El triunfo de la política-espectáculo

Una adolescente cuelga en la red y distribuye por wassap un video que, sin tapujos, muestra a sus compañeros de instituto y al mundo las relaciones sexuales que mantiene con su novio. Ocurrió hace unas semanas. Su exhibicionismo tiene un fin último, que no esconde: el que su singular hazaña se vea recompensada por la presencia en uno de los programas de la telebasura, permitiéndole dar el salto a la fama y, tal vez, conseguir dinero para satisfacer algunos caprichos.

Probablemente no sea algo excepcional viendo los personajes que campan por numerosas cadenas y sus más que dudosos méritos. La reina de ese Carnaval desestacionado es, sin duda, Belén Esteban, la señora que publica libros que no escribió pero que se venden como roscas. Y que de atreverse a dar el paso de presentarse a las elecciones generales con el partido de sí misma, no sería la primera, obtendría grupo parlamentario propio; lo que confirma que, en la vida, en la literatura y en la política, todo puede llegar a ser manifiestamente empeorable.

Para mucha gente, el objetivo es lograr notoriedad y dinero, no necesariamente por este orden, y no precisamente por las vías del estudio y del trabajo. Salir en las primeras páginas de las revistas y estar permanentemente en las distintas cadenas televisivas. Ser halagado y envidiado. Sentirse importante.

Y, si les place, denigrar a aquellos que en el pasado le indicaron que si no estudiaban lo iban a tener difícil. Como ese futbolista que esperó a sus antiguos profesores a la puerta de su instituto para mostrarles su millonario coche deportivo, al que ninguno de los docentes podría aspirar en su vida.

La tele se convierte en la medida de todas las cosas. También en la política. En ella, y también ahora en Internet y en las redes sociales, vemos la proliferación de periodistas y políticos profesionales de las tertulias, más repetidos que una estampa. Con Marhuenda a la cabeza de tan afamado y selecto club.

Actuación

El discurso meditado y con contenidos está siendo sustituido por la más espectacular actuación mediática, también en el Congreso de los Diputados o en el Senado. Ganan espacio actores y actrices políticos con intervenciones prefabricadas por expertos que buscan satisfacer lo que mucha gente quiere oír. Y que suelen obtener el aplauso fácil.

“¡Qué duro le dio al ministro!”, “Habla muy bien”, “Canta las verdades”, “No dejó títere con cabeza”, señala parte de la audiencia. Y así, personajes populistas de los que no se sabe qué proyecto político tienen, ni cuáles son sus alternativas económicas ni sociales, se ganan un hueco y reciben entusiastas aclamaciones.

No es una exclusiva de la derecha o del centrismo más o menos confeso. También en la orilla izquierda se reproducen esos comportamientos. El rigor, la seriedad en los planteamientos, la profundidad argumental, las alternativas sensatas tienen todas las de perder ante la buena imagen frente a la cámara o los chascarrillos y soflamas demagógicas ante cualquier micrófono.

Páramo 

En tiempos de masivo rechazo hacia la política, los partidos y las instituciones, parece que es la hora propicia para los que dicen desmarcarse de la misma, aunque la ejerzan hace 35 años, o para los que colocan titulares llamativos, aunque detrás de ellos se encuentre un enorme vacío, un verdadero páramo ideológico y político. Situación que tiene, a veces, su correctivo: muchas de esas estrellas político-mediáticas se apagan pronto por cansancio ante el consumo reiterado del producto o por la aparición de una más novedosa, aún por conocer y devorar.

En medio de ese panorama me cuesta mucho entender la mitificación de las primarias o de las listas abiertas. Es verdad que las primarias pueden suponer, especialmente en los grandes partidos, una amplia movilización de militantes y simpatizantes, lo que no es poco, además de un indudable impacto mediático; pero no garantizan en modo alguno que del proceso salgan elegidas las personas más cualificadas y con mayor compromiso individual e interés en integrar proyectos colectivos de transformación de la sociedad, más allá de su proyección personal.

Como también cuestiono la financiación exclusivamente privada de los partidos, al modo anglosajón, que algunos reclaman, y que facilitaría aún más la presión de lobbies económicos sobre partidos y gobiernos. Prefiero la exclusivamente pública; eso sí, con rigurosos controles y sin la obscenidad de las condonaciones bancarias de los préstamos.

