Venezuela, ¿dictadura o democracia?

Este texto de hace unos meses cobra hoy actualidad tras la muerte del presidente Chávez. Ni ángel ni demonio, ofrezco aquí mi opinión sobre Venezuela, sus avances, sus problemas y sus incógnitas. 

Venezuela, ¿dictadura o democracia?

Venezuela se encuentra en el primer plano informativo por el grave estado de salud de su recién reelecto presidente, Hugo Chávez Frías, un líder carísmático que levanta filias y fobias en todo el mundo, pero que cuenta con el mayoritario apoyo de su pueblo. En diversos artículos periodísticos o tertulias radiofónicas o televisivas es común referirse a esa nación latinoamericana como una dictadura.

Lo dicen, por supuesto, los abundantes tertulianos de la caverna pero también, sin el menor sonrojo, algunos progres. También en Twitter presuntos socialistas no disimulaban su amor al líder opositor, Henrique Capriles, en las vísperas de los comicios presidenciales del pasado mes de octubre. Aunque ahora también les ha dado por referirse al “régimen” venezolano, expresión que no usan con España, Grecia, Colombia o México.

Claro que el culmen del disparate, y del ridículo más espantoso, lo protagonizó el Nobel Mario Vargas Llosa que, el mismo día de las votaciones, pronosticó en las páginas del diario El País una aplastante victoria de Capriles sobre Chávez, augurio fundado en su profundo conocimiento de la idiosincrasia del pueblo venezolano (ver Vargas Llosa, Venezuela y las encuestas http://wp.me/p1SYpM-cF ). Un error sustentado en la sustitución del conocimiento de la realidad y del análisis político-electoral por los deseos y la ideología, profundamente conservadora y ultraliberal, del autor de La ciudad y los perros.

Los mismos deseos e ideología que me expresó hace unos años un corresponsal en Caracas de un medio español. “¿Vio usted la manifestación chavista?”, me interrogó, para luego dar su rotundo comentario en un tono de enorme desprecio: “¿Se fijó? Eran casi todos negros”. Se supone que los blancos y los acaudalados estaban en el otro bando.

He estado en Venezuela y es un país que tiene problemas, entre otros la pervivencia de altos niveles de delincuencia y criminalidad, así como una elevada inflación; y numerosas incógnitas abiertas sobre su futuro inmediato, entre otras las referidas al devenir y a las debilidades de su economía. No es una sociedad perfecta, como no lo es ninguna. Pero es una nación en la que el desempleo está en el 7% (aunque sigue habiendo mucha economía sumergida), ha bajado sensiblemente la pobreza, del 49,4% al 23,6% en los últimos 14 años, está a punto de erradicarse el analfabetismo y se han producido importantes avances (derecho a la salud, acceso a la vivienda, pensiones de jubilación…) hacia una sociedad con mayor equidad, en la última década, invirtiendo el proceso de etapas anteriores.

Manifestaciones

Debe tratarse, sin duda, de una dictadura sui géneris. Por sus calles he visto manifestaciones de funcionarios públicos contra decisiones del Gobierno, sin que se produjera la menor represión policial; como en Madrid o Barcelona, vamos. En Venezuela no hay presos políticos. Sus televisiones, radios y periódicos son abrumadoramente contrarios a Chávez y su Gobierno; medios de comunicación de una permanente agresividad comparable a los mejores momentos de Intereconomía, La Gaceta o La Razón. Existen partidos políticos, organizaciones empresariales y libertad de culto. Y economía de mercado, por cierto.

No digamos nada en el plano electoral: más de una docena de convocatorias a las urnas desde 1999. Comicios vigilados al máximo a nivel internacional, desarrollados con la mayor limpieza y cuyo proceso y resultados han sido reconocidos por la UE, la ONU, la OEA o el Centro Carter. Y ganados casi todos por Chávez, salvo su intento de reforma constitucional, tumbada por los electores en 2007.

Por cierto, Chávez junto a otros líderes latinoamericanos, entre ellos los exguerrilleros José Mújica (Uruguay) y Dilma Rousseff (Brasil), ha demostrado que la izquierda puede llegar con la fuerza de los votos al Poder y promover democráticas transformaciones sociales. Algo impensable tras el violento desalojo de Salvador Allende en 1973 y las dictaduras sanguinarias que se generaron en muchos países en los setenta y ochenta del pasado siglo.

