El Gobierno pasa del CIS (y de la gente)

El Gobierno de Mariano Rajoy ‘pasa’ bastante del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Lo digo porque los datos que aportan sus informes no parecen ser muy tenidos en cuenta a la hora de las actuaciones políticas. Lo ilustraré con un caso bien reciente: el del informe del CIS titulado  ‘Opinión pública y política fiscal’, dado a conocer estos días.

En ése dedica un amplio capítulo de su cuestionario a la valoración de los servicios públicos por los encuestados. Se observa que el transporte público es el mejor considerado, mientras que las mayores críticas se las lleva la Justicia y las ayudas que reciben las personas dependientes. Por otra parte, la gente reclama mejor financiación para la Educación, la Sanidad o las prestaciones por desempleo.  No así para Defensa.

Comencemos por la valoración de los diferentes servicios públicos. En el caso de la Educación, el porcentaje de poco o nada satisfechos suma el 53%, superando en quince puntos a los que afirman que muy o bastante (35,8%). Las mujeres se muestran ligeramente más críticas que los hombres; y el grupo 18-24 años el que expresa mayor queja: un 69,4% se posiciona negativamente.

En la Sanidad hay casi un empate entre insatisfechos (48,7) y los satisfechos con el servicio, que son ligeramente más, un 49,3%. Con preponderancia femenina entre quienes exigen mejoras y del grupo 18-24, once puntos por encima de la media en su percepción negativa.

Pensiones

La gestión de las pensiones genera un 52,9% de insatisfacción frente a un 29,1% que la aplaude. Curiosamente los que están más de acuerdo con su buen funcionamiento son los mayores de 65, con un 46,8%, aunque hay más descontentos (47,8%).

La Administración de Justicia es la que suma más quejas: un 73,9%, siendo ligeramente más críticos los hombres y por grupos de edad los de 45-54 (80,07%).

Junto a ella, aparece la ayuda a las personas dependientes, en la que se aprecia un fuerte rechazo a la situación actual, que alcanza al 62,6% de la muestra, frente al 20,6% de satisfechos; se posicionan ligeramente más insatisfechas las mujeres y los del grupo de edad 45-54.

Mientras que en la Seguridad ciudadana se colocan cinco puntos por encima los que la cuestionan: 45,3% de satisfechos frente a 49.8% que no. Los más críticos son los del grupo de edad 55-64 (56,8%), seguidos de los del 18-24 (53,6%).

Como señalaba al principio, la mejor valoración recae sobre el Transporte Público, con un 53,8% de entrevistados que lo aprueba frente a un 36,3% que le pone peros. La mayor satisfacción se da entre los hombres y, por edades, entre los mayores de 65 años.

Responsabilidad

Por otra parte, cuando se le pregunta a los encuestados sobre cómo se comportan los ciudadanos y ciudadanas de España a la hora de pagar los impuestos, un 9,8% cree que son muy conscientes y responsables, un 36,5% los considera bastante conscientes y, por el otro lado de la balanza, aparece un 37,2% que afirma que son poco responsables y un 10,7% que muy poco.

La cosa cambia cuando la pregunta es cómo se considera a sí mismo frente  a la fiscalidad. Las categorías ‘muy conscientes y responsables’ y ‘bastante conscientes’ suman el 88,5%, mientras que aunando los poco y muy poco conscientes y responsables no pasan del 9,7%. Luego existe una mejor percepción de uno mismo frente a la relevante desconfianza en lo que hace, o deja de hacer, el resto.

Y, por supuesto, la inmensa mayoría, un 66,3%, asegura que los españoles pagan demasiados impuestos, por el 27,1% que los ve dentro de la normalidad y el 2,7% que considera que se paga poco. Asimismo, un tercio cree que en España se pagan más impuestos que en el resto de Europa; un 28,2% no tiene datos suficientes para opinar al respecto, un 16,7% ve la presión fiscal homologable y un 18,4% asegura que en el Estado español se paga menos. Asimismo, un 88% está convencido de que no pagan más impuestos quienes más tienen.

Financiación servicios públicos

Respecto al dinero de los impuestos que se destina a los diferentes servicios públicos, el 55,9% de los encuestados considera que es muy insuficiente en Educación, frente al 33,1% que lo considera justo y el 1,2% que entiende que es excesivo.  En protección al desempleo también son más los que consideran que se dedican pocas partidas económicas (56,1%), así como en Sanidad (58,5%), Vivienda (51,4%), investigación en Ciencia y tecnología (52%) o Ayuda a la dependencia (61,6%).

