Violentos

¿Es posible definir claramente cuándo una sociedad vive una situación de paz? Lo más sencillo es vincularla, la paz, a la ausencia de conflictos visibles y masivos en las calles, lo que igualaría a sociedades tan diversas como las de Finlandia, Cuba, Letonia, Costa Rica, Canadá, Australia o las de los países árabes pre-primavera y, antes y después de ella, Arabia Saudí o Qatar.

Por distintas razones: desarticulación social, represión, miedo, falta de liderazgos alternativos, ausencia de libertad de prensa, así como de cultura, cauces democráticos y oposición, sociedades con distintas circunstancias económicas y sociales podrían ser calificadas de tranquilas, de pacíficas. Los cementerios también, claro.

En la vieja Europa sucede otro tanto. Una parte de sus naciones ha formado parte de la vanguardia de la democracia y del Estado del Bienestar durante décadas; otras, como España y Portugal, no tanto, pues sufrimos dictaduras hasta mitad de los años 70 del pasado siglo, y nuestro Estado del Bienestar tenía y tiene un menor desarrollo.

Los conflictos sociales se han atenuado gracias al sistema democrático y al establecimiento de reglas de juego, de fórmulas de arbitraje más o menos equilibrado, entre sindicatos y empresarios.

Pero todo eso está cambiando. Ya no existe el peligro de la URSS y del presunto paraíso socialista. La socialdemocracia ha caído en picado y apenas mantiene algún gobierno, barrida por una derecha que sintoniza más con una parte del cuerpo electoral, de enorme fidelidad, y que mantiene una férrea unidad frente al fraccionamiento de la izquierda.

Agresiones

Los gobiernos se permiten duras medidas económicas contra los trabajadores del mundo privado, los funcionarios y el conjunto de la población, sin que la respuesta esté a la altura del tamaño de las agresiones, lastrada por el temor, el conservadurismo creciente, el discurso apabullante y monocolor de la mayoría de los medios… Y el escaso atractivo e insuficiente diferenciación en sus políticas de los partidos socialistas, como sucedió en el último año y medio de un Zapatero escorado a la derecha.

Estos días, cuando Rajoy se pone nervioso por las movilizaciones estudiantiles, amplificadas por la desmedida represión policial, la derecha saca a la palestra comportamientos violentos de una minoría de manifestantes, que le sirven para descalificar las iniciativas y colocarlas al borde de posicionamientos antisistema.

Me llama la atención como son capaces de visualizar la violencia en los otros, con la misma facilidad que se olvidan de la propia, de la que generan, dejando a un lado la actuación de las fuerzas de seguridad, que la violencia no solo se ejerce con una porra y unas balas de goma.

Miseria

Porque, ¿no es violencia facilitar el despido y abaratarlo? ¿No es violencia la desprotección de millones de personas que sobreviven con subsidios de miseria o gracias a instituciones benéficas? ¿O la de las familias que no tienen ingreso alguno? ¿No es violencia que te despojen del techo en que habitas por no poder hacer frente a la hipoteca? ¿No es violencia la humillación de los expulsados del mundo laboral que acorta la esperanza de vida y lleva al incremento de depresiones y de suicidios?

¿No es violencia la reducción unilateral de salarios por parte de los empresarios que permite la reforma laboral? ¿No es violencia que en un hospital operen primero al que tiene seguro privado? ¿O que el sistema educativo elimine recursos para los estudiantes con dificultades de aprendizaje o con discapacidad, condenándolos al fracaso?

Una vez más, recurro al académico británico Adam Curle, quien dijo, acertadamente, que la paz se caracteriza por un nivel reducido de violencia y un nivel elevado de justicia. ¿Estamos en guerra?

……….

NDA: Hoy cobra actualidad este artículo de hace un año sobre las distintas caras de la violencia, a cuentas de la que se ha armado con lo de los escraches; asunto que no me convence, como ya manifesté en un artículo reciente, donde, tras reconocer el inmenso trabajo de la PAH, señalaba que “no comparto que se amenace con perseguir a un diputado si no vota a favor de ‘mi propuesta’, por justa y razonable que sea, afecte al tema de los desahucios o a cualquier otra materia. ¿Lo aceptaríamos si los amenazantes fueran por ejemplo, grupos antiaborto o defensores de la energía nuclear?”. Quedo abierto, como siempre, al debate y a las críticas, que es el espíritu que anima este modesto blog.

……………………………….Estoy también en twitter: @enriqueBeth

Pero todo se resolverá, no se impacienten, no se angustien,… In the year 2525, tema interpretado por Zager & Evans.

http://www.youtube.com/watch?v=izQB2-Kmiic

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8 pensamientos en “Violentos

  1. El escrache tiene que tener límites, eso no cabe duda. También tengo mis dudas sobre si obtendrá algún éxito o no como movimiento, porque intentar utilizar la vergüenza, la compasión o, como algunos opinan que utilizan, el miedo y el acoso en unos diputados con disciplina de voto que rinden cuentas únicamente al partido, que en ocasiones no saben ni lo que votan; que se sienten legitimados para ello por el sistema y que te han anunciado antes lo que tienen intención de votar indistintamente tus argumentos tiene pinta que poco o nada cambiará el resultado de una votación en el congreso. Pero respetando la legalidad nadie, ni siquiera un grupo numeroso con pancartas, debería tener prohibido expresar su opinión sobre cualquier votación en el parlamento a otros ciudadanos o a un cargo público en la medida que éste último esté ejerciendo como tal o no suponga una molestia en su vida privada.

