25-S, éxito mediático

En esta sociedad en la que parece que lo más importante es la oportunidad de disfrutar de un minuto de gloria en la televisión, el 25-S, sin duda, ha sido un éxito mediático. Retransmisión en directo de la movilización por algunos medios, cargas policiales incluidas; fotos en las primeras páginas de los periódicos; comentarios y tertulias en las radios y televisiones. Repercusión internacional. Y, por supuesto, despliegue en la red antes, durante y después. Si fuera por el afán y la euforia tuitera, el mayo francés sería una simple anécdota al lado de lo que ocurrió este martes.

Por cierto, sin la actuación policial, sin los numerosos detenidos y heridos, el éxito hubiese sido bastante menor. Detesto la violencia y, con toda seguridad, hubo una desproporción entre lo que hicieron los manifestantes, en su mayoría pacíficos, aunque algunos no, y la leña recibida y justificada por algún preboste policial. Aunque de ahí a decir, como he leído en Twitter que estamos “en un estado policial” y que se confirma que “vivimos en una dictadura”, va un abismo. Esta democracia es imperfecta (¿cuál no?) y tiene peligrosos brotes autoritarios, sin duda, pero con ese baremo no pasarían la reválida democrática Reino Unido, Brasil, Chile, Estados Unidos, Francia o Alemania. Ni ningún otro país..

Pero desnudado del componente represivo y violento, el éxito comienza a desvanecerse. En el conjunto de España (se convocaron varios actos similares frente a parlamentos autonómicos), incluyendo la movilización ante el Congreso, no llega, tirando por lo alto, a 25.000 personas, muy lejos de los que movilizó recientemente el 15-S, organizado por sindicatos y colectivos sociales.

Por tanto, el 25-S movió menos gente en España que el 29-M en Canarias, más de 50.000 personas, tras la mucho menos seguida huelga general. Cerca de 25.000 en un país de 47 millones, es decir, el 0,05% de la población total, que se consideran avalados para exigir la dimisión de los diputados elegidos por 22 millones de sufragios y la apertura de un incierto proceso constituyente. En mi Comunidad, Canarias, no pasaron de 200 los que querían mandar a sus casas a los que consiguieron escaño en su Parlamento autonómico, apoyados por ‘solo’ 785.332 votos.

Reflexión

Sus organizadores y quienes apoyaron la movilización de ayer pueden sentirse satisfechos, si así les parece. O desviar toda la atención hacia la represión del Estado. O a la manipulación de los medios de comunicación.

Aunque creo que sería más útil que reflexionaran por qué no se cumplieron sus previsiones. Apunto algunas razones.

Por un lado, por tratarse de una convocatoria enormemente confusa desde su nacimiento que, con un lenguaje radical, responsabiliza a todos los diputados de la situación política y económica actual. Lo que, por su falta de matices, pudiera parecer una simple andanada contra la política y contra la democracia de consecuencias imprevisibles.

Una ausencia de matices que también se observa en su rechazo a la Constitución, fuente de todos los males, cuando con esta Carta Magna hemos disfrutado de sanidad universal, educación con un elevado grado de equidad, arranque de la ley de la dependencia o, en fin, avances significativos en la igualdad entre mujeres y hombres.

O en su olvido de los principales culpables de lo que está pasando (sistema financiero, BCE, FMI y cia), focalizando toda la responsabilidad en las instituciones democráticas.

Por otra, por su sectarismo. El modo y manera en qué se planteó, sus contenidos y objetivos excluían a mucha gente. En el 25-S no cabían delegados ni afiliados sindicales. Ni militantes, simpatizantes o votantes de los partidos progresistas. Unos y otros bajo sospecha de servir al régimen. Ni los que rechazando las actuales políticas creemos en la democracia parlamentaria y respetamos la voluntad popular expresada en las urnas. Y encima se reclamaban, y se reclaman, “el pueblo”, una autodenominación tan pretenciosa como peligrosa y, tras ver los apoyos suscitados, hasta ridícula. Sin olvidar la cantidad de barbaries que históricamente se han hecho en nombre del pueblo.

Llamativo, por cierto, que algunos diputados de IU se intentaran sumar al 25-S para, como en la vieja canción de Cecilia, ser “la novia en la boda, el niño en el bautizo, el muerto en el entierro, con tal de dejar sello”. Sin comentarios.

