Violentos

¿Es posible definir claramente cuándo una sociedad vive una situación de paz? Lo más sencillo es vincularla, la paz, a la ausencia de conflictos visibles y masivos en las calles, lo que igualaría a sociedades tan diversas como las de Finlandia, Cuba, Letonia, Costa Rica, Canadá, Australia o las de los países árabes pre-primavera y, antes y después de ella, Arabia Saudí o Qatar.

Por distintas razones: desarticulación social, represión, miedo, falta de liderazgos alternativos, ausencia de libertad de prensa, así como de cultura, cauces democráticos y oposición, sociedades con distintas circunstancias económicas y sociales podrían ser calificadas de tranquilas, de pacíficas. Los cementerios también, claro.

En la vieja Europa sucede otro tanto. Una parte de sus naciones ha formado parte de la vanguardia de la democracia y del Estado del Bienestar durante décadas; otras, como España y Portugal, no tanto, pues sufrimos dictaduras hasta mitad de los años 70 del pasado siglo, y nuestro Estado del Bienestar tenía y tiene un menor desarrollo.

Los conflictos sociales se han atenuado gracias al sistema democrático y al establecimiento de reglas de juego, de fórmulas de arbitraje más o menos equilibrado, entre sindicatos y empresarios.

Pero todo eso está cambiando. Ya no existe el peligro de la URSS y del presunto paraíso socialista. La socialdemocracia ha caído en picado y apenas mantiene algún gobierno, barrida por una derecha que sintoniza más con una parte del cuerpo electoral, de enorme fidelidad, y que mantiene una férrea unidad frente al fraccionamiento de la izquierda.

Agresiones

Los gobiernos se permiten duras medidas económicas contra los trabajadores del mundo privado, los funcionarios y el conjunto de la población, sin que la respuesta esté a la altura del tamaño de las agresiones, lastrada por el temor, el conservadurismo creciente, el discurso apabullante y monocolor de la mayoría de los medios… Y el escaso atractivo e insuficiente diferenciación en sus políticas de los partidos socialistas, como sucedió en el último año y medio de un Zapatero escorado a la derecha.

Estos días, cuando Rajoy se pone nervioso por las movilizaciones estudiantiles, amplificadas por la desmedida represión policial, la derecha saca a la palestra comportamientos violentos de una minoría de manifestantes, que le sirven para descalificar las iniciativas y colocarlas al borde de posicionamientos antisistema.

Me llama la atención como son capaces de visualizar la violencia en los otros, con la misma facilidad que se olvidan de la propia, de la que generan, dejando a un lado la actuación de las fuerzas de seguridad, que la violencia no solo se ejerce con una porra y unas balas de goma.

Miseria

Porque, ¿no es violencia facilitar el despido y abaratarlo? ¿No es violencia la desprotección de millones de personas que sobreviven con subsidios de miseria o gracias a instituciones benéficas? ¿O la de las familias que no tienen ingreso alguno? ¿No es violencia que te despojen del techo en que habitas por no poder hacer frente a la hipoteca? ¿No es violencia la humillación de los expulsados del mundo laboral que acorta la esperanza de vida y lleva al incremento de depresiones y de suicidios?

¿No es violencia la reducción unilateral de salarios por parte de los empresarios que permite la reforma laboral? ¿No es violencia que en un hospital operen primero al que tiene seguro privado? ¿O que el sistema educativo elimine recursos para los estudiantes con dificultades de aprendizaje o con discapacidad, condenándolos al fracaso?

Una vez más, recurro al académico británico Adam Curle, quien dijo, acertadamente, que la paz se caracteriza por un nivel reducido de violencia y un nivel elevado de justicia. ¿Estamos en guerra?

……….

