Fraga, ¿ángel o demonio?

La trayectoria de todos los seres humanos presenta, en mayor o menor medida, zonas enormemente claras y lugares bien oscuros. En la vida personal y en la actividad profesional. También en la política. Reflexiono sobre ello en las horas siguientes al fallecimiento de Manuel Fraga, que ha ocupado espacios muy relevantes en los medios de comunicación.

Quito de en medio, porque no me interesan, los insultos y las palabras de mal gusto, que haberlas las ha habido, especialmente en las redes sociales; y que se repetirán, aunque con distinta procedencia cuando la parca toque en la puerta a Santiago Carrillo o a Fidel Castro, personalidades que también desatan filias y fobias apasionadas.

Tampoco me parecen de recibo, aunque sea habitual en los obituarios, las hagiografías que presentan a don Manuel como la quintaesencia de las libertades, como un demócrata en estado puro. Y que olvidan, intencionadamente, su colaboración con una ignominiosa dictadura.

Subjetivo

En ‘El Espejo Canario’ traté de resumir mi posicionamiento sobre el asunto, subjetivo, por supuesto, pero intentando vislumbrar aspectos positivos y negativos en la larga presencia de Fraga en la vida pública española, sesenta años nada menos.

En lo positivo, haber sabido evolucionar desde esa participación activa en altos cargos en el régimen franquista hacia posiciones de aceptación de la democracia. Así como haber logrado que una parte significativa de la derecha franquista y de la extrema derecha se integrara en el PP; muestra de ello es que España es de los pocos estados europeos que no cuenta con organizaciones de extrema derecha en su Parlamento. Y lograr, también, la articulación de los conservadores tras el naufragio de UCD en el 82.

Asimismo, su participación en la elaboración de la Constitución del 78. O su posterior apuesta por el Estado de las Autonomías, pese a sus iniciales reticencias al título VIII de la Carta Magna, y sus indudables éxitos electorales, con masivo apoyo en las urnas, en su Galicia natal.

En lo negativo, su estrecha colaboración con un régimen autoritario y violento desde sus orígenes. “Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria”, llegó a escribir. Su responsabilidad como ministro de la Gobernación tras la muerte del dictador en los luctuosos sucesos de Vitoria Gasteiz de marzo de 1976. Sus salidas de tono con frases como “la calle es mía” o “la ikurriña se aprobará por encima de mi cadáver”. Su homofobia.

Asimismo, la enorme irresponsabilidad política que demostró al no apoyar a Felipe González en el referéndum de la OTAN, anteponiendo sus intereses partidarios a su atlantismo y a la lógica que correspondía a la derecha española.

Pero, si me permiten, por encima de todas esas consideraciones, lo peor en mi opinión es que Manuel Fraga jamás pidió perdón ni realizó la menor crítica a un régimen, el franquista, que nació de un fallido golpe de Estado y de una cruenta guerra civil, y que torturó, asesinó, encarceló y envió al exilio a decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas.

Ni él ni su partido, por cierto.

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CAMPANADES A MORTS

Lluis Llach, fragmento de ‘Campanades a morts’, en homenaje a los fallecidos en los sucesos de Vitoria Gasteiz, entre ellos un chico de 17 años.

http://albokari2.wordpress.com/2008/03/02/vitoria-gasteiz-1976-campanadas-a-muerto/

CAMPANADAS A MUERTO (letra completa en español)

I
Campanadas a muertos

hacen un grito a la guerra

de los tres hijos que han perdido

las tres campanas negras.


Y el pueblo se refugia

cuando se acerca el lamento,

ya son tres penas más

que tenemos que guardar en la memoria…


Campanadas a muertos

por las tres bocas cerradas,

ay de aquel trovador

que olvide las tres notas!


Quién ha cortado el aliento

de estos cuerpos tan jóvenes,

que no tienen más tesoro

que la razón de los que lloran.


Asesinos de razones, de vidas,

que no podáis descansar en ninguno de vuestros días

y que nuestras memorias os persigan hasta la muerte.


Campanadas a muertos

hacen un grito a la guerra

de los tres hijos que han perdido

las tres campanas negras.


II


Abridme el vientre

para su reposo,

de mis jardines

traed las mejores flores.


Cavadme hondo

para estos hombres,

y grabad su nombre

en mi cuerpo.


Que ningún oráculo

desvele el sueño

de los que han muerto

sin agachar la cabeza.


III


Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso del brillo de sus ojos,

has querido cerrar sus párpados,

pero no lo conseguirás, que todos guardan esta luz

y nuestros ojos serán relámpagos en tus noches.


Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso de tan joven belleza,

has querido romper todos sus miembros,

pero no lo conseguirás, recordamos su cuerpo /

y aprenderemos cada noche a quererlo.


Tan sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

impotente por el amor que tenía,

le has dado la muerte como compañía,

pero no lo conseguirás, que por lo que él quiso,

nuestros cuerpos siempre estarán en primavera.


Sólo diecisiete años

y tú tan viejo,

celoso de tan joven belleza,

has querido romper todos sus miembros,

pero no lo conseguirás, recordamos su cuerpo

y aprenderemos cada noche a quererlo.


IV


La miseria se convirtió en poeta

y escribió en los campos

en forma de trincheras,

y los hombres fueron hacia ellas.
Cada uno se convirtió en palabra

del victorioso poema.

