Reproche (apresurado) a Pep

A la hora de las despedidas son inevitables los balances, más o menos apresurados. En este caso, en el del adiós de Pep Guardiola, vinculados a su trayectoria de cuatro años en el banquillo del Barça y a los muchos éxitos deportivos alcanzados en las distintas competiciones, así como a la propuesta futbolística que ha defendido de manera muy consecuente, con muchos más aciertos que errores.

Respecto a los títulos, poco que discutir. Ligas, ‘champions’, mundialitos de clubes, copa, supercopas de Europa y España… hasta un total de 13, de momento, que todavía queda la final de la Copa del cazador de elefantes con otra de las propuestas más atractivas: el Athletic de Bielsa, un equipo joven, de cantera, y que trata muy bien a la pelota. Y, con un poco de fortuna, cuatro palos son muchos en dos partidos, el equipo que dirige estaría ahora clasificado para disputar el título europeo al Bayern.

Con relación al juego, aún menos. Llevo algo más de 40 años viendo fútbol, en los estadios y en la tele. Mis primeras impresiones de su belleza están sentimentalmente unidas al Brasil del 70, el de Pelé, Tostao, Gerson, Jairzinho y Rivelinho, cinco ‘diez’ que hicieron las delicias de millones de espectadores en el Mundial que ganaron a Italia. Junto a otras selecciones de enorme juego, de fútbol total o/y de apuesta alegre y atacante, no siempre ganadoras, como la Holanda del 74 capitaneada por Johan Cruyff; o la canarinha del 82, con Zico y Sócrates; o, en fin, la España de los últimos europeo y mundial.

Calidad

En el ámbito de los clubes, las inevitables referencias son el Ajax de Cruyff, el Milan de Arrigo Sachhi y este Barcelona de estos cuatro últimos años, muy superior, en mi opinión, en calidad individual y en plasmación colectiva, al dream team del flaco en el banquillo o al Madrid de la quinta del Buitre, buenos equipos también.

El Barça de Pep ha supuesto la apuesta más rotunda por el mimo a la pelota y por la concepción de fútbol de ataque y, a la vez, del sacrificio colectivo para recuperar inmediatamente el balón desde que lo capturaba el rival. En esta etapa nos ha ofrecido partidos memorables contra algunos de los mejores equipos del mundo: Real Madrid, Milan, Manchester United, Arsenal… Cierto es que ha tenido en su plantilla a jugadores excepcionales (Messi, Xavi, Iniesta, Busquet…), pero no lo es menos que otros técnicos de relumbrón con jugadores de primerísimo nivel practican un fútbol rácano, defensivo y de mucho menor nivel estético. Y, encima, con peores resultados.

No voy a reprobar a Pep su marcha, aunque como dice un amigo perdemos todos: el Barça y, especialmente, el fútbol; me quedo con todo lo bueno que nos ha dado a los que disfrutamos con la estética de este deporte y respeto su decisión de alejarse un tiempo de la primera línea. Su sucesor, Tito Vilanova, comparte la misma filosofía, por lo que se desprende que habrá una línea de continuidad, con los evidentes toques personales.

Jugar bien

Pero sí que tengo que hacerle a Pep un enorme reproche. Ha colocado tan alto el listón de las excelencias futbolísticas, de las jugadas trenzadas, de las combinaciones imposibles… de convencernos de que la mejor manera de ganar es jugar bien, que ha establecido un verdadero abismo con la inmensa mayoría de equipos realmente existentes.

Se planta uno en un estadio o delante del televisor y, de manera inconsciente, establece comparaciones mentales odiosas. Lo reconozco, la mayoría de los equipos me aburren o me parecen de un nivel técnico mediocre, cuando seguramente no lo son tanto.

Estoy convencido de que, más temprano que tarde, alguien volverá a revolucionar los conceptos del fútbol. Y, asimismo, quiero expresar mi más sincero deseo de que no triunfen, en ningún caso, los que son felices poniendo una guagua delante de la portería y, empeñados en ganar ‘como sea’, alimentan todo tipo de bostezos.

Hasta pronto Pep. ¡Viva el fútbol!

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Y, como regalo a los más futboleros, dos textos de Galeano sobre fútbol.


El Mundial del 70

En Praga moría Jiri Trnka, maestro del cine de marionetas, y en Londres moría Bertrand Russell, tras casi un siglo de vida muy viva. A los veinte años de edad, el poeta Rugama caía en Managua, peleando solito contra un batallón de la dictadura de Somoza. El mundo perdía su música: se desintegraban los Beatles, por sobredosis de éxito, y por sobredosis de drogas se nos iban el guitarrista Jimi Hendrix y la cantante Janis Joplin.