NDA: Hoy cobra actualidad este artículo de hace un año sobre las distintas caras de la violencia, a cuentas de la que se ha armado con lo de los escraches; asunto que no me convence, como ya manifesté en un artículo reciente, donde, tras reconocer el inmenso trabajo de la PAH, señalaba que “no comparto que se amenace con perseguir a un diputado si no vota a favor de ‘mi propuesta’, por justa y razonable que sea, afecte al tema de los desahucios o a cualquier otra materia. ¿Lo aceptaríamos si los amenazantes fueran por ejemplo, grupos antiaborto o defensores de la energía nuclear?”. Quedo abierto, como siempre, al debate y a las críticas, que es el espíritu que anima este modesto blog.

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Pero todo se resolverá, no se impacienten, no se angustien,… In the year 2525, tema interpretado por Zager & Evans.

http://www.youtube.com/watch?v=izQB2-Kmiic

Condena y elogio de la carne

Al final, van a tener razón los curas con sus apocalípticos discursos en torno a los tres grandes peligros que acechan a las inmateriales e inmortales almas. A saber: el mundo, el demonio y la carne.

El mundo, en sus diversos tamaños y versiones, con Pedro Jota, la recesión económica, el FMI, Merkozy y las agencias de calificación, no ofrece el menor dilema, es cada vez más aterrador.

El demonio, por razones más que obvias, al enemigo (no en su contemporánea acepción de estudiante valenciano, que quede claro) ni agua, más aún cuando se trata de un escindido de las propias celestiales filas, un contestatario, un rebelde, un disidente.

Y la carne, ¿la carne? De pequeño y pese a las reiteradas recomendaciones y lavadas de cerebro de los sacerdotes, nunca logré entender por qué la carne era un inmenso riesgo que nos alejaba de la pureza y de la santidad; y nos mandaba al infierno sin oposiciones. Luego, en la preadolescencia, capté el mensaje, aunque concluí desde el primer contacto, posible herejía, que era justamente lo contrario de lo que pregonaban en los púlpitos y en las escuelas: se trataba, sin duda, de una bendición de dios.

Pero como digo, los avances científicos comienzan a darle la razón a aquellas proféticas premoniciones, aunque no en su fiel exactitud. El abuso de carne, dicen ahora médicos, dietistas, científicos y ecologistas, constituye un peligro para el bienestar individual y para la propia salud del Planeta.

Hace ya tiempo que se nos alertó sobre las nefastas consecuencias del abuso de productos cárnicos –y la no inclusión en la dieta de la suficiente cantidad de frutas y verduras-, vinculado a la parición de arterioesclerosis y enfermedades cardiovasculares, así como a obesidad, cáncer neorectal o gota.

Efecto invernadero

Ahora surgen investigaciones que, además, vinculan el abundante consumo cárnico (el de una parte de la población de los países desarrollados, que en los otros apenas la prueban) al estropicio que estamos haciendo al Planeta. En efecto, distintos informes señalan que es preciso disminuir el consumo de carne en un 10% para evitar un mayor calentamiento de la Tierra.

La investigación asegura que más del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene su origen en el sector primario, proporción similar a la del sector industrial pero superior a la de los transportes. El ganado, señala, es causante de casi el 80% de las emisiones del sector primario, principalmente en forma de gas metano.

Las razones se encuentran en la emisión de  este gas, de efecto invernadero, por el sistema digestivo de los animales –especialmente el ganado vacuno-, el estiércol y el uso de fertilizantes y pesticidas, entre otros procesos vinculados a la ganadería, generando una gran cantidad de metano. A ello se añade la deforestación de bosques para convertirlos en zonas de pasto.

Llamamiento

Tras conocer tan alarmantes, sesudos e irrebatibles argumentos, considero que no podemos permanecer impasibles. Por nuestra salud individual y, por supuesto, por el presente y futuro del viejo Planeta azul. En consecuencia, desde esta humilde Tiradera llamo a reducir drástica y urgentemente el consumo de solomillos y hamburguesas, de chuletones y bifes, de escalopes y morcillas, de sesos y chorizos.

Por el contrario, porque quema calorías, reduce el colesterol, incrementa el nivel de hormonas femeninas y protege a la próstata en el caso de los varones, aumenta las defensas del organismo, disminuye el estrés, genera bienestar psicológico… y no sube peligrosamente la temperatura de la Tierra, carne, mucho más sana, mucho más recomendable, la otra, siempre la otra.

