Impunidad: no sólo Hellín, también Matute

Nos hemos quedado profundamente escandalizados al saber, por un reportaje publicado por el diario El País, que Emilio Hellín Moro, militante de la extrema derecha condenado en 1982 a 43 años de cárcel por el brutal asesinato de Yolanda González en 1980, ha cambiado de nombre y asesora desde hace mucho tiempo a la Guardia Civil.

Constituye una muestra de la impunidad con la que se resolvieron muchos asuntos de enorme gravedad en la transición. Entre otros el 23-F, con generosas penas a los implicados y sin que se sepan todos los nombres e interioridades de la intentona golpista.

Pero este no es el único casotan triste como vergonzoso. Les apunto otro, seguramente escasamente conocido fuera de Canarias y dentro de las Islas solo rememorado por los que, por edad, nos tocó vivir el final del franquismo y el comienzo de la andadura democrática.

Torturas

Me refiero al asesinato del obrero Antonio González Ramos, militante de CCOO y del PUCC,  a manos y piernas del comisario José Matute. Este, experto en artes marciales, se cebó con Antonio hasta matarlo a golpes en la sede de la comisaría de policía de Santa Cruz de Tenerife, el 29 de octubre de 1975. Luego trataron de ocultar el crimen, diciendo que González Ramos se había lanzado fuera del coche policial en un traslado, al igual que hacían con los tiros al aire que causaban numerosos muertos y heridos.

Otros militantes de la izquierda canaria de entonces, alguno ocupando hoy escaño en el Senado, también fueron víctimas de las palizas del  ultraviolento comisario, aunque con mejor fortuna que Antonio.

Posteriormente, Matute huyó a Venezuela pensando que no corrían buenos tiempos para los torturadores en plena efervescencia democrática. Pero regresó tras la amnistía de 1977.

Dirección General

El periodista Julián Ayala recuerda que el comisario se reincorporó a la policía y que “para más escarnio, uno de sus últimos destinos en la Dirección General de Seguridad, en Madrid, fue en el departamento de elaboración y custodia de los datos de las personas detenidas”. Y, no puedo ocultarlo ni olvidarlo, el nombramiento fue realizado por un Ministerio del Interior socialista.

No serían los únicos casos de muertes impunes en el Archipiélago. En el mes de septiembre de 1976 fallecía tiroteado por la policía el joven tinerfeño Bartolomé García Lorenzo. Los hechos sucedieron en su casa del barrio de Somosierra, en Santa Cruz de Tenerife. La policía argumentó que lo había confundido con ‘el Rubio’ (con el que no guardaba parecido alguno, por cierto), un delincuente posteriormente condenado por el secuestro y muerte del industrial Eufemiano Fuentes.

Más tarde, en diciembre de 1977, el estudiante grancanario Javier Fernández Quesada, murió por una bala disparada por un guardia civil en el campus de la Universidad de La Laguna. Lo conté en este post: ’12 de diciembre, crimen impune’ http://wp.me/p1SYpM-eD

En ninguno de los tres casos relatados, los de Antonio, Bartolomé o Javier, sus responsables padecieron condena alguna. La transición no ha sido tan ejemplar como nos la han querido pintar. Ni mucho menos.

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Víctor Jara: ‘Te recuerdo Amanda’

http://www.youtube.com/watch?v=GRmre8ggkcY

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El país de las políticas antipersonas

Las políticas antipersonas, las que vienen aplicando numerosos gobiernos, en el Estado y en las comunidades autónomas, son como las tristemente famosas minas. Pueden matarte directamente, es una posibilidad. Pero no es su único y fundamental objetivo. También pueden dejarte secuelas de por vida, amputaciones, lesiones de todo tipo y, asimismo, graves problemas psicológicos personales y, paralelamente, la desmoralización de una parte importante de la sociedad, resignada al miedo, al sufrimiento y a la derrota.