Y así, con esos mimbres, los del 25-S no lograron entusiasmar ni a docentes ni a personal sanitario, muy tocados por los brutales recortes en los servicios públicos, de manera diáfana precisamente en la Comunidad de Madrid; ni a familias afectadas por el exponencial encarecimiento de la Educación pública; ni  a desempleados ni a trabajadores en precario; ni a personas progresistas de los más diversos ámbitos profesionales. Y de la buscada endogamia no suele salir nada bueno. Ni demasiados apoyos.

Fractura

Es muy posible que en España haya una fractura social, territorial y política. Que tienen poco que ver las duras e injustas decisiones de los que gobiernan con el sentir de una parte muy significativa de la población. Que hay un enorme desafecto hacia la política y las instituciones. Que el paro y la pobreza crecientes genera desencanto y desesperación.

Pero hay también una disgregación significativa en la oposición al actual modelo de ajustes y recortes. En lo político y en lo sindical, aunque en ocasiones, como el 29-M, se han producido acciones unitarias que han logrado un notable seguimiento. Pero los planteamientos del 25-S abren una brecha con los que creemos que es imprescindible una respuesta política común a las políticas contra los servicios públicos y al desmantelamiento del Estado de Bienestar. Y que esta tiene que traducirse en una masiva movilización del mundo progresista, de las distintas y plurales opciones que se reclaman de ese espacio a nivel estatal o autonómico, respetando la diferencia y poniendo por delante lo que nos une, no al revés.

Y que, en vez de ocupar o rodear el Congreso, la tarea, más sacrificada, menos espectacular y mediática, más rigurosa, menos inmediata, más exigente, es la de repensar la ‘res pública’, ganar apoyos sociales en el conjunto de la población y llenar, en su momento, las urnas de votos que permitan la aplicación de otras políticas pensadas por y para las personas.

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Poema de Blas de Otero, cantado en esta ocasión por Miguel Ríos y Ana Belén: ‘España Camisa Blanca’

http://www.youtube.com/watch?v=PWvjSO6zbF4

Pérez Reverte y la (mala) educación

Este artículo, publicado hace cuatro años en el desaparecido canariasaldia, adquiere pleno valor tras las declaraciones de Pérez Reverte en las que apoya de forma entusiasta el conjunto de la reforma educativa de Wert, una reforma profundamente reaccionaria y clasista. Apoyo que sorprenderá a más de uno. A mí, conocendo los antecedentes, lo más mínimo.

Pérez reverte y la (mala) educación

Me he leído con mucha atención el artículo, viejo por cierto, de Arturo Pérez Reverte, sobre la educación en España (hace referencia al PISA 2006) y las responsabilidades de los políticos de los últimos “veinte o treinta años” en su escasa calidad y malos resultados, que últimamente circula por Internet como si de un compendio de verdades reveladas se tratara. Un texto que parece olvidar que la educación franquista era mucho peor y que entonces había más analfabetos, mucho menos gente escolarizada, muchísimos menos titulados universitarios y, en el caso canario, ni contábamos con una red de centros (los colegios estaban desdoblados en varios turnos y la mayoría de los municipios carecía de instituto) ni con plantillas docentes adecuadas.

En la forma y en el fondo este artículo (titulado, qué menos, ‘Permitidme tutearos, imbéciles’) me parece impropio de un académico y situado más cerca, mucho más cerca, de las imprecaciones al uso en una barra de bar, donde se juega a quién grita más o a quién despotrica de forma más encolerizada, o a uno de los numerosos programas de la tele basura. Ideas, la verdad, muy pocas.

Mentar a la madre de los políticos, como hace el ilustre autor en el arranque de su texto, o decir que España es un “autocomplaciente país de mierda” al que se pretende hacer “un país de más mierda todavía” (afirmación que no se atrevería a hacer ni Antonio Cubillo harto de ron) no creo que sea una interesante aportación al debate educativo, donde se precisan análisis rigurosos, críticas e ideas, más que insultos y descalificaciones. Por mucho que éstas susciten el aplauso fácil de muchos, al igual que los gritos, amenazas e insultos en determinados programas televisivos provocan el delirante entusiasmo del público presente en el plató.