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Barbra Streisand: ‘Memory’.

http://www.youtube.com/watch?v=GVwJNg4Wgq4

Un problema de imagen

La Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2011 situaba a España en 5.300.000 desempleados; 341.900 en el caso de la Comunidad Canaria (30,9% de su población activa). La EPA del primer trimestre de 2012, que conoceremos a final de abril, superará con toda seguridad los cinco millones y medio. Y no es descartable que, con la contracción en la economía que producirán los recortes y la disparatada reforma laboral aprobada por el Ejecutivo del PP, este año lleguemos a los seis millones.

Pero el problema es la imagen.

Cáritas advierte que la pobreza en España es en estos momentos “más extensa, más intensa y más crónica que nunca”. Asegura que el 22% de los hogares españoles se encuentra por debajo del umbral de la pobreza y otro 25% está en situación de riesgo, porcentajes mucho más elevados en el caso de Canarias, por encima del 30%, que aparece tras Extremadura (38%) como la comunidad más empobrecida. En el Estado español hay medio millón de hogares que carece de ingresos. En el ámbito europeo solo Rumania y Letonia presentan peores datos.

Pero el problema es la imagen.

El número de hogares que tienen a todos sus miembros en situación de desempleo supera ya el millón y medio en España. En Canarias está ya por encima de los cien mil y, además, en el Archipiélago hay una cifra similar de desempleados que no recibe ninguna prestación. Y, por primera vez, el Gobierno central ha decido congelar el salario mínimo, situado en 8.979,60 euros/año, y subir engañosamente las pensiones, recortadas desde febrero por el aumento del IRPF.

Pero el problema es la imagen.

Desde que comenzó la crisis más de 350.000 familias españolas han perdido sus viviendas al no poder hacer frente al pago de sus hipotecas, calculándose que en los próximos dos años puede llegar al medio millón. Decenas de miles de jóvenes emancipados han tenido que regresar a casa de sus padres por la imposibilidad de costearse sus alquileres tras perder sus empleos. Por cierto, el paro juvenil se acerca ya al 50%, porcentaje ya superado en las Islas.

Pero el problema es la imagen.

En los últimos años se ha descapitalizado de manera significativa la educación, especialmente la atención a los estudiantes más desfavorecidos, aunque los discursos oficiales siguen diciendo que ésta es clave para salir mejor de la crisis, con gente mejor formada y que puede aspirar a trabajos más cualificados. Otro tanto viene sucediendo con la Sanidad, lo que ha obligado a intervenir a un estamento tan conservador como son los colegios de médicos, preocupados por el deterioro de la calidad asistencial e indicando que se corre el riesgo de terminar en un sistema dual: sanidad para ricos y sanidad para pobres.

Pero el problema es la imagen.

El país se cae a cachitos. La gente vive cada vez peor. Cada vez hay más abismos sociales y menor cohesión. Muchos empiezan a ser conscientes de que nunca volverán a tener un empleo. Los jóvenes saben que van a vivir peor que sus padres y que la emigración, como la de sus bisabuelos y tatarabuelos, es una salida cercana. Se multiplican los que tienen que recurrir a servicios asistenciales para comer todos los días y los que margullan en los contenedores de los supermercados en busca de alimentos caducados.

Pero el problema, lo auténticamente trascendente, lo que de verdad nos debe preocupar e importar, como a ustedes, tiene razón señor Rajoy, es la imagen conflictiva de España que trasladan a otros países esos pibes y pibas que, rompiendo silencios, comodidades y pasividades, se quejan de los problemas educativos en las calles valencianas y son contundentemente apaleados.

El problema es la imagen.

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Dos temas de Paco Ibáñez.

‘El Lobito Bueno’, poema de José Agustín Goytisolo.

http://www.youtube.com/watch?v=-7iN7PH6ADo

Y ‘Palabras para Julia’, también de José Agustín Goytisolo.

http://www.youtube.com/watch?v=C7Zsb0Y8Tpg&feature=related

Tras el 19-F, ¿huelga general?