A falta de mayores argumentos, sus detractores recurren al control estatal de los sectores estratégicos de la economía, a su intervencionismo. Actitud sin duda “dictatorial” que contrasta con la “muy democrática” de los que en España comienzan hoy el camino de privatizar la Sanidad; y anteriormente lo hicieron con Endesa, Tabacalera, Repsol, Telefónica y Argentaria, entre otras.

Carta Magna

Incluso alguno acusa a Chávez de modificar la legislación para poder repetir, vía urnas, en el cargo. Y olvidan que aquí se modificó la Carta Magna por PP y PSOE para blindar el pago de la deuda y el cumplimiento del déficit, colocándolos por encima de los derechos de los ciudadanos.

Comprendo que la derecha fustigue a Chávez y que recurra, aunque me parezca poco ético, a la difamación y a la manipulación constante sobre Venezuela y su realidad social, económica y política. Forma parte de su ADN.

Entiendo menos que una parte de la izquierda repita los mismos esquemas y argumentos endebles, sin el menor contraste ni reflexión. No se trata de deificar a nadie. Ni a Chávez ni a su partido ni a sus políticas, en las que conviven aciertos y errores. Y que, como todas, deben estar siempre sujetas al análiisis y a la crítica. Aunque, en última instancia, quien tiene que refrendarlas o no es el pueblo venezolano.

Pero, guste más o menos, la orientación de sus políticas (como las de las diversas y plurales izquierdas que han llegado al poder democráticamente en América Latina, desde Uruguay a Ecuador, desde Brasil a Bolivia) es claramente favorable al bienestar de la mayoría social y, especialmente, a tratar de mejorar las condiciones de los más pobres. Y se nota en todos los parámetros: empleo, niveles de pobreza, educación, sanidad, etcétera.

Los mismos parámetros que en España y en otros países europeos están cayendo en picado gracias a las políticas de austeridad, de cercenamiento de lo público y de beneficio de las minorías, los mercados y la banca, haciendo que cada vez haya más pobres y más excluidos sociales. Y pocos, especialmente en los medios de comunicación, cuestionan semejantes democracias adulteradas y de cada vez más ínfima calidad. En las que se incumplen sistemáticamente los programas electorales e incluso, como en Italia, poderes externos imponen un presidente que no pasó la prueba de las urnas.

————————Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Un viejo texto (de febrero de 2006), firmado entre otros por los premios Nobel Adolfo Pérez Esquivel, Nadine Gordimer y José Saramago, que sigue teniendo interés:

La soberanía de Venezuela debe respetarse

El 11 de abril de 2002, el presidente Chávez fue víctima de un golpe de Estado promovido por la administración Bush con la complicidad de los sectores más antidemocráticos de la sociedad venezolana. Menos de 48 horas después, la junta golpista se vio rechazada por la movilización popular, que exigió sin descanso y con éxito el regreso del representante legítimo de la nación.

Pero la oposición, no contenta con el fracaso de su golpe, intentó en diciembre de 2002 sabotear la industria petrolera, vital para el buen funcionamiento del país, y causó daños colosales a la economía venezolana.

En agosto de 2005, durante un programa de televisión de gran audiencia en EE.UU., el reverendo ultraconservador Pat Robertson, muy cercano a la Casa Blanca, hizo un llamado al asesinato del señor Hugo Chávez sin tener por ello ningún problema ulterior con la justicia estadounidense. Su asesinato «nos costaría mucho menos caro que iniciar una guerra», afirmó.

En septiembre de 2005, el presidente Hugo Chávez denunció públicamente la existencia de varios planes de invasión de Venezuela por parte de las fuerzas militares estadounidenses. Washington no deja de estigmatizar al líder venezolano como si fuese «una fuerza negativa» para la seguridad del continente americano.

En noviembre de 2005, el gobierno del señor José Luis Rodríguez Zapatero se vio sometido a intensas presiones por parte de Estados Unidos con el fin de que España no procediera a la venta de armas a Venezuela. Washington dio pruebas con ello de un patente desprecio a las reglas diplomáticas internacionales.

Durante los últimos seis años, la oposición venezolana ha sufrido once derrotas electorales consecutivas, y ello a pesar de todas las campañas mediáticas que organizó contra el gobierno legítimo del señor Hugo Chávez.

Frente a esta desbandada ininterrumpida, la oposición, que ha perdido toda base popular, decidió boicotear las últimas elecciones parlamentarias con el objetivo de socavar el proceso democrático. Serias sospechas pesan sobre Estados Unidos, considerado como el promotor de esta nueva tentativa de desestabilización.

