Pobreza infantil, alarma justificada

El mismo día en que el ministro Wert soltaba su penúltima cancaburrada (lo de llamarle Wert Nodoyuna no es una denominación caprichosa o injusta ni un regalo inmerecido, se lo ha ganado a pulso), señalando que la gente no está dispuesta a gastarse el dinero en la Educación y sí lo hace en temas más irrelevantes, conocíamos los datos de Unicef sobre la creciente situación de pobreza que padecen los menores españoles. Una pobreza infantil que ha aumentado sensiblemente desde el comienzo de la crisis, y que se ve agravada por el maltrato gubernamental que están recibiendo los servicios públicos fundamentales.

Por ello, Unicef ha reclamado al Gobierno español incluir en su agenda política la protección de la infancia. “Los costes de no actuar en estos momentos, no solo afectan a los niños y a las familias más vulnerables ahora, sino que comprometen el crecimiento de la sociedad a medio y largo plazo”, aseguran sus responsables.

El ex tertuliano que nunca debió dejar su creativa tarea en las radios, hoy responsable (¿) de la educativa cartera, minimizaba el impacto de las medidas de su Gobierno, que descapitalizan a la escuela pública en todos sus niveles y elevan hasta un 130% las matrículas universitarias, al tiempo que congelan las becas y suben los requisitos para acceder a las mismas; por su parte, la ONG internacional dedicada a la defensa de los derechos de la infancia, daba a conocer un dato alarmante: el 26,2% de los españoles menores de 18 años -lo que supone 2.200.000 ciudadanos y ciudadanas-, se encuentra en riesgo de pobreza. Ubicándonos muy lejos de los estados con los niveles más bajos de pobreza en el mundo, una lista que encabezan los países nórdicos y los Países Bajos, que se sitúan en torno al 7%. Mientras que Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido tienen tasas entre un 10% y un 15%.

Destacando, igualmente, que en España ya hay un 13,7% de niños y niñas en situación de pobreza extrema, dramática circunstancia en la que solo nos ganan en la Unión Europea dos países: Rumania y Bulgaria. Son datos, basados en los informes oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que corresponden a 2010 que, con toda seguridad, han empeorado desde ese año, por el incremento significativo del desempleo (en aquellas fechas, a finales de 2010, el 20,33% según la EPA, es decir, 4.696.000 parados; hoy casi un millón más, 5.639.500, y una tasa del 24,44% en la correspondiente al primer trimestre de 2012, que será superada con creces en la del segundo trimestre) y la progresiva pérdida de prestaciones que se ha producido desde entonces.

Salarios privados

Cuando conocí tan preocupantes cifras pensé, inmediatamente, que en nuestras Islas serían con toda seguridad muy superiores, teniendo en cuenta nuestras más elevadas tasas de paro (32,8%, lo que supone 362.300 parados, según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de este año) y, además, que contamos con los salarios privados más bajos del Estado y que se ha retrocedido en las nóminas de los trabajadores de los sectores público y privado. Factores que, junto a la subida de impuestos o el incremento de los costes del transporte público o del recibo de la luz, empobrecen aún más a la gente.

En efecto, en sus datos desagregados por comunidades autónomas, Unicef señala que Canarias se encuentra 12 puntos por encima de la media estatal, con un 38,2% de menores bajo el umbral de la pobreza.

Es verdad que algunas regiones nos ganan, caso de Murcia (39,4%) o Extremadura (46%), en un ranking en el que el País Vasco aparece como la comunidad más desarrollada y equilibrada, con un 12,6%, un tercio de la tasa canaria y menos de la mitad de la estatal.

Cuotas comedor

Esta situación de empobrecimiento se percibe nítidamente en muchos colegios, especialmente los situados en las zonas más deprimidas, en los que muchos menores no están recibiendo en sus hogares la alimentación adecuada, lo que afecta a su calidad de vida y a su rendimiento educativo.

Y en los que, asimismo, cada vez mayor número de familias no está pudiendo hacer frente a la cuota del comedor escolar, situación que empeorará el próximo curso, por las previsiones de un paro que en las Islas seguirá aumentando, siendo previsible que a lo largo de 2012 nos acerquemos a los 400.000 parados EPA. Por supuesto que, en ese terrible panorama, muchos niños y niñas tampoco podrán adquirir el material escolar que se les exige en los centros; y no por desidia, señor Wert, que alejados se encuentran de la realidad algunos de los que no padecen directamente en su piel las consecuencias del paro y de la caída de ingresos.