Un ciclón arrasaba Pakistán y un terremoto borraba quince ciudades de los Andes peruanos. En Washington ya nadie creía en la guerra de Vietnam pero la guerra seguía, según el Pentágono los muertos sumaban un millón, mientras los generales norteamericanos huían hacia adelante invadiendo Camboya. Allende iniciaba su campaña hacia la presidencia de Chile, después de tres derrotas, y prometía dar leche a todos los niños y nacionalizar el cobre. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro que iba a desplomarse en cuestión de horas. Comenzaba la primera huelga en la historia del Vaticano, en Roma se cruzaban de brazos los funcionarios del Santo Padre, mientras en México movían las piernas los jugadores de dieciséis países y comenzaba el noveno Campeonato Mundial de Fútbol.

Participaron nueve equipos europeos, cinco americanos, Israel y Marruecos. En el partido inaugural, el juez alzó por primera vez una tarjeta amarilla. La tarjeta amarilla, señal de amonestación, y la tarjeta roja, señal de expulsión, no fueron las únicas novedades del Mundial de México. El reglamento autorizó a cambiar dos jugadores en el curso de cada partido. Hasta entonces, sólo el arquero podía ser sustituido, en caso de lesión; y no resultaba muy difícil reducir a patadas al elenco adversario.

Imágenes de la Copa del 70: la estampa de Beckenbauer, con un brazo atado, batiéndose hasta el último minuto; fervor de Tostão, recién operado de un ojo y aguantándose a pie firme todos los partidos; las volanderías de Pelé en su último Mundial: «Saltamos juntos», contó Burgnich, el defensa italiano que lo marcaba, «pero cuando volví a tierra, ví que Pelé se mantenía suspendido en la altura».
Cuatro campeones del mundo, Brasil, Italia, Alemania y Uruguay, disputaron las semifinales. Alemania ocupó el tercer lugar, Uruguay el cuarto. En la final, Brasil apabulló a Italia 4 a 1. La prensa inglesa comentó: «Debería estar prohibido un fútbol tan bello». El último gol se recuerda de pie: la pelota pasó por todo Brasil, la tocaron los once, y por fin Pelé la puso en bandeja, sin mirar, para que rematara Carlos Alberto, que venía en tromba.

El Torpedo Müller, de Alemania, encabezó la tabla de goleadores, con diez tantos, seguido por el brasileño Jairzinho, con siete.

Campeón invicto por tercera vez, Brasil se quedó con la copa Rimet en propiedad. A fines de 1983, la copa fue robada y vendida, después de ser reducida a casi dos quilos de oro puro. Una copia ocupa su lugar en las vitrinas.

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La pelota como bandera

¿En qué se parece el fútbol a Dios? En la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales.

En 1880, en Londres, Rudyard Kipling se burló del fútbol y de “las almas pequeñas que pueden ser saciadas por los embarrados idiotas que lo juegan”. Un siglo después, en Buenos Aires, Jorge Luis Borges fue más que sutil: dictó una conferencia sobre el tema de la inmortalidad el mismo día, y a la misma hora, en que la selección argentina estaba disputando su primer partido en el Mundial del 78.

El desprecio de muchos intelectuales conservadores se funda en la certeza de que la idolatría de la pelota es la superstición que el pueblo merece. Poseída por el fútbol, la plebe piensa con los pies, que es lo suyo, y en ese goce subalterno se realiza. El instinto animal se impone a la razón humana, la ignorancia aplasta a la Cultura, y así la chusma tiene lo que quiere.

En cambio, muchos intelectuales de izquierda descalifican al fútbol porque castra a las masas y desvía su energía revolucionaria. Pan y circo, circo sin pan: hipnotizados por la pelota, que ejerce una perversa fascinación, los obreros atrofian su conciencia y se dejan llevar como un rebaño por sus enemigos de clase.

Cuando el fútbol dejó de ser cosas de ingleses y de ricos, en el Río de la Plata nacieron los primeros clubes populares, organizados en los talleres de los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. En aquel entonces, algunos dirigentes anarquistas y socialistas denunciaron esta maquinación de la burguesía destinada a evitar la huelgas y enmascarar las contradicciones sociales. La difusión del fútbol en el mundo era el resultado de una maniobra imperialista para mantener en la edad infantil a los pueblos oprimidos.

Sin embargo, el club Argentinos Juniors nació llamándose Mártires de Chicago, en homenaje a los obreros anarquistas ahorcados un primero de mayo, y fue un primero de mayo el día elegido para dar nacimiento al club Chacarita, bautizado en una biblioteca anarquista de Buenos Aires. En aquellos primeros años del siglo, no faltaron intelectuales de izquierda que celebraron al fútbol en lugar de repudiarlo como anestesia de la conciencia. Entre ellos, el marxista italiano Antonio Gramsci, que elogió “este reino de la lealtad humana ejercida al aire libre”.