Frente a las dudas que manteníamos algunos, las movilizaciones celebradas el pasado domingo 19 de febrero fueron un éxito. Creo que han dado algo de aire a los exhaustos sindicatos, pero sobre todo a una sociedad que parecía adormecida e inerte pese a las continuas agresiones contra una parte muy relevante de ella y, de manera especial, contra los más débiles.

La voladura, más o menos controlada, de la Educación y la Sanidad públicas, así como de los servicios sociales, las medidas económicas que cargan contra trabajadores y clases medias, pero no tocan lo más mínimo a las grandes fortunas; la política de recortes –iniciada por el PSOE, castigado duramente en las urnas por su deriva a la derecha, y culminada brutalmente por este PP inflado de mayoría absoluta- que solo genera más paro y pobreza, menor consumo y, por tanto, menos ingresos para las empresas y para las administraciones públicas, nuevos recortes y más desempleo y más gente sin recursos, merecía, seguramente, una respuesta aún más numerosa en la calle.

Un fracaso en la convocatoria del 19-F, en la que había muchos ciudadanos y ciudadanas sin vinculación sindical, hubiese constatado que estamos ante una sociedad pasiva, narcotizada; que estamos ante una ciudadanía que asiste complaciente a la eliminación de derechos y a la imposición de políticas económicas tan injustas como desacertadas, que un día sí y otro también confirman que lejos de mejorar la economía y el empleo, retraen a aquella y volatilizan miles de puestos de trabajo. Afortunadamente, hay una llamita de esperanza que prendió este 19-F.

Positivo

Ha sido, por tanto, un paso positivo, pequeño pero significativo, en medio de una situación muy grave. Una situación de crecimiento del conservadurismo, de enorme debilidad sindical y de arrinconamiento de las posiciones progresistas, con una sociedad marcada por el miedo y la desorientación.

Tras la movilización he escuchado distintas voces exigiendo la convocatoria inmediata de una huelga general, incluso algunos, más atrevidos a la par que, en mi opinión, insensatos, hablan de huelga general indefinida, lo que confirma un análisis poco fino del mundo en que viven.

Me parece que acudir al manual y repetir las consignas del pasado puede abrigar y dar seguridad. Pero, al mismo tiempo, puede llevar a una estallada de terribles consecuencias. Antes de convocar una huelga general, por muy razonable y merecida que sea, que en este caso lo es por el calado de una muy desequilibrada reforma laboral y por el resto de medidas económicas, hay que saber cuál es el estado de ánimo de los afortunados que todavía tienen empleo, sondear cuántos estarían dispuestos a secundarla en los distintos sectores, tanto públicos como privados.

Porque se corre el riesgo de actuar alejados del sentir de la sociedad, de sus impuestos temores, y de contribuir, en lugar de a un reforzamiento de la resistencia frente a las barbaries de la derecha, justo a todo lo contrario, a una desarticulación y desmoralización de lo poco organizado que queda en el plural campo que apuesta por una mayor equidad, por una sociedad con menos violencia y más justicia. No se pueden cometer errores.

Medir bien las fuerzas con las que se cuenta; extender el conocimiento de lo que están suponiendo las políticas y legislaciones en marcha; actuar con el máximo grado de unidad, no poniendo por delante lo que divide; manejar inteligentemente los tiempos para desarrollar las distintas acciones reivindicativas; acumular fuerzas para una batalla que durará años y en la que el neoliberalismo dispone de armamento potente y variado en las instituciones y en los medios de comunicación… Y, en su caso, convocar la huelga en el momento adecuado en que las sinergias sean mayores.

Creo que eso es lo que corresponde a las organizaciones y ciudadanos que rechazan, que rechazamos, estas políticas, que cabe calificar de ‘antipersonas’, como las tristemente famosas minas; políticas que cercenan proyectos vitales, que destruyen individuos y familias, igual que aquellas mutilan cuerpos.

