25-S, ¡son el pueblo!

En un anterior artículo de La Tiradera, ’25-S: no nos representan‘, http://shorl.com/h, ya expresé sin ambigüedades mi negativa opinión sobre ese movimiento, al entender que introducía división y confusión (hay que reconocer que en estos aspectos han triunfado con creces, generando fracturas en la izquierda y, asimismo, modificando el Manifiesto una vez a la semana, así como el lema que pasa de ‘okupa’ a ‘rodea’ el Congreso), junto a la presencia en sus formulaciones de evidentes y peligrosos elementos antidemocráticos.

El ‘aplauso’, a mi juicio claramente oportunista, que ha recibido por parte de un significado dirigente de Izquierda Unida no lo hace mejor; por cierto, en consecuencia con su apoyo a las exigencias del 25-S supongo que será el primero en devolver, por la vía de urgencia, con mayor o menor solemnidad, el acta de diputado por Asturias. Mucho está tardando.

Considero, además, que la desesperación ante las medidas injustas de la derecha, ante lo que he denominado políticas anti personas del Gobierno del PP, tampoco justifica tomar irreflexivos atajos que, el tiempo lo confirmará, constituyen sendas que no conducen a ninguna parte; y que solo terminarán alimentando aún más la frustración y produciendo una mayor fragmentación del variado espacio social y político que se opone a las salidas a una crisis económica que solo pagan los más débiles. Claro y contundente ha sido el profesor Juan Torres López cuando ha señalado que “con ese tipo de actos no se va a frenar la ofensiva oligárquica contra los derechos ciudadanos, ni se va a avanzar ni un milímetro hacia los objetivos que dicen perseguir sus convocantes de buena fe.”

Contra todos

Se trata, asimismo, de una convocatoria que no va dirigida exclusivamente contra el Ejecutivo y sus políticas, sino contra la totalidad del Parlamento, contra todos los partidos y diputados; avalen los recortes o se opongan a ellos dentro y fuera de las cámaras; defiendan la sanidad pública y universal o estén por su privatización y el apartheid de los inmigrantes; apoyen a la escuela pública laica, integradora y democrática o se muestren entregados al negocio de la enseñanza privada y la segregación de niños y niñas; aprueben la agresiva reforma laboral o se hayan sumado a la Huelga General contra la misma.

Y, también, una convocatoria contra la Constitución que ha posibilitado el mayor período democrático de nuestra historia, y que en modo alguno ha impedido adelantos sociales sustanciales (sanidad universal, educación con elevado grado de equidad, ley de la dependencia, enormes avances en la igualdad entre mujeres  y hombres o en los derechos de los homosexuales), así como posibilitado un desarrollo autonómico que nos coloca entre los estados más descentralizados del mundo. No resulta tan extraño, por tanto, que conocidos ultraderechistas hayan manifestado su apoyo al 25-S. Lo que no significa, en modo alguno, que la inmensa mayoría de convocantes y de posibles asistentes coincidan con posiciones de extrema derecha.

Ahora, la Plataforma ¡En Pie!, organizadora semiclandestina del 25-S, acaba de anunciar que el evento también contará con su versión (anti) autonómica. Al menos sucede así en Canarias, donde han señalado que rodearán de forma pacífica el Parlamento canario, coincidiendo en el tiempo con el evento que tienen previsto desarrollar en el Congreso de los Diputados, en una acción que califican como “democrática ciudadana”.

Una acción que busca, según señalaron en conferencia de prensa, que los diputados dimitan y se disuelvan las Cortes y la Cámara autonómica (esto último haría las delicias de los centralistas más recalcitrantes y es, por cierto, una de sus pocas referencias a las autonomías, lo que me lleva a pensar que la nueva Carta Magna que impulsan sería verdaderamente jacobina) “para iniciar un proceso constituyente del que surja una propuesta al margen de los dos partidos reinantes”; planteamiento, este último, de un carácter antidemocrático-excluyente que produce auténtico miedo.

Lo digo por despreciar, sin despeinarse ni sonrojarse lo más mínimo, a las formaciones que en España lograron conjuntamente más de 17 millones de sufragios (más del 73% de los votos válidos en las elecciones generales del 20-N, aunque las encuestas actuales rebajan esos datos, de convocarse hoy a las urnas, al 65%), y, en el caso de la Comunidad Canaria, a quienes obtuvieron el respaldo de medio millón de canarios (52% de los votos) en los comicios autonómicos de mayo de 2011. Democracia ciudadana en estado puro, como puede observarse, parecida, muy parecida, al despotismo ilustrado.

