¿Nada que celebrar?

Coincidiendo con la fase final de la primera Guerra del Golfo, una destacada artista plástica canaria planteó que deberían suspenderse las fiestas de Carnaval en las Islas. Consideraba muy poco ético la celebración de las carnestolendas mientras, al mismo tiempo, moría gente en aquel conflicto que se cerró con la rendición de Irak a finales de febrero de 1991.

Es una forma de ver las cosas que no comparto. Rechazo las guerras, aquella y las que vinieron después, como la que en 2003 impulsó un siniestro presidente que amenaza ahora con regresar a la vida pública, cuando debiera someterse a los dictados de una Corte Penal Internacional por su papel en la Guerra de Irak, mintiendo y colaborando en un conflicto ilegal, inmoral e injusto.

También me sensibilizan otras guerras que ocupan mucho menos espacio en los medios de comunicación. Todas tienen en común el hecho de que generan siempre un enorme sufrimiento humano para la mayoría y pingues beneficios para unos pocos mercaderes de la muerte.

Brutalidad

Y rechazo, asimismo, las distintas formas de brutalidad, que sin el recurso a los bombardeos, sufre la Humanidad cotidianamente: hambrunas, mortalidad infantil, pobreza extrema, violencia contra las mujeres, explotación sexual o laboral de menores… Sólo con el espeluznante dato de los siete millones de niños y niñas que mueren anualmente antes de haber cumplido los cinco años por causas que, en su inmensa mayoría, pueden prevenirse o curarse, bastaría para no salir de la depresión.

Habría razones más que suficientes, por tanto, para el ‘luto’ permanente y el rechazo a cualquier manifestación de alegría, individual y colectiva, ante el estado de infelicidad del Planeta y sus habitantes. Una circunstancia que, además, no es fruto de una maldición divina ni de la acción planificada del demonio, por más que Rouco proceda a contratar exorcistas, sino del injusto y depredador modelo económico y de los abismos sociales existentes.

Y, sin embargo, cotidianamente sonreímos. Compartimos momentos especiales con familiares y amigos. Disfrutamos de lo que los curas de mi época denominaban los ‘placeres de la carne’. Los de ahora, al menos, en la cúpula de la Iglesia, siguen con un discurso sobre la sexualidad que apenas ha avanzado y que oscila entre la procreación y el pecado; el disfrute de los cuerpos les sigue molestando.

Vivimos, en fin, momentos de felicidad, pese a que se empeñen en ahogárnoslos.

Pobreza

Rememoro aquella anécdota, la de la pública petición de suspensión del Carnaval, en las vísperas del Día de Canarias, que se celebra este jueves 30 de mayo. La dura crisis económica que azota a Canarias (34,27% de desempleo, primera Comunidad del Estado en pobreza, elevados índices de pobreza infantil…) hace que distintas personas y colectivos hayan solicitado que no se celebre la fiesta de la Comunidad Canaria. Otras añaden que sin una Canarias soberana tampoco tiene sentido la Fiesta, latiguillo que vengo escuchando hace treinta años. Pues vale.

Frente a tan sesudos planteamientos poco o nada hay que hacer. ¡Nada que celebrar!, proclaman. Algo que valdría para casi siempre, salvo para una Arcadia feliz aún por descubrir.

Sin embargo, yo me alegro de que exista un día de conjunta celebración de los hombres y mujeres que viven en Canarias, en cualquiera de las Islas, y de los que tomaron el camino de la emigración; que sea una festividad suprainsular y, además, laica, frente a las religiosas de cada isla o municipio.

Y, aunque moleste a algunos, me alegra que conmemore la autonomía que, con sus limitaciones, mejoró nuestros servicios públicos y comenzó a construir Canarias más allá de los dominios de cada territorio insular. Con algunos dislates y algunas asignaturas pendientes, como la de la reforma de una ley electoral con barreras antidemocráticas o un desequilibrio entre el peso de los territorios y el de las personas a la hora de asignar escaños.

Un autogobierno que ha supuesto, pese a la herreña protesta de estos días, un avance espectacular en las hasta entonces completamente olvidadas islas no capitalinas.

Con muchas imperfecciones, con muchos errores que corregir, con mucha autocrítica que plantear, que no vale escudarse siempre en la exclusiva responsabilidad de otros.