Políticas que solo están conduciendo al desempleo masivo, a la pobreza creciente y a la exclusión social de millones de hombres y mujeres en el Estado español, de cientos de miles en Canarias, impulsadas por patriotas de pacotilla que quieren mucho a la nación, que se llenan la boca de España, y, paralelamente, no tienen el menor pudor en sacrificar, en mandar al matadero, en machacar sin piedad a sus ciudadanos y ciudadanas.

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Del grande y siempre recordado José Antonio Ramos: ‘Chipude’.

http://www.youtube.com/watch?v=P1MmsbWEW4w

Tauromaquia, ¿tradición o barbarie?

Ahora que el PP y su ministro educativo, el señor Wert, quieren incrementar los apoyos a los toros desde el departamento de Cultura, así como recuperarlos para TVE, les dejo con este texto de la vieja Tiradera que, en lo esencial sigue, teniendo vigencia.

Tauromaquia, ¿tradición o barbarie?

A propósito de la aprobación por el Parlamento de Cataluña de la prohibición de las corridas de toros, decisión que aplaudo fervientemente como millones de personas de distintos credos de este país, quisiera hacer algunas puntualizaciones al debate que se ha originado y que el PP y su infantería mediática, como viene siendo habitual, ha tratado de politizar al máximo. La primera, que la decisión catalana nace de una iniciativa legislativa popular (ILP), de ciudadanos y ciudadanas contrarios al maltrato a los animales, que los hay, por cierto, de derechas e izquierda, nacionalistas y estatalistas, monárquicos y republicanos, religiosos y ateos, delgados y llenitos, altos y bajos; la segunda es que ha sido ratificada democráticamente por el voto mayoritario de los legítimos representantes de la soberanía popular en esa comunidad.

Y la tercera, que no vale agarrarse a la pervivencia de arraigadas tradiciones para justificar la continuidad de este obsceno espectáculo. Asimismo lo son, en otras culturas, la ablación del clítoris, el matrimonio con adultos de niñas a partir de 9 años o la lapidación de adulteras. Y también en ellas sus defensores aluden a las tradiciones para defender situaciones aberrantes contra los seres humanos y, especialmente, contra las mujeres.

En muchos casos, detrás de esas tradiciones ancestrales se encuentran profundas esencias religiosas que en el que nos ocupa, la tauromaquia, parecen haberse transformado en no menos peligrosas esencias patriotas o, simplemente, patrioteras. Las mismas que los conservadores españoles tratan de utilizar como rédito electoral, como si los que rechazamos esta mal denominada fiesta nacional mereciéramos ser expulsados y considerados peligrosos apátridas.

Tortura

Causar daño por divertimento a un animal, someterlo al mayor estrés, destrozarlo internamente con los puyazos y clavarle banderillas, torturarle, en fin, hasta la muerte, puede resultarle a algunos un enorme referente cultural; a otros, simplemente nos parece una muestra de una descomunal barbarie y falta de la más mínima sensibilidad hacia el dolor ajeno, en este caso animal. Y las denunciamos, al igual que hacemos con las matanzas de focas, las peleas de perros o las riñas de gallos, que también cuentan con muchos seguidores.

Argumentar, desde un presunto liberalismo, que por principio no se debe prohibir, nos podría llevar consecuentemente, a tolerar la posesión de armas, el cultivo y distribución de ‘coca’, la esclavitud, la práctica de la poligamia o, por qué no, circular en dirección contraria; o a que los niños se vayan de casa a la edad que les plazca o opten por ir o no al colegio. Y, por supuesto, permitir que, en función de los gustos y de la supuesta libertad de cada cual, torturemos a perros, gatos, ovejas o cabras, tirándolas de un campanario como en algunas fiestas también pretendidamente muy hispanas.

Como bien señala el filósofo Jesús Mosterín, “ningún liberal ha defendido un presunto derecho a maltratar y torturar a criaturas indefensas… Los padres del liberalismo tomaron partido inequívoco contra la crueldad. Ya entonces, frente al burdo sofisma de que, puesto que los caballos o los toros no hablan ni piensan en términos abstractos se los puede torturar impunemente, el gran jurista y filósofo liberal Jeremy Bentham señalaba que la pregunta éticamente relevante no es si pueden hablar o pensar, sino si pueden sufrir”.