Cierto es, se me dirá, que tampoco se garantiza el acierto con los tradicionales métodos de elección de líderes en el seno de los partidos, mediante asambleas, congresos o a cargo de sus direcciones.

Pero considero que, al margen de los métodos, que nunca deben ser mitificados sino valorados en su justa medida, con sus pros y sus contras, el problema de fondo es otro: cómo desarrollar programas que respondan al interés general, cómo potenciar liderazgos democráticos, abriendo cauces para una sociedad participativa y crítica… y siempre aspirando, es mucho aspirar, a que la política y los medios de comunicación sean algo más que un puro espectáculo. 

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La televisión

Los Escárate no tenían nada, hasta que Armando trajo esa caja a lomo de mula.

Armando Escárate había estado todo un año fuera de casa. Había trabajado en la mar, cocinando para los pescadores, y también había trabajado en el pueblo de la Ligua, haciendo lo que se ofreciera y comiendo sobras, noche y día trabajando hasta que juntó la alta pila de billetes y pagó.

Cuando Armando bajó de la mula y abrió la caja, la familia se quedó muda del susto. Nadie había visto nunca nada parecido en estas comarcas de la cordillera chilena. Desde muy lejos venía gente, como en peregrinación, a contemplar el televisor Sony, de doce pulgadas, a todo color, funcionando a fuerza de batería de camión.

Los Escárate no tenían nada. Ahora siguen durmiendo amontonados y malviviendo del queso que hacen, la lana que hilan y los rebaños de cabras que pastorean para el patrón de la hacienda. Pero el televisor se alza como un tótem en medio de su casa, una choza de barro con techo de quincha, y desde la pantalla la Coca-Cola les ofrece chispas de vida y la Sprite burbujas de juventud. Los cigarrillos Marlboro les dan virilidad. Los bombones Cadbury comunicación humana. La tarjeta Visa, riqueza. Los perfumes Dior y las camisas Cardin, distinción. El vermut Cinzano, status social; el Martini, amor ardiente. La leche artificial Nestlé les otorga vigor eterno y el automóvil Renault, una nueva manera de vivir.

Eduardo Galeano, ‘El siglo del viento’, 1986

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PPPSOE, parecidos y diferencias

Son lo mismo. Al menos eso señalan repetidamente muchos en las redes sociales. PP=PSOE. O, si lo prefieren, #PPPSOE. Se les responsabiliza por igual de todo lo que está pasando y se plantea la necesidad de su completo hundimiento en las urnas, del fin del bipartidismo, para aspirar a un verdadero cambio, a la superación de los males de esta democracia maltrecha y cuestionada, para avanzar hacia una sociedad más participativa y justa.

En los comicios generales del 20 de noviembre de 2011, hace apenas dos años, PP y PSOE lograron conjuntamente más del 73% de los sufragios, con una aplastante ventaja de 16 puntos a favor de los conservadores.

Hoy las encuestas dicen otra cosa bien distinta. La última, la de Metroscopia para El País, les da el 65,5%, casi ocho puntos menos, con los socialistas 1,5 puntos por delante. Pero la gobernabilidad, con los actuales datos, sigue pasando por uno de ellos con apoyo de varias formaciones (estatalistas y nacionalistas, de derechas e izquierdas), asunto bien complejo; o por ambos, a la alemana, lo que sería completamente novedoso en España, y supondría ahondar en las actuales recetas políticas.

Eso ocurre, pese al significativo retroceso de su peso en las preferencias ciudadanas; por las ventajas que otorga la vigente ley electoral a los partidos más votados, cierto. Pero también por su enorme distancia en expectativa de voto respecto a las alternativas de carácter estatal (IU, 12,5%, y UPyD, 7,3%, según la encuesta de Metroscopia) que juntas apenas llegarían al 20%.

Y, asimismo, a la realidad de un Parlamento muy fragmentado, con más fuerzas políticas que hoy y con más diputados que no son de los dos grandes partidos que han venido alternándose hasta ahora en el Poder. Algo que puede ser aún más beneficioso para los dos grandes partidos con el surgimiento de nuevas ofertas electorales, como el caso de Vox, ubicado a la derecha del PP, o Podemos, a la izquierda de IU.

Más débil

El bipartidismo que ha marcado la vida política española de los últimos 35 años parece, en efecto, mucho más débil. Pero creo que se equivocan los que se apresuran a enterrarlo. Al menos si hacemos caso a la práctica totalidad de los estudios sociológicos publicados.

