La letra, ¿con tardes entra?

En distintas ocasiones el presidente de Canarias, Paulino Rivero, ha señalado que pretende reducir el fracaso escolar con el regreso a la jornada partida. Creo que, una vez más, no se va al fondo de los problemas y se plantean falsas soluciones que, bajo la apariencia de firmeza y determinación, ocultan una preocupante falta de ideas para afrontar el fracaso y el abandono escolar, asuntos en los que Canarias ocupa, desafortunadamente, puestos de cabeza en el conjunto de las comunidades autónomas.

Pensar que el fracaso va a disminuir porque haya clases por las tardes es bastante simplista y alejado de la realidad. En el problema intervienen múltiples factores, desde el nivel educativo de la familia y el interés que esta presta al seguimiento del proceso de sus hijos en la escuela a la calidad de la docencia que reciben por parte de sus profesores, la masificación o no de sus aulas, la adecuada y temprana atención a problemas de aprendizaje y un largo etcétera en el que aparecen responsabilidades de la Administración, de los docentes, de las familias y de los propios estudiantes.

No hay estudios concluyentes sobre la radical bondad o maldad de cada uno de los distintos modelos de jornada, aunque cada parte intente arrimar el ascua a su sardina.

Los que loan a la continua como maravillosa para el rendimiento escolar, debieran empezar por reconocer que se trata de una decisión que les posibilita, al margen del tiempo que dediquen a preparar sus clases o corregir ejercicios, conciliar mejor la vida familiar y laboral que la mayoría de los mortales. Los que consideran que la continua es el origen de todos los males debiera reflexionar porque Valencia, con jornada partida, es la que peor evolución educativa presenta en la última década.

El sistema educativo canario precisa de profundas actuaciones para modificar los actuales niveles de fracaso. Y ello supone acercarnos al PIB europeo en Educación, cuando lo que hacemos es justo lo contrario: meter tijera en los presupuestos educativos; así como disminuir las actuales ratios, incrementar los profesionales dedicados a alumnado con dificultades de aprendizaje o incrementar la formación permanente del profesorado.

Debate contaminado

Se trata, el del modelo de jornada, de un debate muy contaminado por distintos intereses. En ese sentido, coincido con el profesor Santos Guerra, catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, cuando señala que la cuestión se plantea “como un problema de carácter laboral más que una cuestión pedagógica”, añadiendo que “tanto las familias, como los profesores, los especialistas y la administración tienen que analizar la situación alejados de un carácter gremial, sólo teniendo como foco de discusión el interés de los alumnos y la mejora del aprendizaje”

Algo que, mucho me temo, no ha ocurrido ni hoy ni ayer en el debate sobre la jornada escolar en Canarias.

Salvo que creamos, efectivamente, que “la letra, con tardes entra”.

————–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Miriam Makeba: ‘Pata Pata’

http://www.youtube.com/watch?v=kCc61z9IFu4

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