Sin embargo, un 42,6%  cree que se destina mucho a Defensa frente a un 28,8% que considera justas las cuentas públicas en esta materia y un 11,8% que opina que está infradotada económicamente.

Visto lo visto, y tras el recorte que los fundamentales servicios públicos han sufrido en los Presupuestos Generales del Estado de este año y también experimentarán en los PGE para 2013, que se aprobarán próximamente, solo cabe concluir que el Gobierno del PP hace caso omiso a los informes del CIS a la hora de elaborar las cuentas públicas.

El mismo caso, ninguno, que hace a la ciudadanía.

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Les dejo con lo último de los legendarios e inmortales Rolling Stones: ‘Doom And Gloom’

https://www.youtube.com/watch?v=rPFGWVKXxm0

PSOE, tragedia griega

Poco después de que conociéramos las encuestas que sitúan al otrora gobernante PASOK al borde de convertirse en una opción extraparlamentaria en Grecia, con poco más del 5% en expectativa de voto, las elecciones autonómicas en Galicia y en Euskadi suponían un auténtico batacazo para el PSOE, con un retroceso global de casi 337.000 votantes entre las dos comunidades históricas. Confirmando los peores pronósticos que daban la mayoría absoluta al PP en Galicia, con importante descenso del PSG, y el rotundo triunfo nacionalista en Euskadi, pasando los socialistas de segunda a tercera fuerza en esta última Comunidad.

En efecto, en Galicia los socialistas que lideraba, es un decir, el gris Pachi Vázquez, pasan de los 524.488 sufragios y 25 escaños de 2009 a los 293.671 y 18 de la jornada electoral de este domingo. Es decir, el PSG-PSOE pierde, del bolichazo, el 44% de los votos.

Y no creo que les consuele que el vencedor, el PP de Feijóo, retroceda en 135.493 votos, el 17,2% de su electorado de las anteriores autonómicas, que no es poca cosa; y  tampoco que el BNG (10,16%, lejos del 16,01% de 2009) cayera en picado –pasando de tercera a cuarta fuerza en el Parlamento- devorado por la AGE de Beiras, que se beneficia del PSOE y de los nacionalistas y supera las 200.000 papeletas (13,99% y 9 escaños).

El retroceso de las fuerzas progresistas ha sido una constante en Galicia. En 2005 sumaban entre PSG y BNG 867.557 papeletas, pasando a 795.200 en 2009 y a los 639.161 de 2012, en este último caso entre PSG-PSOE, AGE y BNG. Es decir que desde 2005 a este 21-0 han  retrocedido un 26,3% de votos, uno de cada cuatro se ha difuminado.

Los comicios gallegos contaron con una abstención del 36,2% (832.678 ciudadanos y ciudadanas no aparecieron por las urnas). Aumentaron los votos nulos, de 15.223 (0,89%) al 37.472 (2,55%), al igual que los blancos, de 28.071 (1,41%) a 38.410 (2,69%). Y los partidos que han quedado fuera del Parlamento (entre ellos la UPyD de Rosa Díez y el grupo de Mario Conde) suman 97.797 sufragios, once mil más que en 2009.

Euskadi

Respecto a las vascas, el PSE-PSOE retrocede en 106.173 votos, una pérdida de un tercio de los que otorgaron la confianza a Patxi López hace apenas tres años.

El retroceso en escaños del PSE (de 25 a 16) era lógico que se produjera, por la irrupción de EH-Bildu (21 escaños), que quita diputados a todos los partidos, aunque no en semejante medida; y el que se produce en votos, como señalaba, es más que notable. Más aún si se analiza su gestión de gobierno, sin grandes sobresaltos, coincidente con el ansiado adiós a las armas de ETA y con un razonable mantenimiento de los servicios públicos en el País Vasco pese a la crisis económica global.

López pagó los platos rotos del incremento del nacionalismo tras el cese de las armas, especialmente el vinculado a la legalizada izquierda abertzale y, también, del hundimiento del PSOE como referencia de la socialdemocracia en el conjunto del Estado español. También, por lo que se ve, en Euskadi.

Por otro lado, en el País Vasco la abstención fue del 34,17% y el porcentaje de votos nulos y blancos muy inferior al de Galicia, 0,8% y 1,29% respectivamente. 83.872 sufragios se quedan sin representación parlamentaria. El mayor drama es el de IU, fracturada en EB (17.301 papeletas), la de Madrazo, y la reconocida por la estatal, Esker-Anitza (30.179); juntas hubiesen logrado entrar en la Cámara de Vitoria/Gasteiz.

