadas en varios de los periódicos. Minutos de gloria en la televisión pública canaria y en las otras cadenas.

Cierto que en ellas piden perdón por sus lamentables actuaciones del domingo. Qué menos. Pero también destacan, sobre todo, las amenazas que han recibido (absolutamente deleznables, sin duda) en sus móviles y en las redes sociales, poniendo en primer plano su papel de víctimas; y quitan hierro a sus gamberradas en lo que pudo ser el ascenso de los amarillos a primera división.

El papel de los medios de comunicación, una vez más, resulta muy negativo, convirtiendo en estrellas a los que no merecen serlo.

Errores

Lo que sucedió en los minutos finales de ese partido fue una concatenación de errores. Con una seguridad que naufragó completamente, sin que la Delegación del Gobierno ni el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria asuman sus responsabilidades. Este último es responsable de la seguridad en los alrededores del recinto, convertido en un macrobotellón desde seis horas antes del comienzo del partido; muchos de cuyos participantes terminaron invadiendo el recinto deportivo al abrirse las puertas diez minutos antes de finalizar el encuentro.

Las condiciones ambientales, con doce años sin posibilidades de optar por una subida a primera, con un estadio lleno y cientos de personas sin entrada en sus aledaños, el precedente de una invasión en un ascenso de 2ªB a 2ªA, tal vez debieron hacer tomar muchas más precauciones que hubiesen evitado el bochornoso espectáculo.

Aquí hay que exigir responsabilidades al club y a los que mandan sobre la policía nacional y local, incapaces de evitar los desmanes de dos centenares de exaltados. Y, por supuesto, a los autores de la invasión, por cierto todos varones. No pueden pasar de rositas. Ni ellos ni los que los amenazan de muerte en las redes, que deben ser de similar o peor calaña; y que tampoco deben quedar indemnes.

Impunidad

La impunidad sería mala para la sociedad y mala, también, para todos los causantes de los graves incidentes. Deben ser plenamente conscientes de lo impresentable de su actuación que frustró la alegría de mucha gente. Deben pagarlo, en mi opinión, con actividades a favor de la sociedad. Aunque en una reciente cena, Javier Urra -psicólogo y ex defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, autor de Adolescentes en conflicto o Educar con sentido común– me señaló la dificultad para aplicar ese tipo de penas y que todo quedaría en sanciones económicas. A mi juicio poco o nada educadoras.

Por último, y de manera especial, los autores de la invasión deben corregir ese comportamiento irracional, fanático, violento, chulesco y machista que exhibieron en el estadio y ante las cámaras de televisión el domingo 22 de junio. Un comportamiento que, con toda seguridad, muchos reproducirán en otros ámbitos de la vida cotidiana con consecuencias mucho más dramáticas, mucho más funestas.

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Un polémico video uruguayo sobre la violencia y el fútbol.

http://es.globalvoicesonline.org/2013/12/17/video-la-violencia-de-la-murga-uruguaya-agarrate-catalina-apologia-o-realidad/

 

Esos que no aman el fútbol

Llevo más de cuarenta años siguiendo a la UD Las Palmas y he visto comportamientos ejemplares y, también, gente impresentable entre los aficionados amarillos. En una ocasión, con Juan Luis Calero y mi hermano Juanma, tuvimos que increpar a unos energúmenos que en la Grada Naciente quemaban una bandera del Athletic de Bilbao y expresar nuestra solidaridad con un grupo de aficionados vascos. Pero fue una excepción, afortunadamente.

Como supongo sucede en muchos estadios y con muchas aficiones. Aunque es cierto que aquí nunca hemos tenido grupos ultraviolentos y fascistas como en otros campos. Pero lo vivido este domingo en el Estadio de Gran Canaria me ha sumergido en una enorme desolación y tristeza.

Amo el fútbol. Lo he señalado en diversos artículos. El último (http://wp.me/p1SYpM-y2convertido en un homenaje a La Roja y todo lo que ha significado en esta etapa prodigiosa. Y creo que es de los deportes más bellos, alumbrado por equipos maravillosos (el Brasil del 70, el Milán de Sacchi, el Barça de Guardiola…) y por jugadores como Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Maradona. O el gran Xavi.

