La Educación en los medios

Los medios de comunicación de las Islas han dedicado siempre mucha atención a las noticias de Educación, especialmente los escritos. En algunas etapas, diferentes periódicos de Canarias contaban con redactores exclusivamente dedicados a los temas educativos; y competían duro para ofrecer diariamente más y mejor información educativa.

E incluso, en su momento, llegaron a funcionar suplementos semanales (caso de ‘La Libreta’, en Canarias7, en los años noventa del pasado siglo) o programas especializados (‘Apuntes de Educación‘, en la 1 de TVEC, impulsado a finales de los ochenta por la entonces responsable de informativos  Olga Carmona y que tuve el honor de presentar y dirigir).

Desde la transición democrática a hoy se han sucedido distintos hitos educativos de especial relevancia en la enseñanza canaria. El más importante, por lo que supuso de transformación de un sistema cuasi colonial, fue la asunción de las competencias en materia educativa, con Jerónimo Saavedra al frente del Gobierno y Luis Balbuena capitaneando la primera Consejería de Educación. Una asunción de competencias que posibilitó superar los enormes déficit que el Archipiélago padecía en escolarización, infraestructuras y plantillas docentes.

Oposiciones

En aquella época triunfó un lema en defensa de un sistema educativo canario: “Ni un niño sin escuela, ni un maestro sin trabajo”, mientras surgían los primeros movimientos de renovación pedagógica que fraguaron en las Escuelas de Verano, hoy resucitadas tras más de una década de obligada hibernación. Esta semana la Laboral de La Laguna será sede de su XXI edición, que se desarrollará entre los días 4 y 6 de julio. Una buena noticia.

Han sido muchos los hechos educativos que han alcanzado gran impacto mediático en estas cuatro últimas décadas. Entre ellos, el boicot a las oposiciones, de la segunda mitad de los 70; el conflicto de la jornada continua (con la apertura de expedientes a una veintena de directores y el posterior acuerdo sobre un modelo experimental, que se convirtió, sin reflexión ni análisis, en definitivo) en la segunda mitad de los 80; la lucha por la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (80-90);  el primer conflicto por la homologación retributiva, con triunfo docente (90); o, en fin, las huelgas en contra de la implantación de la tutoría de tarde en Secundaria (segunda mitad de los 90).

Y ya en este nuevo siglo y milenio, el segundo conflicto por la homologación, especialmente en los dos primeros años de la pasada legislatura autonómica, con derrota sindical; y, en los cuatro últimos años, todo lo vinculado a los profundos recortes presupuestarios en Educación y su impacto en nuestras escuelas e institutos.

Conflicto

Asegura Albert Kientz que “existen fundadas razones para pensar que la información consiste en dar una forma (informar) a unos elementos no estructurados procedentes del entorno y que esa reestructuración se realiza alrededor del conflicto”. Esto se percibe claramente en el ámbito educativo.

Para José Saturnino Martínez García, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de la Laguna, la sensación de crisis en la Educación se debe a tres razones: la visión distorsionada de los elementos positivos, como el mayor nivel educativo de los jóvenes; la visión negativa del sistema educativo que transmite el profesorado; y el papel de la política, que exagera los males del sistema educativo.

En la misma línea se manifiestan los profesores Esteve y Vera. “Se presenta a la educación como una actividad esencialmente conflictiva, resaltando las carencias, los errores, los enfrentamientos y todos los aspectos negativos, elevando a una categoría general brotes de violencia o situaciones desagradables muy reducidos en su alcance real”, aseguran. Y, también, Jaume Carbonell, periodista, pedagogo y sociólogo, director de la revista ‘Cuadernos de Pedagogía’, para quien  las noticias sobre Educación “son, mayoritariamente, malas noticias. Cuanto más cruento y morboso es el suceso, más atractivo”.

En un estudio que vengo realizando sistemáticamente desde los años noventa sobre los contenidos en las informaciones de la prensa canaria, se constata que más de la mitad de las informaciones están vinculadas a conflictos; y que los temas más relevantes son los referidos a personal e infraestructuras. Que suelen estar emparentados con circunstancias conflictivas, reivindicaciones o denuncias de carencias.

Añadiría que es así, pero que además el tratamiento es sensiblemente distinto entre la enseñanza pública y la privada. En esta última las informaciones casi siempre están relacionadas con actividades lúdicas o deportivas, ocultándose problema reales como la falta de democracia en numerosos centros de la privada concertada. Y olvidándose, como señala el PISA Canarias, que en los centros privados se dan, por ejemplo, más casos de acoso escolar o de contacto con las drogas.

Pacto

De todos estos temas hablé en mi comparecencia, el pasado jueves, ante la subcomisión de Educación del Parlamento de Canarias que aborda el Pacto por la Educación. Así como de la responsabilidad de los profesionales de la comunicación y del daño que hacen declaraciones o exabruptos desde el campo de la política, recordando los insultos de Mauricio a los interinos (a los que calificó de “burros”), las gratuitas descalificaciones de Soria al profesorado “de baja por Las Canteras” o el apoyo entusiasta de Rodríguez Drincourt a cualquier huelga educativa por injustificada que fuera.