¡Muéranse rapidito!

Hace unas semanas el FMI expresaba, impúdicamente, su preocupación por la longevidad de los hombres y mujeres, su desasosiego por el puñetero empeño que tenemos en vivir más, por las consecuencias que ello supone a la factura que los estados tienen que pagar por las pensiones. Y solicitaba, para paliarlo, que la edad de jubilación se acercara a los niveles de esperanza de vida en los distintos países, de manera que no hubiera que abonar pensiones durante demasiados años.

Declaraciones que se enmarcan en el actual tsunami ultraconservador, que pretende llevarse por delante todos los derechos sociales conquistados, entre ellos las pensiones de jubilación.

Y que, asimismo, trata de modificar radicalmente el actual sistema sanitario público, universal y gratuito, sustituyéndolo por otro con más peso de lo privado, de acceso restringido y con repago por parte de los usuarios. Otro tanto están haciendo en la Educación.

Tercermundista

Siempre me ha molestado que se califique al sistema sanitario que hemos tenido hasta ahora como “tercermundista”. Lo he escuchado en muchas ocasiones y en diversos foros. Solo se puede afirmar eso desde un profundo desconocimiento de lo que tenemos y de lo que tiene (o mejor, carece) la mayoría de la población del Planeta, incluidos países desarrollados. Como bien señala un amigo, en muchos lugares solo cabe rezar para no enfermarse, porque la asistencia solo es posible para los que disponen de suficiente capacidad económica.

Hay que decirlo con claridad: nuestro sistema sanitario ha sido bastante eficiente. En nuestro caso, el de Canarias, con un cambio positivo enorme tras la asunción de las transferencias sanitarias a mediados de los años noventa del pasado siglo.

Con una inversión menor que otros estados de nuestro entorno, como señalan los expertos, tenemos una cartera de servicios bastante amplia, una mortalidad infantil baja y una alta esperanza de vida.

La introducción del copago, o repago, no garantiza una mejora en su eficiencia; y sí introduce elementos que menoscaban la equidad. Es nauseabunda la estupidez de ese dirigente del PP que hablaba de que se trata, a fin de cuentas, “de ocho euros al mes, unos cuatro cafés”. Es preciso recordar que el 54% de los pensionistas cobra menos de 650 euros y que muchos de ellos, cada vez más, sostienen hoy a sus hijos y nietos desempleados; 8 euros no son cuatro cafés, pero sí, seguramente, un más imprescindible potaje, aunque con el precio de la verdura, lo podemos dejar en medio potaje.

Por otra parte, la eliminación de las prestaciones a las personas “sin papeles” (que solo podrán acceder a las urgencias, pero en ningún caso a la primaria) constituye un acto cruel, de absoluta falta de humanidad, que daña, especialmente, a quienes son privados de esa posibilidad asistencial. Pero envilece, también, a quienes toman semejante decisión. Con consecuencias colaterales: mayor saturación de las urgencias y elevación de las hospitalizaciones, así como el previsible incremento de contagios de enfermedades. Y que, políticamente, acerca al Gobierno del PP a la xenofobia y el racismo lepenista.

Fiscalidad

Financiar la Sanidad mediante la drástica bajada de la aportación estatal y la paralela subida de la que realiza la ciudadanía de manera directa a la hora, por ejemplo, de adquirir fármacos, rompe con la equidad y perjudica a los más débiles.

No es cierto que sea la “única salida” como repiten machaconamente la derecha y sus numerosos portavoces mediáticos. Existe alternativa: la financiación vía impuestos, con una fiscalidad progresiva que haga pagar más a los que más tienen; y que se acabe con el vergonzante y multimillonario fraude a la Hacienda pública, en el que Canarias y España, esta vez sí, superan con creces la media europea.

No sé si las medidas adoptadas por el Gobierno de Rajoy, con esos siete mil millones de euros que, del bolichazo, han sido sustraídos a la Sanidad, persiguen contribuir a esa reducción del coste de las pensiones que exigía el FMI por el expeditivo método de empeorar significativamente las condiciones de existencia de millones de personas, incrementar los enfermos y, a medio plazo, reducir la esperanza de vida.

¡Muéranse rapidito! Ese parece ser el lema y la intención del agresivo programa (anti) sanitario que acaban de poner en marcha. Obsesionados por la reducción del déficit y por su patriótica obediencia debida a los dirigentes alemanes, la salud de las personas –y, sobre todo, la de parados, pobres y pensionistas- no forma parte, en modo alguno, de sus preocupaciones.