Estupidez

Deseaba que la UD regresara a primera división. Como cientos de miles de canarios que ahora estarían celebrando ese logro, que estuvo a punto, a un minuto y medio, de lograrse. Y que se frustró por la estupidez de unos y los graves errores de otros. Jugó mejor que el Córdoba, tuvo más oportunidades y mereció la victoria que se le negó en el último momento.

Los centenares de exaltados que abandonaron la grada antes de que terminara el partido para prepararse para invadir el campo (y que al parecer en su gran mayoría accedieron al Estadio diez minutos antes de la conclusión del encuentro) fueron determinantes en cómo acabaron las cosas. El parón descentró a los amarillos y el Córdoba aprovechó su oportunidad para llevarse el premio.

Lamentable la acción de ese grupo de energúmenos a los que el fútbol no creo que le importe gran cosa. Van a montarla a un estadio como la montarán en los carnavales o en un multitudinario concierto. Constituyen un problema social. Una muestra de los bajos niveles educativos y cívicos de una parte de la población que debe preocuparnos. Y mucho.

Y, por cierto, no representan a la juventud canaria, aunque muchos formen parte de ella (también los había más talluditos). Tuve la fortuna de ver el partido con un grupo de estudiantes de 15 años cargados de valores bien distintos. Ahora bien, lo de ayer nos obliga a reflexionar sobre lo qué está pasando en una parte de la sociedad para tratar de corregirlo.

Es un problema con muchas raíces: económicas, culturales, familiares. Y nadie sensato querrá que en nuestra sociedad dejemos a miles de personas al margen, sin oportunidades de salir del agujero en que se encuentran. El debate abierto en los medios de comunicación y en las redes sobre ese sector marginal y las razones de su situación es, paradójicamente, de lo poco positivo de los sucesos del domingo; y no me refiero, claro está, a los que han derivado el asunto al linchamiento o, en el otro extremo, hacia la justificación de determinados comportamientos.

Seguridad

Suya, la de los asaltantes, es la primera responsabilidad, sin duda. Pero también de una seguridad inexistente o, al menos, escasa e inoperante. Cómo es posible que ante un evento de esas características, con los riesgos que supone, hubiese tan poca presencia policial, ya sea pública o privada. La delegada del Gobierno en Canarias, Mari Carmen Hernández Bento, asegura que había desplegados 125 policías en el estadio. viendo repetidamente las imágenes debían de ser de la policía secreta.

Si solo un par de centenares de disparatados son capaces de armar la que armaron, ¿qué hubiese pasado si miles de espectadores hubiesen invadido el terreno de juego? ¿Estaríamos hablando de algo mucho más grave, con numerosos heridos o algo peor?

Lo que debió ser alegría colectiva, de la que tan necesitados estamos, se tornó el domingo 22 de junio en profunda depresión. Felicidades al Córdoba y a su afición por el éxito. Y también al equipillo amarillo que estuvo a punto de conseguir el ascenso. Y absoluto rechazo a los que no hacen las cosas bien hechas, en este caso a los responsables de la seguridad del evento. Y, de manera especial, a esos exaltados que no aman el fútbol.

 

ANEXO: EN 1962 HUBO INCIDENTES EN EL INSULAR EN UN UD-CÓRDOBA QUE TERMINÓ 1-1, CON GOL ANDALUZ A 3 MINUTOS DEL FINAL…

Según relata el profesor de la ULPGC Néstor García Lázaro, en 1962 un partido UD-Córdoba termino también con graves incidentes. Al parecer Las Palmas necesitaba ganar para seguir aspirando al ascenso a Primera División. Un gol inexistente a tres minutos del final que suponía el 1-1 frustró el ascenso y originó el caos. “Después de adjudicarse el gol al Córdoba, el juego estuvo interrumpido por unos minutos indeterminados por los tumultos originados en el campo, momento en el que las personas lanzaron objetos al árbitro, e incluso algunos saltaron al terreno de juego para intentar agredirlo”.