Expuse a la subcomisión parlamentaria mi postura favorable a dicho Pacto, si este no queda limitado a una foto y aborda prioridades esenciales del sistema: mejora en lengua y matemáticas, idiomas, atención a la diversidad, FP, etcétera. Igual que apoyo que Canarias cuente con una Ley educativa, un marco legal propio que parta de un adecuado diagnóstico específico de nuestra situación educativa y que establezca las medidas de mejoras vinculadas estrechamente a superar nuestros actuales déficit.

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Serj Tankian: Borders Are

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Educativo descalabro

Poco más de 150 participantes en una manifestación convocada en Las Palmas de Gran Canaria por la totalidad de los sindicatos de enseñanza constituye, en mi opinión, un descalabro sin paliativos, que se repitió de forma similar en las otras ciudades del Archipiélago. Y supone, además, el peor de los cierres a un curso escolar con movilizaciones muy significativas en defensa de los servicios públicos en general y, en particular, de la Educación, como respuesta a los recortes presupuestarios de los gobiernos central y canario.

Influyen, es cierto, el día y la hora elegidos por los organizadores (el viernes 22,  a las 7 de la tarde, coincidiendo con los actos de final de curso y la entrega de orlas al alumnado en numerosos centros) o el que los estudiantes universitarios, certeramente, decidieran manifestarse por la mañana. Con el comienzo de una especie de minipuente en los municipios que celebran San Juan, entre ellos Las Palmas de Gran Canaria, al ser el lunes festivo. Hasta, si quieren, la circunstancia de que poco después empezaba el Alemania-Grecia.

Pero descalabro, al fin y al cabo. Por no estar, no estaban ni buena parte de los delegados y líderes sindicales. Y al menos una quinta parte de los manifestantes eran activos miembros de una organización política que, con sus banderas y sus consignas (entre ellas la salida inmediata de la UE, el euro y la OTAN),  se hicieron dueños del cotarro a golpe de potente megáfono y muy alcalinas pilas. Como intentan hacer casi siempre, por cierto, aunque les resulta más difícil lograrlo cuando el acto tiene más seguimiento. En esta ocasión se lo pusieron muy fácil.

Capitalismo

Las mismas enseñas y eslóganes que exhiben y corean en cualquier manifestación, asisten a todas, la voluntad militante hay que reconocérsela, sea cuál sea su motivo: Sanidad, funcionarios, reforma laboral o contra las prospecciones petrolíferas en aguas cercanas a Canarias; y que, en múltiples ocasiones, poco suelen tener que ver con los asuntos en cuestión y más con la, por lo visto, cercana destrucción del capitalismo e inmediato advenimiento del paraíso proletario.

Eso sí, no llegaron al descaro antidemocrático de un pequeño grupo de anarquistas que hace poco más de un año, en un acto convocado por CCOO y UGT en la capital grancanaria, se apoderaron sin miramientos de la cabecera de la manifestación ante la pasividad de los pocos manifestantes y de los propios organizadores, portando una terrible pancarta: ‘La única Constitución buena es la que arde’. Tal vez se leyeron la distopia del recién fallecido Ray Bradbury y no entendieron nada de nada.

 

Un grupo de anarquistas en la plaza de la Feria.

 

Pero volvamos a los convocantes de la movilización del pasado viernes. El denominado Frente Unitario, pegado con poxipol, ha demostrado que tiene poco de Frente, nada de Unitario y que, en poco tiempo, ha levantado ronchas, por sus malos estilos, por sus imposiciones, por su inflexibilidad, en distintos sectores educativos, desde los propios docentes a las familias pasando por los colectivos estudiantiles. Lejos de hacer superar el divorcio entre docentes y sindicatos (la elevada abstención en las últimas elecciones sindicales fue una muestra de ello), lo están, supongo que involuntariamente, ahondando.

Formas

Negativo en las formas, intentando quitar voz y presencia al estudiantado, que tiene una alta capacidad de convocatoria, lo que hubiese permitido visualizar que esto no es un asunto laboral, sino una verdadera batalla por la Educación pública. Lo que hizo que los Estudiantes Pre-Parados, en este caso además Estudiantes muy molestos por la mordaza que les han tratado de imponer, prefirieran movilizarse por su cuenta.

Negativo en el fondo, con intervenciones que se empeñan en poner el acento en los asuntos estrictamente vinculados con las condiciones laborales del profesorado (modificaciones de su actual horario lectivo y posible pérdida de empleos en el sector), postergando la influencia de las medidas de recorte, fundamentalmente, en la calidad y en la equidad del sistema. Es decir, colocando en un segundo plano lo que afecta a la ciudadanía usuaria del servicio.