Las hay de los más variados tipos. La reforma laboral, por ejemplo, que colabora eficazmente en el incremento de la legión de desempleados, condenando al empobrecimiento, a la humillación y a la depresión a los expulsados del mundo laboral. Y, al tiempo, funcionando como eficaz elemento de control contra los que todavía trabajan: o se someten a las más perversas condiciones o saben claramente dónde pueden terminar sus días. Y sus esperanzas.

Están, igualmente, los recortes y los repagos sanitarios, que empeoran la atención que reciben los pacientes, alargan las listas de espera, dificultan la continuidad de imprescindibles tratamientos por falta de capacidad económica o excluyen a colectivos sociales, en una decisión que habría logrado el aplauso del propio doctor Mengele.

Banca

Las políticas antipersonas también posibilitan que se inyecten millonarias cantidades de dinero público a la Banca a cambio, exactamente, de nada. Y que esta, en agradecimiento, ejecute desahucios sin el menor sentimiento, dejando en la calle a centenares de miles de familias por el delito de ser víctimas de la crisis: desempleados y empobrecidos y, encima, sin un mísero techo.

En otras ocasiones el campo elegido para su colocación es la atención a las personas mayores y dependientes, disminuyendo significativamente su autonomía y calidad de vida; y, de paso, dificultando el desarrollo personal de quienes les apoyan, esencialmente mujeres.

Las políticas antipersonas no entienden de edades. También se ceban en la infancia, con un porcentaje cada vez mayor de niñas y niños situados por debajo del umbral de la pobreza. Con miles de menores desnutridos. Con un sistema educativo que quiere acabar con los niveles de equidad tan duramente conquistados y apostar, claramente, por la segregación.

O con los jóvenes, más de la mitad sin posibilidad alguna de conseguir empleo, obligados a seguir viviendo con sus padres mucho más allá de los treinta años o empujados nada sutilmente a la emigración, al exilio económico. Expulsados, asimismo, de las universidades por unas tasas brutalmente incrementadas (por encima del 42%), mientras las becas se congelan.

Desactivar

Estos días se debatió el Estado de la Nación en el Congreso de los Diputados. Se hablará de macroeconomía, de déficit y deuda. Y de la continuidad, o profundización, de las actuales políticas. Y mañana la gente seguirá sufriendo en el país de las políticas antipersonas.

Como se sabe, las minas antipersonas prolongan sus terribles daños durante décadas. Eliminarlas no es fácil. Y resulta, además, muy costoso. Dicen que colocar cada una de ellas supone apenas 2 euros, pero desactivarla está por encima de los 700.

Con las políticas antipersonas sucede algo similar: todo lo que están destruyendo hoy (sanidad, educación, dependencia, relaciones laborales con un mínimo de equilibrio…), en pocos años, costará muchas décadas poder recuperarlo. Y ni siquiera existe garantía alguna de poder lograrlo: están construyendo un mundo mucho más injusto; y lo hacen, no les quepa duda, con intención de perpetuidad.

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Y de musical regalo: Para escuchar sin prisa: Alfredo Zitarrosa: ´Guitarra negra’

http://www.youtube.com/watch?v=4bgyqoHcM7k

Abucheadores y abucheados

En las redes sociales observo todo tipo de  reacciones ante los sucesos acontecidos en la manifestación antidesahucios celebrada en Madrid, una de las muchas y multitudinarias marchas del fin de semana que confirman la sensibilidad y el cabreo ciudadano ante uno de los problemas más dramáticos: el de los cientos de miles de familias que se han quedado sin vivienda por la voracidad de los bancos. Junto a la satisfacción por el notable éxito de la convocatoria se mezcla, en muchas ocasiones, el poco disimulado placer por la expulsión de la misma de algunos dirigentes socialistas. Pero vayamos por partes.

En primer lugar, la acción contra Juan Fernando López Aguilar y Beatriz Talegón, logra un efecto perverso: que se hable más de ella, de la menor o mayor agresividad de un grupo de manifestantes, que del evento en sí, mucho más trascendente. Por cierto, no aplaudo esa actitud como tampoco comparto que se amenace con perseguir a un diputado si no vota a favor de ‘mi propuesta’, por justa y razonable que sea, afecte al tema de los desahucios o a cualquier otra materia. ¿Lo aceptaríamos si los amenazantes fueran por ejemplo, grupos antiaborto o defensores de la energía nuclear?