Cataluña

Tras los duros resultados de Galicia y Euskadi, y las encuestas que apuntan a una catástrofe similar en Cataluña, cabe preguntarse si el PSOE se ’heleniza’ y lleva el mismo camino del PASOK. No es fácil la respuesta, aunque los sucesivos sondeos nos presentan a un partido a la baja, pese a los brutales recortes del PP y el rechazo a los mismos por amplias capas sociales.

Ni el Congreso de Sevilla solucionó sus problemas ni el liderazgo de Rubalcaba (cuestionado por los propios votantes socialistas y, como se ve estos días, por muchos dirigentes y militantes) y la oposición tibia que hacen parece satisfacer al votante de izquierdas, que prefiere refugiarse en la abstención o apoyar a fuerzas políticas más combativas. Como bien señala el exalcalde donostiarra y diputado Odón Elorza en Twitter, “la ciudadanía no nos ve como fuerza para hacer otra política diferente, para salir de la crisis. Y aunque hacemos oposición no nos creen.”

Cataluña, si se confirman los negativos presagios, puede ser la estación definitiva de este Vía Crucis que vive actualmente la socialdemocracia española. Ya no valen los paños calientes ni los continuismos, esperando que se produzca el milagro solo favorecidos por los errores del contrario. El PSOE puede estar viviendo su particular tragedia griega.

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Kepa Junkera, Iñaki Zabaleta e Imanol Urkizu : ‘Zer espero’

http://www.youtube.com/watch?v=XYGhsox3p8A&feature=related

Política, ¿menos rechazo entre las mujeres?

¿Se da un mayor cuestionamiento y rechazo a la política entre los hombres que entre las mujeres? No se trata de una pregunta disparatada. Por lo que parece se da bastante más entre los hombres (hasta un 65% más) que entre las mujeres. No es una frivolidad ni una broma, al menos si hacemos caso a los datos recogidos en el reciente estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Hay más diferencias entre hombres y mujeres en este tema, situar a la política como un grave problema, que entre los diferentes grupos de edad (a excepción de los mayores de 65 respecto al resto) o entre gente de distintas ideologías o adscripciones partidarias. Más adelante lo detallo.

Repasaré aquí algunos aspectos, en mi opinión de mucho interés, incluidos en el último estudio del CIS, referidos a los principales problemas que afectan en estos momentos a la ciudadanía, su percepción de la política o la adscripción ideológica de los que votan y de los que prefieren abstenerse.

¿Cómo es valorada la política por los encuestados en el estudio del CIS correspondiente al mes de septiembre?

Cuando se pregunta por los principales problemas, aparece en tercer lugar (26,9%), por detrás del paro (79,3%) y los problemas de índole económico (49,4%). Y son casi insignificantes las respuestas a asuntos que nos preocupaban mucho en el pasado reciente: la inmigración (5,9%), ETA y el terrorismo (1,1%) o el Estatut catalán (0,5%). ¿Los recuerdan?

Personalmente

Y cuando se afina más y se plantea qué problemas afectan personalmente más al encuestado, este opta por el paro (46,4%) y la economía (41,9%), mientras que la política y los políticos cae al 8,5%, por detrás de la Sanidad (8,8%), y por delante de la Educación (7,2%) y las pensiones (6,6%). Datos a tener muy en cuenta.

Cuando se les pregunta por su situación económica personal, un 0,5% la califica de muy buena (¿es usted uno de esos afortunados?), mientras que es buena para un 20,8% y regular para la mayoría (51,5%). En el otro lado de la balanza se sitúan los que la consideran mala (18,9%) y muy mala (8,0%), en un país con un paro del 24% y con cada vez más extendidas bolsas de pobreza.

¿Lo ven igual los votantes de los distintos partidos? Si hacemos caso a lo reflejado por el CIS, se aprecian algunas diferencias. Por ejemplo, el paro parece preocupar más a los votantes de PSOE (61,1%) y PP (58,9%) que a los de IU (47,8%) y UPyD (50,7%). La economía, sin embargo, sensibiliza más a los de CiU, 30,6%, once puntos por encima de la media, y menos a los del PP (15,9%) e IU (16,1%).