Semejantes dislates no deben volver a repetirse. El legítimo protagonismo sindical no puede estar por encima de la unidad y la defensa conjunta, de todos los sectores, de una Educación pública canaria de calidad en momentos tan delicados como los actuales. Y deja de ser legítimo cuando algunos, desde el sindicalismo o desde las organizaciones políticas, en su empeño de buscar el mejor lugar en la foto, debilitan la protesta, generan discrepancias internas, desmotivan y desmovilizan.

El paréntesis que, tras finalizar la actividad académica, se produce hasta comienzos del próximo mes de septiembre debería ser una buena oportunidad para reflexionar sobre cómo están las cosas y cambiar estas actitudes tan dañinas. De lo contrario, y desgraciadamente, se avecinan muchos educativos descalabros como los de este viernes.

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Y para cambiar de asunto, Cat Stevens: ‘Morning Has Broken’.

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Estimados sindicalistas

Creo que ustedes son fundamentales en la defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras; cada vez menos derechos, por cierto. Que su existencia es esencial en un estado democrático. Y que los que continuamente los linchan y los demonizan preferirían un páramo sin leyes en el que acercarnos a los modos y maneras de la abolida esclavitud y en el que los empresarios no cuenten con nadie que vigile la situación de la empresa, proteja a sus empleados y negocie sus condiciones laborales.

He podido conocer de cerca la actividad de centenares de sindicalistas en las tres últimas décadas. Cierto es que hay algunos caraduras que encontraron en el sindicalismo, y especialmente en la liberación, lugar propicio ante su fracaso profesional o político. Y que algunos difícilmente pueden incluir otra cosa en su currículo que no sea “delegado sindical”, que en lo de agarrarse al sillón le ganan a más de un diputado o alcalde perpetuo.

También sé que la mayoría dedica más tiempo a la actividad sindical del que le correspondería en su puesto de trabajo habitual, restando horas a su ocio o a sus familias. Y, asimismo, que es más fácil ejercerlo en el mundo público que en el privado.

Resistencia

Han sido ustedes, además, la parte más significativa de la resistencia a las medidas neoliberales que aplica agresivamente el Gobierno actual del PP, pero que ya inició el Ejecutivo de Zapatero siguiendo directrices internacionales. Sin las organizaciones sindicales no hubiese sido posible la gran movilización de rechazo a las políticas de Rajoy del pasado 29 de marzo (la Huelga, reconózcanlo, fue mucho menos apoyada, solo sirvió para salvar los muebles), aunque una parte de los asistentes a las multitudinarias marchas callejeras mostrara su recelo hacia las prácticas sindicales. Como señalaba el premio Nobel Stiglitz estos días, el movimiento sindical es clave en el gran desafío que supone “hacer que la democracia funcione y controle los mercados”.

En el haber de estos últimos tiempos, coloco la sustancial mejora en la relación entre el diseminado panorama sindical, un auténtico potaje de siglas, y que varias manifestaciones, la de la Huelga General pero también la del Primero de Mayo, hayan sido unitarias, tras décadas de desencuentro. Aunque sigo pensando que tras esa multiplicidad de grandes y pequeños sindicatos se esconden variados egos y la traslación, en ocasiones, de broncas partidarias.

La respuesta social no es la misma que hace un año. A algún dirigente le escuché decir entonces, desmoralizado, que a las convocatorias no asistían ni los delegados sindicales. Pero eso tampoco justifica que ahora una semana sí y otra también, convoquen manifestaciones, especialmente en el sector público, siguiendo muchas veces calendarios impuestos desde otras realidades; algunas con un saldo de seguimiento muy escuálido. En ocasiones, una a favor de la función pública un martes y, al día siguiente, otra contra los recortes educativos. Como sucede, otra vez, esta semana: el 20 una manifestación del sector público contra las medidas del Gobierno canario en su Ley de Medidas Administrativas y Fiscales y el viernes 22 otra, del Frente Unitario por la Defensa de la Enseñanza Pública, en rechazo de las medidas educativas del Ejecutivo de CC y PSOE.

O mejor, para ser precisos, dos, una por la mañana de Estudiantes Pre-parados, y otra por la tarde del Frente Unitario, aunque este informó de otra cosa bien distinta en su rueda de prensa, dando por sentada la participación estudiantil. Respetar las dinámicas de los otros sectores, no imponer sus ritmos a los demás y no forzar unidades artificiales, son algunas de las cosas que también debían aprender los sindicatos.

Televisión

Y, también, no buscarse enemigos gratuitos ni decir simplonerías. He escuchado estos días a líderes sindicales de Educación exigir el mantenimiento del empleo en el sector, que comparto y apoyo sin fisuras, al tiempo que pedían el inmediato cierre de la Televisión Canaria. Se olvidan de que en ella también hay profesionales, que de ella depende el sustento de cientos de familias. De la relevancia del desarrollo de un sector audiovisual en el Archipiélago. Y, más sencillamente, de la solidaridad con los otros.

No dudo que haya que seguir trabajando para que sea un mejor servicio público, cada día más plural y de más calidad en su programación. Pero cerrarla, en ningún caso. Ni siquiera por razones de costo. Sus 33 millones de euros de presupuesto la hacen de las más baratas y no solucionan los problemas de los grandes servicios públicos, que deben ser correctamente financiados por una fiscalidad más progresiva, por la lucha contra el fraude y por más impuestos al consumo de lujo.