No constituyen novedad, por cierto, estas formas de expresión en boca de Reverte. Cabe recordar que cuando Miguel Ángel Moratinos abandonó su cargo de ministro de Exteriores por decisión de Rodríguez Zapatero también dijo que lo hizo “como un perfecto mierda”, por llorar, cosa que, por lo visto, no debemos hacer los hombres. Y su hiriente pluma alcanzó el culmen cuando comparó la ley antitabaco con lo sucedido a Ana Frank con los nazis. Un lumbrera, vamos.

A mí, que soy muy crítico con el sistema educativo canario, no se me pasa por la cabeza hablar de comunidad autónoma de mierda ni insultar a la consejera del ramo y a su familia, por muchas diferencias que tenga y por muchos déficit que constate; por educación, entre otras cosas, lo que a Pérez Reverte no parece sobrarle pese a que ocupa un sillón en la Real Academia de la Lengua (RAE).

Abismos

En el texto, Reverte destaca los abismos que, en su opinión, se han abierto entre los resultados de la enseñanza pública y la privada; tema que por sí solo animaría a un debate. Tengo la impresión de que esta circunstancia tiene mucho que ver con factores como el status socioeconómico y cultural de sus alumnos de unos y otros centros o la exclusión de los inmigrantes en privados y privados/concertados; y es muy posible, asimismo, que en los años de bonanza buena parte de las clases medias se volcara, aún más, en la privada.

Hablar de la existencia de 17 sistemas educativos segregados, como hace en su artículo, tampoco tiene base alguna: el tronco común supone entre el 55% (CCAA con idioma propio) y el 65% de los contenidos; y nadie negará a estas alturas que los pibes deben conocer la geografía y la historia de su comunidad, así como sus literatos y artistas de los diferentes ámbitos (cosa que yo no pude hacer cuando estudiaba).  Y las propias conclusiones sobre las diferencias entre comunidades (“alcanzan sólo hasta el 4% en el conjunto de los resultados”, señala el PISA 2009) no parecen dar la razón a Reverte: el sistema es tremendamente homogéneo. Y mejorable, sin duda.

Y en torno a su referencia  al “efecto devastador” del modelo educativo vigente en el País Vasco y Cataluña, baste recordar que en el último PISA Euskadi y Cataluña están por encima de la media española, y también superan a la media de los países de la OCDE en Matemáticas y Comprensión Lectora, y sólo ‘pinchan’ en Ciencias (aunque por encima de la media estatal). Tan mal no deben estar.

Por otra parte, poner de vuelta y media a Zapatero por afirmar que “lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres” también es, como mínimo, cuestionable. Recuerdo que en el PISA se afirma taxativamente  que influyen de manera muy significativa las condiciones socioeconómicas de las familias y el ambiente cultural: la diferencia media entre los alumnos que tienen en casa menos de 10 libros y más de 500 es de 124 puntos en España y de 126 para toda la OCDE. Alguna razón tiene Zapatero, aunque le pese al omnisciente e infalible Reverte.

Por último, concluir, como hace, que esta es una nación inculta me llevaría, de forma ruin como el autor, a preguntarme por qué un escritor como Arturo Pérez Reverte -que no es ni de lejos James Joyce, Franz Kafka, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, García Márquez o Vargas Llosa- vende tantos libros en el país en el que triunfan Belén Esteban, ‘Sálvame’ y tele 5. Seguro que, “mierda” por medio, esa palabra no puede faltar en un texto suyo, Reverte tiene, como siempre, la precisa respuesta.

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Creedence Clearwater RevivalHave you ever seen the rain?

http://www.youtube.com/watch?v=TS9_ipu9GKw

Ataque a la política…y espere el aplauso

Ponga usted la palabra política y añada “corrupta”, “despilfarradora” o “ineficiente”. Denigre a todos los políticos sin matices, estén o no a favor de los recortes, defiendan o no a los servicios públicos, gestionen bien o mal las instituciones en que tienen responsabilidades, sean decentes o golfos, da igual. Cuestione que estamos en una democracia, hable preferentemente de “partitocracia” y “casta”. Agite y mezcle todo bien y su texto tendrá, no le quepa duda, un enorme éxito. Como artículo periodístico para minorías o de mayor difusión y, especialmente, circulando eficazmente por la red como verdad cuasi revelada. Recibiendo aplausos de los más variados orígenes, de un extremo a otro del espectro político.