El historiador asegura que ese 4 de marzo de 1962 se vivieron “los desórdenes públicos más grandes ocurridos en la ciudad de Las Palmas, en los que se tiraron piedras dentro y fuera del Estadio de fútbol”. Días antes del evento el movimiento Canarias Libre CL había realizado pintadas en el Estadio de carácter independentista; todo ello en plena represión franquista. El árbitro, con una polémica decisión, estimuló el cabreo que se convirtió en proclama callejera anticolonialista.

“La mayoría de los miembros destacados de CL cayeron tras los sucesos del
Estadio, procesándoseles en la Causa Sumarísima número 78 de 1962, por el delito de
rebelión militar, siendo condenados a penas de distintos años y posteriormente
enviados a distintas prisiones, disponiendo en la actualidad de los recuerdos que sobre
este período de privación de libertad tuvieron Arturo Cantero y Fernando Sagaseta”.

Claro que entonces la deriva fue política y la de ahora de un carácter bien distinto. Pero resulta curiosa la coincidencia.

Fuente: El movimiento Canarias Libre: génesis del nacionalismo canario y Fútbol y conflictividad sociopolítica durante la dictadura de Franco. Por
Néstor García Lázaro (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria).

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Comedores escolares en verano, ¿seguro?

Se recrudece estos días la polémica sobre la apertura de los comedores escolares en verano. Con cruce de acusaciones entre la derecha contraria a la medida, argumentando los daños de la visibilidad de la situación de los menores, y la mayoría de la izquierda favorable para intentar cubrir una prioritaria necesidad alimenticia. Pero las cosas, aunque a veces lo parezcan, no son blanco o negro. O no solo.

Canarias fue una de las comunidades pioneras en esta materia. El pasado verano su Consejería de Educación implantó esta modalidad. Con la oposición inicial de buena parte de los ayuntamientos del PP y, en especial, del de Las Palmas de Gran Canaria, la ciudad más poblada del Archipiélago.

Estos, como otras corporaciones locales, tenían razón en que el Gobierno puso en marcha la medida sin contar con los ayuntamientos y sus circunstancias económicas u organizativas. Pero también pusieron peros respecto al transporte escolar (la actuación se llevó a cabo en un número determinado de centros); y, ya en plan incordios, los conservadores destacaron los posibles gastos en luz y agua, como si le fueran a poner una piscina a los chicos y chicas, apenas un centenar en cada uno de los centros escolares seleccionados.

En una Comunidad con más del 33% de paro según la EPA, los salarios más bajos del Estado y niveles elevados de pobreza, un porcentaje importante de los niños y las niñas tiene problemas para alimentarse. En muchos de esos casos, la comida que reciben en el comedor escolar es la más importante y equilibrada del día, cuando no la única. Y el verano puede romper en pedacitos esa realidad.

Pero coloquemos las cosas en su justo sitio. Por un lado, puestos a extender la medida habría que hacerlo durante el curso escolar a los fines de semana, sábados y domingos, así como a las vacaciones de Navidad y de Semana Santa, en los que no hay actividad académica y en los que no cambian las circunstancias socioeconómicas de sus familias. Por otro, la medida se circunscribió a Primaria, y esos mismos niños y niñas pueden tener hermanos en la ESO, entre 12 y 16 años, en las mismas penosas condiciones.

Una madre me envío un correo al respecto. “Me indigna el tema de comedores escolares en verano. El asunto de la pobreza afecta a toda la familia y he vivido la realidad de un hermano que lleva al pequeño a comer y él fatigado en la puerta del colegio, condenado a no comer porque tiene 13 años. No pude con esta situación y ahí me posicioné. Desde mi punto de vista, la ayuda debe ir a la familia a través de Servicios Sociales y que sean éstos los que la distribuyan y controlen”.