Por cierto, se ha polemizado sobre el alcance de la Ley canaria de protección de los animales, aprobada por nuestro Parlamento en 1991, asegurando que sólo afecta a los animales domésticos. Considero que el texto de la ley canaria elimina de esta tierra a la tauromaquia. En primer lugar, porque aclara que “se entiende por animales domésticos, a los efectos de esta Ley, aquellos que dependen de la mano del hombre para su subsistencia”. En segundo lugar, porque una atenta lectura de la misma deja claro que las corridas de toros se encuentran proscritas en nuestra comunidad, casi veinte años antes que en Cataluña. En efecto, en el artículo 5.1 de dicha ley se dice que “se prohíbe la utilización de animales en peleas, fiestas, espectáculos y otras actividades que conlleven maltrato, crueldad o sufrimiento”, lo que, sin nombrarlas específicamente, deja a las corridas fuera de la legalidad en las Islas, aunque algún jeta protaurino dirá que el bicho no sufre e, incluso, que se divierte mientras lo vejan y martirizan.

Sin embargo, esa prohibición de actividades con maltrato hacia los animales, no afecta, en la legislación isleña, a las riñas de gallos. En un posterior artículo (5.2) se salva a éstas, señalando que “podrán realizarse las peleas de gallos en aquellas localidades en que tradicionalmente se hayan venido celebrando, siempre que cumplan con los requisitos que reglamentariamente se establezcan”, entre ellos que no pueden ser espectadores los menores de 16 años; e impidiéndose el apoyo público a las mismas (las corridas de toros reciben casi 600 millones de euros anuales en subvenciones en España). Se las salva de la prohibición pese a que en el preámbulo se las considera “tradiciones cruentas e impropias de una sociedad moderna y evolucionada”.

Tradiciones

En definitiva, no puedo compartir que el maltrato animal pueda justificarse en tradiciones ni reminiscencias culturales. Puestos a reivindicar la cultura, prefiero a Mozart, Beethoven, Brueghel el Viejo, Leonardo Da Vinci, Mercedes Sosa, José Antonio Ramos, Los Beatles, Alfredo Kraus, Cervantes, Frida Kahlo, Cortázar o Gabo, antes que la desigual batalla de un desorientado animal que no tiene la menor intención de enfrentarse contra unos seres humanos armados y dispuestos a hacerle el mayor daño posible con el menor riesgo.

Por último, si, como hacen algo más que insinuar los protaurinos, el listón para ser ciudadano español se encuentra en el mayor o menor apego a esta bárbara fiesta, a esta ritual salvajada sangrienta impropia del siglo XXI, mucho me temo que la población de este Estado se va a ver considerablemente diezmada.

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Y de musical propina, como dice el amigo Chema Tante, Ane Brun: ‘Don’t leave’. Espero que les guste.

http://www.youtube.com/watch?v=x4AmkD0xnp4&feature=related

Wert ‘Nodoyuna’ y la OCDE

Un reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), ‘Equidad y calidad de la educación. Apoyo a estudiantes y escuelas en desventaja’, ofrece una serie de interesantes reflexiones sobre la situación actual del sistema educativo. E incluye, asimismo, distintas propuestas para superar los actuales y preocupantes niveles de fracaso y abandono escolar, en lo que Canarias y España se llevan la palma: la media de abandono escolar temprano en la UE es del 15%, frente al 28,4% de España y el 30,4% de Canarias; aunque hay comunidades con datos mucho más satisfactorios, como el País Vasco (12,6%).

En informe señala, al respecto, que en los estados que forman parten de la OCDE casi uno de cada cinco estudiantes carece de un nivel mínimo de habilidades. Teniendo el doble de posibilidades de mostrar un empeño deficiente los alumnos de entornos desfavorecidos. “La falta de equidad e inclusión provoca fracasos escolares, lo cual significa que, en promedio, uno de cada cinco adultos jóvenes abandona sus estudios antes de terminar la educación media superior”, asegura.

