Pobreza infantil, alarma justificada

El mismo día en que el ministro Wert soltaba su penúltima cancaburrada (lo de llamarle Wert Nodoyuna no es una denominación caprichosa o injusta ni un regalo inmerecido, se lo ha ganado a pulso), señalando que la gente no está dispuesta a gastarse el dinero en la Educación y sí lo hace en temas más irrelevantes, conocíamos los datos de Unicef sobre la creciente situación de pobreza que padecen los menores españoles. Una pobreza infantil que ha aumentado sensiblemente desde el comienzo de la crisis, y que se ve agravada por el maltrato gubernamental que están recibiendo los servicios públicos fundamentales.

Por ello, Unicef ha reclamado al Gobierno español incluir en su agenda política la protección de la infancia. “Los costes de no actuar en estos momentos, no solo afectan a los niños y a las familias más vulnerables ahora, sino que comprometen el crecimiento de la sociedad a medio y largo plazo”, aseguran sus responsables.

El ex tertuliano que nunca debió dejar su creativa tarea en las radios, hoy responsable (¿) de la educativa cartera, minimizaba el impacto de las medidas de su Gobierno, que descapitalizan a la escuela pública en todos sus niveles y elevan hasta un 130% las matrículas universitarias, al tiempo que congelan las becas y suben los requisitos para acceder a las mismas; por su parte, la ONG internacional dedicada a la defensa de los derechos de la infancia, daba a conocer un dato alarmante: el 26,2% de los españoles menores de 18 años -lo que supone 2.200.000 ciudadanos y ciudadanas-, se encuentra en riesgo de pobreza. Ubicándonos muy lejos de los estados con los niveles más bajos de pobreza en el mundo, una lista que encabezan los países nórdicos y los Países Bajos, que se sitúan en torno al 7%. Mientras que Australia, Canadá, Nueva Zelanda y el Reino Unido tienen tasas entre un 10% y un 15%.

Destacando, igualmente, que en España ya hay un 13,7% de niños y niñas en situación de pobreza extrema, dramática circunstancia en la que solo nos ganan en la Unión Europea dos países: Rumania y Bulgaria. Son datos, basados en los informes oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), que corresponden a 2010 que, con toda seguridad, han empeorado desde ese año, por el incremento significativo del desempleo (en aquellas fechas, a finales de 2010, el 20,33% según la EPA, es decir, 4.696.000 parados; hoy casi un millón más, 5.639.500, y una tasa del 24,44% en la correspondiente al primer trimestre de 2012, que será superada con creces en la del segundo trimestre) y la progresiva pérdida de prestaciones que se ha producido desde entonces.

Salarios privados

Cuando conocí tan preocupantes cifras pensé, inmediatamente, que en nuestras Islas serían con toda seguridad muy superiores, teniendo en cuenta nuestras más elevadas tasas de paro (32,8%, lo que supone 362.300 parados, según la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de este año) y, además, que contamos con los salarios privados más bajos del Estado y que se ha retrocedido en las nóminas de los trabajadores de los sectores público y privado. Factores que, junto a la subida de impuestos o el incremento de los costes del transporte público o del recibo de la luz, empobrecen aún más a la gente.

En efecto, en sus datos desagregados por comunidades autónomas, Unicef señala que Canarias se encuentra 12 puntos por encima de la media estatal, con un 38,2% de menores bajo el umbral de la pobreza.

Es verdad que algunas regiones nos ganan, caso de Murcia (39,4%) o Extremadura (46%), en un ranking en el que el País Vasco aparece como la comunidad más desarrollada y equilibrada, con un 12,6%, un tercio de la tasa canaria y menos de la mitad de la estatal.

Cuotas comedor

Esta situación de empobrecimiento se percibe nítidamente en muchos colegios, especialmente los situados en las zonas más deprimidas, en los que muchos menores no están recibiendo en sus hogares la alimentación adecuada, lo que afecta a su calidad de vida y a su rendimiento educativo.

Y en los que, asimismo, cada vez mayor número de familias no está pudiendo hacer frente a la cuota del comedor escolar, situación que empeorará el próximo curso, por las previsiones de un paro que en las Islas seguirá aumentando, siendo previsible que a lo largo de 2012 nos acerquemos a los 400.000 parados EPA. Por supuesto que, en ese terrible panorama, muchos niños y niñas tampoco podrán adquirir el material escolar que se les exige en los centros; y no por desidia, señor Wert, que alejados se encuentran de la realidad algunos de los que no padecen directamente en su piel las consecuencias del paro y de la caída de ingresos.

En este sentido, Unicef recoge un estudio de Cruz Roja en Cataluña que destaca algunos ejemplos de los efectos de la crisis en las famiias: “cambios de domicilio forzados por la situación económica, no poder pagar el comedor escolar, no poder comprar la ropa de los niños, la progresiva dependencia de la ayuda de las organizaciones sociales, y también el cambio de perfil de las familias que acuden a ellas”.