Estigmatizar

Luego está el tema de la estigmatización de los menores que, por lo que veo en Twitter, alguna gente progresista minimiza. Creo que erróneamente. La Consejería canaria tuvo el acierto de vincular los comedores de julio y agosto a la realización de actividades de inmersión lingüística en idioma inglés realizadas por monitores con la adecuada formación para ello. Así, los estudiantes no se limitaban a ir al colegio a comer, sino que el comedor culminaba un conjunto de actividades formativas y lúdicas.

En el mes de julio coincidían, además, con la apertura de los colegios por los ayuntamientos o las AMPAS, para sus habituales campamentos de verano, con lo que se mezclaban con el resto de niños y niñas.

Sin embargo, en agosto se quedaron solos. Y en algunos centros bajó la presencia en los comedores de verano hasta en un 30% con relación al mes de julio. Las razones pueden ser varias, pero no descarto que también influyera el temor a la estigmatización. Un alcalde de un municipio grancanario me daba la razón y extendía la actitud, tan humana, a los desahucios. “Varias personas en mi pueblo los han llevado a cabo de la manera más silenciosa y clandestina posible, para que sus vecinos no les vieran abandonar sus hogares por razones económicas”.

Pues sí, aunque a algunos les resulte extraño, hay familias que consideran humillante mandar a sus hijos a comedores escolares ‘de pobres’. Al margen de que, también, nos encontremos ante padres irresponsables y familias desestructuradas en los que los menores son sus principales víctimas.

Castigo

Hay otro elemento que también quiero situar para el debate. Me refiero a la conveniencia o no de que los niños permanezcan todo el año en el colegio. ¿No pueden entender como una especie de castigo la prolongación de la permanencia entre esas paredes en julio y agosto?

Cabrían, además, otras opciones, como la entrega de compras de comida semanales, quincenales o mensuales directamente a las familias afectadas, tras el correspondiente estudio y supervisión de los servicios sociales de los ayuntamientos en los que, por su conocimiento de la realidad de los menores, también pueden colaborar los centros educativos y sus directores.

Lo que no vale es lo que hace el PP. Es decir, mostrar una aparente preocupación por la estigmatización de los menores pero no dar alternativas a la pobreza y a la desnutrición infantil. Ni a la de sus familias, claro.

Me hace recordar aquella anécdota de la campaña electoral de Allende en el año 64 del pasado siglo. Recuerda Eduardo Galeano que entonces sus oponentes en la derecha impulsaron el slogan “Con Frei, los niños pobres tendrán zapatos”, a lo que la Unidad Popular respondió: “Con Allende no habrá niños pobres”.

Aquí, ni zapatos.

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 Joan Manuel Serrat: ‘Nanas de la cebolla’

 https://www.youtube.com/watch?v=038o8tRSbrE

España engaña a Canarias

Les parecerá, tal vez, excesivamente contundente, pero considero que es real y demostrable: España engaña a Canarias. Veamos de entrada un caso reciente: el de las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a las Islas. Pero, adelanto, no es el único.

La decisión de autorizar las prospecciones petrolíferas en Canarias vino precedida de declaraciones que daban a entender que había alguna posibilidad de reconducir o, al menos aplazar, el tema. Las alimentó el presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, al señalar, tras su entrevista con Mariano Rajoy en La Moncloa, que este se encontraba dispuesto a paralizarlas temporalmente (tanto en el caso canario como en el de Baleares) hasta lograr acuerdos con las comunidades afectadas.

Y contribuyó también a levantar falsas esperanzas el rifirrafe en el Senado a cuenta de esa posible suspensión cautelar, con marcha atrás de los populares a última hora, tras recibir presiones del Gobierno, cuando antes se manifestaban propicios a una moratoria y a consultar con las comunidades afectadas.