En este sentido, Unicef recoge un estudio de Cruz Roja en Cataluña que destaca algunos ejemplos de los efectos de la crisis en las famiias: “cambios de domicilio forzados por la situación económica, no poder pagar el comedor escolar, no poder comprar la ropa de los niños, la progresiva dependencia de la ayuda de las organizaciones sociales, y también el cambio de perfil de las familias que acuden a ellas”.

Rostros del deterioro

El deterioro económico no es solo Bankia y los éxitos de Rato, las bolsas en caída libre, la prima de riesgo con nombre de presidente (al menos antes, verdad, Soraya), los efectos de la perniciosa cultura del ladrillo, la disparatada deuda privada o el déficit público, que centran la atención de un Gobierno central que no acierta una en materia económica, y de los propios medios de comunicación que en muchas ocasiones, como diría Mario Benedetti, olvidan poner el acento en los seres humanos.

El deterioro económico tiene también rostros, en este caso infantiles caritas que sufren cotidianamente las consecuencias del acelerado hundimiento de la economía de sus hogares.

Y los que en enmoquetados despachos, en Berlín, Washington o Madrid, ajenos por completo al dolor de la gente, toman tan desacertadas como sádicas decisiones que deprimen la economía, destruyen empresas, aumentan el desempleo y condenan a la pobreza a millones de personas, constituyen el otro rostro. Un rostro cruel de apariencia tecnocrática, lagardiano, que trata de encubrir su verdadero perfil: inmoral, despiadado y completamente inhumano.

————–Puedes seguirme tambien en Twitter: @EnriqueBeth

‘El niño yuntero’, poema de Miguel Hernández, en dos versiones musicales muy distintas.

Víctor Jara:

http://www.youtube.com/watch?v=_XvMPHrgZ3w&feature=related

Mocedades:

http://www.youtube.com/watch?v=tudMLmAk9xY

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3 pensamientos en “Pobreza infantil, alarma justificada

  1. Triste, muy triste,
    cierto, tambien muy cierto,
    mientras sigamos dejando el gobierno en manos de elementos de éste calibre, no saldremos de ésta.
    Justamente ahora mismo acaba de anunciar el Gobernador del Banco de España que deja el cargo, un mes ántes de la fecha esperada, y ha dicho que es para que su sucesor tome las decisiones convenientes lo ántes posible…aunque todos sabemos que le han puesto un tapón en la boca…
    Me da que el corralito está a la vuelta de la esquina, y lo vamos a pagar nosotros.

  2. Tarde o temprano la sociedad del ombligismo hipertrófico tenía que pasar factura de alguna manera. Aquellos que se volvieron locos gastando y consumiendo, no sólo lo que no podían, sino lo que no necesitaban, nunca pensaron que algún día nada de lo que les rodeaba no les serviría para alimentar a su familia. Se ha actuado, en conjunto, con un único objetivo: engordar el ego más allá de todo lo razonable para, con ello, enriquecer a unos pocos.

    Ahora el dinero, el poder y los recursos están en manos de ellos y nos lamentamos, les culpamos, lloramos y… pensamos que no podemos hacer nada.

    Se da la circunstancia de que en muchos de los hogares donde la gente lo pasa mal, tienen las últimas tecnologías, los armarios llenos de ropa y motos, quads, tablas de surf… Pero nada de eso les sirve para comer. Y tampoco les sirve para venderlo, porque todo el mundo está igual.

    ¿Quién paga los desmanes de aquellos padres que pensaban que el dinero no iba a dejar nunca de chorrear? ¿Gente que de la noche a la mañana se veía con sueldos hoy inimaginables gracias al boom inmobiliario, con trabajos de poca especialización y menor calidad?

    La poca cultura de la austeridad y el ahorro, propiciada en parte por una generación de padres que se empeñaron en dar a sus hijos todo aquello que ellos no tuvieron, tuvo como resultado en que ahora no hay ni para ellos ni para sus vástagos.

    Y hoy los más indefensos lo están pagando.

  3. yo solo puedo decir.. qué paguen los culpables, las reflexiones son de agradecer para entender el problema, pero a mí me gustaría saber ¿se puede denunciar judicialmente como ataque a la infancia? nuestros gobiernos sabian los riesgos para la infancia de sus decisiones, y aún así, actuaron, han permitido un aumento de ¿cuanto? en los últimos 5 años, ese aumento esta asociado a la crisis y A LA GESTIÓN de la crisis, puede responder el gobierno culpable ante la justicia? es una pregunta muy en serio

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