Algunos datos

Repasemos algunos datos. Los partidos representados actualmente en el Parlamento de Canarias (PP, CC, PSOE y NC) cosecharon conjuntamente 785.332 votos…Y quinientos, mil o 10.000 manifestantes pueden exigir su disolución, y ésta ha de llevarse a cabo, por la gracia de Dios o por su valor cualitativo intrínseco. ¿Acción democrática o mesianismo autoritario?

Pero veamos otras posibilidades que pudieran llegar a plantearse. Si la extrema derecha convocara manifestaciones masivas pidiendo la disolución del Congreso de los Diputados y de los parlamentos autonómicos, así como la abolición de la Constitución del 78, ¿cómo lo denominaríamos? ¿Habría que aceptarlo? ¿Lo ‘entenderíamos’?

O trasladándonos al pasado reciente, cuando la cúpula de la Iglesia española con el apoyo del PP y de su amplia tropa mediática lograba movilizar en distintas ocasiones a cientos de miles de personas contra el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo o en contundente rechazo a la ley que permite el matrimonio entre homosexuales, reivindicandio un exclusivo modelo de familia, el suyo, ¿tendría el Ejecutivo del PSOE que haber modificado la legislación en sentido abiertamente ultraconservador? ¿Tendría Zapatero que haberse apuntado a las tesis del nacionalcatolicismo por presión “popular”?

Somos el pueblo

Pero volvamos a los convocantes del 25-S. La Plataforma ¡En Pie! aseguró en la referida rueda de prensa que “nace para reivindicar la recuperación del poder para la sociedad, debido a que los actuales parlamentarios no nos representan”. Eso afirman sus portavoces, que dieron a conocer un comunicado en el que terminan señalando: “Somos la inmensa mayoría de la sociedad. Somos el pueblo. Tenemos razón. Vamos a democratizar este país”.

Me recuerda a una conversación que mantuve hace veinte años con un miembro de la Mesa Nacional de HB y en la que este reiteraba a cada instante “el pueblo vasco piensa”, “el pueblo vasco apuesta”, “el pueblo vasco opina”, “el pueblo vasco plantea”…, confundiendo de manera interesada “pueblo vasco” con su formación partidaria, que era en ese momento una parte significativa política y electoralmente, pero solo una parte, de un pueblo plural, en el que conviven nacionalistas y autonomistas, gentes de izquierdas y de derechas.

A mí, que quieren que les diga, cuando un colectivo se atribuye “ser el pueblo”, me saltan todas las alarmas. Los que lo hacen suelen acabar considerando que los que opinan distinto a ellos son otra cosa, ajena a ese “pueblo”, y terminan, más temprano que tarde, si alcanzan el poder, despojándoles de sus elementales derechos de ciudadanía. Y esa actitud, políticamente, se traduce en regímenes totalitarios de uno u otro signo.

Por eso, creo que no cabe aplaudir, comprender, justificar ni guardar silencio ante aventureras iniciativas como de la Plataforma ¡En Pie!. No todo vale. Y los procedimientos contaminan gravemente los fines, sean estos loables o no. Como sucede, de manera más que evidente, en mi opinión, en el caso del 25-S.

—————Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Pink Floyd: ‘Wish You Were Here’.

http://www.youtube.com/watch?v=QCQTr8ZYdhg&feature=related

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4 pensamientos en “25-S, ¡son el pueblo!

  1. Don Enrique, su contumaz defensa de la partitocracia corrupta española es digna de mejor causa.
    La gran mayoría de los españoles quiere la democracia , pero no esta democracia corrupta, quiere un cambio del régimen electoral, semejante al inglès, francés, americano o alemán.
    Pero eso sería el fin de la partitocracia española, por eso todos, sin exepciòn se niegan.

  2. Cuando el gobierno incumple en gran medida su programa electoral y el sistema está podrido de arriba a abajo, está más que justificado pensar que no nos representan. La situación justifica un cambio de ley fundamental. Al fin y al cabo a Maria Antonieta no le pidieron permiso para cortarle la cabeza.

  3. Estimado señor Bethencourt: comprendo sus argumentos y entiendo a dónde quiere llegar.
    Entiendo también que el 25S ha cometido una serie de errores graves de bulto en la convocatoria: el uso de términos rollo “el pueblo”, que tan mal quedan (en su caso le dan miedo, a mí es que me suenan casposos, es como cuando llaman a “la lucha obrera” cuando ya quedan pocos obreros y todos somos dependientes y de atención al cliente xD), o aquella cagada de “pacifica pero no pacifista”, como si se pudiera controlar la reacción de una persona cuando un poli le pega, y que ha servido para que la gente los/nos tache de violentos.
    Yo me incluyo porque, pese a no haberla convocado, ni estar de acuerdo en muchos puntos, considero que es una acción útil a la que debemos apoyar, y acudiré el 25.

