14 de abril, a por la tercera

Una de las razones por las que no voté a favor de la Constitución de 1978 fue la imposición de la Monarquía en la misma. Sin debate previo ni posibilidad de decidir sobre el modelo de Estado se nos imponía a la persona y la institución designadas por el dictador Franco para dejarlo todo “atado y bien atado”. Decidí entonces abstenerme, como, por distintos motivos, hizo un 37,1% de los ciudadanos y ciudadanas de Canarias, ligeramente por encima del 32,89% estatal.

En mi decisión no sólo influyó la evidente vinculación entre Juan Carlos I y el sanguinario dictador fallecido en una cama tres años antes. También el convencimiento de que las monarquías forman parte del pasado, no precisamente glorioso, y que es del todo impresentable que la jefatura del Estado se herede.

Al margen, claro está, de la mayor o menor nostalgia por la IIª República, una etapa muy interesante de nuestra historia que intentó dar un salto en el tiempo, aplicándose a fondo en la extensión de la educación, la reforma agraria, los derechos laborales, el mayor papel de las mujeres en la vida social, las reivindicaciones descentralizadoras y, en general, la modernización de un país tremendamente atrasado, desigual e injusto.

Una República frustrada por el fracasado golpe del 36 y la posterior guerra civil que ganaron los fascistas, entre otras cosas, y al margen de los errores y desunión de los republicanos, por el decidido apoyo de la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, mientras la Europa democrática miraba para otro lado y no fue capaz de apoyar, como correspondía, a los demócratas españoles.

Negocios

Ahora, tras 38 años de Monarquía, la institución pasa por sus peores momentos. Las variadas cacerías del Rey, sus herencias en Suiza, sus presuntos negocios, los también presuntos delitos de su yerno, unidos a la crisis económica, el empobrecimiento de la población y el descrédito global de las instituciones, hacen que haya crecido el sentimiento republicano entre la ciudadanía. Tanto que el CIS elude preguntar sobre el Rey y la Monarquía para evitar mayores sobresaltos.

En el pasado la Monarquía salía bien parada en esos estudios. Tenía que ver con una vinculación simbólica entre su restauración y la llegada a España de la democracia tras cuarenta años de dictadura franquista, pese a que fue el dictador quien la impuso como sucesión de su régimen.

También a un trabajo denodado de imagen, que era capaz de embellecer su papel en el golpe de Estado del 23-F, aunque hay muchas sombras sobre lo que el monarca pensó e hizo en aquella larga tarde-noche hasta su comparecencia televisiva e, incluso, sobre su conocimiento previo de la asonada militar.

Y, asimismo, a un pacto de silencio de los medios de comunicación sobre las actividades de Juan Carlos, tanto públicas como privadas, que impedían a amplias capas de la población acceder a muchos comportamientos poco presentables.

Todo eso ha saltado por los aires en los últimos años.

Conocíamos sus cacerías de elefantes en plena depresión económica y con un pueblo asfixiado cada día más por la pobreza y el paro. Lo que deterioro su imagen, algo que no pudo solventar del todo su “me equivoqué, no volverá a ocurrir” a la salida de la clínica tras ser operado de la cadera.

Se aireaban, asimismo, sus relaciones peligrosas con la princesa Corinna, que culminaban todo un cúmulo de infidelidades con artistas y cantantes, mejor o peor tapadas.

Y, hace unas semanas, el periódico El Mundo informaba sobre la parte de la herencia de su padre, don Juan, esos 375 millones de pesetas que el hijo de Alfonso XIII colocara en cuentas suizas; y de las que diversos grupos de la oposición han preguntado al Gobierno si se mantienen allí y si tributan o no.

Referéndum

A pesar de esto no tengo claro que pasaría de celebrarse un referéndum sobre Monarquía o República. En este pais hay, todavía, mucho conservadurismo y tradicionalismo; y tratarían, además, de vendernos una Casa Real renovada, moderna, con Felipe y Letizia al frente, que de hecho gozan de mejor valoración popular que Juan Carlos.

Pero, fuera cuál fuera el posible resultado de la consulta, considero que lo más justo, lo más respetuoso, es que podamos elegir libremente el modelo de Estado. Una oportunidad que se nos burló deliberadamente en 1978 y que ahora forma parte de las más elementales exigencias democráticas. Yo tengo claro mi voto. A por la tercera.