Y celebrar el 30 de Mayo no me hace olvidar ni uno solo de los problemas de mi tierra. No me acomoda ni me hace menos crítico con quienes mandan en Canarias. No me aleja de todos los que, en cada rincón de las Islas, desde diferentes puntos de vista, con distintas actividades profesionales, en movimientos sociales, sindicatos o formaciones políticas, trabajan día a día por una Canarias socialmente más justa y económicamente más sostenible. En esta plural tierra nadie tiene la exclusividad de la rebeldía frente a lo injusto. Ni la capacidad para robarnos la alegría.

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Taburiente: ‘Mi país’

http://www.youtube.com/watch?v=1knUFLeNlwk

Mario Benedetti

Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

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(Gobierno de) Concentración

“¡Concentrado estoy!”, decía, hace unas décadas, un anuncio de una conocida marca de jugo de carne de ternera. Lo recordé hoy ante las peticiones de un “gobierno de concentración”, que plantean algunos, o las frecuentes alusiones a la recuperación del espíritu de los pactos de La Moncloa, que hacen otros.

Resulta llamativo que a los grandes males de la economía, con un país en profunda recesión y con cifras de desempleo intolerables (en mi tierra, Canarias, ya roza el 35%, según la EPA del primer trimestre del año), con una pobreza y exclusión social creciente, se presente como curativa receta el acuerdo, al menos, entre los dos grandes partidos; o la concertación entre gobierno, sindicatos y agentes sociales. Aquí, en Canarias, también algunos defienden un Ejecutivo en el que estén todos los partidos presentes en la cámara autonómica. De llevarse a cabo, cosa muy poco probable, no habría leal (ni desleal) oposición, cosa harto curiosa.

Nula efectividad

Me parece una propuesta vacía, de cara a la galería, sin la menor efectividad. No le veo el menor sentido a un acuerdo con el Gobierno del PP. ¿Para desarrollar qué políticas? ¿Para continuar con los recortes y el deterioro de los servicios públicos? ¿Para seguir aplicando una reforma laboral que ha incrementado el desempleo y la desprotección de los trabajadores? ¿Para perpetuar el actual sagrado dogma del cumplimiento del déficit?

Cierto que en esto último, la consagración del cumplimiento de la deuda y el déficit por encima de los derechos de la ciudadanía, fue el Papa Zapatero I el responsable directo, por deseo propio o por obediencia debida, al elevar el mismo a la categoría de norma constitucional. Con el entusiasta apoyo del PP, claro.

Por otra parte, nos guste o no, el PP está legitimado con su amplia mayoría absoluta para tomar decisiones. Otra cosa bien distinta es que traicione una buena parte de su programa electoral (como ocurre con las subidas de impuestos, que antes, cuando las hacían otros, eran “atracos de los malos gobiernos”), del contrato con el que acudió a las elecciones; o que sus políticas merezcan contundentes y merecidas críticas por dañar a tanta gente y, especialmente, a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Abstención

Sé que su victoria fue más a consecuencia de los errores de otros que de lo atractivo de sus propuestas. Pero ganaron, por los despropósitos del PSOE en la última etapa de Zapatero, y por la desorientación (o no) de una ciudadanía que no incrementó sustancialmente los votos del PP pero sí castigó duramente a los socialistas desde la abstención o la disgregación del voto.

Y sé también, vistas las encuestas recientes, que los conservadores podrían volver hoy a repetir su victoria en las urnas, legitimando las políticas antisociales que han venido aplicando desde su llegada a La Moncloa. Y esa posible victoria, como la del 20-N, no será obra del Espíritu Santo, aunque Rouco Valera se emplee a fondo en su apoyo al actual Ejecutivo y este generosamente responda plegándose a la Iglesia en temas educativos o en su contrarreforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Me temo que si la “concentración” no se produce en la sociedad, con movilización y alternativas al actual tsunami neoliberal, el panorama político, salvo pocas previsibles sorpresas, ofrece pocos huecos para la esperanza. Igual, como en otro famoso anuncio, necesitamos un poco de sur para poder ver el norte.