Muchos analistas políticos canarios se apuntaron al carro y vieron una posibilidad de entendimiento entre los gobiernos central y canario. Nunca me lo creí. La hoja de ruta de los intereses económicos en juego para la multinacional Repsol está, para el Ejecutivo del PP, muy por encima de Canarias, su medioambiente, su modelo económico, sus instituciones y su ciudadanía. Aunque un 70% de los canarios rechace las prospecciones, como señala un reciente sondeo de Celeste Tel, o las calles de todas las islas hayan sido escenario de manifestaciones masivas contra las mismas el reciente 7 de junio.

Además, el tratamiento que habitualmente recibe Canarias del Ejecutivo estatal, sea del PSOE o del PP, también justificaba y justifica mi total escepticismo.

No es la primera vez, en el período reciente, que el Gobierno español engaña al de Canarias (y este se deja engañar, todo hay que decirlo, en muchos de los casos).

Sucedió, cuando Rodríguez Zapatero reconoció las aguas canarias. Una decisión que suponía incrementar la superficie de las Islas por siete, quedando solo por detrás de Castilla León, Andalucía y Castilla La Mancha; y que impedía que buques que navegan entre Gran Canaria y Tenerife lo hagan, como ahora, por aguas internacionales. Transcurrido el tiempo se ha demostrado que de aguas canarias, pese a que el presidente Rivero lo vendió como el logro del milenio, con consecuencias positivas en la financiación autonómica,  nada de nada. 

Plan Estafa a Canarias

Pero peor fue aún el Plan Canarias, prometido tras un Consejo de Ministros celebrado en Las Palmas de Gran Canaria en octubre de 2009. Nada menos que 25.000 millones de euros en una década, a 2.500 millones anuales que, según la entonces vicepresidenta De la Vega, “iban a cambiar la historia de Canarias”. Un ministro de aquel zapateril gobierno fue mas allá y dijo que a partir de aquel momento ya no podríamos quejarnos los ciudadanos de Canarias. A por la mordaza.

Tras analizar a conciencia el documento de la denominada Estrategia Integral para la Comunidad Autónoma de Canarias me di cuenta de que era puro humo, como escribí en la viaja Tiradera, ‘Plan Canarias, ¿Gordo o Pedrea?’ http://tiraderacanariasaldia.blogspot.com.es/2009/10/plan-canarias-gordo-o-pedrea.html

En el Plan Canarias recogía convenios ya en marcha, como el de carreteras, o las ayudas al transporte, también vigentes; incluso incluía la autorización de emitir deuda pública, por 128 millones, por parte de los cabildos de Tenerife y Gran Canaria. A ellos se sumaban subvenciones sin cuantificar, informes sobre el sistema educativo y promesas de futuros convenios. En fin, un Plan estafa como el tiempo se encargó, por desgracia, de confirmar plenamente. 

Errores propios

No pretendo con la denuncia de esos casos anteriores, ni con el desprecio actual con el asunto de las prospecciones, justificar u ocultar los errores autóctonos. Los cometidos aquí en las Islas.

Asuntos como el vergonzoso retraso en la presencia de las energías renovables, la aplicación pésima de la ley de la dependencia, el deterioro de servicios públicos esenciales o las deficientes políticas de vivienda, tienen mucho que ver con la mala gestión, con las malas políticas desarrolladas desde las Islas.

Y como quiero ser más riguroso y preciso, olvídense del titular de este artículo de opinión y sustitúyanlo por uno más justo y, también, un poco más largo: ‘Los Gobiernos de España engañan reiteradamente a Canarias’. 

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El Fútbol, ese opio que no me narcotiza

“¿En que se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales (Eduardo Galeano)

Desde análisis muy superficiales se suele ver a los aficionados al fútbol como una aborregada y exaltada masa de fanáticos, incultos y machistas; y, por supuesto, completamente alejados de cualquier preocupación que no sea el devenir de su equipo, las victorias y derrotas, las injusticias arbitrales, los apuros clasificatorias o los fichajes. Al parecer, somos integrantes, me incluyo, de un amplio grupo narcotizado por completo por el no tan nuevo opio del pueblo.