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Rafael Amor: ‘No me llames extranjero’. Un viejo y hermoso tema, más joven que nunca.

http://www.youtube.com/watch?v=Mb_qyN-zTgc

Wert 451, universitarias cenizas

En cierto modo, como señala el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, todos los estudiantes universitarios de España están becados: pagan con sus matrículas solo el 15% del coste real de sus estudios. Lo recordó hace unos meses: “a veces, se olvida de la beca más importante, que es la que tienen garantizada todos los alumnos del sistema universitario, a los que les cobran un pequeño porcentaje de lo que cuesta su puesto”. Fue el mismo día en que apostó porque las becas estuvieran más vinculadas a las notas que a la renta, cargándose su fundamental elemento: la equidad.

Claro que le faltó decir que el restante 85% no lo sufraga el espíritu santo ni el ex tertuliano extrayéndolo de su particular y ministerial cartera. Procede de los impuestos que pagamos todos. Perdón, casi todos, que están también los defraudadores a los que se pretende generosamente amnistiar, para que luego digan que el Gobierno de Rajoy no tiene su corazoncito.

Dentro de su paquete de medidas para aligerar la aportación a la Educación pública (pese a que España se encuentra por debajo de la media de la OCDE en inversión educativa y sus resultados están aún lejos de ser óptimos), y tras las anunciadas para Primaria y Secundaria (con elevación de ratios y previsibles despidos de decenas de miles de docentes), la Universidad también va a recibir su cura de adelgazamiento presupuestario. Con menor aportación del Estado y más del bolsillo de la ciudadanía, al margen de su posición económica.

Castigo

La fórmula, ya conocida, es hacer que ese 15% que abonan los estudiantes se acerque al 25%, elevando las matrículas, hoy situadas en torno a los 1.000 euros de media, hasta situarse en torno a los 1.500. Una subida espectacular que contrasta vivamente con la realidad de un país que se encamina  a los 6 millones de parados, con crecimiento de la pobreza entre amplias capas de su población, y donde se han reducido sustancialmente los salarios públicos y privados.

La medida, como casi todas las que ha ido planteando el PP en los más diversos ámbitos, castiga a los trabajadores y a las clases medias. Porque son sus hijos e hijas los que tendrán más dificultades para pagar esas tasas y empezar o continuar sus enseñanzas universitarias.

Y porque, paradójicamente, la medida no va acompañada, más bien todo lo contrario, de un incremento en la política de becas, de forma que se posibilite realizar estudios superiores a quien, teniendo capacidad para ello, no cuente con solvencia económica suficiente.

Comparto la preocupación y la reflexión del rector de la Universidad del País Vasco, Iñaki Goirizelaia, quien ha señalado que la educación “es una inversión a largo plazo, absolutamente imprescindible para asegurar un futuro de cultura, convivencia y bienestar. Si la educación es cara, no podemos ni debemos experimentar lo cara que puede llegar a ser la ignorancia”.

Canarias, peor

Y entiendo que esta subida en las matrículas universitarias afectará, de manera todavía más dura, a Canarias. Al ser la Comunidad con salarios más bajos, así como la segunda en desempleo registrado, 283.699, según datos de marzo, de los que 110.000, más del 39% no son beneficiarios de ninguna ayuda. Y con una tasa de riesgo de pobreza once puntos por encima de la media española.

La sensibilidad social del PP al subir radicalmente el costo de las matrículas sin proceder a la ampliación de las partidas destinadas a becas es, como se puede observar, bastante débil.

Tan débil, casi, como su amor a los servicios públicos -la educación, la Sanidad, los servicios sociales…- a los que, a fuerza de desprestigiarlos y descapitalizarlos, convertirá en cenizas, con el entusiasmo febril y la locura de un pirómano. Al modo y manera en que se producía la combustión de los libros en ‘Fahrenheit 451’, el libro de Ray Bradbury llevado al cine por François Truffaut en los años sesenta. Pero utilizando, en vez de queroseno, materiales altamente inflamables cuando se hace una poco inteligente combinación: la mayoría absoluta, la propaganda y el BOE.

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Fragmento de la Banda Sonora Original de la película de Truffaut ‘Fahrenheit 451’, compuesta por Bernard Herrmann. Interpretada por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de Praga, dirigida por Paul Bateman.

http://www.youtube.com/watch?v=4vxUabcSLdU

Expolio impresentable, sin duda

Por una vez, y sin que sirva de precedente, tengo que coincidir plenamente con los medios de comunicación de la derecha, desde la más moderada a la más extrema, en la prensa, radio y televisión. Tengo que afirmarlo sin la menor tibieza, porque ciertamente es muy reconfortante alcanzar esa cuasi unanimidad ante un asunto de naturaleza compleja y con demasiadas aristas. Propenso, por tanto, a controversias y disensos.