¿Hay coincidencias entre las dos grandes formaciones políticas? Si hacemos caso a algunas actuaciones de los últimos años encontramos lugares de confluencia. Especialmente negativa la que supuso su pleno entendimiento para reformar la Constitución con  nocturnidad y alevosía para imponer el cumplimiento de los deberes sobre la deuda y el déficit por encima del funcionamiento de los servicios públicos y, en definitiva, el bienestar de la gente. Asimismo, la debilidad frente a la banca o ante las poderosas eléctricas y el uso de las puertas giratorias de muchos de sus ex dirigentes. Seguramente, también, en muchos aspectos de la política internacional, como el muy cercano olvido de los derechos del pueblo del Sahara. O en su rechazo al derecho a decidir.

¿Son iguales las propuestas de ambos partidos? No, si analizamos aspectos como la educación y la igualdad de oportunidades, la universalidad y gratuidad de la sanidad, la atención a las personas con dependencia, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o las libertades públicas. Muchas de las contrarreformas que viene aplicando el PP, desde el copago a la exclusión de colectivos de la sanidad pasando por el aborto lepeniano o las barreras que dificultan o imposibilitan la permanencia en la Universidad de personas sin recursos económicos, rompen con avances impulsados por gobiernos socialistas. También, respecto a la TV pública: es enorme la diferencia en la pluralidad de los informativos de la era Zapatero a los muy manipulados de hoy. O respecto al fin de la violencia de ETA, mérito de muchos, pero que Zapatero logró encauzar frente al electoralismo y, en muchas ocasiones, la mezquindad del PP, que ahora se mantiene en esta fase final del proceso.

Decepción

La socialdemocracia anda desorientada, aquí y en París; y su derrumbe electoral no está siendo sustituido por opciones situadas a su izquierda, sino por el crecimiento del populismo racista y xenófobo. Sus políticas económicas cuando acceden a los gobiernos se diferencian poco de las liberales. Y, no es menos importante, mientras la derecha parece responder más fielmente a lo que esperan sus votantes, la izquierda socialista suele decepcionarlos con mayor frecuencia y dejan pasar las oportunidades, como ha sucedido respecto a los privilegios, económicos y educativos, de la Iglesia Católica, que no fueron capaces de eliminar ni con Felipe ni con Zapatero. O a la evolución del modelo autonómico hacia un estado federal, ahora repescado ante la desafección de Cataluña.

Los socialistas han perdido mucha credibilidad. Tienen muchas responsabilidades en su actual situación, en la que pese a los desmanes económicos y sociales de la derecha (reforma laboral, congelación de las pensiones, recortes educativos y sanitarios, práctica eliminación de la ley de la dependencia, retrocesos en los derechos de las mujeres…) no logran despegarse, diferenciarse nítidamente ni entusiasmar electoralmente.

El problema del PSOE no es exclusivamente de liderazgo, de cartel electoral. Ni su solución pasa solo por la elección en primarias de la persona que tratará de alcanzar la Presidencia del Gobierno. Los socialistas precisan un profundo cambio si quieren ser, de verdad, un instrumento de transformación social. Pero, sin obviar la crítica ni dejar de señalar sus muchas responsabilidades y errores, ni en las callejeras movilizaciones ni en este ni en otros textos, caeré en la tentación de utilizar el #PPPSOE.

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Bruce Springsteen: ‘High Hopes’

https://www.youtube.com/watch?v=rOPDhoZH91g

Obama-Rajoy: la diplomacia del M&Ms

Dio para mucho la reciente visita de Rajoy a la Casa Blanca. Se trae de Estados Unidos unos paquetes de M&Ms, obsequio del presidente estadounidense, y algunos encendidos elogios sobre su “sólido liderazgo” que ha posibilitado “estabilizar la economía y reducir el déficit”, además de aplausos a las “impopulares” pero “necesarias” reformas acometidas por el Gobierno del PP.

Lo del liderazgo debe ser una muy subjetiva apreciación del discutido premio Nobel de la Paz, el mismo que mantiene el ‘torturómetro’ de Guantánamo abierto, pues la mayoría de los españoles e incluso buena parte de los votantes del PP piensan justamente lo contrario, que el titular del Ejecutivo español carece por completo de él.