Rostros del deterioro

El deterioro económico no es solo Bankia y los éxitos de Rato, las bolsas en caída libre, la prima de riesgo con nombre de presidente (al menos antes, verdad, Soraya), los efectos de la perniciosa cultura del ladrillo, la disparatada deuda privada o el déficit público, que centran la atención de un Gobierno central que no acierta una en materia económica, y de los propios medios de comunicación que en muchas ocasiones, como diría Mario Benedetti, olvidan poner el acento en los seres humanos.

El deterioro económico tiene también rostros, en este caso infantiles caritas que sufren cotidianamente las consecuencias del acelerado hundimiento de la economía de sus hogares.

Y los que en enmoquetados despachos, en Berlín, Washington o Madrid, ajenos por completo al dolor de la gente, toman tan desacertadas como sádicas decisiones que deprimen la economía, destruyen empresas, aumentan el desempleo y condenan a la pobreza a millones de personas, constituyen el otro rostro. Un rostro cruel de apariencia tecnocrática, lagardiano, que trata de encubrir su verdadero perfil: inmoral, despiadado y completamente inhumano.

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‘El niño yuntero’, poema de Miguel Hernández, en dos versiones musicales muy distintas.

Víctor Jara:

http://www.youtube.com/watch?v=_XvMPHrgZ3w&feature=related

Mocedades:

http://www.youtube.com/watch?v=tudMLmAk9xY

La mejor campaña por la Educación pública

Conocida es mi defensa de los servicios públicos y, de manera especial, del sistema público educativo. Una defensa necesariamente crítica con las fallas que presenta, que he planteado en decenas de artículos periodísticos en los últimos veinte años. Lo que me ha llevado, en más de una ocasión, a enfrentarme abiertamente con las administraciones públicas y, también, con los dirigentes sindicales de la enseñanza, en capítulos tan poco reivindicables como su negativa en los años 90 a realizar la tutoría en hora de tarde en Secundaria o, más recientemente, su defensa de una homologación salarial “sin contrapartidas”. Incluso, hace unos años, algunos se animaron a recoger firmas entre el profesorado de Secundaria para declararme “persona non grata” por criticar algunas de sus medidas de lucha, que afectaban al alumnado, o considerar tan improcedente como impresentable que un docente se pusiera en huelga de hambre para exigir la homologación.

Tengo la impresión de que en variadas ocasiones, una parte significativa de los docentes y, sobre todo, sus representantes laborales, han olvidado la esencia de su tarea y se han centrado exclusivamente en peticiones vinculadas a los horarios y el aumento de la nómina, dejando en segundo plano las referidas a la mejora de su propia formación, a la búsqueda de mayores recursos humanos y materiales para los centros, a las imprescindibles modificaciones metodológicas y, en definitiva, a todo lo que contribuye a incrementar la calidad de la escuela pública. Lo que no implica que crea que los enseñantes deban estar mal pagados, aunque en mi opinión no es de recibo que todos ganen lo mismo, sin que se tengan en cuenta sus responsabilidades, compromisos y calidad.

Esas posiciones han repercutido negativamente en la percepción social del profesorado. Y en la propia consideración que los ciudadanos y las ciudadanas tienen de la enseñanza publica. Cuando, no ofrece dudas, en ella están los mejores docentes y, además, la entrega de la mayoría de estos a su labor en las aulas es incuestionable. No hablo de oídas. Mis hijos estudiaron en un colegio público la Infantil y la Primaria (con estudiantes de más de 35 nacionalidades distintas, la mayoría pobres), y ahora coinciden en un buen instituto.

Satisfacción

Y mi satisfacción, en ambos casos, es elevada, aunque en el camino me he encontrado con algunos enseñantes que no merecen ese puesto de trabajo y que han lastrado educativamente a generaciones de niños y niñas; y ese sí que es un mal endémico: la imposibilidad de expulsar del sistema al gandul, al profesional de la baja, al que no ha vuelto a formarse desde que terminó la carrera y carece de la menor vocación.

Pero los caraduras irrecuperables, que los hay, no pueden hacer olvidar la labor de los miles de maestros y profesores que no se conforman con cumplir con un horario, que se vuelcan diariamente con sus alumnos, que buscan recursos para que estos salgan mejor formados, que se preocupan por prepararse más adecuadamente actualizando sus conocimientos y su metodología, renunciando en muchas ocasiones al ocio, al tiempo con la familia y los amigos.

Que, como he podido ver directamente (me acordé de ti, Ángela), se ponían el mono de faena, a finales del mes de agosto, con un calor de muerte, para pintar las paredes de las aulas, ayudadas por algunas madres del AMPA, porque no estaban dispuestas, de ninguna manera, a que los chicos y chicas se incorporaran pocos días después a un colegio desvencijado. Conozco de cerca a ese profesorado ejemplar y, desde aquí, le reitero mi profundo reconocimiento a su cotidiano buen hacer.