En segundo, y no por orden de prioridades, muestra un preocupante nivel de intolerancia por parte de personas que deben creerse con la capacidad para discernir quién debe estar en la movilización y quién no reúne méritos suficientes para formar parte de la misma. Y que deben contar con el medidor del nivel de decencia y coherencia necesarios para contar con el nihil obstat manifestante. Probablemente, el extendido y peligroso discurso antipartidos y antipolítica puede tener algo que ver con lo sucedido.

Movilizaciones

Miren, he estado en buena parte de las movilizaciones de los últimos años en mi ciudad, Las Palmas de Gran Canaria. Muchas minoritarias, como la que coincidió con la apertura del Europeo de Fútbol, teóricamente a favor de la enseñanza pública y convertida por las seis decenas de manifestantes en foro anticapitalista y antiimperialista.

Otras multitudinarias, como las de la huelgas generales, más de 70.000 personas; plural a tope: sindicalistas, grupos cristianos, nacionalistas, izquierdistas, personal de los sectores públicos… y, también, gente del PSOE. Y me pareció bien que se sumaran a la protesta contra la reforma laboral y las políticas que ahogan a los ciudadanos y destruyen los servicios públicos.

Esto no supone eximir al PSOE de su responsabilidad en buena parte de lo que pasa. Sé que muchos de sus militantes más reflexivos así lo piensan: es necesaria una autocrítica sincera de los errores cometidos y, especialmente, de decisiones como la consagración constitucional del déficit y la deuda con la reforma del artículo 135 de la Carta Magna. Un auténtico golpe de Estado promovido por Zapatero y perpetrado por los dos grandes partidos a espaldas de la ciudadanía. Esa autocrítica es imprescindible si quieren empezar a recuperar credibilidad. Hoy la tienen en sus niveles más bajos.

Reconocimiento

Pero volvamos a los desahucios. Creo que el protagonismo de este asunto le corresponde a la PAH que ha realizado un trabajo denodado, colocando en la agenda mediática y política un problema que quedaba constreñido no hace mucho a las personas que lo sufrían. Merecen el aplauso y el reconocimiento. Y, sobre todo, continuar apoyando sus esfuerzos por transformar esa dolorosa realidad con una ley justa, no como la actual volcada por completo a los muy particulares intereses de la banca y que desprecia el sufrimiento de las personas.

Cuando un movimiento tiene una gran visibilidad y reconocimiento social se corre el peligro de que algunos intenten patrimonializarlo de forma oportunista.

Por lo que sé, Aguilar y Talegón no llegaron a tanto: se sumaron a la mani, no se pusieron a la cabeza de la misma, bueno estuviera.

Si su actitud se considera criticable, ¿cómo lo sería la de algunos sectores de la izquierda que intentan apuntarse el tema de los desahucios como si fueran ‘los únicos’ que apoyan la causa? Discurso que luego se lleva a casi todo: ‘izquierda verdadera’ , ‘única alternativa’, ‘auténtica izquierda’, etcétera. Hasta el ridículo de sumarse a una movilización contra los diputados (contra todos, neoliberales o no, defensores de  lo público o enemigos acérrimos, sin el menor matiz, todo `pintado a brocha gorda) como si ellos fueran marcianos.

Estoy convencido de que la mayoría de la gente que apoya el movimiento contra los desahucios no simpatiza con los excesos de ese grupo de manifestantes en Madrid. Considero que, en definitiva, abucheadores y abucheados tienen muchas y diversas cosas que reflexionar. Lo del sábado pasado no es un buen precedente. Y no lleva a ningún lado bueno. El PSOE, abucheado, padece su merecido calvario (como confirman las encuestas) y ha de cambiar profundamente si no quiere convertirse en un partido irrelevante. El problema de los otros, los abucheadores, es distinto: es el de las vanguardias poseedoras de la verdad que, al final, terminan manifestándose solas; coherentes y sin la menor fisura hasta el extremo, pero sin nadie detrás.