Política y partidos

La cosa cambia cuando hablamos de la política. La ven como un mayor problema los que manifiestan ser votantes de UPyD (18,3%) y de IU (16,1%), así como los que votaron nulo en las pasadas elecciones generales del 20-N (23,1%). Sin embargo, el Gobierno y los partidos políticos en concreto solo preocupa al 1,7%. Y si aterrizamos en lo que les afecta personalmente, la política aparece más entre los votantes de UPyD (11,3%), IU (6,5%) y los que votan nulo (15,4%).

Por grupos de edad, los que más ven la política como problema son las personas entre 25 y 34 años (30,8%), por delante de los grupos 35-44 (30,6%) y 45-54 (29,2%); los que menos, los mayores de 65 años (16,8%), seguidos de 55-64 (26,6%) y 18-24 (28,9%).

Y se observan, como señalaba al principio, grandes diferencias entre hombres y mujeres, mientras que los primeros citan a la política y los políticos como problema en un 33,6%, las segundas lo hacen 13,3 puntos menos (20,3%); es decir, los hombres lo aprecian como problema un 65% más que las mujeres. En cambio, ellas muestran una mayor sensibilidad hacia las concreciones de la política en los servicios públicos, duplicando las percepciones masculinas. Así ocurre con la Sanidad (11,2 frente al 6,9 de los hombres) y con la Educación (8,6 femenino frente al 4,6 masculino).

Izquierda/derecha

El CIS también analiza el posicionamiento ideológico personal de los votantes de cada formación política. El 89,6% de IU se considera de izquierdas, cifra que baja hasta el 69% entre los votantes del PSOE y al 29 entre los de CiU. El centrismo acoge a gente de todos lados, con prevalencia de CiU (58,1%), UPyD (57,7%) y PP (42,9%). Y en la derecha se ubican el 37,9% de los del PP y el 8,5% de los de UPyD; y hay un 6,5% de ‘centristas’ que vota IU. Globalmente, el votante más de derechas es, con diferencia, el del PP; y UPyD aparece en segundo lugar con un perfil ligeramente más conservador que el de CiU, que parece tener la capacidad de pescar votos en todos los caladeros.

Otros datos de interés. El 61,6% de los que asegura haber votado nulo en las pasadas elecciones generales de noviembre dice ser de izquierdas, un 23,1% de los más de 317.000 que eligieron esta opción se ubica en el centro y 0% en la derecha; el resto no sabe/no contesta.

Por último, respecto a los que votaron en blanco (más de 333.000 el pasado 20-N), un 17,9% se ubica en la izquierda, un 34,3% en posiciones de centro y un 4,5% en la derecha. Y la abstención también perjudicó más a las posiciones progresistas: 19,8% en la izquierda, frente al 26,6% de centristas y el 6,4% de derechas.

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Carlos Cano: ‘Política no seas saboría’. Pues eso.

http://www.youtube.com/watch?v=JlZjU0FNfX8

21-O y 25-N, las derechas no ceden

Las encuestas electorales del CIS, al igual que las realizadas por distintos institutos demoscópicos, no van a misa. Máxime cuando, como sucede en las publicadas con relación a los próximos comicios en el País Vasco y en Galicia, aparece un nivel de personas que piensan votar pero que todavía no han decidido su voto por encima del 35%, es decir, un tercio de los que piensan acudir a las urnas. Pero, con todas las precauciones, apuntan tendencias y muestran una fotografía de la realidad que solo se modificará ligeramente a lo largo de las respectivas campañas electorales. Pero eso lo sabremos, finalmente, en la noche del 21-O.

En cualquier caso, y en eso coinciden todas las encuestas publicadas, en Euskadi y Galicia el partido que ganará las elecciones es de corte conservador, sin pretender comparar al PP con el PNV, más moderado, en mi opinión, y menos agresivo contra las políticas sociales y el Estado de Bienestar. Por cierto, en Cataluña, cuyas elecciones serán el 25 de noviembre, también ganará de forma rotunda una fuerza de derechas, en eso coinciden todos los sondeos; un partido, Convergència i Unió (CiU), muy cercano en sus políticas a los conservadores españoles y que aplica medidas de recorte de lo público similares en su comunidad.