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Ludovico Einaudi: ‘Nuvole Bianche’

http://www.youtube.com/watch?v=3o18G1ljkCI

Violencia y medios, medios y violencia

El conflicto y la violencia están permanentemente presentes en los medios. Para Albert Kientz: “…de buena mañana, mientras todavía duerme, le llevan el diario a su domicilio para que cuando se levante pueda tomar su ración diaria de conflictos”. Henning Mankell, a través de su personaje, el policía Kurt Wallander, dice respecto a los mirones de la escena de un crimen: “Yo creo que más bien los atrae el saberse en las cercanías de la crueldad, con la tranquilidad de que no es uno mismo el afectado, claro”.

Para Teun Van Dijk, profesor de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, las diferentes formas  de negatividad pueden contemplarse como expresiones de nuestros propios temores “y el hecho de que las sufran otros proporciona tanto alivio como tensión a causa de esa especie de participación delegada en los demás”.

La violencia constituye uno de los recursos de mayor atracción de los medios de comunicación. En las series, en los dibujos animados y en los propios informativos que tienen en el espectáculo de la violencia uno de los banderines de enganche con la audiencia. La investigadora Eva Aladró distingue dos tipos: violencia pasiva, cuando los medios presentan la violencia existente y se benefician de sus efectos; y violencia activa, cuando la provocan, ejercen o fabrican los propios medios.

Contenidos

Los niños españoles ven una media de más de 150 minutos diarios de tele, con muchos contenidos violentos (desde dibujos animados a series). La Asociación de Psicología de Estados Unidos, asegura que al concluir la Primaria un niño ha visto en la tele 8.000 asesinatos y 100 mil actos de violencia. Y a ello se suman los videojuegos. Y la violencia ideológica, como la de aquella escena de Los Increíbles: “Nuestros padres se están jugando la vida… o, lo que es peor, su matrimonio”.

Existe un debate inconcluso sobre los posibles efectos de la violencia mediática en los menores. Paula Ricaurte apunta cuatro: “volverse ‘inmunes’ al horror de la violencia; aceptar la violencia como modo de resolución de problemas; imitar la violencia que observan en la tele y otros medios; e identificarse con ciertos caracteres, ya sean víctimas o agresores”.

Bangladesh

Por otra parte, los medios muestran distinta sensibilidad ante la violencia según dónde se produzca. Recientemente lo pudimos ver con las enormes diferencias entre el tratamiento de los atentados en la maratón de Boston y hechos similares en la misma semana que multiplicaban por diez los muertos y heridos. Igual sucede con la muerte de más de 1.200 personas en un taller textil de Bangladesh, en el que fabricaban distintas marcas españolas, algunas con gran presencia publicitaria en los medios.

La manipulación de los hechos informativos, tanto en los textos como en las fotos, constituye otra forma, nada sutil, de violencia. Lo vivimos de forma clara con el discurso justificador de la guerra de Irak sobre la base de las inexistentes armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. En la primera guerra del Golfo nos colaron un cormorán bañado en petróleo que correspondía al hundimiento del Exxon Valdez, unos cuantos años antes y a gran distancia, en Alaska.

cormorán

Stalin ya lo hacía, a la hora de eliminar algún camarada caído en desgracia, adelantándose en medio siglo a la implantación del photoshop.

stalin

Tenemos ejemplos recientes. Entre ellos el de ABC que ilustró un artículo sobre Venezuela con una foto de la represión en la primavera árabe. O el distinto tratamiento de las informaciones sobre el aumento del desempleo, según quién estuviera al frente del Gobierno: los parados de Zapatero eran de su exclusiva responsabilidad; los de Rajoy, culpa de Merkel.

mujer-golpeada

parados

En definitiva, los medios reflejan la violencia de la sociedad, la convierten en espectáculo, la magnifican o la ocultan (caso del tratamiento de las guerras). Y, además, en ellos también se produce la violencia de la manipulación ideológica y política.

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NA: Este post recoge parte de mi intervención en el II Congreso sobre Prevención y Tratamiento de la Violencia, celebrado recientemente en la Universidad de La Laguna, organizado por el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología y ANRIMAC.

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Telemadrid y el 15-M, cuando el periodismo se convierte en otra cosa:

http://www.youtube.com/watch?v=ibir-3Y9ALQ

¿Auténtica izquierda?

Me encuentro a un viejo conocido en el Mercado y, tras repasar brevemente el actual desastre político, económico y social, mientras esperamos pacientemente a que nos toque ser atendidos en una de las pescaderías, me anuncia la buena nueva. “Me estoy reuniendo con un grupo de gente, viejos militantes y también algunos jóvenes sin experiencia política, para montar un nuevo partido. De izquierdas, claro, pero más abierto, transparente, radical y consecuente que los actuales”, dice.