Por último, siguen cometiendo errores de bulto al establecer las prioridades. Convocar manifestaciones a favor del sistema público educativo en el que la argumentación central sigue siendo las modificaciones horarias del profesorado o la pérdida de empleo, por muy justas que sean, no ayuda a recabar apoyos sociales más allá del propio gremio.

Continúan sin poner a los usuarios del sistema, a la ciudadanía, en el centro del debate.  Al alumnado que percibirá sus clases en peores condiciones. A los chicos y chicas de bajos entornos socioculturales o con dificultades de aprendizaje que se verán negativamente afectados por la subida de las ratios. A los que no podrán pagarse la cuota del comedor, los libros o el costoso material escolar. Y mientras esto no ocurra corren el peligro de que tras la pancarta haya cada vez menos manifestantes.

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Pete Seeger: ‘What Did You Learn In School?’

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CC: 41% de descontento

O, para ser más exacto, un 41,37%%. Este es el porcentaje de votos de rechazo a la nueva formulación del poder dentro de Coalición Canaria, con algunos históricos entre los que se oponen: Manuel Hermoso, Ani Oramas, Ricardo Melchior, José Miguel Ruano o Alfredo Belda, y gran parte de la organización de Tenerife y La Palma, así como de alguna de las islas orientales.

Un nuevo modelo con un presidente honorífico y un secretario general con auténtico mando en plaza. Cargos que recayeron en Paulino Rivero (que lo compatibilizará con la Presidencia del Gobierno canario) y José Miguel Barragán, respectivamente. Una buena parte de los delegados y delegadas castigaron al nuevo tándem de poder, en votación secreta que posibilitó expresar el cabreo de forma más libre, sin cortapisas. Y cuyo cómputo está muy lejos del beneplácito alcanzado por la ponencia política, el 99,23%.

Tras la expectación generada, nadie se atrevió, al fin, a presentar una lista alternativa. Aunque en la jornada del sábado se habló del posible tándem José MIguel Ruano-Marcial Morales y de otras posibilidades que incluían, entre otros, al alcalde lagunero, Fernando Clavijo, aunque este estaba detrás de la candidatura conjunta del alcalde de Puerto del Rosario y del que fuera consejero de Educación y Presidencia con tres jefes de gobierno.

Sucesión

Candidaturas no fraguadas que estaban motivadas por discrepancias varias y que, en algunos casos, trataban de frenar las ansias de Paulino de volver a ser candidato en 2015, especialmente por parte de los que, legítimamente, pretenden suceder al actual presidente del Ejecutivo canario. En otros, rechazo a ese doble papel de Rivero en partido y Gobierno o, también, malestar con el funcionamiento del partido y con el trato que reciben sus ayuntamientos por el Ejecutivo. Aunque tengo que decir que en el rechazo a Paulino se aglutinaron, fundamentalmente, y salvo excepciones, los sectores más conservadores de CC.

No fue, ni mucho menos, un paseo triunfal para Paulino Rivero y sus tesis. Todo lo contrario. El resultado es tan apretado, que cabe la duda de si le permite o no tener bajo su dirección a un partido que precisa mantener un rumbo claro, sin aventuras, si no quiere terminar encallando en la costa de las elecciones de 2015, tras los serios avisos recibidos en los últimos comicios, especialmente en feudos como Tenerife y La Palma. Tras décadas compartiendo el electorado de estos territorios con el PP, que se beneficiaba de un trasvase de votos en las generales, mientras CC lo hacía en las locales y autonómicas, esto se quebró en 2011 a favor de los conservadores estatalistas. Generando la lógica alarma en lo que fueran API y ATI.

Discrepancias

La votación, con ese cuarenta por ciento de descontentos, también indica que hay debate interno y fuertes discrepancias sobre la forma de hacer las cosas; se salvaron los muebles gracias a Gran Canaria, una organización con 240 delegados, pero cuyo peso político es mucho más escaso, siendo la cuarta fuerza política en la isla.

Una votación que supone un cuestionamiento del presidente y su entorno, que pone a las claras que en la organización hay problemas que no se han resuelto en el V Congreso. Lo que no tiene que tener solo lecturas negativas, salvo que se prefieran unanimidades y jerarquías incuestionables, como sucede en otras formaciones políticas.

Algo que es muy difícil que ocurra en un partido con fuertes liderazgos insulares y en el que es muy complicado alcanzar equilibrios que satisfagan a todos. En su propia fuerza estriba su debilidad y viceversa. Son esos liderazgos insulares los que le permiten sobrevivir y tener gran peso municipal, cabildicio y, también, archipielágico. Y son esos mismos liderazgos los que dificultan que se plasme un proyecto nacional canario sólido y coherente.