 

 

 

—————-

 

 

Y en catalán…

 

 

CAMPANADES A MORTS
I

Campanades a morts
fan un crit per la guerra
dels tres fills que han perdut
les tres campanes negres.

I el poble es recull
quan el lament s’acosta,
ja són tres penes més
que hem de dur a la memòria.

Campanades a morts
per les tres boques closes,
ai d’aquell trobador
que oblidés les tres notes!

Qui ha tallat tot l’alè
d’aquests cossos tan joves,
sense cap més tresor
que la raó dels que ploren?

Assassins de raons, de vides,
que mai no tingueu repòs en cap dels vostres dies
i que en la mort us persegueixin les nostres memòries.

Campanades a morts
fan un crit per la guerra
dels tres fills que han perdut
les tres campanes negres.

II

Obriu-me el ventre
pel seu repòs,
dels meus jardins
porteu les millors flors.

Per aquests homes
caveu-me fons,
i en el meu cos
hi graveu el seu nom.

Que cap oratge
desvetllí el son
d’aquells que han mort
sense tenir el cap cot.

III

Disset anys només
i tu tan vell;
gelós de la llum dels seus ulls,
has volgut tancar ses parpelles,
però no podràs, que tots guardem aquesta llum
i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.

Disset anys només
i tu tan vell;
envejós de tan jove bellesa,
has volgut esquinçar els seus membres,
però no podràs, que del seu cos tenim record
i cada nit aprendrem a estimar-lo.

Disset anys només
i tu tan vell;
impotent per l’amor que ell tenia,
li has donat la mort per companya,
però no podràs, que per allò que ell va estimar,
el nostres cos sempre estarà en primavera.

Disset anys només
i tu tan vell;
envejós de tan jove bellesa,
has volgut esquinçar els seus membres,
però no podràs, que tots guardem aquesta llum
i els nostres ulls seran llampecs per als teus vespres.

IV

La misèria esdevingué poeta
i escrigué en els camps
en forma de trinxeres,
i els homes anaren cap a elles.
Cadascú fou un mot
del victoriós poema.

 

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4 pensamientos en “Fraga, ¿ángel o demonio?

  1. La frase “su estrecha colaboración con un régimen autoritario y violento” es un eufemismo bastante doloroso. Lo de “régimen autoritario” imagino que lo habrás copiado del Diccionario de Historia que recientemente conocimos. En todo el texto, solo he leído en una ocasión el término “dictadura” y me resulta curioso leer tantos paños calientes con respecto a un personaje al que únicamente califican sus propios actos. La sinonimia a veces nos engaña y, en esta ocasión, preferiría que se llamara a las cosas por su nombre. De la misma manera que muchos no se creen que la izquierda abertxale pueda dejar la confrontación armada -o terrorismo, para no utilizar eufemismos- para utilizar la política, ¿por qué hemos de creer los demócratas que un defensor a ultranza y miembro de primera fila de la dictadura franquista podría convertirse en demócrata?

    Con respecto a lo que hoy se dice sobre “uno de los padres de la democracia”, aporto para la reflexión un comentario que he leído hoy: “Cómo será la madre de nuestra democracia sabiendo quién es uno de sus padres”.

    Saludos

    • Hombre Tenesor, que unas líneas más arriba hablo de “ignominiosa dictadura”; y poco después de “un régimen, el franquista, que nació de un golpe de Estado y de una cruenta guerra civil, y que torturó, asesinó, encarceló y envió al exilio a decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas”. No creo ser un linchador barato ni un ambiguo ante las dictaduras y sus barbaries.

      • No he pedido linchamientos, Enrique, pero la frase mencionada me sonó a calco del argumentario e ideario de la derecha que defiende a capa y espada lo que bien has mencionado debajo. También eché en falta -lo leeré, por si acaso se me pasó- la responsabilidad directa en la muerte de varias personas, de las que nunca se arrepintió y, lo que es peor, se alegró y vanaglorió.

        Y ni pienses por un momento que dudo de tu posición ante las barbaries pero la moral cristiana nos ha inculcado el ser extremadamente benévolos con los muertos. El día que muera, por favor, critíquenme con libertad. Tienen mi permiso.

  2. Desde luego, y sobre todo,sombras, básicamente porque casi todas sus actuaciones fueron medidas en base a que ejercían un control casi absoluto de los movimientos que hacían sus adversarios, cuasi enemigos, y tenía casi siempre las de ganar. Su autoritarismo, fuera de toda duda, tanto en sus hechos como en su dialéctica, sin respeto al que tenía delante. Hoy, no está de más recordar la poesía de Agustín Millares Sall, dedicada a la calle, que gente como Fraga nos quiso quitar y que, hoy, desgraciadamente, vuelve de nuevo, esa calle a estar en peligro, con los miedos que nos anuncian y el infierno que se avecina. Millares lo dijo así, con tu permiso, Enrique:
    La calle que tú me das
    -calle ausente todavía-,
    no será tuya ni mía.
    Calle de todos será.

    Por el momento no es más
    que una canción encendida,
    una estrella fugitiva
    que soñamos alcanzar.

    Por de pronto se nos va
    de los ojos, como el día;
    volando, como la vida,
    sobre la tierra y el mar.

    La calle que tú me das,
    no será tuya ni mía.
    Habrá de ser compartida.
    Calle de todos será.

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