    Dicho esto, confieso que su artículo me parece tendencioso y falaz dentro de que cuanto dice es la pura verdad.
    Usted da números. Pero los números, sin una interpretación crítica, no valen nada.
    Habla de los 17 millones de votos que acumulan entre PP y PSOE como si eso les legitimara. Pero no. Les legitima dentro de sus reglas del juego, escritas por ellos mismos. Pero no dice nada sobre la manipulación en prensa, ni dice nada sobre los nulos espacios electorales que tienen otros partidos, ni dice que, realmente, para la masa “belenestebanizada” o “cristianoronaldizada”, lo único votable es lo que sale por la tele o el que más carteles se le ven. “Si es q los otros no ganarán”, dicen. Y ya se sabe, hay que votar a caballo ganador, en vez de a quien te proponga las mejores ideas.

    Más cosas.

    Con nuestro sistema electoral, un partido que ha obtenido el 30% de los votos TOTALES del país, gobierna con mayoría absoluta. Es decir, hace lo que le sale de los cojones un tipo al que solo quieren 3 de cada 10. No me parece una mayoría como para decidir en solitario, y francamente, eso tambiñen huele a regimen totalitario.
    Esto viene por diferentes causas históricas.
    Yo asumo que consolidar mayorías es necesario para generar periodos de estabilidad institucional, que sosieguen los ánimos de la gente y permitan el desarrollo de industrias y generaciones formadas.

    Pero eso se convierte en un corsé cuando el contexto social es inestable, y los partidos dominantes, un nido de corrupción. Y ahora se dan ambos casos.

    Al hablar de la mayoría de Rajoy se excluye, directamente, a los otros diez millones de personas que escogieron NO VOTAR. El sistema los da por perdidos, en plan “si no les importa, que se jodan”. Pero, ¿y los votos conscientes? ¿Y el que no se fía de nadie? ¿Y el que no comulga con el sistema? Dicen “votad en blanco”, pero ya sabemos a quién favorece eso. ¿Qué pasa, que si no votas no tienes derecho a decir nada?

    Así que el potaje es este: no sólo gobierna con mayoría absoluta y por decreto un tipo al que solo quieren 3 de cada 10, sino que los otros 7 están, mayoritariamente, EN CONTRA.

    Si estos no os parecen motivos suficientes para exigir una dimisión a un gobierno que, encima de todo lo explicado, llegó al poder mintiendo descaradamente y rompiendo el contrato social que, según la constitución, pone a los votantes como DUEÑO DE LA SOBERANÍA (ese PUEBLO tan manido y usado), pues no sé que más hace falta para exigirla.
    Quiza que Rajoy envíe un video masturbándose. Entonces sí le pediríamos la dimisión.

    Lo que ocurre con el 25S es mucho más sencillo, señor Bethencourt.

    Ocurre que tenéis miedo.
    Porque una cosa así, de tener éxito, desestabilizaría todo el país y nos obligaría a pensar nuevas fórmulas, y eso en España ya sabemos cómo suele acabar: a tiros.

    Pero es que la otra opción es morir de gangrena. Yo tengo 30 años, no quiero perder mi vida entera por culpa de estos golfos que tienen la sarten por el mango. Y sobretodo: no quiero que mi hija quede condenada a ser un paria.

    Dígame una cosa: cuando la baraja está trucada… ¿por qué deberíamos seguir jugando?

    Un último apunte: como historiador, soy consciente de que no vivimos una crisis económica sino sistémica. Esto se acaba.

    Lo quiera usted o no, el caos va a llegar igual.
    La destrucción del mundo tal como lo conocemos, va a llegar.
    Se impondran nuevos sistemas, en un plazo de cinco, diez, cien años. Estos procesos son largos.
    Tuvimos tres en Europa: la caída del Imperio romano que llevó al feudalismo, la crisis del feudalismo que llevó al absolutismo, y la caída del absolutismo que llevó al capitalismo.

    Ahora, es el turno de la crisis del capitalismo.
    Lo quiera usted o no, tenemos que luchar.
    Y vamos a sufrir.

  4. Excelente comentario Javier, no puedo estar mas de acuerdo… Como apunte al tema, votar cada 4 años no me parece que sea demasiado democrático, sin olvidarnos de la estafa que supone el incumplimiento de un programa electoral. La verdadera democracia debe ser mucho mas activa, necesitamos mas referendums, mas partidos, mas control sobre políticos, nuevas leyes, reformar la constitución… Por desgracia, necesitamos tantas cosas que no se ni por donde empezar. Es por ello que se habla de crisis sistemática. Lo mejor es derribar y construir de nuevo, poner parches no va a solucionar nada, por mucho que la primera opción nos cueste mucho, demasiado quizás pero… Ya no hay alternativa.

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