Así han caminado sobre el alambre durante casi veinte años, los que llevan ejerciendo el poder en Canarias, desde que accedieran en abril de 1993 al Gobierno de Canarias con la moción de censura a Saavedra. Pero su funambulismo del pasado no les garantiza, ni mucho menos, el futuro. Y ellos lo saben. Nunca las cosas estuvieron tan complicadas.

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Dos apuntes finales. Al sector crítico se le ofreció varios puestos en la nueva Ejecutiva, entre ellos a Oramas y Ruano; no aceptaron. Y Narvay Quintero no descubrió de pronto que aparecía en dicho órgano. Hubo diálogo previo con la gente de AHI.

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Blossom Dearie: ‘Quiet Nights’

http://www.youtube.com/watch?v=_T_yRQ_FouY&feature=related

CC, ¿Congreso tranquilo?

La historia, y especialmente, la historia reciente confirma que los congresos de CC son todo menos tranquilos. En el último, recuerden entró el conejero Pepe Torres como candidato seguro a seguir en la Presidencia del partido y le dieron un buen revolcón (a él y a su mentor, Paulino Rivero); y en el rebumbio surgió Claudina Morales como alternativa al fin vencedora, como con algo de fortuna yo había predicho en El Espejo Canario tres meses antes.

Ahora, conforme se acerca la fecha de celebración del cónclave, que tiene lugar este fin de semana de mitad de junio, la cosa parece que se anima y al tándem que hasta hace unas pocas fechas se daba por candidatura única y, por tanto, seguro vencedor, el integrado por Rivero y Barragán, para la Presidencia y la Secretaría General respectivamente, le pueden salir parejas competidoras.

En efecto, una de las más llamativas, la que une dos personalidades tan dispares como José Miguel Ruano, grancanario afincado en Tenerife, ex consejero de Educación y de Presidencia con tres presidentes (1999-2011) y antaño hombre de confianza de Rivero, con Marcial Morales, alcalde del Puerto del Rosario, ex consejero de Empleo del Ejecutivo (1999-2003), y que forma parte de los sectores más progresistas de la organización.

Una candidatura auspiciada por distintos sectores de Coalición Canaria y por dirigentes de distintos territorios, especialmente de Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, que mezcla distintas sensibilidades e intereses y que puede tratar de frenar los intentos de Rivero de volver a ser candidato en 2015, que se verían facilitados por un férreo control del partido en el próximo período. Y cuya presentación podría modificar el voto de delegaciones de distintos territorios.

Debilidad

En caso de que, finalmente, haya varias candidaturas la situación puede ser muy delicada, en función de cómo lo resuelvan los delegados y las delegadas con su voto. ¿Se imaginan en qué situación quedaría el presidente del Gobierno de Canarias si es derrotado en la batalla interna por el control de su partido o si obtiene una victoria por la mínima? ¿Cuánto le debilitaría personalmente y cuánto afectaría a la propia fortaleza de su Ejecutivo cuando se cumple el primer año de legislatura? ¿Qué cambios significaría en lo interno y externo que Marcial Morales dirigiera el partido que gobierna Canarias desde hace casi veinte años?

De todos modos, el del liderazgo no es el único problema que debe abordar el V Congreso de CC. Tienen prioridad, a mi juicio, su propia redefinición política e ideológica, la búsqueda de  fórmulas que mejoren su relación con la sociedad tras décadas de gobierno y la necesidad de encontrar soluciones al trasvase de votos hacia el PP experimentado en los últimos comicios, municipales, autonómicos y generales, especialmente en las islas occidentales. Así como las relaciones con el resto del mundo nacionalista.

En cualquier caso, CC sabe que se la juega en los próximos años y que la situación política y económica tan delicada que padecemos exige liderazgo y aciertos, en el partido y en sus tareas de Gobierno. Y que no se puede permitir un Congreso tan mediático y tan espectacular, a la par que poco resolutivo, como el de hace cuatro años. Sería, de repetirse la historia, el principio del fin.

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She Runaway – Boom Boom Kid

http://www.youtube.com/watch?v=-pPya092Fxg

Tsunami antidemocrático

En la actual y prolongada crisis está en juego la economía, la pervivencia de la soberanía de los estados y el propio mantenimiento de la idea de una Europa unida y de la moneda única. Para unos se trata de una cuestión de números y balances, de ajustes y mercados, de déficit y primas; de rescates o, como dice el PP, de “apoyo financiero”.

Para otros, entre los que me encuentro, la preocupación va mucho más allá y se centra, de manera especial, en el dolor que padecen millones de personas: desempleadas, empobrecidas, desahuciadas de sus viviendas, desmoralizadas y sin perspectivas de futuro. Con enormes dificultades para saber cómo explicarles a sus hijos que todo se ha derrumbado, que no tienen nada que ofrecerles, a veces ni siquiera los mínimos en alimentación o vestido.

La situación creada, de la que son principales responsables las instituciones financieras y los gobiernos y organismos internacionales incapaces de controlar sus desmanes, a lo que en España se suma la explosión de la artificial burbuja inmobiliaria. está funcionando como un tsunami que no solo destruye empresas y genera miles de parados todos los días, sino que está afectando a los cimientos del propio sistema democrático.