Salvo que sean características esenciales de un líder dejar que los temas se pudran (como sucede con los asuntos territoriales o con el fin de ETA), no tomar decisiones o endilgar las decisiones menos populares a sus ministros para que estos se queman en la hoguera de la opinión pública. O, también, sus comparecencias ante los medios de comunicación; plasmáticas, en unos casos, con preguntas pactadas y apartando a los periodistas incómodos, en otros.

Uno de los lemas publicitarios de la conocida marca de pastillas de chocolate que Obama obsequió a Rajoy fue ‘No me derrito por nadie’. Aunque eso parece que no lo aplican los presidentes españoles con sus homólogos estadounidenses, desde Aznar, que sintonizaba con todas las cancaburradas guerreras de Bush, hasta Rajoy. Y, también, Zapatero y su entorno.

Repasando las hemerotecas, uno se encuentra con otra circunstancia muy relevante que unió a España y Estados Unidos: la coincidencia en el tiempo de los mandatos de Zapatero, al frente de la presidencia de turno de la UE, y Obama. Que, recuerden, levantó el febril entusiasmo de la entonces secretaría de Organización del PSOE, Leire Pajín.

Acontecimiento histórico 

“Les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta: la coincidencia en breve de dos presidencias progresistas a ambos lados del Atlántico, la presidencia de Obama en EEUU y Zapatero presidiendo la UE”, manifestó Pajín en las vísperas de las elecciones al Parlamento europeo de 2009. Añadiendo que nos encontrábamos ante “dos políticas progresistas, dos liderazgos, una visión del mundo, una esperanza para muchos seres humanos”. Parece que, ahora, el ‘progresista’ Obama está a partir un piñón con el conservador Rajoy. Cosas de la vida.

Coincidiendo en el tiempo con la reunión en Washington, el presidente canario Paulino Rivero, se reunía con el Rey de España, a quien encontró con buen aspecto y con “una gran claridad de ideas”, así como sensible ante los muchos problemas que afectan a las Islas. Una claridad de ideas, esta vez sin las coloreadas pastillas de chocolate de por medio, que debe ser semejante, muy semejante, al enorme liderazgo de Rajoy.

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Fito Páez – ‘M&M’

https://www.youtube.com/watch?v=ffg5HhNuknI

CIS: ¿un electorado bipolar?

El último Barómetro del CIS, el de diciembre, recientemente publicado, coloca a la corrupción (37,6%) como segundo problema tras el paro (77%).  Y, también, parece mostrar un comportamiento del electorado cuasi bipolar: es mayoritariamente de izquierdas, pero en las urnas gana la derecha. Trataré de explicarlo.

Respecto al primero de los temas, la cosa cambia sustancialmente cuando se pregunta por los problemas que afectan personalmente a los entrevistados: el paro desciende al 47,7%, la corrupción al 10,9%, por detrás de los problemas económicos (28,3%) y en porcentajes similares a la sanidad (10,4%).

Con relación al segundo de los asuntos me llama mucho la atención el posicionamiento de la muestra respecto a la escala izquierda-derecha, planteada de cero a diez, con once opciones, en la que cero sería la posición más radical de izquierdas y diez la más extrema en las derechas.

La puntuación media que arroja el estudio es de un 4,55, es decir, podía ser calificada de izquierda moderada. Las posiciones más izquierdistas, 01 y 02 aglutinan al 7,8% de los encuestados; mientras que las más derechistas, 09 y 10, sólo lo hacen con un 1,1%.

Izquierda 

Por otra parte, el conjunto de la izquierda, 01 a 04, suma el 32,5% (por cierto, cinco puntos menos que en septiembre de 2012), mientras que el conjunto de la derecha, 07 a 10, apenas llega al 9,6% (3,4 menos que en septiembre de 2012), quedando un espacio ‘centrista’, 05 y 06, del 28,9%, pero del cual un 20,9% sería centroizquierda y un 8,0% centroderecha.

Como pueden observar, esto casa bien poco con los resultados de las elecciones de noviembre de 2011 y con lo que la práctica totalidad de las encuestas señalan: el mantenimiento del PP como primera fuerza política en el conjunto de España; y el hecho de que, hoy por hoy y pese a las crueles políticas conservadoras, PSOE e IU no sumen para un posible Gobierno alternativo, ni siquiera incorporando el apoyo de los nacionalismos de izquierda; aunque la de Metroscopia del domingo 12 en El País coloca, por primera vez, al PSOE por delante, y abre la posibilidad de un Gobierno progresista.