Le miro con cara rara y le suelto, en una explosión de sinceridad, que la derecha se lo va a agradecer eternamente. Le señalo que si ya son numerosas las opciones de izquierda estatales y en las comunidades autónomas, inventarse otra disgregará más el voto, hará menor la representación progresista en parlamentos o ayuntamientos y que, en mi opinión, se trata de un disparate. La conversación acaba, con escasas coincidencias, cuando empieza a ser atendido por el pescadero.

Hace unos meses, en la manifestación del 9-M contra la LOMCE, otro conocido, en este caso un maestro recientemente jubilado, también me muestra su felicidad por su integración en una nueva plataforma de la izquierda, “de la auténtica”, me recuerda. Pero en este caso, y escuchadas mis críticas, me señala que montan la plataforma para luego hacer presión desde ella para que distintas plataformas y organizaciones partidarias confluyan en un proyecto unitario. Vamos, que actuarán como catalizadores de la unidad.

Primavera

Esta proliferación primaveral de plataformas, frentes unitarios y coordinadoras me hizo recordar mis años universitarios, iniciados el curso siguiente a la muerte de Franco. En La Laguna, donde estudié, operaban los siguientes partidos de izquierda: PSOE, PSP, PSC, PCE, PUCC, ORT, PTE, PCC (P), OCC, Células comunistas, LC, LCR,… y, pido disculpas, que alguno se me escapará.

Las primeras elecciones democráticas, las de junio del 77, con sus limitaciones (la mayoría de los partidos no estaban aún legalizados), dieron buena cuenta del apoyo ciudadano a aquella miscelánea de partidillos, cargados de verdades verdaderas, de marxismo de manual, pero, salvo excepciones, sin el menor peso en la sociedad. El vídeo de Monty Python que muestro al final de esta página resume muy bien aquella historia de división y sectarismos.

Las cosas han cambiado y hoy no existe semejante de oferta en la izquierda y en la izquierda de la izquierda, aunque hay muy variadas opciones, para casi todos los gustos: nacionalistas y estatalistas, autonomistas y autodeterministas, socialdemócratas y comunistas…

En las últimas elecciones autonómicas canarias éstas fueron las fuerzas políticas que se reclaman del espacio de la izquierda o progresista y sus resultados: PSOE (190.310 votos; 15 escaños) y NC (82.318; tres actas), las que lograron representación en el Parlamento; y sin representación: ACSSP (19.372), Verdes (18.777), IUC (6.889), ANC (6.481), PCPC (2.483). UP (1.236) y UCE (120).

Reconocimiento

Claro que alguno dirá que este partido o aquel no merece el nombre de izquierdas. En las redes he leído textos pidiendo la disolución del PSOE y negando que entre sus votantes se encuentre gente de izquierdas, que es mucho decir al margen de que las políticas del último Zapatero fueran una rendición al mandato neoliberal. Relatos similares he escuchado aquí en Canarias. Tras lo cual se concluye, necesariamente, que solo un 5 o un 6% de la ciudadanía podría merecer semejante honor del oficial reconocimiento a su izquierdismo, algo que debe ser algo así como la pertenencia a un club exclusivo y elitista.

Si, encima, cuando hablan de su grupo lo hacen con términos como “la auténtica izquierda”, “única alternativa” o “somos el pueblo”, el broche está perfectamente colocado.

El PP, pese a sus permanentes dislates, pese a sus políticas que tanto daño están haciendo a la mayoría, puede respirar tranquilo.

NA: Reposición veraniega de un texto de mayo de 2013.

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Monty Python: ‘Disidentes…’

http://www.youtube.com/watch?v=99I2TY_3cK8

LOMCE, ¿y ahora ‘quért’?

Si el objetivo de la huelga contra la LOMCE y los recortes era paralizar la actividad académica en la jornada del jueves 9 de mayo, se cubrió con creces: las aulas quedaron prácticamente vacías. En todos los niveles educativos, desde la Infantil a la Universidad, aunque con porcentajes diferentes de seguimiento en cada uno de ellos. Así como con una relevante presencia en las calles en las movilizaciones convocadas en distintas ciudades.