La política y los partidos han caído en picado en valoración ciudadana. Ayudado por distintos escándalos en diferentes comunidades autónomas que han afectado a ayuntamientos y gobiernos, muchas veces vinculados a impresentables negocios urbanísticos, a pelotazos y financiación partidaria o a puro enriquecimiento personal. Y aunque los golfos sean minoritarios, su actitud desvergonzada se extiende como una mancha de aceite que hace olvidar a los que hacen un digno trabajo en las instituciones, a los que velan, de verdad, por el interés general.

El aplauso que ha recibido entre mucha gente la demagógica propuesta de Esperanza Aguirre de disminuir a la mitad el número de diputados constituye una muestra de lo que les digo. Se empieza por ahí y se continuará, en una deriva antidemocrática muy peligrosa, cuestionando la propia existencia de los parlamentos autonómicos y de los parlamentos en general. Con un jefe/caudillo basta. Menos costos y menos debate político. Y autoridad, mucha autoridad.

Confianza

Es inquietante la escasa confianza ciudadana en quien nos gobierna, Rajoy y el PP, transcurridos apenas seis meses de su victoria por contundente mayoría absoluta, responsables de medidas que nos empobrecen y nos recortan derechos y libertades, del incremento del sufrimiento impuesto a una parte significativa de la población.

Al tiempo que tampoco suscita el menor entusiasmo quien ejerce de mayoritaria oposición, Rubalcaba (que genera aún menos confianza que Rajoy, tiene mérito) y el PSOE, lastrados por su pasado gubernamental reciente y producto de un congreso partidario que no resolvió los profundos problemas de la socialdemocracia española, ni en renovación de ideas ni en liderazgo creíble.

La monarquía, restaurada como singular mandato del franquismo, se ha puesto ella solita la soga en el cuello, con los escándalos de los negocios de Urdangarín, las múltiples y variadas cacerías del Rey y las dudas sobre la conveniencia o no de su abdicación.

Otro tanto sucede en la Justicia, con casos tan dispares como los de Garzón y Divar, con distinto tratamiento y diferente resolución, que disminuyen la confianza en uno de los pilares del Estado de Derecho y que confirman a la ciudadanía que lejos de actuar a ciegas ve, y muy bien, por su ojo derecho. La reciente sentencia del Supremo sobre las prospecciones petrolíferas, profundamente desequilibrada, que minimiza los riesgos para el medioambiente y el turismo,  y maximiza, al margen de la realidad y de la legalidad, los beneficios para España, cuando son fundamentalmente para una empresa privada multinacional, confirman esa visión parcial, esa tortura.

La irresponsabilidad conservadora ha situado como eje del mal a los servicios públicos. Pese a que se ha confirmado de forma rotunda que el problema es la deuda privada (que triplica ampliamente a la pública) y el sistema financiero, como confirma el rescate (de nada menos que 100.000 millones de euros) que se ha producido el pasado sábado.

Su discurso tratando de cuestionar la eficacia de los servicios públicos, de demonizar  a sus trabajadores, de acentuar hasta la caricatura sus defectos y negar sus incuestionables virtudes, su importancia en el bienestar de la mayoría, ha contado con la complicidad de muchos medios de comunicación y significativos voceros. Falseando por completo la realidad, han tratado de responsabilizar a lo público de una crisis que en modo alguno ha generado. Y, con la excusa de la crisis, han impulsado una verdadera contrarreforma que intenta convertir en irrelevante a la Educación, la Sanidad o los Servicios Sociales, perjudicando a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Europa

Europeistas entusiastas hasta hace bien poco -fuimos de los pocos países en aprobar en referéndum, con amplio apoyo, el frustrado proyecto de Constitución Europea-, el euroescepticismo crece al percibir que desde Europa, y especialmente desde Alemania, se toman medidas que recortan nuestra soberanía y nos someten a curas de adelgazamiento en las que perdemos nuestro derecho a la Sanidad pública y universal o a una Educación que no discrimine por el nivel de renta.

Instalados hace tiempo ante el altar de sacrificio, mucha gente percibe que el esfuerzo que se les exige no conduce a ninguna parte. Que cada vez son más pobres. Que se difuminan las posibilidades de conseguir un empleo y de recuperar parte, aunque sea solo parte, del bienestar perdido. Que los discursos sobre una próxima salida de la crisis no amortiguan las miserias cotidianas y son cada día menos creíbles.

Y en ese terreno abonado de descrédito de las instituciones democráticas, de natural desesperación ante unas circunstancias que se ensombrecen jornada a jornada, algunos ven las condiciones objetivas para una transformación positiva hacia mayores niveles de transparencia, participación y gobierno efectivo de los ciudadanos. Yo, menos optimista, me encantaría equivocarme, temo que el actual caldo sea lugar propicio para la gestación de caudillismos y el surgimiento de propuestas autoritarias.

