El próximo parado

Es un lema muy escuchado en las manifestaciones. Y circula mucho, también, por las redes sociales. “El próximo parado, que sea un diputado”. A mí, que viví la última etapa del franquismo y el nacimiento doloroso de esta democracia necesariamente imperfecta, como todas las obras humanas, la dichosa frase me produce una enorme desazón, un profundo desagrado. Y me desconcierta el aplauso que recibe de ultraconservadores y alternativos de izquierda.

Se imaginan “el próximo parado que sea un maestro, médico o funcionario de cualquier tipo” (la CEOE aplaudiría con las orejas), “el próximo parado que sea un minero” (el ministro Soria haría lo propio), “el próximo parado que sea un sindicalista” (se escucharían, lamentablemente, también aplausos), “el próximo parado que sea un trabajador de la tele autonómica (como afirman en Canarias algunos sindicalistas muy solidarios). No es eso, no es eso. Lo que no impide reconocer que hay, buenos, regulares y, por supuesto, pésimos diputados, al igual que en todas las actividades humanas hay personas que no cumplen con la tarea que les ha sido encomendada, que defraudan la confianza que se ha depositado en ellos. En todas.

Como señalé en su momento en Twitter, con sus limitaciones espaciales de 140 caracteres: “Yo deseo que no haya ‘próximos parados’ de ninguna actividad. Y si es un diputado que sea porque así lo deciden los electores con sus votos”, no por otras razones, salvo sentencia judicial que lo inhabilite, claro. Ya puestos, preferiría que el ‘próximo parado’ fuera un especulador, un defraudador fiscal, un xenófobo, un delincuente ecológico, un misógino o un homófobo.

Es verdad que algunas pancartas de manifestaciones de la etapa reciente eran aún peores, como aquella que rezaba “La única Constitución buena es la que arde”. Pero no constituye un consuelo, al menos para mí, los diferentes niveles de agresión a esta democracia que nos costó tanto construir tras casi cuarenta años de dictadura franquista. Críticas a la democracia y a la política todas; pero siempre fundamentadas y con la intención de perfeccionarla de manera permanente, de hacerla más participativa, abierta y transparente, no de volver a trasnochados caudillismos.

Un grupo de anarquistas en la plaza de la Feria.

Desde la extrema derecha se observa con satisfacción la percepción negativa de la política en la mayoría de la ciudadanía, como confirman los diferentes estudios sociológicos. Es un caldo de cultivo perfecto para el nacimiento de populismos salvapatrias. Lo estamos viendo con el ascenso de formaciones ultras en los distintos estados europeos con un discurso simplón antisistema y adornado con propuestas racistas, xenófobas y homófobas.

Irresponsabilidad

Resulta más contraproducente ver la alegría con la que gente progresista corea esas consignas, como he podio comprobar en distintas  movilizaciones. En una de ellas me dirigí a un líder sindical para señalarle que la “desaparición de los diputados” solo podía satisfacer a los autoritarios, no a las personas con sólidas convicciones democráticas; o la irresponsabilidad manifiesta con la que se difunden la cantidad ingente de correos electrónicos o tuits que tratan de denigrar a la política aportando datos rotundamente falsos.

No solo el bulo del elevado número de políticos que hay en España, que ya desmonté en otro artículo (‘445.568 políticos y tres piedras’, publicado en este mismo blog y que, pese a la modestia del mismo, y al hecho de no estar ‘enganchado’ a ningún medio de comunicación, ha sido leído ya por más de 60.000 personas), cuando la cifra no llega a la cuarta parte, a 100.000 (de los que casi la mitad son concejales que no cobran), y es perfectamente homologable a los otros estados de la Unión Europea, sino también sobre otros aspectos.

En un correo electrónico que recibí recientemente se aseguraba que los maestros “cobran 1.400 euros, los médicos 2.200 y los diputados (añaden “de mierda que no saben hacer la o con un canuto”, la buena educación que no falte nunca) llegan a 30.000 euros al mes y durante toda su vida”, un disparate mayúsculo que luego es reenviado sin la menor reflexión y sin comprobar la veracidad de las cifras aportadas. Y, asimismo, sin pensar en la intencionalidad, de acoso y derribo a la democracia, que tienen semejantes campañas perfectamente orquestadas, nada inocentes.