Reconozco que, en muchas ocasiones, estos medios se pasan tres pueblos y deforman la realidad de manera muy interesada. Por ejemplo, cuando han plasmado de forma bien diferente en sus primeras páginas y editoriales los grandes recortes en las cuentas públicas de Zapatero y Rajoy, cargando contra el ex presidente y aplaudiendo a rabiar al nuevo inquilino de La Moncloa.

O, asimismo, cuando valoran de manera tan radicalmente distinta la reacción de los implacables e insaciables mercados ante las políticas de uno u otro mandatario, de uno u otro Gobierno. Errores del pasado que no pueden opacar su actual acierto.

Porque, qué quieren que les diga, en esta oportunidad lo han bordado. El titular elegido para las ediciones del martes 17 de abril no puede ser más corto, a la vez que contundente y definitorio: ‘Expolio’. Y es que, como en la canción eurovisiva del paisano Braulio, a veces hasta sobran las palabras.

Matices

Se podía haber optado por otro titular más largo, al tiempo que explicativo, con mayor número de matices y detalles, del tipo ‘Duro golpe a España y su futuro’, ‘Mazazo al interés general de los ciudadanos españoles’, ‘Usurpación sin límites’, ‘Asalto a los intereses de España y los españoles’, ‘Una autoritaria medida que nos manda a todos a las chacaritas’ o, en fin, ‘Una expropiación drástica, injusta y premeditada’.

Todos ellos se hubiesen acercado, en mayor o menor medida, con mayor o menor precisión, a una decisión que, aunque esperada, no pierde un ápice de su enorme gravedad. Y que tendrá repercusiones a corto, medio y largo plazo. En la economía y en el empleo.

Pero, hay que reconocerlo sin disimulo, ‘Expolio’ lo dice todo sin necesidad de entrar en más vericuetos verbales ni en adornos innecesarios. Con solo esa palabra nos damos cuenta de la profundidad, de lo dañino de la decisión adoptada a sabiendas de sus negativas consecuencias. De que han procedido a quitarnos, con malas mañas, con dudosas formas, algo que nos pertenece, algo que nos habíamos ganado en buena lid.

Más relevante

‘Expolio’. Nunca un titular dijo tanto y explicó tan claramente la noticia más relevante ocurrida en España en la trágica jornada del lunes 16 de abril: el confirmado recorte de 3.000 millones de euros a la Educación por parte del Gobierno de Rajoy y cómo se concretará este.

Un recorte (que se suma  a otros 3.400 millones detraídos en los dos últimos cursos) que supondrá incremento de ratios (número de alumnos por aula), reducción radical de la atención al alumnado con dificultades de aprendizaje, falta de cobertura en las bajas de menos de quince días y despidos de miles de docentes. Lo que se traducirá. irremediablemente, en peor calidad educativa y en mayor fracaso escolar.

Expolio impresentable, sin duda.

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Y como musical regalo, Emile Sandé: ‘Heaven’

http://www.youtube.com/watch?v=883yQqdOaLg

PISA Canarias (y 3): selección y formación de los docentes

Finalizo este acercamiento en tres fases al documento ‘Sistemas fuertes y reformadores exitosos en la educación. Orientaciones de PISA para las Islas Canarias, España’ con las referencias al profesorado. Y no me limitaré al texto en cuestión, sino a otra investigación de enorme interés, escasamente difundida, pero más profunda y rigurosa en muchos aspectos, realizada por una experta canaria, la profesora Begoña Zamora.

Vayamos al grano. Los aspectos referidos a los docentes, con mayor o menor rigor, han ocupado buena parte de los titulares mediáticos sobre el documento de recomendaciones de los expertos de la OCDE. En parte porque son agentes esenciales del sistema educativo y, también, porque sus circunstancias laborales despiertan controversias, cuando no auténtica envidia, aunque muchos de los que las critican no aguantarían las responsabilidades y tensiones que supone estar al frente de un aula.

Autoridad

Con la contradicción, por cierto, de quienes proclaman que hay que incrementar la autoridad del profesorado y, al mismo tiempo, ponen la misma por los suelos al denostar injustamente al conjunto de los docentes. Y que se olvidan que en el informe se señala, textualmente, “que el único tipo de recurso (aislado) que tiene una correlación significativa con el rendimiento de los alumnos es el nivel salarial del profesorado en relación con la renta nacional”.