Destaca, asimismo, que una mejora de los niveles de éxito escolar supone beneficios individuales y sociales. Ofrece más oportunidades a las personas y, además, contribuye al crecimiento económico y al desarrollo social. Los costos económicos y sociales del fracaso y la deserción escolares son altos, en tanto que completar con éxito la educación media superior brinda a los individuos mejores perspectivas de empleo y de estilos de vida más sanos, lo que resulta en mayores contribuciones a los presupuestos públicos y la inversión”.

Añadiendo que las personas con más escolaridadcontribuyen a sociedades más democráticas y a economías más sustentables, y son menos dependientes de la ayuda pública y también menos vulnerables a las contracciones económicas”. En este sentido, señala que los sistemas educativos con mejores resultados son los que combinan inteligentemente calidad con equidad.

Invertir

De su lectura llama la atención la propuesta de invertir en los estudiantes desde la educación temprana hasta la educación media superior, eliminando los elementos que entorpezcan la equidad y actuando sobre aquellas escuelas que, por sus condiciones socioeconómicas, se encuentran en desventaja y ofrecen peores resultados.

Más interesantes aún me resultan sus cinco recomendaciones para prevenir el fracaso y promover un mayor número de alumnado que culmine la educación media superior.

Son las siguientes: eliminar la repetición de grados (“es costosa y no mejora los resultados educativos”, afirman); evitar la separación temprana y diferir la selección de estudiantes hasta la educación media superior; administrar la elección de escuela para evitar la segregación y el aumento de las desigualdades (“proporcionar plena libertad de elección de escuela a los padres puede dar por resultado la segregación de estudiantes según sus capacidades y antecedentes socioeconómicos, y generar mayores desigualdades en los sistemas educativos”); procurar que las estrategias de financiación respondan a las necesidades de estudiantes y escuelas; y diseñar trayectorias equivalentes de educación media superior para garantizar su término.

La comparación con lo que está haciendo el PP en las comunidades que gobierna y en el propio ministerio desde la llegada de José Ignacio Wert nos hace ver que los conservadores españoles están poniendo en práctica completamente justo lo contrario de lo que recomienda la OCDE: apuestan por la repetición de curso, segregan anticipadamente con la reducción de la ESO en un curso, promueven la libre elección de centro, preocupados exclusivamente por la excelencia y no por la equidad, o recortan significativamente los recursos materiales y humanos del sistema educativo, disminuyendo la financiación, reduciendo las plantillas docentes y eliminando profesionales de apoyo a la escuela.

Menos valorado

Wert se está convirtiendo en el más destacado patoso del Gobierno Rajoy, y eso que cuenta con una amplia, meritoria y dura competencia entre sus compañeros de Gabinete. Y ya aparece como el ministro menos valorado, al revés que su antecesor, Ángel Gabilondo.

Al igual que el popular, sin segundas, Pierre Nodoyuna, de ‘Los autos locos’ y ‘El escuadrón diabólico’, no acierta en ninguna ocasión y recurre con frecuencia al engaño y a la trampa, como ha sucedido con el inexistente manual de ‘Educación para la Ciudadanía’, con los ‘modernizados’ temarios para las oposiciones de Secundaria o con su clasista confusión respecto al papel de las becas, que quiere reservar para los brillantes y no para los que carecen de medios económicos.

La notable diferencia es que con el legendario personaje de dibujos animados, producto de la factoría Hanna-Barbera, nos podíamos echar unas risas con sus torpezas y reiterados fracasos, y con su encarnación ministerial, ‘Wert Nodoyuna’, como empieza a ser conocido, resultan poco o nada graciosas sus jugaditas, manipulaciones e incompetencias en algo tan fundamental como el sistema educativo. ¡Haz algo, Patán!