No digo que una parte del futbolero común no responda a ese estereotipo en una sociedad en la que predominan valores de competitividad y consumismo feroz, aunque la crisis económica haya torcido tendencias, y en la que los más infames programas televisivos obtienen audiencias masivas. Y no me estoy refiriendo sólo a los actuales telediarios.

Pero generalizar es manifiestamente injusto. Resulta plenamente compatible estar enamorado de la obra de Cortázar, Gabo, Lessing o Camus y disfrutar con las jugadas de Messi; menos con las que presuntamente o sin presunciones de ningún tipo le ha hecho al fisco, claro. Y deleitarse con Mozart, Charlie Parker, Mercedes Sosa o el timplista José Antonio Ramos y recrearse con los imposibles regates de Iniesta.

Se puede ser un impenitente futbolero y, al tiempo, estar plenamente preocupado, comprometido o implicado, al nivel que sea, en la búsqueda de salidas a los problemas políticos, sociales y económicos de la sociedad. Como le ocurre a los ‘enganchados’ a la gastronomía, el cine, el rock o la novela negra.

Racismo

Se puede amar al fútbol y no comulgar con los despropósitos económicos de los clubes, la permisividad hacia los grupos violentos o la pervivencia de comportamientos racistas en los estadios.

Pero tenemos nuestras debilidades, lo reconozco. Como señalé en una ocasión, si tengo que apuntarme a una religión -tardíamente, lo sé-, lo haré con aquella que garantice mi reencarnación. Con la esperanza puesta en que en una nueva vida, en una segunda oportunidad, alguna deidad generosa y deportiva me dotara de las cualidades futbolísticas de las que no gocé en modo alguno en esta.

Por otra parte, mi particular entusiasmo futbolero me ha convertido en apátrida del balón. Cuando España hacía un fútbol intolerable, con entrenadores que despreciaban la belleza y aún creían en la casposa furia, la selección no me motivaba en modo alguno y me daba igual que cayera en cuartos o en octavos. Por eso, en unas ocasiones fui apasionadamente holandés y en otras me transmutaba en brasileño o en francés.

Por cierto, dos de mis selecciones más apreciadas y las de que guardo mejor recuerdo perdieron los mundiales: la referida Brasil que ni siquiera llegó a la final en el 82 y la holandesa del 74 que sucumbió ante Alemania.

La cosa cambió cuando lo que hoy llaman La Roja comenzó a mantener una relación afectiva con la pelota. Cambio iniciado por el fallecido Luis Aragonés y consolidado por Vicente del Bosque, coincidiendo con una extraordinaria generación de futbolistas. Y con muchas reminiscencias del modo de entender este juego colectivo por parte del Barcelona de la última década, heredero de Cruyff.

Su fin de ciclo en este Mundial del 2014 no me lleva al linchamiento ni al olvido, sino al agradecimiento por todo lo disfrutado. De manera especial con el reconocimiento de lo que ha supuesto en ese modelo de entender el fútbol Xavi Hernández, a mi juicio el mejor jugador español de la historia.

Decía Manuel Vázquez Montalbán que en Europa “la mayoría de intelectuales teorizadores pensaron de espaldas al fútbol o a lo sumo lo demonizaban como un moderno opio del pueblo”.

Un singular opio que en muchas ocasiones me produce una sensación muy placentera pero que, en modo alguno, llega a narcotizarme ni alienarme.

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José Antonio Ramos: ‘Mar de nubes’

 http://www.youtube.com/watch?v=FHdWSCH9HBE

LOS QUE NUNCA SE ENAMORAN
Digo yo, ¿cómo será la vida de los que están en el fútbol y no lo viven desde la emoción, sino desde el resultado? De los que nunca se entusiasman con una buena jugada o un buen jugador, de los que se pasan los partidos sufriendo. ¿Qué será de ellos los sábados por la noche, cuando nosotros soñamos ilusiones y ellos hacen cálculos para no perder? ¿Cómo se siente un tipo que no siente?¿Cuánta intranquilidad les provoca el único habilidoso del equipo, que se ven obligados a alinear de titular? ¿Y cuánto miedo les causa el talentoso del equipo contrario?¿Quién les habrá arrancado la fantasía tan bruscamente, como para dejarlos sólo con la incertidumbre?¿Cómo aprenden a jugar los que nunca arriesgan?¿Cómo se consuelan cuando pierden, los que sólo aman el resultado?¿Qué saben de la alegría, los que nunca disfrutan?