La autoridad de los docentes no es un problema jurídico es, sobre todo, la consecuencia directa de un consenso, de un reconocimiento social a su relevante rol por parte de las familias, la administración, el conjunto de la sociedad y, de manera especial, los medios de comunicación. Y esta se resquebraja cuando, de forma tan simplista como sesgada, se presenta a los enseñantes como unos privilegiados, unos gandules o unos profesionales excesivamente bien pagados.

Pero entremos en materia. Entre las recomendaciones del informe, se incluyen aquellas referidas a la elección y contratación de los docentes.

En ese sentido, plantea una reforma del actual modelo “para poder contratar a más estudiantes en prácticas de entre los licenciados con mejores expedientes y aplicar una serie de filtros que tengan en cuenta las características personales del candidato”, tal y como se hace en Finlandia, faro de las buenas prácticas educativas, con un sistema de enseñanza casi por completo público.

Igualmente, los expertos de la OCDE destacan la importancia de que los directores tengan peso específico a la hora de elegir a su equipo docente, cosa imposible con la actual legislación española. Y que es una propuesta, con numerosas aristas, que merece más análisis y debate.

Escalas salariales

PISA plantea cambios en las actuales estructuras de la carrera profesional docente. Entre ellas, escalas salariales más flexibles, atraer a los nuevos docentes en función de sus cualificaciones, contratos en lugar de funcionarización, y permitir que puedan obtener una mayor retribución “si logran buenos resultados con sus alumnos o si llevan a cabo tareas adicionales específicas”, así como hacer que los aumentos salariales “dependan de la realización de programas de formación continua”. Tal vez lo más polémico sea esa vinculación de los estímulos económicos con los buenos resultados, que habría que matizar en profundidad.

Y deja, asimismo, claro que el equipo de la OCDE “no sugiere que se reduzcan los niveles salariales”, sino que se establezcan incentivos para la excelencia y el compromiso con el desarrollo profesional.

Rotunda, a la par que irrealizable actualmente, resulta su propuesta de jubilación anticipada para posibilitar el abandono de la profesión a aquellos profesores que ya no sean “completamente eficaces”.

Coincido, por otra parte, en sus recomendaciones en torno a la formación inicial que “deberían abordar problemas cruciales, como la mejora de las capacidades alfanuméricas de los alumnos, el fracaso, absentismo y abandono escolar, la diferencia de habilidades de los alumnos, las necesidades especiales de los alumnos y el mal comportamiento”.

Formación

Una formación inicial que sigue presentando importantes lagunas, especialmente en Secundaria. No es gratuito cuando PISA señala que el estilo de enseñanza de muchos de sus docentes sigue siendo el de clases cuasi magistrales, “sin pararse a comprobar si los alumnos entienden lo que se les está explicando o si saben cómo aplicarlo”.

Comparto, igualmente, su apuesta por una formación continua que no quede a expensas de la mayor o menor voluntad de cada enseñante. Asegurando que el Gobierno canario debería garantizar programas de calidad “y que los profesores participan en ellos durante sus horas laborales en las que no imparten clase”, algo que choca con el discurso sindical de formación “en horas lectivas”. Al respecto afirman que las personas entrevistadas destacaron que puede que haya docentes que no hayan realizado ningún tipo de cursos de formación “en los 20 o 30 años transcurridos desde que concluyeron su formación inicial”.

Y, asimismo, su preocupación por el hecho de que a los profesores se les forme “para que den clase a alumnos con capacidades normales o superiores a la media y no para que se puedan ajustar a los distintos tipos de aprendizaje que se pueden dar en un aula”.

                                             VOCES Y MIRADAS

Hace unas semanas tuve acceso a una investigación de enorme interés, ‘Voces y miradas del y sobre el profesorado canario’, realizada por la profesora de Sociología de la Universidad de La Laguna, Begoña Zamora Fortuny, publicada en la Revista de la Asociación de Sociología de la Educación.

Recomiendo su lectura íntegra y extraigo de forma muy apretada algunas de sus aportaciones.

Salario

Que la reivindicación salarial haya sido uno de los temas ejes junto a la reducción horaria, no ha hecho que se genere en la visión social de este colectivo una imagen de trabajador entregado, al servicio de la comunidad.

Muchos investigadores han señalado como problemas del modelo salarial que: a) un salario único no atrae a los mejores profesores; b) con un salario único tampoco acuden los docentes a las escuelas peores, no habría incentivo para enseñar en las escuelas con alumnado desaventajado, en escuelas remotas o en localidades peligrosas, con lo que se producirían además muchas vacantes en esas zonas aparte de contar con un profesorado inestable por su gran movilidad geográfica; c) con un salario único se penaliza al profesorado eficaz y se premia al ineficaz. Lo que puede ser un factor más de por qué el alumnado mejor no entra en la carrera de magisterio.