Y, asimismo, con dispar participación de los diferentes sectores educativos. En el caso de Canarias superó el 70% en el alumnado; una cifra mucho menor en el profesorado, 15% según la Consejería, cifra que los sindicatos duplican. En cualquier caso, alumnado y familias fueron la clave de la jornada en las Islas.

Al parecer, los descuentos en las nóminas hicieron mella en la voluntad de muchos docentes, aunque yo añadiría la despolitización, acomodación y conservadurismo de una parte significativa de los enseñantes del Archipiélago.

Además, en la manifestación de la tarde en Las Palmas de Gran Canaria, bastante concurrida y dinámica, con mucha gente joven, docentes y sindicalistas de diferentes opciones me señalaron que no compartían la oportunidad de la convocatoria, que en las Islas había escasas condiciones para sacar adelante la huelga y que, efectivamente, reconocían el papel determinante de los otros sectores de la comunidad educativa en el éxito final de la jornada.

Observaciones

Ahora toca mirar hacia el futuro. El Gobierno de Rajoy no aprobó este viernes la LOMCE en el Consejo de Ministros, argumentando, según señaló Soraya Sáenz de Santamaría, “observaciones pendientes” y añadiendo que el Ejecutivo no eleva “al Consejo de Ministros ninguna ley que tenga observaciones sin resolver, pero será aprobada este mes de mayo igual que la ley de emprendedores”.

Un Gobierno sensato, con amplitud de miras, capaz de escuchar y no sólo escucharse, con nítida práctica democrática, debía proceder a la retirada de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), dado el amplio rechazo que suscita entre profesorado, familias, alumnado y expertos en el área, así como el nulo acuerdo sobre la misma que plantean el resto de formaciones políticas presentes en el Parlamento.

Pero la sensatez fue hace tiempo sustituida por la soberbia y el rodillo de la mayoría absoluta, nefasto en casi todas las ocasiones, pero mucho más nocivo aún cuando se trata de una ley tan sensible como la que ha de regir la Educación en los próximos años. Por lo que no hay voluntad alguna de rectificar en Wert ni en Rajoy y, tarde o temprano, terminarán aprobándola. Y habrá que articular, entonces, innovadoras respuestas.

Mercantilismo

Me preocupa esa actitud autoritaria y que se llegue a aplicar una ley profundamente ideologizada, segregadora y mercantilista, además de centralizadora, y que limita la democracia en los centros educativos. Que lejos de mejorar el sistema educativo, lo empeora significativamente y lo pretende convertir en una fábrica de mano de obra, sin valores humanísticos.

Pero me preocupa también la escasa participación del profesorado en la jornada de ayer, al menos en Canarias. Así como la falta de análisis y debate en buena parte del colectivo docente sobre una ley que afectará y mucho a su tarea, así como al futuro del alumnado.

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Taller Canario: ‘Yo También nací en el 63’

http://www.youtube.com/watch?v=h-5Lu_cz3nY

Huelga contra la LOMCE sí, pero

Un repaso a mis artículos de los últimos años confirma dos cosas: he rechazado de forma contundente los sucesivos e injustos recortes en los presupuestos educativos, tanto del Gobierno de Canarias como del Gobierno central; y me he opuesto a una nueva ley, la LOMCE o Ley Wert, elaborada sin el menor consenso y que nos hace retroceder, al menos, hasta la Ley de Educación del 70, la Villar Palasí.

He participado, además, en numerosas movilizaciones en defensa de la Educación pública. Y no es un tema teórico, retórico o de solidaridad con la mayoría, que también. Lo tengo, asimismo, tan asumido que mis hijos estudiaron la Primaria en la pública y hoy hacen lo propio con la ESO y el Bachillerato en su instituto. Con elevado grado de satisfacción con la mayoría de los docentes que les han tocado en suerte, salvo alguna inevitable excepción, y el trabajo de los equipos directivos de los centros.

Lo fácil sería apoyar sin fisuras la convocatoria del 9-M y dar por buenos todos los pasos dados. Tan fácil como poco responsable e inútil. Engañarse y engañar, lo que no tiene ningún sentido. En ese juego no entro.

Y es que, dicho lo anterior, mi pleno apoyo a la escuela pública, considero que no hay condiciones para la convocatoria de la Huelga del jueves 9, convocada en todo los niveles educativos por los sindicatos progresistas de la enseñanza, con el apoyo de AMPAs y colectivos estudiantiles, en el conjunto del Estado.