Política

Y para evitarlo, para impedir que la democracia intencionadamente desprestigiada se derrumbe por completo y dé pasos hacia la asunción de propuestas totalitarias de las que España y Europa tienen terribles recuerdos no tan lejanos, se hace imprescindible la política.

Sí, resulta imprescindible poner en valor a la hoy denostada política, los liderazgos democráticos, los programas transformadores, la gestión transparente y eficaz, y, sobre todo, la urgente toma de gubernamentales decisiones que beneficien a las personas, a la mayoría social, y no a opacas minorías eclesiásticas, bancarias o bursátiles.

Por ejemplo, y coincidiendo parcialmente con Paul Krugman, adoptando de inmediato algunas medidas que alivien la dramática situación de la gente: subvencionando los alimentos básicos y controlando sus precios, reduciendo al menos un 30% lo que se paga por las hipotecas (en consonancia con la devaluación que se ha producido en el precio de las viviendas), incrementando en los presupuestos de las instituciones las partidas sociales y estimulando la inversión pública en infraestructuras.

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Dos canciones para la libertad. Juliette Grecó interpreta ‘Le temps des cerises’ y ‘Mon fils, chante’. Al piano, su marido Gerard Jouannest.

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Fútbol sin furia

Los futboleros estamos de enhorabuena con el comienzo de la Eurocopa 2012 de Fútbol, un torneo con una doble sede: Ucrania y Polonia. Durante algo más de dos semanas tendremos la posibilidad de disfrutar, eso espero, con las mejores selecciones de fútbol europeas, algunas de ellas con varios títulos continentales y otras, además, con galardones mundiales, caso de Italia, Alemania, Inglaterra, Francia y, más recientemente, España, la actual poseedora de los dos títulos.

Se juntarán en los terrenos de juego una pléyade de enormes jugadores: Xavi, Ronaldo, Robben, Pirlo, Ribéry, Cech, Rooney, Özil...y alguno menos conocido que se consagrará en este torneo. No sólo está en juego el título de campeón europeo de selecciones: buena parte de los principales aspirantes al Balón de Oro se dan cita en la Eurocopa y sus actuaciones, con permiso del argentino Messi, el mejor jugador del mundo con diferencia, pueden ser determinantes para la clasificación final de este premio que otorga la FIFA mediante votaciones de periodistas, capitanes y seleccionadores.

Las previsiones para los que amamos la estética del fútbol son, en principio bastante optimistas, pues el buen trato al balón de España parece que ha sentado escuela y es seguido por selecciones de primer nivel, caso de Alemania, una de las favoritas junto a Holanda, precursora del fútbol total y subcampeona del pasado mundial, su tercera final perdida tras las de Alemania (1974) y Argentina (1978). Como favorita es. también, La Roja, que pretende pasar a la historia como la primera que logra el triplete, tras sus sucesivos éxitos en la Eurocopa de 2008 (organizada por Austria y Suiza), dirigida por Luis Aragonés, y el Mundial de Sudáfrica de 2012, con Vicente Del Bosque al frente.

Tendencia

Sería malo para el fútbol que, repitiendo lo que ocurrió en la reciente Liga de Campeones de la UEFA, o la Champions, como ustedes prefieran, ganara una propuesta futbolística tan poco atractiva estéticamente, tan conservadora, tan defensiva, tan rácana, como la del Chelsea entrenado por Di Matteo; tan práctica, me podrán objetar, visto su triunfo final ante el Bayern en su propio estadio y la manera en que accedió, eliminando al Barcelona sin apenas salir de su área, al encuentro definitivo de Munich.

Lo digo porque los ganadores, en este y en otros ámbitos, crean tendencia, generan imitadores: y puestos a imitar son mucho mejores, a mi juicio, los ejemplos del Barcelona y de la selección española. Como los del Ajax y el Milan históricos o las selecciones brasileñas del pasado.

Ojalá sea así y que, además, no haya violencia y sí creatividad y belleza en el césped. Y que, consecuentemente, hablemos más de los Iniesta, Van Persie, Gotze, Balotelli y Benzema que de los Pepe y De Jong. Y, ya puestos, que el grancanario Silva confirme que es nuestro Messi.

Algunos me objetarán que el fútbol es el moderno opio del pueblo y que con el mismo, con su omnipresencia mediática, se pretende tapar las carencias sociales, las enormes miserias cotidianas que afectan a la gente, adormeciendo la contestación social. Tarea, en todo caso, muy difícil en momentos de tantas penurias, con casi seis millones de parados -cerca de 400.000 en el caso de Canarias- y una cuarta parte de la población española en riesgo de pobreza y exclusión social, muchos de ellos niños y niñas.

Es posible que muchos se encuentren alienados por la pasión futbolística, como otros lo están por el rock, la droga, el trabajo, la telebasura, la religión o el esoterismo y, asimismo, por las redes sociales. Es posible que el fútbol se parezca algo a la religión, como plasmara José Luis Sampedro en uno de sus relatos, Aquel santo día en Madrid, con sus rituales, sus dioses, sus sacerdotes, sus catedrales… y que a la gente le cueste tanto cambiar de equipo como cambiar de dogma de fe. Manuel Vázquez Montalbán decía que el fútbol es “una religión laica en la Europa posmoderna, y los feligreses son bombas sociales de explosión retardada en manos de dirigentes que no han superado lo que los psicólogos llaman edad prelógica“.