Recortes

Los recortes presupuestarios no sólo afectan al profesorado, sino que perjudican al alumnado de peores condiciones socioculturales; máxime cuando aumenta la ratio alumno/profesor colocándose como la Comunidad Autónoma de mayor ratio.

La ratio no es un factor decisivo, sobre todo si se cuenta con un alumnado seleccionado socialmente como en centros privados o en países de buenos resultados educativos, también con altas ratios. Pero sí se puede convertir en clave si se disminuye el profesorado de apoyo y si las condiciones sociales de partida del alumnado no son las idóneas. 

Modelo funcionarial

El carácter gremialista le ha jugado una mala pasada a los docentes con este modelo (el funcionarial) llevado a sus últimas consecuencias por el agravio comparativo entre el profesor pasota, caradura, etc. y el profesor cumplidor.

No cuestionar el modelo funcionarial como ocurre en España no es óbice para no intentar contar con los mejores profesionales.

Optimizar el proceso de oposición, la exigencia de compromiso con la justicia social, el interés educativo social y contar con los mejores expedientes desde la entrada en la universidad en los estudios que preparan para ejercer la docencia, son algunas de las medidas que mejorarían el sistema educativo.

Formación

Hay unanimidad sobre el mal funcionamiento y se han analizado múltiples propuestas de cambio, pero: la reforma de los planes de estudio son lentas, y cuando son más rápidas no cambian lo fundamental; una formación crítica que otorgue al profesorado capacidad realmente de construir, decidir, valorar, entender el funcionamiento del sistema educativo y por ende, que le permita actuar en consecuencia no ha sido el objetivo fundamental de los planes de estudio, aunque en ocasiones se recoja formalmente.

Si la formación inicial no despega, menos la formación permanente, sea en los centros o a través del modelo más tradicional de los CEPs. Mientras los puntos que otorga acudir a los cursos de formación sirvan de criterio per se para mejorar la distancia centro-casa o para promocionar sin evaluación de la formación recibida y sin repercusión en la vida escolar difícil será que tales cursos tengan calado real en la formación.

Reconocimiento e imagen

El cierre corporativo de los docentes y la pugna por el tiempo de trabajo han sido señalados como elementos que contribuyen al desprestigio de la profesión, aunque las familias valoren y quieran creer en la escuela.

Existen una serie de factores que mejorarían el reconocimiento social de los docentes junto a la calidad educativa, de los que destacaríamos una selección del profesorado más exhaustiva aumentando, entre otras cosas, la nota de corte de los candidatos a enseñantes.

Y otros, que podrían desarrollarse si el profesorado pasara más tiempo en los centros educativos, acercándose a las 37 horas y media de permanencia estipuladas por contrato, de tal forma que fuera un tiempo utilizado no sólo para la preparación de clases y corrección de ejercicios, sino para la formación, para la participación en proyectos, para facilitar el contacto con los padres y la responsabilidad y apoyo de los mismos en diversas tareas de enseñanza y aprendizaje, para la necesaria relación entre los enseñantes sobre el quehacer educativo, sobre todo entre los de mayor y los de menor experiencia, etc.

Todo lo cual no debe confundirse con aumentar las horas de clase del profesorado, como han empezado a plantear algunas CCAA.

Sigue siendo una constante la queja del profesorado por la pérdida de prestigio social, aunque se aleje de la realidad. Pero los docentes no acaban de aceptar las nuevas condiciones sociales y culturales que los ubican en otro escenario y se mantienen unidos a una realidad que ya es pasado.

Mientras no se adapten a ese nuevo ruido, como plantean algunos sectores del profesorado, difícil será lidiar con la nueva situación y entender que el reconocimiento social pasa por un compromiso con el sistema educativo y por hacer lo posible por mejorarlo.

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Anexo: algunos gazapos de PISA

“Canarias que hace veinte años conformaba una sociedad rural tradicional” (página 3) ¿Rural la Canarias de los noventa? ¿Y la de los 70, medieval?

En la página 13 se coloca como tercera isla en tamaño poblacional a Fuerteventura. Tras Tenerife y Gran Canaria. ¿Y Lanzarote?

Más adelante se apunta a que hay colegios que empiezan sus clases a las 7.30.

Y se señala que son 30 las horas lectivas en Primaria, cuando son 25.

……………

REFLEXIÓN FINAL

Termino agradeciendo el interés mostrado por las miles de personas que han entrado el último mes en La Tiradera para leer este modesto análisis.

También, expresando mi satisfacción por el nivel reflexivo, sosegado, constructivo, crítico y autocrítico de los comentarios recibidos aquí y por otros canales.