¿Cómo descubren el placer, los que nunca ríen?

¿Cómo entienden el fútbol los que nunca quieren jugar? ¿Y la vida?

¿Cómo llegan a la felicidad los que nunca se enamoran?

Cuando ganan, ¿cuánto les dura el triunfo en el bolsillo?

Pobre gente, ¿no?

Fragmento del libro “La intimidad del fútbol”, de Ángel Cappa

González Pons (PP), piensa en verde

Con el título, ‘González Pons, piensa en verde’, no quiero indicar, ni mucho menos, que el diputado y dirigente del PP sea consumidor, moderado o no, de una conocida marca de cerveza. Tanpoco conozco que lo sea de otras bebidas típicamente valencianas, como el fondillón, la refrescante horchata de chufa o la mistela.

Me refiero, claro está, a que su hermoso discurso en el Congreso de los Diputados sobre las prospecciones petrolíferas en aguas valencianas, difundido estos días en la red, tiene un alto contenido ecológico y, reconozcámoslo, incluso poético, con esas alusiones a la luna y los eclipses.

Si no fuera porque se aprecia claramente su voz y su cara, podríamos pensar que se trataba de un diputado de una formación ecologista en vez de un político conservador.

Sus argumentos en torno a lo negativo que resulta la industria del petróleo son tan contundentes, que sorprende que salgan de las filas del PP.

Los resumo brevemente:

  • Económicos: Encontrar petróleo “no afecta al precio. No se va a reducir el precio del barril. Los petrodólares serán para la multinacional”.
  • Beneficios: “El petróleo solo beneficia a la empresa que lo explota”.
  • Empleo: El petróleo “no crea empleo” y la única realidad es que “vendrán trabajadores de fuera”.
  • Ecológicos: “El petróleo desaparece la pesca”, “desaparece los cetáceos”, “causa un grave daño a las laderas de posidonia, que es el mayor sumidero de CO2 de esta área geográfica”.
  • Turismo: “El petróleo turísticamente produce un daño absolutamente irreparable”.
  • Renovables: “El déficit energético de España se resuelve buscando energías renovables, no destruyendo el medio ambiente”.
  • Progreso: “El petróleo es una energía antigua, sucia, y a extinguir. Estamos en el tiempo, no ya del oro negro, sino del oro verde”.

Es verdad que dice justamente lo contrario de los que afirman sus compañeros y compañeras en Canarias, firmes defensores de las prospecciones petrolíferas.

Pero sus palabras, sus sosegados razonamientos, su análisis pormenorizado de los perjuicios ecológicos; su defensa de las renovables frente a las energías fósiles; su manera de desvelar que no generará puestos de trabajo y que los únicos beneficios irán a las arcas de la multinacional de turno…constituyen un argumentarlo tan sólido que cuesta trabajo mejorarlo.

Lo ha hecho tan bien que, humildemente, aconsejo a Ben Magec-Ecologistas en Acción que le otorgue su premio anual de medio ambiente. Méritos, le sobran.

Aunque resulte algo extraño que, por el ámbito de actuación del colectivo, el premio viaje a la Comunidad Valenciana. Su otro galardón anual, el denominado ‘Atila’ se queda, por el contrario en esta tierra. Aunque, bien mirado, también es posible que salga fuera. A Soria, sin ir más lejos.

(Recupero este post publicado en marzo de 2012, sigue vigente. Como vigentes son las contradicciones del PP, con un discurso radicalmente distinto sobre las prospecciones en Canarias respecto a Valencia y Baleares).

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Musical regalo:

Mark Knopfler & Emmylou Harris: ‘Why Worry’

http://www.youtube.com/watch?v=G03Iw8qdBCk