Esto sucede estos días con un artículo, presuntamente traducido, de una corresponsal de un diario alemán en España, Stefanie Claudia Müller. Que casi nos venden como algo clandestino, que nadie se atrevió a publicar en España por la crudeza de su análisis. Primera falsedad, pues no es una traducción y está publicado en su integridad en algunos digitales de la caverna mediática. A mí me llegó por correo electrónico remitido por una persona progresista y sensata que, como tantos, cayó en la trampa.

Al margen de la realidad de su autoría, compartida por la periodista alemana con un profesor de la extrema derecha española, Roberto Centeno, como acertadamente señala en una brillante reflexión Daniel Bernabé http://www.grundmagazine.org/2012/ultras-virales/, sorprende, una vez más, como estos productos triunfan, y el acriticismo que los rodea. Para Bernabé, “las redes sociales son a veces un buen termómetro para calcular diferentes parámetros que afectan a sus usuarios. Entre otros revelan la penetración de ideas de la ultraderecha bajo diversos camuflajes, el nivel escasamente crítico de muchos lectores y su incapacidad para utilizar internet como una herramienta de validación informativa”.

Corrupto 

Cierto es que calificar a España de “sistema oligárquico, nepotista y corrupto”, “despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal” o “17 regiones funcionando como estados independientes”, es lo que algunos quieren escuchar. Aunque no responda a la realidad. Por eso, no debe extrañar el aplauso colectivo que va desde articulistas conservadores a progresistas, pasando por Cayo Lara o Toni Cantó. El argumento justificador es muy simplón: si pone a parir a la política, seguro que tiene razón, que es acertado.

Lo curioso es que el artículo de marras no haga la menor referencia a la injusta fiscalidad española, que hace que trabajadores y clases medias paguemos más a Hacienda que los más ricos. Ni a que el problema de la deuda arrancó por la situación de la deuda privada, no por la pública. Ni a los paraísos fiscales en los que muchos españoles de bien tienen su dinero. Ni a las indemnizaciones millonarias a los banqueros ni los disparatados sueldos de estos. Ni a la desregulación financiera ni a la especulación de los mercados. Nada de eso preocupa, por lo que se ve, a tan lúcidas mentes.

Deuda

Porque la deuda pública española, del 68,5% a 31 de diciembre de 2011, era en ese momento bastante inferior a la de Alemania (81,2%,) Francia (85,8%) e Italia (120,1%), según datos de Eurostat. Lejos de Estados Unidos, que supera el 110% y Japón, que duplica a los estadounidenses, con el 200%. La de España estaba situada un 21% por debajo de la media de la Eurozona, que alcanzaba el 87,4%.

La deuda privada, que viene a ser el resultante de sumar la deuda de los hogares (82% del PIB), las empresas  (134%), y las instituciones financieras (102%), supera el 318% del PIB español, casi cinco veces más que la pública. De eso se olvidaron el tándem Roberto Centeno-Stefanie Claudia Müller.

Además, los ayuntamientos suponen el 12% del gasto público y han generado solo el 3% de la deuda. Y las comunidades autónomas, que gestionan los dos grandes servicios públicos, Educación y Sanidad, soportan el 36% del gasto mientras que suponen un 13% de la deuda. También se olvidaron del asunto. O le dieron la vuelta.

Totalitarios

Como he señalado en otras ocasiones, para impedir que la democracia intencionadamente desprestigiada se derrumbe por completo y dé pasos hacia la asunción de propuestas totalitarias de las que España y Europa tienen terribles recuerdos no tan lejanos, se hace imprescindible la política.

Sí, resulta imprescindible poner en valor a la hoy denostada política, los liderazgos democráticos, los programas transformadores, la gestión transparente y eficaz, y, sobre todo, la urgente toma de gubernamentales decisiones que beneficien a las personas, a la mayoría social, y no a opacas minorías eclesiásticas, bancarias o bursátiles.

El artículo tan injustamente loado de Centeno-Müller va en una dirección bien distinta. Se trata, en definitiva, de un texto más contra la política, lo público y las autonomías, elaborado en esta ocasión en la factoría de la extrema derecha, aunque hábilmente ocultados sus orígenes, como si el análisis partiera de una “neutral” observadora extranjera.

Un texto contra la política que, una vez más, ha contado con el aplauso de mucha gente progresista cuando la conclusión del mismo no es otra que la apuesta por un estado autoritario y centralista; y la nuestra, la de los que nos gustaría que hubiera cambios a favor de la mayoría social, debe ser, en mi opinión, más y mejor democracia, modificando profundamente los actuales modos y maneras de la política; más y mejor participación ciudadana; y avanzando hacia un estado auténticamente federal.