Un millón de curas

Alguien, de manera brillante, lo criticaba en un tuit en el que afirmaba, lo digo de memoria, que en España “hay 1.220.000 curas y más de cien mil monaguillos, según un reciente estudio de Moncloa. Difúndelo”. Con ironía, aplicaba el mismo modelo y el mismo rigor en los datos y en las fuentes que muchas de las informaciones sobre los políticos que cotidianamente se cuelan por las redes sociales y algunos medios de comunicación.

No hay un millón de curas ni 400.000 políticos. Ni los diputados ganan esas barbaridades ni de coña. Conozco a directores generales del Gobierno canario o diputados que ganan bastante menos en sus actuales y temporales responsabilidades que en sus puestos como médicos de la sanidad pública o profesores universitarios.

No hay un millón de curas ni 400.000 políticos. Lo que sí hay, y en abundancia, es un cuestionamiento de brocha gorda, sin matices, en muchas ocasiones claramente manipulador, que alimenta demagógicamente los sentimientos contra la política y que abre las puertas de par en par a los que quisieran acabar con ella. Y con la democracia, claro.

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Reposición veraniega de un artículo publicado en La Tiradera en julio de 2012. Y en cuyos postulados me reafirmo.

———–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Recomiendo vivamente este tema y su autor.

De manera especial a los lectores de fuera de las Islas que no conozcan a este grande del timple. José Antonio Ramos: ‘Vientos del Norte’.

http://www.youtube.com/watch?v=ZqBh1OWM4M4

 

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4 pensamientos en “El próximo parado

  1. Desde la esquina nord-este de nuestra España peninsular, quiero dar las gracias a D. Enrique por su ejemplar blog, siempre interesante y lleno de cordura, de “seny”, como diría en mi lengua vernácula, Gracies por ‘latiradera’. Un afectuoso saludo.

    • Hay días en que se hace difícil continuar en esta profesión periodística, cada vez más devaluada, con más presiones, con condiciones laborales cada vez menos dignas… Hoy era, para mí, uno de esos días. Sus palabras me estimulan y me animan a continuar, a pesar de todo. Un fuerte abrazo desde Canarias.

  2. La Verdad es muy compleja

    Bueno… quizá complejidad y sencillez sean dos conceptos muy subjetivos. A mí me cuesta, me resulta difícil o complejo, cantar una ópera como un tenor, y al tenor quizá le cueste desarrollar, le resulte enrevesada, la actividad profesional a la que yo me dedico. En cualquier caso, una cosa sí parece cierta. Que saber la Verdad, sobre cualquier asunto que discutamos, requiere un arduo trabajo; una peliaguda búsqueda. Son minoría las personas que pensamos así. El trazo, teniendo en cuenta su amplio espectro de anchura y color, es en muchas ocasiones demasiado grueso y poco florido. Qué duda cabe. Así que, la falta de pinceles finos y lo farragoso del camino convierten a la Verdad en un arcano, hermético e insondable paraje. Nuestra propia naturaleza, con sesgos incorporados de serie cuando venimos al mundo, y dependiendo del lugar del mundo que vemos al ‘abrir’ los ojos, no juega en favor de este handicap.

    Yo, de forma particular y para bajar a la arena del caótico camino, parto, primero, aceptando mi ‘ceguera’ y en segundo lugar, tomando como referencia un punto de inicio; las distintas clases sociales. La guerra que tiene lugar entre ellas. Y es, a ojos de un ciego que se afana por vislumbrar el problema que tiene la sociedad y su posible solución, una evidencia que dicha contienda está siendo ganada por las clases más altas. Clase alta a la que pertenecen los diputados, aunque ya sé que no todos. Por lo que, a mí sí me gustaría que el próximo parado lo fuese un diputado. Por el motivo anteriormente expuesto. También me gustaría que así fuera, además, porque, extendiéndolo para todos los políticos y no solo los diputados, para ser gobernante no se necesita —los CV así lo ponen de manifiesto— apenas formación. Se les exige más bien poco en comparación con un médico, profesión utilizada en el texto. Me gustaría —probablemente suene utópico— que a las personas que van a gestionar nuestros recursos, al igual que a los que van a solventar nuestra salud, se les exigiera la superación de ciertos tests que determinaran su capacidad para tal efecto. Sonará absurdo, quizá, a priori, pero da la impresión de ser muy lógico. Y dotar a la democracia, esto probablemente suene más quimérico, si cabe, de los mecanismos necesarios para evitar la corrupción. A lo mejor, quién sabe, los tenga y sean las personas las que no lo llevan a cabo, las que no los utilizan, en pos de su lucro personal. Los famosos ‘chorizos’ que muchos dicen que somos en definitiva.