Campaña

Por todo ello, recibo con alegría y me sumo a la campaña ‘Yo estudié en la pública’, lanzada por la organización independiente ‘Ciudadan@s por la educación pública’; y que, como señala Chema Tante en La Casa de mi tía, recoge testimonios de personas relevantes de las artes, la ciencia y el pensamiento, como Federico Mayor Zaragoza o Teresa Berganza.

Solo haré una puntualización. La misma que planteé, en consonancia con el espíritu que destila la campaña, a un amigo que me remitió por Twitter el enlace al positivo vídeo de la misma. “Lo primero, y más útil, es predicar con el ejemplo. ¿Dónde tienen sus hijos la mayoría de los dirigentes políticos progresistas?”, le señalé inicialmente (no me cabía en 140 caracteres preguntarle también dónde tienen sus hijos buena parte de los lideres sindicales docentes y del profesorado de la pública en general). A lo que, tras su respuesta, añadí un segundo tweet: “El abandono de las clases medias de lo público lo debilita y facilita su descapitalización en recursos humanos y materiales”.

Sintonizando plenamente con ‘Ciudadan@s por la educación pública’, me parece que la mejor campaña a favor de los servicios públicos es ser usuarios de los mismos. De lo contrario, la Educación pública (a la Sanidad le puede pasar otro tanto) terminará siendo solo para los más desfavorecidos, para los que no dispongan de otra opción, y las clases medias verán con buenos ojos su progresiva descapitalización y degradación bajo una reflexión egoísta y bien sencilla: ¿Por qué voy a pagar con mis impuestos algo que no uso?

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Enlace al vídeo de la campaña por la educación pública

http://www.yoestudieenlapublica.org/video.php

Y, como musical regalo, Art Pepper Quartet: ‘You Go to My Head’

http://www.youtube.com/watch?v=94FtFM1RxgE

CIS (y 3): Gestión y gasto educativo

En los anteriores capítulos nos acercamos a cómo la ciudadanía española percibe los avances y retrocesos educativos en el período reciente, cuáles son a su juicio los principales problemas del sistema educativo y, asimismo, qué se puede hacer para mejorarlo. Igualmente, pudimos ver como los encuestados por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se manifiestan respecto a su satisfacción con los distintos niveles educativos y sus preferencias con los sistemas de enseñanza público, privado y privado concertado.

En este tercera, y última entrega, en La Tiradera analizaremos algunos aspectos vinculados con la gestión educativa, así como sobre el esfuerzo presupuestario para el sector estatal o autonómico, recogidos en el barómetro del CIS correspondiente al mes de marzo.

En primer lugar, se pregunta a los ciudadanos y ciudadanas quién cree que gestiona la Educación. Un 34,3% estima que la responsabilidad sigue en manos del Estado, un 50,2% sabe que está bajo la dirección de las comunidades autónomas y un 2,9% piensa que está bajo la égida municipal, cosa esta última que ocurre en Estados Unidos pero no aquí.

Por afinidades políticas, los que mejor conocen la realidad son los votantes de IU, pues un 70,8% indica, acertadamente, que las comunidades autónomas son las actuales responsables de la gestión del sistema educativo. Los que andan más despistados son los votantes del PP: un 36,5% continúa pensando que es competencial estatal, dos puntos por encima de la media.

Gasto público

Con relación al gasto público educativo por parte del Estado, un 2,7% entiende que es demasiado elevado, un 31,2% que es adecuado y la mayoría, un 56,8%, entiende que es insuficiente.

Hay que recordar que España está 1,2 puntos por debajo de la media de la OCDE en inversión educativa y que lejos de aproximarnos nos alejamos de los estados más punteros en materia educativa. Los votantes de IU (70%), PSOE (63,6%) y UPyD (54,4%), por este orden, son los que exigen mayores inversiones educativas.

Otro tanto sucede con la inversión educativa de las comunidades autónomas. Un 3% dice que gastan demasiado en Educación, un 35% piensa que lo justo y un 50,7% entiende que es claramente insuficiente. Aunque los que demandan más inversión educativa se sitúan en la izquierda -el 56,4% de los votantes del PSOE y el 68,3% de los de IU-, es reseñable que un 43,5% de los del PP también demanda mayores partidas presupuestarias sobre Educación.