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Silvio Rodríguez: ‘La primera mentira’

http://www.youtube.com/watch?v=ql8Q-uh8EMM

PSOE y CC, jaque a la participación ciudadana

Los discursos acaban justo en el lugar en el que empiezan las acciones prácticas. Nos encontramos en un momento difícil, en el que todo está en cuestión y en el que crece la desafección hacia la política, los políticos y las instituciones democráticas. Momento que exige, más que nunca, modificaciones que transparenten la vida política e incrementen la participación ciudadana, que debe ser algo más que emitir un confiado voto cada cuatro años.

El incumplimiento de los programas electorales, como está sucediendo con el Gobierno de Rajoy, quita credibilidad a la política y se constituye en una auténtica estafa al contrato suscrito en las urnas con la ciudadanía. Pero también lo hace el asalto a las arcas públicas por algunos desaprensivos sin escrúpulos.

La mezcla entre la profunda crisis económica, con el crecimiento continuo del paro y la pobreza, y la pérdida de confianza de la gente en casi todas sus instituciones (desde el Gobierno y los parlamentos hasta la Monarquía, pasando por la Justicia o la Iglesia), genera un marco peligroso, propicio para la aparición y crecimiento de salvapatrias de distinto signo.

Y para combatirlo urge la regeneración política, eliminando perversas prácticas. E impulsando más y mejor democracia. A todos los niveles. Y, especialmente, escuchando a la ciudadanía y siendo sensible a sus demandas, lo que exigiría cambios en las formas de hacer política pero también en las injustas decisiones que se vienen tomando y que incrementan el sufrimiento de millones de personas, condenadas al desempleo, la pobreza y la exclusión social.

Debate

Pero lejos de rectificar, algunos se empeñan en persistir en los errores. Eso acaba de ocurrir con la Iniciativa Legislativa Popular sobre Educación presentada en el Parlamento de Canarias, avalada por 35.000 firmas ciudadanas. E impulsada por colectivos docentes, asociaciones de padres y madres de alumnos y personas, como el que esto escribe, que tienen a sus hijos en la escuela pública. Una propuesta, bienintencionada y seguro que mejorable, que quiere contribuir al debate en el camino de mejorar un sistema educativo, el canario, que presenta parámetros preocupantes, con elevadas tasas de fracaso y abandono.

El Gobierno de Canarias, constituido por CC y PSOE (este último a cargo de la cartera de Educación) acaba de anunciar su rechazo a la tramitación de la Proposición de Ley de iniciativa Popular sobre Educación. El argumento esgrimido es que en el texto se plantean incrementos de créditos presupuestarios para Educación de los que no dispone. Falacias: como si tuvieran la menor intención de aprobarla o como si no pudieran enmendarla hasta hacerla irreconocible, si quisieran, como ha ocurrido en otras ocasiones.

El doble lenguaje ha quedado esta vez desnudo. Llamadas a la participación ciudadana en la vida política y cuando esta sucede, cuando personas y colectivos utilizan los instrumentos de participación política que permite la legislación vigente, los machacan sin misericordia. Los mensajes están claros: los ciudadanos en casita que nosotros nos encargamos de todo. Debates, entre menos mejor, que se nos desmadran. La democracia en los más bajos niveles, secuestrada y convertida en pura formalidad sin contenido.

Desafección

No estamos ante un hecho irrelevante. Es una decisión injusta, torpe e inoportuna, que frustra el debate y que daña a la democracia y sus valores. Me preocupa lo que han hecho y, aún más, que no haya gente en las dos organizaciones que se niegue a este desaguisado y lo diga públicamente.

Con su negativa a debatir la Iniciativa Legislativa Popular sobre Educación, el Gobierno de Canarias de PSOE y CC ha hecho un flaco favor a la Educación canaria y, paralelamente, ha realizado una enorme contribución a la desafección política. Grave en cualquier circunstancia. Y, en estos tiempos, en que tanto se juegan los servicios públicos y la propia democracia, muestra de una irresponsabilidad sin límites.