    La clase política, la de clase alta, obviamente, y no el concejal del pueblo que cuando deja el tractor se va al pleno del ayuntamiento, es, a mi juicio, y a riesgo de parecer un radical, pues algunos personajes de brocha no muy fina utilizan este término, una casta, corrupta por más señas, en toda regla. Desvergonzada, también, exigiendo, o reclamando, o sugiriendo en cierta manera, austeridad desde un status privilegiado. Haciéndonos creer, calándonos la idea, de que el problema es que todos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Si bien esto es cierto —hemos vivido todos por encima de nuestras posibilidades— la realidad es que las clases más favorecidas vivieron por encima de sus posibilidades, robaron, provocaron el caos que actualmente vivimos… y siguen viviendo por encima de sus posibilidades. La suerte, o la desgracia —dependiendo de la silla en la que uno se siente— es que la sociedad, en sus clases más bajas, está anestesiada. Hay mucho ‘opio’ con el que mitigar esta sangrante desigualdad social. También pocas ganas de utilizar un pincel fino. Y manipulación de los medios, cómo no, por supuesto.

    Por lo que yo leo, a través de lo que día a día trato de informarme, se me hace extremadamente difícil defender a la clase política. Pero recuerde el lector de este comentario, que lee a una persona no convencida de lo que dice, con series dudas de que la información de la cual dispone sea completamente cierta.

    Ojalá el próximo parado lo fuese un diputado.
    Ojalá esta cruenta y ofensiva desigualdad social se atenúe.
    Ojalá haya más justicia.

