CC: 41% de descontento

O, para ser más exacto, un 41,37%%. Este es el porcentaje de votos de rechazo a la nueva formulación del poder dentro de Coalición Canaria, con algunos históricos entre los que se oponen: Manuel Hermoso, Ani Oramas, Ricardo Melchior, José Miguel Ruano o Alfredo Belda, y gran parte de la organización de Tenerife y La Palma, así como de alguna de las islas orientales.

Un nuevo modelo con un presidente honorífico y un secretario general con auténtico mando en plaza. Cargos que recayeron en Paulino Rivero (que lo compatibilizará con la Presidencia del Gobierno canario) y José Miguel Barragán, respectivamente. Una buena parte de los delegados y delegadas castigaron al nuevo tándem de poder, en votación secreta que posibilitó expresar el cabreo de forma más libre, sin cortapisas. Y cuyo cómputo está muy lejos del beneplácito alcanzado por la ponencia política, el 99,23%.

Tras la expectación generada, nadie se atrevió, al fin, a presentar una lista alternativa. Aunque en la jornada del sábado se habló del posible tándem José MIguel Ruano-Marcial Morales y de otras posibilidades que incluían, entre otros, al alcalde lagunero, Fernando Clavijo, aunque este estaba detrás de la candidatura conjunta del alcalde de Puerto del Rosario y del que fuera consejero de Educación y Presidencia con tres jefes de gobierno.

Sucesión

Candidaturas no fraguadas que estaban motivadas por discrepancias varias y que, en algunos casos, trataban de frenar las ansias de Paulino de volver a ser candidato en 2015, especialmente por parte de los que, legítimamente, pretenden suceder al actual presidente del Ejecutivo canario. En otros, rechazo a ese doble papel de Rivero en partido y Gobierno o, también, malestar con el funcionamiento del partido y con el trato que reciben sus ayuntamientos por el Ejecutivo. Aunque tengo que decir que en el rechazo a Paulino se aglutinaron, fundamentalmente, y salvo excepciones, los sectores más conservadores de CC.

No fue, ni mucho menos, un paseo triunfal para Paulino Rivero y sus tesis. Todo lo contrario. El resultado es tan apretado, que cabe la duda de si le permite o no tener bajo su dirección a un partido que precisa mantener un rumbo claro, sin aventuras, si no quiere terminar encallando en la costa de las elecciones de 2015, tras los serios avisos recibidos en los últimos comicios, especialmente en feudos como Tenerife y La Palma. Tras décadas compartiendo el electorado de estos territorios con el PP, que se beneficiaba de un trasvase de votos en las generales, mientras CC lo hacía en las locales y autonómicas, esto se quebró en 2011 a favor de los conservadores estatalistas. Generando la lógica alarma en lo que fueran API y ATI.

Discrepancias

La votación, con ese cuarenta por ciento de descontentos, también indica que hay debate interno y fuertes discrepancias sobre la forma de hacer las cosas; se salvaron los muebles gracias a Gran Canaria, una organización con 240 delegados, pero cuyo peso político es mucho más escaso, siendo la cuarta fuerza política en la isla.

Una votación que supone un cuestionamiento del presidente y su entorno, que pone a las claras que en la organización hay problemas que no se han resuelto en el V Congreso. Lo que no tiene que tener solo lecturas negativas, salvo que se prefieran unanimidades y jerarquías incuestionables, como sucede en otras formaciones políticas.

Algo que es muy difícil que ocurra en un partido con fuertes liderazgos insulares y en el que es muy complicado alcanzar equilibrios que satisfagan a todos. En su propia fuerza estriba su debilidad y viceversa. Son esos liderazgos insulares los que le permiten sobrevivir y tener gran peso municipal, cabildicio y, también, archipielágico. Y son esos mismos liderazgos los que dificultan que se plasme un proyecto nacional canario sólido y coherente.

Así han caminado sobre el alambre durante casi veinte años, los que llevan ejerciendo el poder en Canarias, desde que accedieran en abril de 1993 al Gobierno de Canarias con la moción de censura a Saavedra. Pero su funambulismo del pasado no les garantiza, ni mucho menos, el futuro. Y ellos lo saben. Nunca las cosas estuvieron tan complicadas.

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Dos apuntes finales. Al sector crítico se le ofreció varios puestos en la nueva Ejecutiva, entre ellos a Oramas y Ruano; no aceptaron. Y Narvay Quintero no descubrió de pronto que aparecía en dicho órgano. Hubo diálogo previo con la gente de AHI.

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Blossom Dearie: ‘Quiet Nights’

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2 pensamientos en “CC: 41% de descontento

  1. Bueno, por el lado positivo, esto muestra que hay espacio para el debate: es mejor salir con un cincuenta y largos por ciento, y dejar espacio a la reforma, a la renovación, a la contestación… que salir con un noventa y siete y algo por ciento, y enterrar cualquier tipo de diálogo desde la presidencia hasta las bases.

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