Inversión

Interrogados sobre si se invierte más o menos en Educación que hace una década, un 35,8% piensa que menos o mucho menos, frente al 26,6% que afirma que más o mucho más y el 20,6% que dice que todo sigue igual que entonces. Los que entienden que se invierte menos o mucho menos son sobre todo los votantes de IU (44,2%) y PSOE (42,3%), situándose en la posición contraria los de PP (31%) y UPyD (30,9%). Por último, respecto al gasto efectuado por los hogares en materia educativa, la mayoría cree que el justo (49,5%), frente a un 25,1% que lo considera excesivo y un 14,5% que lo ve insuficiente.

No preguntaron, evidentemente al ministro Wert, fenómeno mediático que achaca las dificultades económicas de la gente en materia educativa a que prefieren gastarse los euros en otras cosas. Afirmación que, en un país con casi 6 millones de parados y un 26% de los menores en situación de pobreza (como denunciaba recientemente UNICEF) resulta, cuanto menos, una obscenidad.

La realidad constatable es que en los ejercicios presupuestarios de 2010 y 2011, las partidas de las cuentas públicas destinadas a Educación se redujeron en torno a 3.500 millones de euros; a ellos se añaden los recortes en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2012 y el posterior tijeretazo de 3.000 millones de euros decidido por el Gobierno central, aunque tendrán que ejecutarlo las comunidades autónomas. En el caso de Canarias, el sistema educativo ha visto reducidas sus partidas en unos 275 millones de euros entre 2010 y 2011.

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Houston Person & Ron Carter: ‘Blue Seven’

http://www.youtube.com/watch?v=KRv-SoF9uNA

Siete apuntes sobre el 15-M (y alrededores)

Escribí este artículo coincidiendo con el primer aniversario del 15-M. El mismo se acerca  a este movimiento y sus alrededores. Es decir, lo que hoy se mueve en contestación al Gobierno del PP (antes lo hizo con los desbarres del PSOE del último período de Zapatero) y sus medidas (lo que he venido llamando políticas anti personas, como las tristemente famosas minas), a la crisis y sus mentiras repetidas, a la banalización de la democracia y el poder de la especulación del dios mercado. Muchos de los males que apunto, como la división de la izquierda, han empeorado desde entonces, como muestran estas elecciones europeas.

1. Pluralidad

La contestación social es muy plural y nadie puede atribuirse la exclusividad de la misma. Es posible que esa tendencia monopolizadora y de mirarse mucho el ombligo, como señalan algunos articulistas, se haya dado en algún sector del 15-M, pero no menos en una parte de la izquierda más veterana (en algunos casos, simplemente antigua, muy antigua) que continúa siendo tan sectaria como dogmática, alimentada por una preocupante y empobrecedora endogamia, así como por propuestas ideológicas de gastado manual; y que se empeña en trazar la raya de la pureza e impide mayores niveles de unidad, algo que parece que, obligadas por las duras circunstancias, han comenzado tímidamente a superar las organizaciones sindicales en el período reciente, aunque es difícil de explicar, por ejemplo, que solo en el sector de la Educación pública canaria operen más de ocho sindicatos. Y, asimismo, que no se den cuenta de que lo que está en juego son los servicios públicos y no solo el mantenimiento de sus puestos de trabajo. Mientras no entiendan esto, y lo pongan cotidianamente en práctica, estarán estableciendo una sólida barrera que los aleja de los usuarios, de los ciudadanos. Y, por el consiguiente proceso de deslegitimación del servicio, estará más en peligro su futuro laboral.

2. Débil respuesta

Se trata, en mi opinión, de una contestación aún minoritaria dentro de una sociedad con un gran peso de las ideas conservadoras, escasamente politizada y con bajos niveles de organización; así como con un elevado grado de resignación frente a las dificultades de todo tipo. Pese a la enorme gravedad de la situación política y económica (con un Producto Interior Bruto que caerá este año casi un punto, acercándonos a los 400.000 desempleados EPA y con elevados niveles de pobreza), las respuestas sociales son todavía muy débiles, en lo que influye nuestra estructura económica, con lo que queda de empleo concentrado en pymes que han venido conformando la gran mayoría de nuestro tejido empresarial, así como la presencia de una elevada economía sumergida.

3. Solidaridad

El 15-M es una parte de esa contestación social, con una gran presencia de gente joven, en un país en el que el 50% de los menores de 25 años sufre el desempleo. Muchos de ellos decepcionados con la política institucionalizada y profundamente apartidistas, otros con sus vinculaciones legítimas con partidos políticos, investigadas celosamente por las fuerzas policiales. Se trata de un movimiento que ha planteado o puesto en la agenda político-mediática algunos asuntos interesantes, especialmente los relativos a la mejora de la calidad de la vida democrática, la transparencia de las administraciones públicas y la participación ciudadana en la toma de decisiones. Así como impulsado respuestas solidarias prácticas, de enorme relevancia en los valores humanos, en temas como su enfrentamiento a los desahucios por impago de hipotecas. Para el profesor Vicenç Navarro, el 15-M “surge como respuesta a la crisis financiera, económica y política… Y tanto en sus objetivos, tales como democratizar la sociedad (y la extensión de los derechos políticos, civiles y democráticos de los ciudadanos que ello conllevaría), como en su táctica (con manifestaciones y acampadas no violentas) ha despertado gran simpatía y apoyo popular, del cual deriva su poder”.