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Comentario añadido:

En cierta medida, el Gobierno canario de CC y PSOE imita los modos y maneras del Gobierno de Artur Mas. En efecto, la Mesa del Parlament de Cataluña vetó en abril de 2012 la tramitación de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña (FAPAC) para volver a implantar la sexta hora en el horario lectivo de los centros de Educación Primaria de su Comunidad. La Mesa rechazó la propuesta, por petición expresa del Ejecutivo, con el argumento de que supondría aumentar el gasto para la Educación. Vaya que se parecen.

En mi opinión, además, la grave decisión del Gobierno pone en entredicho el Pacto por la Educación que viene impulsando el Parlamento. Por un lado, porque el desprecio a miles de personas y a diferentes colectivos vinculados con la enseñanza canaria no es el mejor cimiento para alcanzar un acuerdo. Y, en segundo, porque todo apunta a que pretenden un Pacto sin ficha financiera; es cierto que no todos los problemas de la Educación se resuelven con dinero, pero no es menos cierto que sin recursos humanos y materiales, estableciendo prioridades y calendarios de actuación, Canarias no saldrá del pozo en que se encuentra su sistema educativo.

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PINK FLOYD: ‘We don’t need no education’

http://www.youtube.com/watch?v=fvPpAPIIZyo

Iker y Xavi, premio controvertido

Iker Casillas y Xavi Hernández acaban de ser galardonados con el premio Príncipe de Asturias de los Deportes. El jurado considera que ambos “simbolizan los valores de la amistad y el compañerismo más allá de la máxima rivalidad de sus respectivos equipos. Su comportamiento deportivo es un modelo para los jóvenes”. Y entiende, asimismo, que son “un ejemplo de juego limpio que es admirado por todos. Juntos han mostrado una actitud conciliadora que ha limado las tradicionales diferencias entre jugadores y aficiones”.

Cierto, ambos son dos magníficos deportistas. Y parecen, además, dos personas normales, humildes, cercanas, sin las ínfulas endiosadas de otros grandes del deporte, pendientes más de su ego que de otra cosa.

Iker es, probablemente, el mejor defendiendo la portería a nivel mundial y sus actuaciones han sido decisivas en los éxitos de la selección española -un colectivo extraordinario de futbolistas bien dirigidos y con una idea clara del fútbol, lejos de la estúpida furia que solo conducía al fracaso y a la acumulación de complejos- y en los de su club, el Real Madrid.

Xavi es, en mi opinión, el mejor futbolista español de todos los tiempos. Por lo menos el mejor que he visto desde que empecé a seguir el fútbol a finales de los años sesenta: inteligencia y calidad al servicio del grupo; y su papel ha sido esencial en La Roja y en la brillantez estética del mejor Barcelona, el de la etapa de Guardiola, otro grupo de excelencias.

Balón de Oro

Considero que ambos hace tiempo que merecen el Balón de Oro que reconoce al mejor futbolista del mundo. Otros, con mucho menores méritos, lo lograron al menos en una ocasión. Una mirada al palmarés del premio, que antes otorgaba France Football y desde 2010 la FIFA, así lo corrobora. Ojalá el correspondiente a la edición de este año reconozca, por fin, la calidad del fútbol español.

Es difícil no alegrarse con la concesión de un premio a estas dos personas que atesoran enormes valores futbolísticos, claves en la selección que ha alcanzado un mundial y dos eurocopas, y que, además, por su sencillez, por su bonhomía, despiertan enormes simpatías personales.

Sin embargo, la concesión del Príncipe de Asturias me ha dejado una sensación agridulce.

Parece que el jurado ha jugado a lo seguro, sin arriesgar lo más mínimo. Que olvida que la Selección Española, La Roja, lo ganó hace apenas dos años, y que en ello ya va un reconocimiento a una gran generación de futbolistas, la mejor de nuestra historia, entre los que destacan Xavi y Casillas, pero también Iniesta, Xabi Alonso, Puyol, Ramos o Silva. Y que se aprovecha del tirón mediático del fútbol, como si fuera el premio quien se prestigia y se publicita con Casillas y Xavi, y no al revés. Y lo digo desde mi absoluta pasión futbolera. Y, como habrán podido observar, mi plena admiración por los ganadores.

Integración

Tal vez era la ocasión para premiar al deporte paralímpico, ejemplar y que tanto hace para mostrar el esfuerzo humano en el camino de la superación de los obstáculos impuestos por discapacidades físicas o psíquicas, y el logro de la plena integración, también en el deporte. Coincidiendo, además, con la celebración de sus juegos en Londres y con el buen papel que viene desarrollando la delegación española en distintas modalidades.