Por lo menos, en lo que respecta a la Comunidad Canaria, desconozco las dinámicas específicas en el resto de los territorios. En las Islas, por lo que he podido hablar estos días con profesores de Primaria y Secundaria, el seguimiento será minoritario, probablemente no pase del 5 o 10%.

No sé si a consecuencia de que el profesorado no quiere recibir más descuentos en sus nóminas o por otras razones, el clima es absolutamente frío ante la convocatoria; que sólo podrán salvar familias y alumnado. Tampoco creo que sean masivas las movilizaciones previstas para esa tarde, aunque varios docentes me dicen que estarán en la ‘mani’ pero no irán a la huelga. Creo que esa es la realidad y convendría analizarla en profundidad.

Movilización

Y revisar a fondo cuál es la situación en el colectivo docente, así como las fórmulas de movilización adecuadas a cada instante. Plantear huelgas sin contar con el apoyo, al menos, de una parte significativa del profesorado no creo que lleve a ninguna parte.

Puede dejar sensación de una doble derrota: la de la falta de respaldo a la convocatoria y, encima, la del castigo económico a las minorías más combativas que siguen ésta y otras huelgas.

El camino contra una ley tan regresiva como la LOMCE es muy largo. Debe tener una parte educativa, de extensión del conocimiento de los contenidos de la misma en el conjunto de los sectores educativos, hoy todavía insuficiente incluso entre los propios enseñantes; de elaboración de alternativas, asimismo, a este modelo educativo mercantilizado y segregador que quieren imponer.

Y no comparto, que quieren que les diga, que para llegar a la meta haya que hacerlo de derrota en derrota… hasta la victoria final.

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Mercedes Sosa: `Rosarita Vera, maestra`

http://www.youtube.com/watch?v=bXFy0h7K15Q

CIS: Canarias, ‘centrista’ y con elevada pobreza

El barómetro autonómico del CIS ofrece algunos datos interesantes respecto a Canarias. Entre ellos el mayor conservadurismo de su gente con relación a la media estatal. En efecto, en España se reconoce de izquierdas un 37,8%, porcentaje que en las Islas baja hasta el 13,4, casi 25 puntos menos. La mayoría, un 44,8% de los canarios, se ubica en el centro político. Además, la Sanidad y la Educación aparecen entre los principales problemas con porcentajes que quintuplican a los estatales; al revés de lo que ocurre con la corrupción y el fraude. Y en Canarias se aprecia, además, una mayor pobreza, medida en ingresos de las familias, que en el conjunto del Estado. Pero vayamos por partes.

Comencemos por esto último, la situación económica de las familias. Un 17,9% de los encuestados en Canarias vive en hogares con menos de 600 euros al mes. Es el doble de la media estatal (8,4%), superior a Andalucía (13,8%) y Extremadura (11,2%); y muy lejos de Baleares (6,9%) –que tiene un modelo económico con similitudes al canario-, Madrid (7%), La Rioja (3,4%), Navarra (2,1%) y País Vasco (1,9%).

Estos datos confirman que Canarias es la tercera Comunidad en desempleo pero la primera en pobreza.

Esos porcentajes de bajos ingresos apuntan a que más de 200.000 ciudadanos y ciudadanas de Canarias estarían en esas penosas circunstancias; y un 2,5% del total de la muestra (frente al 1% estatal) lo hace con 300 euros mensuales o menos. Esto dice el barómetro del CIS, realizado entre septiembre y octubre del pasado 2012. Y las cosas no han mejorado desde entonces; al contrario, ha crecido el paro en la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre y hay más gente con un prolongado desempleo y que no cuenta con prestaciones de ningún tipo.

Según el mismo estudio, de los entrevistados por el CIS trabaja el 35%, pensionistas sería un 21,6% y parados un 32,2% (cifra algo inferior a la última EPA, 34,27%). Un 6,3% estudia y un 4,7% realiza trabajo doméstico no remunerado.

Problemas

Respecto a los principales problemas, sobresale el paro (81,9, muy similar a la media estatal 80,7), pero llama la atención las altas puntuaciones de dos servicios públicos esenciales: Sanidad (38,7, frente al 7,9 de España) y Educación (26,3, mientras que en España se sitúa en el 4,8). Les siguen los políticos y la política (15,7); en esto último somos mucho más generosos: en el sondeo estatal aparece como problema con un 29,4.