Tampoco se entendería, con esos datos, que el PP tras la derechista reforma laboral o los brutales recortes en educación, sanidad y dependencia, profundice radicalmente en sus políticas más ultraconservadoras, en asuntos como la contrarreforma de la legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo o la ley de (in)seguridad ciudadana, cuando el presunto electorado de extrema derecha apenas pasa del 1%, y no trate de garantizar o mejorar posiciones entre los votantes más moderados.

Aunque cabe recordar que en otro estudio del CIS se ofrecían datos, cuanto menos curiosos, del posicionamiento ideológico personal de los votantes de cada formación política. El 89,6% de IU se considera de izquierdas, cifra que baja hasta el 69% entre los votantes del PSOE y al 29% entre los de CiU. El centrismo acoge a gente de todos lados, con prevalencia de CiU (58,1%), UPyD (57,7%) y PP (42,9%). Y en la derecha se ubican el 37,9% de los del PP y el 8,5% de los de UPyD; y hay un 6,5% de ‘centristas’ que vota IU. Globalmente, el votante más de derechas es, con diferencia, el del PP; y UPyD aparece en segundo lugar con un perfil ligeramente más conservador que el de CiU, que parece tener la capacidad de pescar votos en todos los caladeros.

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Silencio

Pero puestos a buscar causas de esa aparente bipolaridad posicionamiento político/decisión electoral, resulta interesante entrar a mirar los porcentajes de los que no se manifiestan. Y no es pequeño. En efecto, un 13,3% de los encuestados por el CIS no sabe y un 15,9% no contesta respecto a su posicionamiento ideológico. Lo que suma un silente 29,2%, dato más que relevante. En septiembre de 2012 este dato era sensiblemente inferior, del 19,4%.

Pero también, posiblemente, no existe un traslado automático de ese reconocido posicionamiento izquierda/derecha a la hora de tomar la decisión de acudir o no a las urnas.

Al respecto recuerdo que un estudio anterior del CIS señalaba que el 61,6% de los que aseguraba haber votado nulo en las últimas elecciones generales se reconocía de izquierdas, un 23,1% de los más de 317.000 que eligieron esta opción se ubicaba en el centro y 0% en la derecha; el resto, no sabe/no contesta.

Algo similar sucede con los que votaron en blanco el 20-N, más de 333.000, un 17,9% se ubicaba en la izquierda, un 34,3% en posiciones de centro y un 4,5% en la derecha. Y la abstención también perjudicó más a las posiciones progresistas: 19,8% en la izquierda, frente al 26,6% de centristas y el 6,4% de derechas.

Espantada

En contra del repetido mantra que señala que el electorado centrista es el que decide las mayorías parlamentarias y el partido del Gobierno, tengo la impresión de que es la mayor  o menor movilización del votante de izquierdas el factor clave; y que en noviembre de 2011, por múltiples razones, en las que el PSOE tiene una cuota de responsabilidad alta, pero no exclusiva, su masiva espantada de las urnas facilitó la actual y aplastante mayoría absoluta del PP y sus nefastas consecuencias políticas, económicas y sociales.

Y la historia, mucho me temo, si no se producen profundos cambios,  puede volver a repetirse en 2015.

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‘Malvasía Volcánica’ por  Toñín Corujo

https://www.youtube.com/watch?v=7LEyWOUmRp0

Datos paro: increíble, pero falso

Los datos de paro registrado son utilizados por el Gobierno de España como elemento propagandístico. Hay menos parados, dicen. Pero no aclaran las razones de que esto ocurra. Lo cierto es que, en el balance global de 2013, hay 85.041 afiliados menos  a la  Seguridad Social, lo que parece apuntar a que el descenso fue en el empleo y el hecho de que haya menos parados inscritos está vinculado al desánimo de los que no esperan ser nunca llamados, al retorno de inmigrantes a sus naciones de origen y a la salida de españoles hacia otros países del mundo, entre otros factores. Lo que baja no es el paro, sino la población activa.