O, en fin, el premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012 podía haber reconocido este año el enorme salto que ha dado el deporte femenino español, como se demostró de forma fehaciente en los Juegos Olímpicos de Londres.

No ha sido así y no es culpa de Xavi ni de Casillas. Es responsabilidad de los respectivos jurados acertar cada año. Y tener claro qué premian.

No siempre ocurre, aunque en la lista figuran algunos de los más brillantes del deporte mundial de las últimas décadas; y los desaciertos no siempre son culpa del jurado, sino de actuaciones de los deportistas. Entre los galardonados hay gente desposeída recientemente de otros premios por dopaje u otros que han sido descubiertos sacando el dinero de España para colocarlo en paraísos fiscales. Y esos sí que son ‘deportes’ nada meritorios, en modo alguno ejemplares.

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Freddie Mercury: ‘We are the champions’.

http://www.youtube.com/watch?v=xdCrZfTkG1c

25-S, ¡son el pueblo!

En un anterior artículo de La Tiradera, ’25-S: no nos representan‘, http://shorl.com/h, ya expresé sin ambigüedades mi negativa opinión sobre ese movimiento, al entender que introducía división y confusión (hay que reconocer que en estos aspectos han triunfado con creces, generando fracturas en la izquierda y, asimismo, modificando el Manifiesto una vez a la semana, así como el lema que pasa de ‘okupa’ a ‘rodea’ el Congreso), junto a la presencia en sus formulaciones de evidentes y peligrosos elementos antidemocráticos.

El ‘aplauso’, a mi juicio claramente oportunista, que ha recibido por parte de un significado dirigente de Izquierda Unida no lo hace mejor; por cierto, en consecuencia con su apoyo a las exigencias del 25-S supongo que será el primero en devolver, por la vía de urgencia, con mayor o menor solemnidad, el acta de diputado por Asturias. Mucho está tardando.

Considero, además, que la desesperación ante las medidas injustas de la derecha, ante lo que he denominado políticas anti personas del Gobierno del PP, tampoco justifica tomar irreflexivos atajos que, el tiempo lo confirmará, constituyen sendas que no conducen a ninguna parte; y que solo terminarán alimentando aún más la frustración y produciendo una mayor fragmentación del variado espacio social y político que se opone a las salidas a una crisis económica que solo pagan los más débiles. Claro y contundente ha sido el profesor Juan Torres López cuando ha señalado que “con ese tipo de actos no se va a frenar la ofensiva oligárquica contra los derechos ciudadanos, ni se va a avanzar ni un milímetro hacia los objetivos que dicen perseguir sus convocantes de buena fe.”

Contra todos

Se trata, asimismo, de una convocatoria que no va dirigida exclusivamente contra el Ejecutivo y sus políticas, sino contra la totalidad del Parlamento, contra todos los partidos y diputados; avalen los recortes o se opongan a ellos dentro y fuera de las cámaras; defiendan la sanidad pública y universal o estén por su privatización y el apartheid de los inmigrantes; apoyen a la escuela pública laica, integradora y democrática o se muestren entregados al negocio de la enseñanza privada y la segregación de niños y niñas; aprueben la agresiva reforma laboral o se hayan sumado a la Huelga General contra la misma.

Y, también, una convocatoria contra la Constitución que ha posibilitado el mayor período democrático de nuestra historia, y que en modo alguno ha impedido adelantos sociales sustanciales (sanidad universal, educación con elevado grado de equidad, ley de la dependencia, enormes avances en la igualdad entre mujeres  y hombres o en los derechos de los homosexuales), así como posibilitado un desarrollo autonómico que nos coloca entre los estados más descentralizados del mundo. No resulta tan extraño, por tanto, que conocidos ultraderechistas hayan manifestado su apoyo al 25-S. Lo que no significa, en modo alguno, que la inmensa mayoría de convocantes y de posibles asistentes coincidan con posiciones de extrema derecha.

Ahora, la Plataforma ¡En Pie!, organizadora semiclandestina del 25-S, acaba de anunciar que el evento también contará con su versión (anti) autonómica. Al menos sucede así en Canarias, donde han señalado que rodearán de forma pacífica el Parlamento canario, coincidiendo en el tiempo con el evento que tienen previsto desarrollar en el Congreso de los Diputados, en una acción que califican como “democrática ciudadana”.