Euforia colectiva

Aunque Mariano Rajoy apelara al triunfo de La Roja, señalando que España precisa “una alegría en tiempos tan difíciles” -alegría que nos podían dar él y la señora Merkel cambiando sus políticas anti personas– un triunfo, sea de la selección española o de cualquier otra de las presentes en la Eurocopa, desbordará solo durante algunos días la euforia colectiva de buena parte de la ciudadanía de los vencedores y elevará circunstancialmente los sentimientos patrios de algunos. Y punto.

Más sensatas que las de Rajoy me resultan las declaraciones del seleccionador Del Bosque, en las que afirma: “Estamos acostumbrados a la presión, defendemos el título de Europa y somos campeones del mundo, aunque ganarlo no creo que sea la solución de España“, en prudente respuesta a las palabras del presidente del Gobierno español.

Por cierto, en torno a la polémica sobre las primas a La Roja (300.000 euros por barba si ganan el torneo), entiendo el malestar de mucha gente, al que me sumo. Me parece una cifra completamente desorbitada. Y una inmoralidad desvergonzada que, encima, pretendan no tributar en España, como habitualmente hacen algunos de nuestros deportistas de élite y algunos artistas, muy patriotas todos ellos. Sería todo un detalle que todo estos millonarios, maravillosamente pagados en sus clubes, a lo que se suma los relevantes ingresos que perciben por publicidad, cedieran parcial o totalmente la misma a las ONGs que luchan contra la pobreza en un país que se encuentra en las actuales circunstancias de desempleo y de brutal retroceso de las condiciones de vida de amplias capas de la sociedad.

Jugar bien

Termino. Este nacionalista acogedor y heterodoxo está con La Roja y su manera de entender el fútbol. No lo estuve siempre. Me producía un enorme rechazo cuando se planteaba que la única manera de triunfar era la raza y la furia, la testosterona, en definitiva, y practicaban un fútbol horroroso, que me hacía huir del televisor. Y encima, perdían.

La realidad, afortunadamente, ha dejado en su sitio a los defensores de tan pobres teorías. Por ello, coincido con Ángel Cappa cuando asevera lo siguiente: “Si advertimos la trampa de la disyuntiva mal planteada (¿jugamos para el resultado o jugamos para el espectáculo?), tendremos que decir que el fútbol es eficacia y belleza, que se juega bien para ganar y que no es necesario negar el espectáculo que el fútbol es en sí mismo, para obtener el triunfo que es lo que todos deseamos”.

Empieza la Eurocopa de fútbol de 2012. Que ustedes, si les apetece, la disfruten. Que ellos, los futbolistas y las selecciones, den motivo para el divertimento.

————————–Estoy también en Twitter: @EnriqueBeth

En esta ocasión, en lugar de un regalo musical les dejo con un texto del libro ‘Fútbol a sol y sombra’
Eduardo Galeano: ‘El jugador’

Corre, jadeando, por la orilla. A un lado lo esperan los cielos de la gloria; al otro, los abismos de la ruina. El barrio lo envidia: el jugador profesional se ha salvado de la fábrica o de la oficina, le pagan por divertirse, se sacó la lotería. Y aunque tenga que sudar como una regadera, sin derecho a cansarse ni a equivocarse, él sale en los diarios y en la tele, las radios dicen su nombre, las mujeres suspiran por él y los niños quieren imitarlo. Pero él, que había empezado jugando por el placer de jugar, en las calles de tierra de los suburbios, ahora juega en los estadios por el deber de trabajar y tiene la obligación de ganar o ganar.
Los empresarios lo compran, lo venden, lo prestan; y él se deja llevar a cambio de la promesa de más fama y más dinero. Cuanto más éxito tiene, y más dinero gana, más preso está. Sometido a disciplina militar, sufre cada día el castigo de los entrenamientos feroces y se somete a los bombardeos de analgésicos y las infiltraciones de cortisona que olvidan el dolor y mienten la salud. Y en las vísperas de los partidos importantes, lo encierran en un campo de concentración donde cumple trabajos forzados, come comidas bobas, se emborracha con agua y duerme solo.
En los otros oficios humanos, el ocaso llega con la vejez, pero el jugador de fútbol puede ser viejo a los treinta años. Los músculos se cansan temprano:
-Éste no hace un gol ni con la cancha en bajada.
-¿Éste? Ni aunque le aten las manos al arquero.
O antes de los treinta, si un pelotazo lo desmaya de mala manera, o la mala suerte le revienta un músculo, o una patada le rompe un hueso de esos que no tienen arreglo. Y algún mal día el jugador descubre que se ha jugado la vida a una sola baraja y que el dinero se ha volado y la fama también. La fama, señora fugaz, no le ha dejado ni una cartita de consuelo.