PSOE

La socialdemocracia, por su parte, resiste a duras penas en Galicia, aunque podría bajar uno o dos escaños, pero sufre un fuerte retroceso en el País Vasco y en Cataluña, por distintos factores que van desde los efectos del hundimiento del PSOE en el conjunto de España a circunstancias específicas de cada uno de los territorios. La entrada de Bildu, que no pudo concurrir a los anteriores comicios, le resta escaños a todas las formaciones vascas. Pero, además, les afecta el debate sobre los derechos nacionales y la posibilidad de avanzar hacia un estado propio, algo especialmente relevante en Cataluña donde el PSC-PSOE parece quedar con el pie cambiado en medio de la ofensiva independentista de CiU.

El nacionalismo de izquierdas, con las dificultades que conlleva toda etiqueta, avanza sustancialmente en el País Vasco por la irrupción de la legalizada EH-Bildu, así como en Cataluña, y se mantiene e incluso podría mejorar sus resultados en Galicia, a pesar de la escisión de Beiras y su alianza con IU, bautizada muy prematuramente como la Syriza galega.

¿Y la izquierda de la izquierda? Pues avances muy pequeños, que le permitirían entrar en el Parlamento gallego, incrementar la presencia en el vasco pero a niveles similares a los que tuvo en sus mejores momentos la EB de Madrazo y mejorar levemente en el catalán. Respecto a las incluidas en el estudio del CIS, vascas y gallegas, la izquierda de la izquierda se sitúa en porcentajes de apoyo cercanos al 5%.

Populismos

Los populismos más extremos, los que representan Mario Conde y Rosa Díez, parece, según el CIS, que no tendrán oportunidad de alcanzar representación parlamentaria en los comicios del 21-O. Para los magenta supondría perder lo alcanzado en Euskadi hace tres años y un frenazo en su crecimiento, tras el buen resultado de Asturias y el batacazo de Andalucía.

En definitiva parece que los que se han mostrado como entusiastas impulsores de los grandes recortes y sufrimientos para amplias capas de la población, PP y CiU, son los preferidos de los ciudadanos para continuar al frente de la Xunta y de la Generalitat, aunque falte por vislumbrar si alcanzan o no la mayoría absoluta. Y si, solos o con pactos, gobiernan o no.

Como se puede observar, guste más o menos, hay una parte importante de la ciudadanía que no rechaza las políticas económicas vigentes o que, pese a no compartirlas, no tiene problemas en ratificar a los partidos que las impulsan; y la que se opone a las mismas conforma un abanico plural que va desde un PSOE que sigue sin levantar cabeza a organizaciones nacionalistas y progresistas de diversa índole.

Repasando los datos que, me temo, podrían ser más favorables a las tesis conservadoras en buena parte del resto de España, hay que interpretar ese 77% de apoyo a los motivos de la protesta del 25-S que refleja la encuesta de Metroscopia para El País como expresión del desafecto ciudadano hacia la política, un desafecto que une a gentes de distintas posiciones ideológicas y políticas y que no necesariamente supone propuestas de cambio progresistas o revolucionarias.

Modelo

Una cosa es que haya mucha gente crítica contra la ‘decadente’ política, como decía Pedraz, y los políticos, así como contra las instituciones, y otra bien distinta es que apunten en la misma dirección, que aspiren a un modelo similar de organización de la democracia y del propio Estado (más o menos centralista, representativo o asambleario, republicano o monárquico, con o sin incremento del autoritarismo, con mayor o menor peso de lo público, etcétera).

Además, el mundo no se cambia solo desde una plaza o una manifestación, por sostenida que sea; ni, desde luego, las realidades políticas se modifican a corto plazo por mágicas o atrevidas acciones. Sin organización en todos los ámbitos -social, sindical, partidario…-, sin propuestas unitarias, sin un proyecto claro que aúne voluntades mayoritarias, no solo de vanguardias informadas, voluntariosas y conscientes, tenemos derecha para rato. Como confirmarán, salvo estratosférica sorpresa, los próximos comicios en las denominadas comunidades históricas.

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Algunos detalles de las encuestas del CIS

Respecto al sentimiento autonomista, en Galicia hay un 20,9% de encuestados que apostaría por un estado centralizado sin autonomías y un 10,5% por autonomías con menos peso y competencias; en Euskadi sucede justo lo contrario: solo un 7,7% apoya un retroceso autonómico, mientras que un 24,6% reclama más nivel de autonomía y un 28% la posibilidad de independizarse.

En Euskadi, un 78,6% piensa ir a votar. De los que un 61,2 tiene decidido cuál será su opción en las urnas. Entre los dudosos, el mayor porcentaje se da entre los que están pensándoselo entre PNV y EH-Bildu (13,2%) y PNV o PSE (13%), a gran distancia de PSE/IU Esker Anitza (2,8%) y Bildu/IU Esker Anitza (2,8%).