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‘Batucada para timple’, por Toñín Corujo. No se la pierdan.

http://www.youtube.com/watch?v=O0jEYeGzY7I

Siete millones de votantes en paradero desconocido

Acaba de ser publicada la encuesta de expectativa de voto de Celes-Tel Estudios Sociológicos correspondiente a este mes de febrero. Y, al margen de las subidas y bajadas en intención de voto de los distintos partidos, llama la atención la súbita desaparición de más de 7 millones de votantes. En efecto, de los más de 24 millones de hombres y mujeres que fueron a las urnas el 20-N de 2011 se pasaría, de celebrarse los comicios hoy, a unos 16.900.000, incrementándose además ligeramente los votos blancos y los nulos, ya muy elevados en aquella ocasuón, y que juntos ahora superarían las 730.000 papeletas.

Si en las pasadas elecciones generales, las que dieron la mayoría absoluta al PP, la abstención se situó en poco más de 11 millones (el 31,1%), de las más altas de la historia democrática, ahora batiría todos los récord y pasaría por encima de los 7.100.000 (50,8%).

Esta volatilización de votantes afecta fundamentalmente a los dos grandes partidos. El PP perdería más de 5.800.000 electores, es decir, más del 53% de sus apoyos. La mayoría se van a la abstención, aunque una parte se muda, no se sabe si provisionalmente o con intención de quedarse, a UPyD. Pese a ello sigue siendo la fuerza política más votada (29,8%) y la de mayor número de escaños (una horquilla entre 136 y 146).

Y es que el PSOE no se aprovecha del hundimiento de los conservadores. Los socialistas, según la encuesta, reducirían seis décimas su porcentaje de noviembre de 2011 (al pasar del 29,2% al 28,6%), pero en el camino se les marcharían más de 2.162.000 votantes, el 33%, con la que está cayendo y ejerciendo de oposición. La mayoría a la abstención y una parte, en torno al 10%, se iría a Izquierda Unida. El PSOE sacaría entre 117 y 121 escaños.

IU

El partido de Cayo Lara mantiene casi al 65% de su electorado y un 23,7% se le va a la abstención. Pero crece gracias a los aportes de nuevos votantes, sobre todo los procedentes del PSOE (un millón de antiguos votantes de Rubalcaba se plantean hoy votar IU). IU se colocaría en el 12,8%, con una horquilla de 23/25 actas parlamentarias.

Mientras UPyD se situaría como cuarta fuerza política en votos, con el 9,1%, una franja entre 14 y 17 escaños, siendo la principal receptora del descalabro del PP.

Con relación al resto de partidos, los mayores crecimientos se dan en EQUO, Compromís, Geroa Bai, PA, CUP, ERC, FAC y CC-NC. Y los mayores retrocesos se observan, por este orden, en CiU, BNG, Amaiur y PNV.

Jóvenes

Se incrementa la abstención en la franja de edad 18-30, pasando del 48% del sondeo de enero al 55,2%. La mayor participación se da entre los electores entre 45/64 años, con el 50,4%.

Con todas la prudencia ante una encuesta alejada de procesos electorales, todo parece confirmar la tesis de que las consecuencias de la crisis y los casos de corrupción no solo afectan a las organizaciones con máximas responsabilidades en ambos asuntos.

Eso sí, el bipartidismo parece estar claramente en cuestión. PP y PSOE sumaban el 74,4% de electorado en las últimas generales y hoy solo llegan al 58,4%. Pero, de confirmarse las previsiones del sondeo, resultaría un panorama político muy complejo y en el que no se visualizan aún posibilidades de cambio real, de un Gobierno alternativo y sólido distinto al actual neoliberal y ultraconservador, que permitiera una modificación profunda de las actuales y lesivas políticas.

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Lou Reed: ‘Walk on the wild side’

http://www.youtube.com/watch?v=83ODc7p-r5o