Una acción que busca, según señalaron en conferencia de prensa, que los diputados dimitan y se disuelvan las Cortes y la Cámara autonómica (esto último haría las delicias de los centralistas más recalcitrantes y es, por cierto, una de sus pocas referencias a las autonomías, lo que me lleva a pensar que la nueva Carta Magna que impulsan sería verdaderamente jacobina) “para iniciar un proceso constituyente del que surja una propuesta al margen de los dos partidos reinantes”; planteamiento, este último, de un carácter antidemocrático-excluyente que produce auténtico miedo.

Lo digo por despreciar, sin despeinarse ni sonrojarse lo más mínimo, a las formaciones que en España lograron conjuntamente más de 17 millones de sufragios (más del 73% de los votos válidos en las elecciones generales del 20-N, aunque las encuestas actuales rebajan esos datos, de convocarse hoy a las urnas, al 65%), y, en el caso de la Comunidad Canaria, a quienes obtuvieron el respaldo de medio millón de canarios (52% de los votos) en los comicios autonómicos de mayo de 2011. Democracia ciudadana en estado puro, como puede observarse, parecida, muy parecida, al despotismo ilustrado.

Algunos datos

Repasemos algunos datos. Los partidos representados actualmente en el Parlamento de Canarias (PP, CC, PSOE y NC) cosecharon conjuntamente 785.332 votos…Y quinientos, mil o 10.000 manifestantes pueden exigir su disolución, y ésta ha de llevarse a cabo, por la gracia de Dios o por su valor cualitativo intrínseco. ¿Acción democrática o mesianismo autoritario?

Pero veamos otras posibilidades que pudieran llegar a plantearse. Si la extrema derecha convocara manifestaciones masivas pidiendo la disolución del Congreso de los Diputados y de los parlamentos autonómicos, así como la abolición de la Constitución del 78, ¿cómo lo denominaríamos? ¿Habría que aceptarlo? ¿Lo ‘entenderíamos’?

O trasladándonos al pasado reciente, cuando la cúpula de la Iglesia española con el apoyo del PP y de su amplia tropa mediática lograba movilizar en distintas ocasiones a cientos de miles de personas contra el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo o en contundente rechazo a la ley que permite el matrimonio entre homosexuales, reivindicandio un exclusivo modelo de familia, el suyo, ¿tendría el Ejecutivo del PSOE que haber modificado la legislación en sentido abiertamente ultraconservador? ¿Tendría Zapatero que haberse apuntado a las tesis del nacionalcatolicismo por presión “popular”?

Somos el pueblo

Pero volvamos a los convocantes del 25-S. La Plataforma ¡En Pie! aseguró en la referida rueda de prensa que “nace para reivindicar la recuperación del poder para la sociedad, debido a que los actuales parlamentarios no nos representan”. Eso afirman sus portavoces, que dieron a conocer un comunicado en el que terminan señalando: “Somos la inmensa mayoría de la sociedad. Somos el pueblo. Tenemos razón. Vamos a democratizar este país”.

Me recuerda a una conversación que mantuve hace veinte años con un miembro de la Mesa Nacional de HB y en la que este reiteraba a cada instante “el pueblo vasco piensa”, “el pueblo vasco apuesta”, “el pueblo vasco opina”, “el pueblo vasco plantea”…, confundiendo de manera interesada “pueblo vasco” con su formación partidaria, que era en ese momento una parte significativa política y electoralmente, pero solo una parte, de un pueblo plural, en el que conviven nacionalistas y autonomistas, gentes de izquierdas y de derechas.

A mí, que quieren que les diga, cuando un colectivo se atribuye “ser el pueblo”, me saltan todas las alarmas. Los que lo hacen suelen acabar considerando que los que opinan distinto a ellos son otra cosa, ajena a ese “pueblo”, y terminan, más temprano que tarde, si alcanzan el poder, despojándoles de sus elementales derechos de ciudadanía. Y esa actitud, políticamente, se traduce en regímenes totalitarios de uno u otro signo.

Por eso, creo que no cabe aplaudir, comprender, justificar ni guardar silencio ante aventureras iniciativas como de la Plataforma ¡En Pie!. No todo vale. Y los procedimientos contaminan gravemente los fines, sean estos loables o no. Como sucede, de manera más que evidente, en mi opinión, en el caso del 25-S.

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Pink Floyd: ‘Wish You Were Here’.

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