El 59,5% de los encuestados cree que va a ganar el PNV. Y un 72,7% es favorable a  un cambio de gobierno en Euskadi. En caso de que no hubiera mayorías absolutas, como así indican los sondeos, el electorado prefiere un Ejecutivo PNV-Bildu (29,2%) o PNV-PSE (22,8%).

Por su parte, en Galicia el 37% que dice que va a votar pero no ha decidido a quién, duda fundamentalmente entre PP y PSG-PSOE (16,2%) y entre PSG y BNG (13,1%). El 59,8% de la muestra cree que va a ganar el PP y un 49%, 23 puntos menos que en el caso vasco, considera que sería deseable un cambio de Gobierno en Galicia. Casi la mitad de los encuestados (46,5%) rechaza un pacto PSG-BNG en caso de que no hubiera mayoría absoluta del PP y solo un 28,8% aplaude la reedición del pacto entre socialistas y nacionalistas que gobernó entre 2005 y 2009, con Emilio Pérez Touriño al frente de la Xunta.

¿Se considera nacionalista?

—————–Sí———–No

País Vasco    43,1%       50,5%

Galicia          22,8%       73,9%

…………………………

Y de musical regalo: Daniel Viglietti: ‘Construcción’, un tema de Chico Buarque.

http://www.youtube.com/watch?v=_pLBTL6_Q5o&feature=related

Vargas Llosa, Venezuela y las encuestas

Este texto, escrito tras las elecciones venezolanas de octubre de 2012 no ha perdido validez. Al menos, por la reiteración en sus análisis interesados y completamente sesgados por parte de Vargas Llosa, tan buen escritor, como pésimo analista político.

Vargas Llosa, Venezuela y las encuestas

Tras sus loas encendidas a Esperanza Aguirre, transmutada por el ilustre escritor en liberal Juana de Arco del siglo XXI –olvidando, eso sí, episodios como el ‘tamayazo’, que la memoria es frágil y, a veces, hasta interesadamente selectiva- , Mario Vargas Llosa escribió este fin de semana otro laudatorio artículo en El País, ‘La hora de Capriles’, dedicado al candidato opositor venezolano Henrique Capriles Radonski. Y en el que, como en la anterior entrega de su serie de hagiografías, vuelve a rondar el ridículo.

El premio Nobel asegura, en el artículo publicado el mismo día de los comicios que dieron una amplia e irrefutable victoria a Hugo Chávez (55,15%, casi 10 puntos de ventaja y superando los 8 millones de sufragios frente a los 6,4 de su rival en las urnas, con una elevada participación, más de un 80%) que las últimas encuestas señalan que “Capriles ha sacado a Chávez en las intenciones de voto de dos a cuatro puntos y que esta ventaja tiende a ampliarse a medida que el porcentaje de indecisos va decidiendo su opción (lo hacen cerca de 90% a favor del candidato opositor)”.

Pero es que Vargas Llosa va más allá e incluso se atreve a pronosticar pocas horas antes de que se abrieran los colegios electorales que “sin embargo, no puede descartarse que el triunfo de Capriles supere largamente el porcentaje que le pronostican las encuestas. Hay un voto escondido, que no se refleja nunca en estas últimas, sobre todo entre los trabajadores y empleados públicos contra quienes la campaña de intimidación del chavismo ha sido feroz, que puede manifestarse solo en las urnas”. Y vaya que se manifestó.

Demoscopia

No sé si las empresas demoscópicas en las que basa su análisis Vargas Llosa son unas auténticas chapuzas. De las que realizaron sondeos,  ocho le daban el triunfo a Chávez y cinco a Capriles. Don Mario sólo creía en estas últimas, al parecer. La más acertada fue Datanálisis que pronosticó diez puntos de ventaja a favor del líder bolivariano (49,4% frente a 39,9%). Las más optimistas para el opositor le daban hasta siete puntos a su favor, caso de Top Data Consultores. O, tal vez, al escritor le pudieron sus deseos de una derrota chavista y sus planteamientos ideológicos y políticos, hasta forzar la realidad a su antojo. Parece que mucho de lo primero, errores demoscópicos, y bastante de esto último, brusca adaptación de la realidad al modo propio de ver el mundo.