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Vic Chesnutt: ‘Everything I say’, una joyita que me recomendó mi amigo Tony Murphy:

http://www.youtube.com/watch?v=5rPyQFmGmb4

Rock and Oil, ministerial gira

El ministro del petróleo y adiós a las renovables, José Manuel Soria, ha tenido un fin de semana de locura, con entrevistas periodísticas en distintos medios escritos canarios, y presencia, también, en algunas televisiones. En una verdadera gira Rock & Oil ha defendido a capa y espada las prospecciones petrolíferas, el nulo papel que en la decisión sobre las mismas tendrá el Gobierno canario, su plena desvinculación de los intereses de REPSOL y la absoluta seguridad medioambiental del pinchazo en la bolsa.

Lo hacía pocas horas después de que en Lanzarote fuera abucheado y que comenzara a percibir que sus gestiones en este asunto molestan a una parte importante de la sociedad de las Islas. Por razones muy diversas, que van desde la preocupación por los riesgos ecológicos a su impacto en nuestra principal industria y modo de vida, el turismo, pasando por las consideraciones de respeto institucional al Parlamento y al Ejecutivo de las Islas, así como a los cabildos, es decir a los representantes de su ciudadanía.

Soria podía haber optado por decir la verdad. Por reconocer que en el actual marco legal Canarias no va a recibir el menor beneficio de las extracciones, que solo enriquecerán a la petrolera, en más del 95%, y en medida muchísimo más reducida al Gobierno de España. Por señalar las enormes dificultades que supone establecer la mediana entre un Estado y un Archipiélago que no es independiente. Por poner sobre la mesa que un vertido dañaría gravemente al medio natural y al turismo. Y por decir de forma transparente que las prospecciones entrañan sus riesgos.

El líder del PP canario lejos de esto, dio una versión dulcificada del asunto, parecida a la de su filial, el CCN, cuando pronostica miles de puestos de trabajo, a sabiendas de que es absolutamente incierto. Y, además, tuvo la chulería de indicar de manera rotunda que si hubiese el mínimo peligro medioambiental, no permitiría que se llevaran a cabo los sondeos en la zona, cercana a Lanzarote y Fuerteventura.

Informe REPSOL

No pasaron 24 horas de sus altisonantes declaraciones y un digital, diariodelanzarote.com, publicaba un interesante informe de REPSOL -que conocí a primera hora de la mañana del lunes por un tweet del compañero @JaimePuig-, en torno a las prospecciones y sus riesgos, que dejaba por los suelos los ministeriales argumentos.

En él se señala, textualmente, la posibilidad de “impactos potenciales de la perforación de sondeos marinos”, entre los que se encuentran “vertidos de lodos de perforación” y “posibles derrames de combustible y aceites de las unidades de perforación y apoyo”; así como “posibles derrames de petróleo” y “escapes de gas durante las eventuales pruebas de producción”. Apuntando, igualmente, a “posibles erupciones de petróleo y gas” y “posibles derrames de sustancias peligrosas”.

Asimismo, la petrolera asevera que el “área de operación podría verse también afectada por derrames accidentales de hidrocarburos líquidos”, afectando a la calidad del agua en la zona.

¿Conocía el ministro Soria tan exhaustivo informe de REPSOL? ¿Ocultó intencionadamente su contenido a la ciudadanía porque debilita su posición embellecedora de la investigación sobre la existencia de petróleo y gas, y sobre su cantidad y calidad?

No tengo la menor duda de que la respuesta es afirmativa, circunstancia que en un Estado con mejor calidad democrática le debiera llevar directamente a dejar su cargo. Este en el que vivimos, desafortunadamente, no lo es. Y el ministro podrá continuar con su mediática gira Rock & Oil, con su singular cruzada a favor del petróleo y de quienes se van a beneficiar del mismo. Que no son, lo podemos tener bien claro, ni esta tierra ni su gente.

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Y hoy les dejo una versión de un éxito de Simon & Garfunkel, ‘Bridge Over Troubled Water’, a cargo de Aretha Franklin.

http://www.youtube.com/watch?v=_DBl5gAs6WI