————–Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Mercedes Sosa: ‘Todo cambia’

http://www.youtube.com/watch?v=g8VqIFSrFUU

Anuncios

7 pensamientos en “14 de abril, a por la tercera

  1. Totalmente de acuerdo, Enrique. Cuando se vive en un estado (lo pongo con minúscula a propósito), en el que la persona que representa su Jefatura piensa firmemente que la ciudadanía del mismo es analfabeta y toleta (bueno, tampoco es tan grave, por sus actos parece lo piensa también de parte de su familia próxima),-por sus hechos durante décadas lo demuestra-, no cabe ninguna duda que esa persona ni la institución que representa puede representarnos. A mi al menos no me representa. ¿Para reyes y princesas las de Disney que se sacan de un videoclub o se bajan de Internet!

  2. Nada que decir, una monarquía impuesta, un Estado heredado y un pueblo oprimido. Sólo un apunte, por mil voces que aclamen la verdadera libertad, si un hombre es educado para pensar que es libre creerá hasta la muerte que lo es.

    Salud

  3. Yo tampoco soy monárquica. Lo descubrí con 38 años, un día en que me dio por pensar en ello en serio. Puede parecer extraño, pero hasta entonces no le había dedicado tiempo a mis sentimientos sobre la institución. El rey tenía buena reputación, todos hablaban bien de su papel durante el golpe y de su discreta, nos decían, familia. Tan alejada del boato de la corte inglesa, por poner un ejemplo. Y sin embargo, a poco que pensé en ello, saqué la misma conclusión que al plantearme mi fe religiosa con 15 años: esto es un cuento chino y no se sostiene en pie. Veinte años después emperazon los escándalos reales. Me parecen una familia de vida regalada, innecesaria y ya viciada por los malos hábitos, que puede muy bien sustituirse por un jefe de estado que sea elegido cada 6 ó 7 años. Si no funciona, a la p calle. ¡Viva la república!

  4. El 14 de abril de 1931 significó el primer intento para sacar a los ciudadanos de la injusticia, del retraso económico y social en el que vivían. Hoy la sociedad es muy diferente. Lo que se ha avanzado, y que hora el Gobierno vuelve a poner en peligro, fue gracias al esfuerzo colectivo de la ciudadanía y no por la diligencia de la monarquía borbónica, como nos quieren hacer pensar con el rollo de una transición modélica.
    Han cambiado muchas cosas como para volver a aquel mismo camino; aunque hay cosas superadas, otras quedan pendientes y hay que insistir para alcanzarlas. Desde esta percepción, sin nostalgia pero con el reconocimiento a la dignidad y a la memoria de cuantos defendieron aquellos avances, muchos entendemos que aquel espíritu innovador del 14 de abril también nos pertenece y por eso lo reivindicamos. El impulso a la enseñanza pública, el estado laico, los derechos de la mujer, los avances sociales y políticos. Muchos de estos valores, 82 años después, necesitan un nuevo impulso y una constante apuesta.

  5. Cuando llegó la II República en 1931¿se hizo un referendum antre todos los españoles para elegir república o monarquía? ¿ verdad que no señor Bethencourt?
    ¿375 millones? ¿Sabe usted en cuanto estaba valorado el tesoro del Vita? ¿ sabe ud. que ese tesoro eran fruto de incautaciones a personas que se encontraban en la zona nacional además de robos sacrílegos de todo tipo de metales?, se lo quedó Indalecio Prieto en Mexico. Menos cuentos de Caperucita señor Bethencourt¡¡¡¡

  6. Nací con la 2ª República, el próximo Julio cumpliré 82 años y, como viejo que soy, poco amante de los cambios bruscos. Guardo vagos recuerdos de mi primera infancia y algunos de éllos verdaderamente desagradables. La ‘incivil guerra de liberación’ no me afectó gravemente, seguramente por la insconciencia de mis pocos años, pero la postguerra y la larga dictadura despertaron en mí incomodidad y rebeldía, sin embargo acepté esperanzado los posteriores cambios… que nos han llevado a la actual situación. Ahora creo que la Constitución debe ser puesta al día meditadamente, pensando en si la Jefatura del Estado debe seguir en manos ‘Reales’ o, realmente, debe ser fruto de la voluntat popular, sin olvidar otros cambios igualmente necesarios y que no es momento para enumerar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s