A mí, que quieren que les diga, me encantaría que un ecopacifista ganara las próximas presidenciales en Estados Unidos, pero creo que no va por ahí la cosa; ni está ni se le espera. Hacer un análisis de cualquier proceso electoral demasiado influidos por nuestros ideales o deseos, por nuestras filias y fobias, solo puede llevar al fracaso y a la pérdida de credibilidad. Y eso no solo le pasó a Vargas Llosa, sino también a la mayoría de los periódicos españoles que han ofrecido toda una lección de sectarismo y de profundo desconocimiento de la realidad sociológica de Venezuela.

Hagiografías

Pero no nos preocupemos demasiado por las inexactitudes y los equivocados pronósticos electorales de Vargas Llosa. Sigamos acercándonos a su maravillosa obra literaria, de una enorme altura y que nos ha hecho disfrutar, desde los años sesenta del pasado siglo, a sus millones de lectores de todo el mundo. Y olvidémonos de esa obra menor que están suponiendo sus limitados y sesgados análisis sociológicos y políticos, que no restan brillantez a lo que de verdad sabe hacer.

Y, eso sí, por salud mental propia y por expresar el mayor respeto al autor de ‘La ciudad y los perros’, ‘Conversaciones en la Catedral’, ‘La tía Julia y el escribidor’, ‘Pantaleón y las visitadoras’ o ‘La Fiesta del Chivo’huyamos como podamos de su reciente serie de hagiografías animadas de ayer y hoy. Después de Esperanza Aguirre/Juana de Arco  y Superman/Henrique Capriles, le puede tocar el turno a José María Aznar,  Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Ángela Merkel o Mitt Romney. Puede ser una verdadera galería de los horrores.

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RECOMIENDO UN LIBRO: ‘LA SEÑORA’, OBRA DE CARLOS ÁLVAREZ

En esta ocasión, una recomendación literaria: ‘La Señora’, del escritor Carlos Álvarez, un libro sobre Beatriz de Bobadilla, Señora de Gomera y Fierro, que acaba de ver la luz estos días.

Para alejarla de la corte y de sus amoríos con el rey Fernando, Isabel la Católica amañó su boda con Hernán Peraza, señor de Gomera y Fierro. De paso, la corona de Castilla sellaba una alianza con los Peraza y los Herrera, intitulados Reyes de las islas de Canaria, para terminar la conquista de las tres —Gran Canaria, La Palma y Tenerife— que aún permanecían ‘salvajes e insumisas’.

Aquel destierro sumergió a Beatriz de Bobadilla, conocida como La cazadora, en un mundo por hacer, violento y cambiante, lejos de la corte y de la refinada violencia de las intrigas amorosas. Allí fue testigo de la rebelión de los gomeros, del asesinato de su marido a manos de los rebeldes y la posterior represión a sangre, fuego y esclavitud. También fue presa de los celos, testigo de conjuras, cómplice y ejecutora de crueles asesinatos. Y cómplice también del enigmático aventurero que abrió una nueva ruta a oriente navegando, desde su isla de La Gomera, hacia poniente.

Una historia de supervivencia al borde mismo del fin del mundo. Y en la puerta del nuevo.

Beatriz de Bobadilla (1462–1501), una mujer con raíces en el medievo y alma renacentista que marcó la historia de Canarias. Educada para la vida fácil de la corte, se transformó en una fuerte gobernadora de su mundo, de sus sentimientos y de su vida.

A través de Beatriz de Bobadilla, Carlos Álvarez narra con tanto rigor como fino sentido del humor, una etapa de la historia de Canarias muy poco conocida en España: su conquista, iniciada en 1402 por Jean de Béthencourt y finalizada en 1496 por la Corona de Castilla, y su consiguiente colonización.

Junto a Beatriz de Bobadilla desfilan por esta novela para deleite del lector, una serie de personajes tan singulares como la inigualable Guayanfanta, el cura herético Injelmo de Souza, el gramático enamorado Martín Ralón, el sanguinario Pedro de Vera, el prudente Hupalupo, el valeroso Autacuperche, el adelantado Alonso de Lugo y su cocinero Andresón o la hierbera Severiana; personajes reales o ficticios que componen un fresco vívido, de vigorosos trazos, de unos hechos muy poco transitados por la novelística española.