EVOLUCIÓN POBLACIÓN ACTIVA Y DESEMPLEO EN ESPAÑA

POBLACIÓN ACTIVA PARO
TERCER TRIMESTRE DE 2013 22.728.000 25,98%
SEGUNDO TRIMESTRE DE 2013 22.761.300 26,26%
PRIMER TRIMESTRE 2013 22.837.400 27,16%
CUARTO TRIMESTRE DE 2012 22.922.400 26,02%
TERCER TRIMESTRE DE 2012 23.098.400 25,02%
SEGUNDO TRIMESTRE DE 2012 23.110.400 24,63%

De hecho, los activos de la última EPA (tercer trimestre de 2013) son 22,728 millones, dato muy similar a la del tercer trimestre de 2008, cinco años atrás, sólo que entonces había más de 20,3 millones de ocupados y una tasa de paro del 11,3% y hoy los ocupados son 16, 8 millones (3,5 millones menos) y una tasa de desempleo del 25,98%.

En mi tierra, Canarias, los datos han sido más positivos que en el conjunto del Estado, al haberse incrementado en más de 8.251 los afiliados a la Seguridad Social durante 2013. Pero la alegría se torna en honda preocupación cuando se analizan con mayor detalle las circunstancias en que se produce.

No voy a entrar en la calidad del empleo, en la precariedad, en las condiciones cada vez más penosas en que se desarrollan las tareas laborales o en los salarios, aspecto este último en que los canarios somos campeones: tenemos los más bajos de España, lo que influye en la capacidad adquisitiva de hoy y, asimismo, en el nivel de las pensiones de mañana.

Turismo

Me refiero, esencialmente, al concreto marco económico en que se ha dado esa subida de afiliaciones y ese retroceso, en más de 10.000, de los parados registrados en Canarias. Pero seguimos teniendo más de 274.000 desempleados registrados. En la EPA, muchos más, 393.400 parados. el 35,12% de la población activa, como señalaba la correspondiente al tercer trimestre de 2013. Y, como nota diferencial, la población activa sí que ha seguido creciendo en el Archipiélago en los últimos años.

No podemos olvidar que el año 2013 ha supuesto en las Islas la superación de todos los récord en materia turística. Sin contar aún los datos de diciembre, son 9.591.419 turistas extranjeros desde enero hasta noviembre, un 4% por encima del año pasado, que ya fue bueno. Con un crecimiento, también, del gasto de los visitantes, en torno al 7% más que el pasado año.

Como se sabe, en el turismo se basa buena parte de nuestra economía, y supone el mayor porcentaje del PIB y del empleo, un tercio de ambos. Y estos años la alta ocupación del sector, al margen del clima, la excelencia de las playas y la mayor o menor calidad de la oferta, ha venido beneficiada por la crisis abierta en muchos países tras la primavera árabe.

¿Veinte años?

Es decir, si con tan magnífico comportamiento de nuestra primera industria se generan 8.251 empleos, ¿cuántos años costará reducir al menos a la mitad nuestros actuales desempleados, para situarnos, no ya en el pleno empleo, sino en torno al 15-17% de paro? ¿Diez? ¿Veinte? ¿Qué pasará si no se mantienen los excelentes datos turísticos de los últimos años, por ejemplo por la recuperación de Egipto o Túnez? ¿Es tolerable una Comunidad con algo más de dos millones de habitantes, de los que  más de 150.000 podrán ser parados estructurales? ¿Se cumplirán los pesimistas pronósticos del CES al respecto, cuando aseguraba que el 15% de los desempleados, casi 60.000 personas, se van a jubilar sin haber conseguido trabajo en toda su vida?

EVOLUCIÓN POBLACIÓN ACTIVA Y DESEMPLEO EN CANARIAS

POBLACIÓN ACTIVA PARO
2007 1.024.300 11,01%
2008 1.055.500 21,08%
2009 1.092.110 26,91%
2010 1.085.600 28,96%
2011 1.105.400 30,91%
2012 1.117.600 32,96%
3T 2013 1.119.400 35,12%

Al margen de la publicidad gubernamental, en España y en Canarias, la cruda realidad es que un alto porcentaje de personas no recuperará el empleo nunca o no podrá acceder por primera vez al mismo.

Hombres y mujeres que tendrán que emigrar, si cuentan con cualificación para ello, o sobrevivir aquí gracias a la ayuda familiar, la institucional o de distintas ONG. Aunque crezca el PIB y disminuyan, con menor o mayor maquillaje, las listas del paro, más del 20% de la población está condenado a seguir en una crisis permanente y sin salida.

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Arcade Fire: ‘Ready to start’

http://www.youtube.com/watch?v=rNn6mimskt0