4. Valor y limitaciones

Para bien o para mal, el 15-M no constituye el segmento mayoritario de esa contestación social a las políticas conservadoras del Gobierno del PP. Ni en nuestro Archipiélago ni en el conjunto del Estado. Ha perdido algo de capacidad movilizadora, pero sigue atrayendo a decenas de miles de personas, como pudo observarse en las manifestaciones del 12 de mayo de 2012; y en los estudios sociológicos se confirma que despierta todavía numerosas simpatías.  Debe ser consciente de su valor (especialmente, como señala Galeano, del hecho de que “la indignación alimenta la libertad”) pero también de sus limitaciones. Y los que lo examinan con sofisticadas lupas, algo que ha sucedido con frecuencia en este primer aniversario de su eclosión, también deben hacer lo mismo y saber ponderar su auténtico nivel de responsabilidad: si el mundo no cambia (o lo hace a peor), si la política, la economía, la democracia y los gobiernos están como están, si la especulación financiera continúa acorralando a los estados, si el PP se empeña en derruir lo que había de Estado de Bienestar, no es por culpa de este incipiente movimiento.

5. Huelga 29-M

Esa limitación quedó plenamente confirmada en la Huelga General del 29-M y, de manera muy significativa, en las grandes manifestaciones de la tarde de aquel día, que multiplicaron ampliamente, por cinco o seis, las de mayor éxito de los indignados, las del pasado año 2011. Además de que a las propias manifestaciones del 15-M se suman personas de partidos, sindicatos, colectivos o independientes que no forman parte de este movimiento, que no coinciden en algunos o en muchos de sus planteamientos, pero que, completamente alejados de sectarismos estériles, apoyan las diversas protestas contra la actual situación y las políticas que estamos sufriendo. Y valoran, asimismo, que haya gente dispuesta a romper el silencio, la resignación y la pasividad reinante, personas que no se dejan llevar por el mentiroso y majadero “no hay otra salida” que repiten muchos gobernantes y ‘periotertulianos’ para justificar el desarrollo de sus dolorosas políticas anti personas.

6. Masiva movilización

La Huelga General del 29M fue secundada, según el CIS, por cerca de un 25% de los trabajadores en el conjunto de España. Fue mucho mayor el éxito de las manifestaciones, las mayores con diferencia de las últimas décadas. La masiva respuesta a las agresiones contra los servicios públicos y la desequilibrada, agresiva e injusta reforma laboral vinieron en Canarias de mano de los sindicatos (con la primera convocatoria unitaria de los últimos quince años), los partidos (PSOE, NC, CC, IU, Sí Se Puede…) y los colectivos sociales de los más diversos ámbitos: ecologistas, AMPAs, asociaciones estudiantiles, organizaciones vecinales, feministas, etcétera. Así como de miles de ciudadanos y ciudadanas no adscritos a partidos o colectivos, preocupados por el enorme retroceso económico y social, por la pérdida de derechos y libertades, el desolador panorama de esos más de 375.000 desempleados y el creciente empobrecimiento.

7. Representatividad

Algunas de las afirmaciones del 15-M son ingenuas y muy discutibles, como el famoso ‘No nos representan’. Es muy posible que sus integrantes lo consideren así; pero no es menos cierto que el PP contó en las elecciones del 20-N de 2011 con el aval de diez millones de votos, como el PSOE anteayer, situación que se repite con menos apoyos, en otras formaciones políticas. Si el Parlamento no debe tener patente de corso para tomar decisiones que dañan a la economía y a las personas, tampoco es de recibo que una asamblea en una plaza pública esté legitimada para marcar los destinos de un país. También afirman que “El pueblo somos la solución”; tal vez, pero, en mi modesta opinión, esa pasa necesariamente por su reflejo en las urnas, salvo que uno se considere “el pueblo”; y entonces estaríamos hablando de otras, peligrosas, cosas. Algo que, estoy completamente seguro, no pasa por la cabeza de la inmensa mayoría de los que integran o simpatizan con el 15-M, con esta saludable y heterogénea marea, con flujos y reflujos, de rechazo a los muchos males de esta democracia imperfecta y de este capitalismo que nos está mostrando un rostro cada vez más brutal e inhumano.

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Non Trubada: ‘Ansite’

http://www.youtube.com/watch?v=Mq_O9TjGXqw

CIS (2): ¿Educación pública o privada?