  2. Hay un masivo escrache o más bien poner en la picota, a todo aquel que se oponga a gobiernos del PP, Pilar Manjon, Aida Colau, etc. Les dan la vuelta a su biografia, y lo que no encuentran se lo inventan, de un modo mucho más agresivo que cualquier escrache.
    Gentes como Jose Bono o Pepe Blanco han sido agredidos por simpatizantes o militantes del PP. Luego afirman que quien protesta es un criminal. La misma palabra antisistema, en los 80 definia a grupos de extrema derecha o proetarras. Ahora se usa para cualquiera que discrepe, es decir, ejerza su libertad

  3. EL ESCRACHE, O LA POCA CINTURA POLÍTICA
    Grandes alharacas está levantando esta forma de protesta por parte de los que lo están padeciendo en este momento, cuando ellos también lo han practicado en el pasado cuando les ha interesado, ya que al final esta forma de protesta, no es más que una forma de actuación política, en este caso llevada a efecto por las plataformas antideshaucios.

    En definitiva el escrache no es más que una manifestación de opinión política de forma colectiva y en este caso, frente a un problema como los deshaucios por las hipotecas, http://afectadosporlahipoteca.com/2013/03/25/la-pah-actua-frente-a-los-desahucios-ilegales-tras-la-sentencia-del-tjue/ que también lo han utilizado políticos que ahora están en contra, como Cifuentes, que el año 2009 manifestó que, ”Cualquier expresión de protesta ciudadana es siempre legítima”. pic.twitter.com/awW5EHMnel
    O alguna dirigente política como Rosa Díez, parece que en un pasado no le hacían ascos al escrache, de lo que parece que a Rosa Díez lo del escrache, cuando lo hacía ella, no le parecía tan mala idea pic.twitter.com/BE4UZqXtta aplicando un #DobleRasero
    Ejemplos tenemos más de uno, por lo que en este momento estamos ante una disyuntiva de DOBLE MORAL, algo muy común en las derechas y en no tanto a la derecha. Su cultura de las buenas formas es sagrada, lo que no debe de ser sagrado es la realidad de las personas que no tienen recursos como ellos, ya sean económicos, políticos o mediáticos para poner en marcha una campaña de persuasión por medio de los llamados más medias, con objeto de lograr el objetivo que están aplicando hasta la fecha, enriquecimiento por cualquier medio sin tener en cuenta cualquier derecho social, como puede ser la dación en pago, que el tribunal europeo ha señalado lo inaceptable de la ley hipotecaria española. Pero incluso quien está hoy clamando contra el escrache de forma orquestada y dirigida, el PP, no siempre estuvo en contra del mismo, como queda bien claro. El PP justificó en el pasado el acoso a los políticos http://www.publico.es/452719/el-pp-justifico-en-el-pasado-el-acoso-a-los-politicos . En definitiva, el escrache no es más que la manifestación por los medios al alcance, en este caso, de población afectada por una medida extorsionadora, como afectados y personas que los apoyan desde plataformas de afectados por los desahucios como la plataforma PAH.
    Medidas de denuncia similares están utilizando los afectados por las preferentes, una estafa a los clientes bancarios, donde muchos de los que las suscribieron han perdido todos sus ahorros, en la medida que en muchos de los casos son contratos de por vida y sin garantía alguna de devolución de los fondos aportados y ante ello tenemos actuaciones ciudadanas, como la de presionar a alcaldías del PP, como está sucediendo en Galicia, http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/27/galicia/1364400761_869847.html o incluso alcaldes del PP que apoyan a los preferentistas en algunos municipios gallegos, http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/03/28/galicia/1364470579_425157.html

    Como he señalado previamente, debe de ser muy democrático y justo legislar contra un grueso de la población, con medidas sobre la contratación, la jubilación, las ayudas sociales, las de dependencia, ejerciendo una violencia injusta sobre ellos y a la vez no querer asumir las repercusiones de sus actos. Mayor cinismo no se puede manifestar, pero es la base de la derecha y no tan derecha, en su cultura diaria. Ellos pueden forzar los suicidios de los que se ven abocados a perder su vivienda, pero queda muy feo que les canten las cuarenta a las puertas de sus casas. Porque, cómo van a quedar frente al vecindario. BASTA YA DE TANTO CINISMO.

    Posdata.- Escrache a Mariano Rajoy en Berlín.- Quizás una buena idea para ejercitarla delante de la sede de Génova.
    http://www.eldiario.es/economia/Berlin-Rajoy-El_Padrino-escrache_0_115838724.html

  4. Los argumentos de que no puede presionarse a quien no comparte las ideas propias y vota en contra, a mí me valdrían si nos encontráramos en una situación de democracia de verdad. Pero cuando nuestra suerte y la de nuestra prole, por muchos años, depende de una gente que detenta el poder merced a malas mañas, a un sistema electoral tramposo y a la fuerza mediática que consigue demostradamente porque dispone de cuantiosos medios económicos fraudulentamente obtenidos, entonces no se me puede hablar de respeto a las ideas. Porque mis ideas son irrespetadas con la mayor virulencia. Esto es una guerra y aquí no cabe el fair play engañoso. Cuando el ultraliberalismo cumpla con las reglas de juego democrático, la gente podrá hacer lo propio.

    http://lacasademitia.es/articulo/sociedad/violentos-enrique-bethencourt/20130330080907016535.html

    • Supongamos que tienes razón (volveré a escribir sobre el tema y seguiremos ahondando en él), ¿crees justo que consideres que mi posición es de ‘neutralidad’ y, por tanto, volcada con los banqueros? ¿Se puede disentir de una acción concreta sin ser estigmatizado? Saludos.

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