  3. Magnífica reflexión. Pero si nos descuidamos,puede llevarnos a la sobada frase hecha del “tenemos los políticos que nos merecemos”.Me parece acertado lo que Vd dice y también el comienzo (sólo el comienzo) de “Sinkatam”.Hoy en día,las fuerzas orientadas en la interesada desafección por la Gestión y Dirección de La Cosa(de Todos)Pública,han terminado por conseguir-con gran empeño e “inversión”-la conquista de grandes territorios de la inconsecuencia más manipulable.No les ha sido fácil.Han requerido de tiempo,además de contar muy probablemente con la ayuda de la Inteligencia Institucional más desarrollada.Cuando las cosas llegan a un cierto nivel,no sólo suelen ocurrir por mera casualidad.La Alta Estrategia,la que se distingue de la que opera con la fácil evidencia de sus pretensiones,es aquella que sólo necesita del empujóncito inicial y sin estridencias-como una bola de nieve en un plano de poca pendiente-.Ella sola se encarga de realimentarse y autocorregirse a medida que va desarrollando sus objetivos.No cuenta con ninguna especie de Cuartel General,desde donde hacerle un seguimiento para-en el probable caso de algún desvío- reconducirla y reorientarla hacia el objetivo.Esa es una opción llena de riesgos y abocada al fracaso, tal y como ha ocurrido en los asuntos expresivamente representados recientemente por la Wikileaks y el caso Snowden No,ese no es,no debe ser “El Gran Juego”.La primera y fundamental condición para discurrir con la apariencia de un proceso natural,es que no aparezca ni una brizna de sospecha de su verdadero fondo de intensionalidad.Ella sola debe contener,en su diseño,el automátismo y la autosuficiencia necesaria,como para no necesitar el auxilio de nada ni de nadie.Esta es su mejor divisa para dirigirse al objetivo con toda seguridad.
    La gratuita“exuberancia”financiera de Alan Greenspan en los tiempos de Reagan y Thatcher,sin olvidar por supuesto,a Wojtyla.Vino a constituirse-con toda probabilidad-en el combustible necesario ( y muy barato) para poner en marcha tan infernal y determinante maquinaria en el discurrir de la Historia reciente.La obsesión indisimulada por destruir y hacer desaparecer al “enemigo alternativo”,contó con todos los medios inimaginables a su servicio.Pero al final, terminó por abrirse camino,erigiéndose en pieza esencial en tan ambiciosa aventura,las diferencias innegables en la ostentación de bienes de consumo materiales.Nadie podía luchar contra tan evidentes muestras de los beneficios de “la libertad”.Las tensiones acumuladas durante la exposición de tal espectáculo visual,terminaron por resquebrajar todo el edificio donde-a duras penas-trataban de resistir a los formidables embates de la guerra subliminal y de burda propaganda,los cuatro irreductibles que siempre se quedan hasta el final.Todo un Trabajo (hay que reconocerlo)muy bien resuelto,porque estuvo muy bien planteado.Y además muy barato.Solo se trató de inundar al mundo con papel moneda,al precio-simple-del coste material del papel estampillado en verde, con los rostros de Lincoln,Washington o Franklin.Inflando al Sistema Financiero con grandes capacidades de pago,que así,él sólo y por su cuenta-sin necesitar de la atención o de ninguna corrección adicional- haría el resto.Su naturaleza lo predestina en esa fatal dirección,a la que no puede sustraerse.La Gran Victoria conseguida,si se compara con los inevitables daños colaterales inherentes a toda contienda,es verdaderamente inconmensurable.La llamada “Crisis”es uno de esos daños y está aún por ver cuantos “cadáveres”restan por zamparse ese fantástico aplazamiento histórico.Donde el Euro y el llamado Estado del Bienestar(es decir Europa,tal y como la conocemos)están aún en un veremos para comprobar si-al final-terminan también por formar parte del paquete.O mejor aún,si no formaban parte también y de paso del resultado pretendido.
    El no participar de La Teoría de La Conspiración Universal,no me impide buscar algún rasgo de racionalidad que me permitan explicar,al menos en parte,los sucesos que me afectan y desmoronan tan directamente.Puesto que no es nada comprensible para mi,el que pasemos-tan bruscamente-del calor que nos proporcionaba la tibia situación de los primeros años de los años 2000.para pasar sin solución de continuidad,a algo a lo que nunca nos habían acostumbrado.Este suceso no puede ser casual.El mundo aleatorio e imprevisible de las Relaciones e intercambios, no rompe amarras de esa manera.Pude que exagere,pero al menos es un relato no tan incoherente,como las explicaciones conque nos bombardea-sin explicación alguna-diariamente los voceros superficiales,tantas veces a sueldo obsceno de los poderosos.
    Este,a mi parecer,es el escenario donde nos están permitiendo jugar.En él las políticas regionales, no son sino segundas derivadas en el Tablero Global.Reconozcamos nuestra verdadera magnitud y quizás así podríamos valorar mejor las miserias y mediocridades de estos-nuestros-gestores delegados.La impericia de mucho de nuestros administradores,que muy bien señala “Sinkatam”,no es sino consecuencia de su propia irrelevancia a efectos del gran Organismo del que forma parte.Pero aún y todo,si tuvieran algo más de preparación,de rigor y sobre todo de Decencia, podrían contribuir a las mejoras(nunca al Paraíso Terrenal)en las condiciones de vida de sus conciudadanos próximos.Igualar,generalizando,que todos los políticos son iguales es otra de las formas que toma la intención analfabeta o reaccionaria,que plantea una identidad imposible entre el PP y el PSOE.Mientras se siga admitiendo esta falacia,como principio fundamento del discurso político actual,nos seguirán condenando a todos los damnificados inocentes y desarmados,a no esperar otra cosa que las consecuencias de un paisaje sin protecciones ni soportes sociales, tal y como se habían conjurado los Tres Jinetes del Apocalipsis a quienes me referí anteriormente.

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