El estudio sociológico del CIS sobre Educación -incluido en el barómetro de marzo y al que ya hicimos referencia en un primer artículo dedicado a la evolución de la calidad educativa en la ultima década, los principales problemas del sistema y las decisiones a adoptar para mejorarlo-, también solicita a los encuestados que se pronuncien sobre cuál enseñanza funciona mejor: la pública, la privada o la privada concertada (financiada con fondos públicos).

La mayoría se inclina por la pública (35,8%), seguida de la privada (24,5%) y la concertada (14,3%). Los más entusiastas con la pública son los votantes de IU (49,2%), seguidos por los de UPyD (44,1%) y PSOE (42,9). La privada obtiene más apoyos entre los del PP y la concertada suscita las mayores simpatías entre los que apoyaron en las urnas a UPyD y CiU.

Sin embargo, los encuestados consideran que es más eficaz la privada (37,9%) que la pública (28%), aunque un 28,3% estima que los dos sistemas son igual de eficaces. Y destacan que la pública reconoce más el mérito a quien lo merece (32,6% frente al 24,9% de la privada). En transmisión de conocimientos, la privada se coloca diez puntos por encima de la pública (35% frente a 25%), aunque un 29,9% de la muestra cree que se da una situación de igualdad en este parámetro.

La privada duplica a la pública respecto a la exigencia que se hace a los alumnos (49,8% frente a 22,2%) y triplica en “mejora las condiciones de conseguir empleo” (41,1% la privada, 15,8% la pública).

Esfuerzo

Los encuestados entienden que para triunfar en los estudios los factores más importantes son, por este orden, esforzarse (76%), tener buenos profesores (71,9%) y tener apoyo familiar (63,8%), muy por encima de otros como el origen social, la inteligencia o el poder acceder a clases extraescolares.

En el estudio también se pide el pronunciamiento sobre el grado de satisfacción de los usuarios con distintos niveles educativos y centros. Así, en el caso de las escuelas infantiles aparecen muy ligeramente por encima las públicas (56,8%) frente a las privadas (54,4%). Por otra parte, no se observan diferencias significativas en los colegios de Primaria, con 59,2% entre muy y bastante satisfechos en los públicos, y 61,9 en los privados.

El grado de satisfacción se reduce respecto a los institutos públicos (47,8%, sumando muy y bastante satisfechos, doce puntos menos que los colegios; sin que la encuesta incluya un apartado dedicado a los centros privados de Enseñanza Secundaria) y en la Formación Profesional se valora más a la pública que a la privada. Otro tanto sucede en la Universidad, donde el nivel de aprobación de la pública supera en diez puntos a la privada.

Infantil

Asimismo, se pregunta a qué tipo de centros llevarían a sus hijos. En el caso de la Educación Infantil, la mayoría optaría por los públicos (54,2%), seguido de los privados (23,9%) y privados concertados (13,9%). Similares datos se dan en Primaria, con un 54,1% que se inclina por los colegios públicos, un 23,1% por los privados y un 16,5% por los concertados.

En la Secundaria Obligatoria baja ligeramente la preferencia por los centros públicos (51,8%), pero con bastante distancia sobre privados (26,6%) y concertados (14,9%). Por último, en la enseñanza superior, la Universidad pública (64,3%) duplica ampliamente a la privada (25,5%).

Ese mayoritario apoyo de la ciudadanía a la enseñanza pública, no exento de críticas mejor o peor fundamentadas, choca con el tratamiento que recibe por parte del Gobierno del PP. Que no solo le disminuye de forma drástica sus presupuestos y, en consecuencia, sus recursos materiales y humanos, sino que la cuestiona y la desprestigia permanentemente, desmoralizando a sus profesionales y a las familias del alumnado.

Estamos viviendo, además, un momento en que se trata de socavar, con distintas medidas, los elementos de equidad sustanciales a la escuela pública, en un intento poco disimulado de favorecer al modelo privado de enseñanza y de dejar desamparados a los más vulnerables; asunto que afecta, asimismo, a la Universidad, con esa escandalosa subida de tasas que no va acompañada de la consecuente elevación de las partidas destinadas a becas.

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Próxima entrega: CIS (y 3) Gestión y gasto educativo

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Taburiente: ‘A la Caldera’

http://www.youtube.com/watch?v=vvqrMyxxSGo

Con los menores, contra el maltrato

La Convención de los Derechos del Niño de la ONU define al maltrato infantil como “toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que le tenga a su cargo”. Un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia asegura que ocho de cada cien menores sufre maltrato en España, aunque aclara que las denuncias registradas sólo alcanzan el 0,8%.

Los maltratos sexuales afectan a cuatro de cada cien menores maltratados, siendo casi invisibles porque “casi todo el abuso sexual ocurre dentro de la familia y, por tanto, existen mecanismos para ocultarlos”. Siendo más frecuentes otros tipos de maltratos emocionales o físicos, en una variada gama que va desde las humillaciones permanentes, que destrozan la autoestima en personalidades en construcción, al abandono educativo y sanitario, y, también, a quemaduras o golpes en distintas partes del cuerpo.