La percepción de la corrupción y el fraude alcanza en las Islas apenas un 5, mientras que en el estudio estatal se coloca en el 39,3. La inmigración aparece en el Archipiélago con un 4,1 duplicando casi al Estado (2,5); y no hay una sola respuesta afirmativa cuando se pregunta si son un problema marroquíes o musulmanes.

La inmensa mayoría estima que la economía de Canarias no está preparada para superar la actual crisis (85,8%). Y considera malas o muy malas las políticas del Gobierno canario respecto al desempleo (90,8%), economía (86,6%), Sanidad (70,7%) o Educación (67,6%).

Pero la ciudadanía no percibe que el PP lo haría mejor al frente del Ejecutivo canario. De hecho, son más los que piensan que el partido que en la Comunidad Canaria dirige el ministro Soria lo haría peor en Educación, Empleo, Sanidad, problemas medioambientales o Turismo, En cambio, otorgan mayor confianza a los conservadores en Vivienda y Seguridad ciudadana.

Autonomía

Son más los que reclaman mayor autonomía para el Archipiélago (33,4%) que los que solicitan menos autogobierno (22%). El 35% prefiere dejar las cosas como están. El 46% se siente muy orgulloso de ser español y el 78,3% muy orgulloso de ser canario. Un 3,5% se considera sólo español, un 2% más español que canario, un 49,3% tan español como canario, un 37,1% más canario que español y un 6,1% sólo canario.

El 65,2% está poco o nada informado de la actividad que desarrolla el Gobierno de Canarias. Aunque son más los que reconocen que no siguen de cerca la información de la Comunidad Canaria (45,5%) y menos los que responsabilizan al Ejecutivo de que informa poco (25,7%) o echan la culpa directamente a los medios de comunicación (25%).

Los ciudadanos reparten la culpa del elevado desempleo que padece el Archipiélago, situando en primer lugar a la crisis internacional (91,3), en segundo a las políticas del Gobierno canario (87,9), seguidas a muy poca distancia de las del Ejecutivo estatal (87,2). Menores responsabilidades se achacan a las actuaciones de los empresarios (76,6) y sindicatos (59,6).

La gente percibe un mal clima en las relaciones Canarias-Estado. Sólo el 14,3% cree que son de colaboración; un 21,8% entiende que son de subordinación de la Comunidad Canaria y casi la mitad de los encuestados, un 47,8%, las califica de “enfrentamiento”.

Con relación al mayor o menor centralismo de los partidos políticos, el PP aparece destacado como el más centralista, mientras que NC es percibido como el más nacionalista, sólo una centésima por delante de CC. En la relación derecha-izquierda, el PP aparece muy a la derecha, PSOE a la izquierda aunque superado por IU, y los nacionalismos en lugares más centrados, con NC casi cuatro décimas a la izquierda de CC.

Gobierno/oposición

Gobierno y oposición coinciden en la negativa valoración que le otorgan la ciudadana. Un 46,9% valora su gestión como mala o muy mala. Mejor parado sale el Parlamento, ocho puntos menos de valoración negativa (38,5%).

Un 88,3% sabe que Paulino Rivero es presidente del Gobierno de Canarias (lo es desde 2007); su labor es rechazada por un 40,1% de la muestra, mientras que un 46,2% la ve regular y un 9,2 buena o muy buena.

En cuanto a las preferencias políticas, el PP aparece en primer lugar seguido de PSOE, CC, NC e IU. El centro es el espacio político preferido de los canarios (44,8%), seguido de la derecha (14,7%) y la izquierda (13,4%).

Poco que ver con lo que refleja el CIS en el conjunto del Estado: un 30,8% en el centro político, 37,8% en la izquierda y un 12% en la derecha. Y, por último, son más en las Islas los que no se definen o no quieren contarlo: no sabe dónde se ubica ideológicamente un 15% (4,9 puntos más que la media estatal) y no contesta un 12,2% (2,9 más que en el conjunto de España).

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Taburiente: ‘A la Caldera’.

Un tema muy hermoso, escúchenlo.

http://www.youtube.com/watch?v=vvqrMyxxSGo