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Y, además, Reynaldo Armas, ‘Mi viejo cuatro’, música folclórica venezolana.

http://www.youtube.com/watch?v=7SS8MhituEw&feature=related

Ley Wert, ‘modulando’ la democracia en la escuela

El anteproyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) ha irrumpido como elefante en cacharrería. Lo hace sin el menor consenso, aunque sus redactores tengan la enorme desfachatez de decir en su preámbulo que la misma “es el resultado de un diálogo abierto y sincero con toda la comunidad educativa”. Ni diálogo, ni abierto, ni sincero: pura imposición autoritaria de un modelo muy ideologizado, con la prevalencia de posiciones muy conservadoras, y con concepciones clasistas, segregadoras y centralistas.

Muchos son los aspectos preocupantes de esta nueva ley que, al modo y manera vigente en estos aciagos días, será finalmente impuesta por el rodillo de la mayoría absoluta del PP en las Cortes. Cuando las leyes, en general, y las educativas, en particular, precisan del mayor grado posible de consenso político y de la búsqueda sincera del entendimiento y de la complicidad, en el caso que nos ocupa, con los distintos agentes educativos.

Si rechazable es la segregación temprana del alumnado, que perjudicará especialmente a los de entornos socioculturales más deprimidos, no lo es menos su centralismo, que choca con la realidad de unos sistemas educativos autonómicos bastante homogeneizados. No en vano la OCDE señala que las diferencias mayores en los resultados de los alumnos en el Informe PISA (que mide competencias básicas en distintas áreas) se dan entre los distintos centros (un 20%) y, especialmente, entre estudiantes de un mismo centro (alcanzan hasta un 70%), mientras que entre las comunidades autónomas éstas no superan el 4%.

Asimismo, y en contra de las recomendaciones de los expertos internacionales se potencia la repetición de curso en Primaria, que solo genera más fracaso y costes económicos al sistema; y se establecen un conjunto de reválidas, auténticos filtros para el alumnado, en lugar de abordar una auténtica evaluación del sistema que posibilite su mejora y, consiguientemente, incremente el éxito escolar y haga retroceder los actuales y elevados porcentajes de abandono temprano, que duplican los europeos.

Consejos escolares

Pero es que, además, la LOMCE afecta también a la democracia en los centros educativos. Los consejos escolares son devaluados y convertidos en órganos meramente consultivos, sin capacidad alguna de decisión en colegios e institutos. Ahora la capacidad decisoria estará en los directores que incrementan notablemente su poder y que serán, en la práctica, designados por las administraciones educativas.

No voy a plantear que el sistema hasta ahora vigente se parezca, ni mucho, menos, a la perfección democrática. Los porcentajes de los distintos sectores hacen que el profesorado imponga sus criterios de manera, en muchas ocasiones, claramente corporativa. Así ocurría, cuando se decidían asuntos como la reducción de la jornada escolar en junio y septiembre, a mi juicio una medida que castigaba a las familias más desfavorecidas, y en las que los docentes solían cerrar filas y ganar por goleada. Lo que también sucedía cuando se producían debates sobre la conveniencia de la jornada escolar partida o continua.

Intromisión

Pero ahora retrocederemos, y mucho, en esa democracia, por limitada que sea, que tienen los centros educativos. Según el anteproyecto de la LOMCE, las competencias de los consejos escolares están presididas por palabras como “conocer”, “proponer”, “evaluar” o “informar”, pero nunca “decidir” o “aprobar”, cosa que tengo la impresión de que satisface a un sector del profesorado que preferiría que las familias estuviéramos a prudente distancia de los centros. Como señalara en su momento Mariano Fernández Enguita, en ‘¿Es pública la escuela pública?’, la presencia de otros en el gobierno del centro (otra cosa es su utilización como mano de obra auxiliar) es vista como un engorro impuesto, como una intromisión; como la otra cara, por decirlo de la manera habitual, del pretendido vaciamiento de competencias del claustro —pretensión que no resiste el más mínimo contraste con la realidad”.

Al igual que Cristina Cifuentes, Ignacio González o Mayor Oreja, pretenden, en medio de esta ola autoritaria y ultraconservadora, ‘modular’ la ley respecto a las movilizaciones ciudadanas en la calle, Wert parece pretender ´modular´ la democracia en los centros educativos. Es decir, recortarla profundamente, cercenar por completo la participación de las familias y convertirla, en definitiva, en papel mojado. A peor la mejoría.

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Les dejo con otro ejemplo más de la belleza del timple. Benito Cabrera: ‘Nube de hielo’

http://www.youtube.com/watch?v=a-fPA2yHACw