Es un tema enormemente complejo. Por tratarse de niños y niñas. Por producirse en el ámbito en que se supone que deben estar más protegidos: el 80% de los casos se da en el seno familiar. Con la cruel paradoja, además, de que un niño maltratado puede querer a sus padres e interiorizar que la violencia que recibe es algo normal, algo que se merece.

Alarmismo

Por eso, ante situaciones complejas no valen simplismos ni dejarse llevar por el alarmismo ni por el espectáculo mediático. Digo esto, evidentemente, preocupado por todo lo acontecido en torno a la pequeña Aitana, una acumulación de errores en un caso concreto que lleva consigo el peligro de desacreditar el conjunto de actuaciones que se llevan a cabo para proteger a los menores, detectar los malos tratos y actuar para corregir esas circunstancias de las que sólo tenemos noticia cuando se produce un internamiento en un hospital o una muerte.

Pero vayamos por partes. En primer lugar, la violencia y su recreación forman parte de la médula de los medios de comunicación. Como señala el profesor de la Universidad Pompeu y Fabra Teun Van Dyk, las diferentes formas de negatividad en las noticias pueden contemplarse como expresiones de nuestros propios temores, “y el hecho de  que las sufran otros proporciona tanto alivio como tensión a causa de esa especie de participación delegada en los demás”.

No sólo ocurre en las series de ficción sino también en todo el aparato informativo. La sangre vende y eso hace que cada vez más periódicos, radios y televisiones sucumban a la tentación de colocar en primer plano los sucesos más morbosos, mejor o peor tratados según los distintos medios.

En el ‘caso Aitana’ se han producido, por lo que sabemos, un conjunto de errores que han llevado al espectáculo y a la alarma social. Si en un principio los datos e informaciones llevaron al linchamiento mediático del padrastro, injustificable en cualquier caso, ahora se corre el riesgo de hacer lo propio con los médicos y, lo que es peor, contra todo el protocolo de actuación vigente para tratar de detectar y actuar en casos de malos tratos a menores.

Falso Positivo

Porque las reacciones de los últimos días pueden estimular un discurso muy peligroso con deriva hacia los profesionales y hacia el conjunto de la sociedad. En esta ocasión se ha producido lo que los expertos denominan un Falso Positivo, es decir se cree haber detectado un maltrato y este no es real. También ocurren Falsos Negativos, cuando en realidad hay maltrato y esto no puede ser detectado, con la grave consecuencia de la continuidad de indefensión de la víctima. Estos dos extremos son situaciones que se producen casi inevitablemente en algunos casos, más si tenemos en cuenta la enorme complejidad de hechos que suceden en la privacidad del ámbito familiar.

Pero hay que ser contundentes: que se haya producido un Falso Positivo no puede descalificar todo el sistema ni el trabajo que realizan los profesionales todos los días. Como decía, el efecto nocivo de estos hechos es que se puede descalificar el sistema en su conjunto y no a los momentos en que este no ha funcionado.

Un discurso no mesurado produce efectos perversos. En primer lugar, en los profesionales que están obligados a denunciar un posible maltrato (fundamentalmente docentes y sanitarios), si no cometerían una falta grave. Al respecto, el artículo 13 de la Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor es claro: “Toda persona o autoridad, y especialmente aquellos que por su profesión o función, detecten una situación de riesgo o posible desamparo de un menor, lo comunicarán a la autoridad o sus agentes más próximos, sin perjuicio de prestarle el auxilio inmediato que precise”. Gracias a ellos se han detectado numerosos casos que de lo contrario permanecerían silenciados.

Protocolos

El segundo efecto perverso es hacia el conjunto de la sociedad. Esta debe comprender el beneficio de estos sistemas de control del maltrato infantil, al igual que comprende los controles aeroportuarios que generan incomodidades. Pero la activación de los protocolos ante sospechas fundadas de un posible maltrato ha salvado la vida de muchos menores y ofrecido la oportunidad de desarrollar una vida digna a quien sólo conocía torturas cotidianas.

En este sentido, la Administración debe informar a la ciudadanía de los beneficios de este sistema. Si se desprestigia, si se genera alarma sobre él, si se le cuestiona globalmente, se crea una situación grave, en la que muchos maltratadores se pueden parapetar tras esa alarma. Y en el que desprotegeríamos por completo a miles de niños y niñas. Los medios de comunicación también podemos contribuir en esa línea de protección de los menores.

Hugo Aznar, en un interesante informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia señala que “el periodismo responsable trae estos problemas al centro del debate social no para destacar sus elementos morbosos, no para cargar las tintas y sugerir que estamos al borde del caos, sino para testimoniar que existe un problema educativo, un problema familiar, un problema social y cultural, cuya solución debe ocuparnos a todos”. Me temo que muchos no seguirán ese camino.