Son mimbres que corroboran que es posible salir del actual atolladero, con la voluntad y la corresponsabilidad de todos los agentes que intervienen en el proceso educativo.

 

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Sarah Vaughan: ‘Fly Me To The Moon’

http://www.youtube.com/watch?v=_LxeUBh8ZF4&feature=related

¿Suicidio o asesinato?

Si un preso que está en una cárcel sometido a las más crueles torturas, que lo destruyen física y psicológicamente, decide acabar con su vida, ¿es suicidio o asesinato?

Si un adolescente machacado por sus compañeros de clase, humillado todos los días, destruida pedacito a pedacito su autoestima, opta por no sufrir más y decide quitarse de en medio, ¿se suicida o es asesinado?

Si una mujer sometida a violaciones y brutales palizas en su hogar o víctima de organizaciones mafiosas de prostitución que le impiden cualquier movimiento, que la convierten en una moderna esclava, decide no estar ni un minuto más en ese infierno, ¿es suicidio o asesinato?

Me hago estas preguntas pensando en ese anciano griego que acabó con su vida frente a las puertas de un Parlamento degradado y por completo ajeno a los intereses nacionales y al sufrimiento de su ciudadanía.

No es el primero ni el último en tomar tan drástica decisión en un país que tenía las tasas más bajas de suicidio y que hoy supera a las de los estados nórdicos.

Y aquí, en Canarias y en España, podemos vivir procesos similares. La situación económica, el paro galopante, los millones de personas que ya carecen de cualquier prestación (más de 100.000 en el caso de nuestras Islas), la falta absoluta de esperanzas en que la cosa cambie, llevarán a mucha gente a la depresión y la desesperación más absoluta, rebajarán la calidad y la propia esperanza de vida.

Contenedores

Cada vez vemos más gente de todas las edades hurgando en los contenedores de basura próximos a los supermercados en búsqueda de alimentos caducados o que presentan una imagen deteriorada que impide su venta. Personas que hasta hace bien poco vivían de su trabajo y que se han quedado sin ingresos. Muchos de ellas también han perdido sus viviendas, fagocitadas por los insaciables bancos.

Se multiplican los mendigos en las calles y, asimismo, padeceremos un grave deterioro de la seguridad ciudadana, por el incremento de una delincuencia hasta ahora atenuada por las redes familiares (cada vez más débiles al incrementarse el desempleo y las bajadas de ingresos), la economía sumergida y las prestaciones sociales, estas últimas en proceso de liquidación.

Las políticas antipersonas exigidas por Merkel y Sarkozy y cumplidas a pies juntillas por sus lacayos de los países intervenidos, cuasi intervenidos o por intervenir solo pueden dar esos frutos: peores condiciones de vida, desempleo, pobreza y exclusión social.

Así como unos servicios públicos derruidos por el bien mayor, por el nuevo dios, que es el control del déficit, al que los nuevos mandamientos de los mercados ordenan adorar sobre todas las cosas.

Vivimos tiempos de suicidios. O de asesinatos.

Las víctimas son plenamente perceptibles: hombres y mujeres de todas las edades que han visto como sucumben sus proyectos vitales, condenados a sobrevivir gracias a organizaciones asistenciales o a convertirse en margulladores de los más variados contenedores.

Los verdugos, también son visibles: esos dirigentes económicos y políticos que, como decía Galeano, forman parte de una maquinaria que solo es capaz de multiplicar las cárceles y los cementerios. La vieja Europa está hoy llena de estos victimarios, tan amorales como indeseables.

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PD: Publicado hace un año, mantiene por desgracia su vigencia: las políticas antipersonas lejos de frenarse continúan destruyendo la vida de millones de personas sin empleo, empobrecidas, sin vivienda…

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El sistema

La máquina acosa a los jóvenes: los encierra, los tortura, los mata. Ellos son la prueba viva de su impotencia. Los echa: los vende, carne humana, brazos baratos, al extranjero.

La máquina, estéril, odia todo lo que crece y se mueve. Solo es capaz de multiplicar las cárceles y los cementerios. No puede producir otra cosa que presos y cadáveres, espías y policías, mendigos y desterrados.

Ser joven es un delito. La realidad lo comete todos los días, a la hora del alba; y también la historia, que cada mañana nace de nuevo.

Por eso la historia y la realidad están prohibidas.

(Eduardo Galeano. ‘Días y noches de amor y de guerra’)

Y, sin salir del paisito, un poema de Mario Benedetti: ’No te salves’, en la propia voz del poeta.

http://www.youtube.com/watch?v=5iAgZ4M3JxQ