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(Este artículo lo publiqué en Canarias7 cuando el caso Aitana estaba en el primer plano informativo. Ahora que se ha producido la absolución de Pastrana, el joven linchado por los medios, y vuelve a ocupar algún espacio en prensa, radio y televisión, lo reproduzco al entender que su contenido tiene plena vigencia)

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‘Construcción’, en la voz de su autor Chico Buarque.

http://www.youtube.com/watch?v=WsdFvPQj9m4

Y en la versión de Daniel Viglietti:

http://www.youtube.com/watch?v=_pLBTL6_Q5o

La Educación y el CIS (1): cómo valora la ciudadanía la situación de la enseñanza

Junto a los estudios sociológicos que analizan la situación política o económica, así como las simpatías o afinidades hacia los partidos y la valoración de líderes políticos y de gobiernos, los barómetros periódicos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) investigan sobre los posicionamientos de la ciudadanía ante otros temas de gran interés.

En el correspondiente a marzo de 2012 dedican un amplio capítulo a la percepción ciudadana sobre la Educación, que considero interesante y del que trasladaré aquí sus principales conclusiones.

En primer lugar, la Educación es citada, entre una lista de problemas que pueden preocupar  a la ciudadanía, por el 9,9% de la muestra. Por delante aparecen el paro (84.0%), problemas de índole económica (49,2%), la clase política y los partidos (18,1%) y la corrupción y el fraude (12,2%). En cambio, si se pregunta como problema que le afecta personalmente, la Educación baja al 2,3%.

Medios

Respecto a la situación de la Enseñanza en España son más los que la valoran positivamente, un 34,1% entre buena y muy buena, que los que la denigran, 23,6% entre mala y muy mala, aunque la mayoría la percibe como regular (38,2%). Por votantes en las pasadas elecciones generales de noviembre, son los del PP y del PSOE los que mejor la valoran y los de IU los que se muestran más críticos con el sistema educativo.

Con relación a las razones que influyen en los problemas del sistema educativo español, en el estudio aparece en primer lugar las carencias de medios materiales y humanos (22,1%), seguido de la falta de exigencia al alumnado (18,7%) y la baja motivación del profesorado (14,2%).

La poca exigencia a los estudiantes es la respuesta más recurrente entre los votantes de CiU (33,3%), UPyD (26,1%) y PP (21,8%), mientras que las carencias materiales y de plantillas docentes sobresale en los de IU (42,7%) y PSOE (27,1%).

Empeora

Interrogados sobre si la Educación actual es mejor o peor que la de hace diez años, son más lo que piensan que ha empeorado (40,5%), que los que creen que ha mejorado (30,6%) o que continúa igual (19,5%).

Son los votantes de IU los que en mayor medida consideran que la situación es peor que hace una década, un 56,7%, dieciséis puntos por encima de la media, mientras que los del PSOE son más optimistas, colocándose cuatro puntos por encima de la media entre los que creen que la enseñanza ha mejorado.

En cuanto a las decisiones que se podían adoptar para mejorar la enseñanza, aparece en primer lugar “exigir un mayor nivel de conocimientos” (24,7%). Por detrás se sitúan “mejorar la formación del profesorado” (11,5%), así como hacer lo propio con sus condiciones laborales (11,2%); en cuarto lugar, “fomentar la implicación de las familias en la Educación” (9,9%); y en quinto, “prestar una atención personalizada a cada alumno“.

Asunto este último que parece difícil de conseguir en unas aulas masificadas y que lo estarán aún más el próximo curso escolar tras las últimas decisiones gubernamentales del Ejecutivo del PP.

Reducir la calidad

Como señala el doctor en Ciencias de la Educación y catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Málaga, Miguel Ángel Santos Guerra, “no se puede aumentar el número de alumnos y alumnas por aula sin reducir la calidad. Cada vez está más claro que cada persona aprende con su ritmo, con su estilo, según su motivación y capacidad. No se puede atender la diversidad en una clase masificada. Este asunto no afecta solo a los profesores. La sociedad tiene que comprender que no se trata de eludir el trabajo sino de conseguir unas condiciones que permitan hacerlo bien”.

Las decisiones del Ejecutivo de Rajoy se encuentran, como se puede comprobar, muy alejadas, por cierto, de los compromisos electorales del electo presidente francés, François Hollande, que pretende contratar en cinco años a 60.000 profesionales de la educación y reducir a la mitad el fracaso escolar. Y eso que Francia tiene mejores resultados educativos que España.

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Próxima entrega: ¿pública o privada?

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Richie Cole Quintet: ‘Panishment Blues’

http://www.youtube.com/watch?v=YxFYRZA9UIE