La oposición venezolana, en parte financiada por Washington, que se niega a plegarse a las reglas electorales, toma así como rehén a la democracia. ¡Eso es inaceptable!

¡Las decisiones soberanas del pueblo venezolano deben respetarse, pues el porvenir de la nación no se decide en las oficinas de la Casa Blanca, sino en las urnas bolivarianas!

Adolfo Pérez Esquivel
José Saramago
Nadine Gordimer
Noam Chomsky
Salim Lamrani

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10 pensamientos en “Venezuela, ¿dictadura o democracia?

  1. Chávez ha ganado 13 de las 14 elecciones nacionales que se han celebrado y ello se debe, sobre todo a que ha mejorado enormemente el nivel de vida de la mayoría de la población. La pobreza se ha reducido a la mitad y la extrema pobreza en un 70%, gracias, sobre todo, a la creación de empleo. Millones de venezolanos han accedido por primera a la sanidad pública, el número de escolares se ha duplicado, las pensiones se han triplicado y se han construido cientos de miles de viviendas. Asimismo ha ganado prácticamente todas las elecciones desde que llego al poder, por lo tanto el pueblo está masivamente con la revolución bolivariana, ¿ donde esta el problema?. Pues en el mundo “civilizado” cuya visión de una sociedad capitalista no tolera que surja una alternativa mas social y humana en la evolución del planeta. La solución en nuestras manos.

  2. Al vecino del norte no le gusta que le lleven la contraria y la historia nos dice que siempre actúa de la misma manera, financiando golpes de estado y desestabilizando por todos los medios, lícitos o no, la voluntad popular democraticamente constituida. Aunque desde la Europa civilizada se vea a Chávez como un iluminado, y el personaje tenga en realidad sus luces y sus sombras, lo cierto es que la realidad venezolana necesita el desarrollo de las políticas sociales impulsadas por la llamada revolución Bolivariana, aunque la estética que se reciba de todo ello, en la vieja e higiénica Europa, esté mal vista.

  3. Respeto tu opinion, en cuanto la eleccion es democratica y la sociedad elige a sus dirigentes, pero despues viene el uso de saber practicarla, ahora se encuentra en una encrucijada de hipotecarla destruyendo el tejido productivo que es una realidad no verbal y si real.

  4. Muy bueno tu artículo, Enrique, muy bueno y, te puedo asegurar que, para nada soy afín al lider chavista pero, tal y como lo planteas, se ponen en duda todas las ideas y prácticas neoliberales, neocon de los llamados países democráticos y de gran parte de esta llamada “izquierda” pusilánime y ¿dictatorial? que, si no hubiera sido por los “tontos”, avariciones, defraudadores, represores, censuradores y NEOPUSDIANOS -seguidores a raja tabla de los integristas del OPU DEI-, seguirían haciéndonos creer que verdaderamente están con el pueblo, “su” pueblo, al que secuestran una y otra vez no sólo con sus palabras. Justamente, hoy ha salido publicado que IZQUIERDA UNIDA, debe a la ¿seguridad social, o a la hacienda pública, no sé, 1 millón de euros?, información seguramente filtrada por uno de los imbéciles de este gobierno, el señor MONTORO, ¿o es DEGÜINDOS? -a cual peor ya que, una AMA DE CASA, lo haría mejor que ellos dos, ó tres, ó cuatro de los que están ahora mismo gobernando-dilapidando este Estado ejpañol…
    Grasias por hacernos reflexionar con respecto a esta República bolivariana.
    Ya sabes, Siento, luego exististimos…
    Saludos.

  5. Pingback: HUGO CHÁVEZ. | INDESINENTER

  6. Mientras el chavismo, como le dicen los medios, siga llevando los centros de salud, las escuelas, los comedores escolares, la gratuidad de libros y material escolar, la propiedad de las chabolas como paso previo para poder solicitar préstamos, la extensión de la educación musical a los barrios empobrecidos, la oposición venezolana poco tiene que hacer; salvo que el país entre en recesión. Y luego, datos llamativos como ser el quinto país del mundo en estudiantes universitarios. País de contrastes. sí; pero, haciendo el mismo paralelismo, si lo que estamos viviendo actualmente en este país, al que estamos aún atados, no se puede calificar de dictadura, pues Venezuela entonces tampoco. Los gobiernos de Chávez, con todas sus luces y sombras, son los únicos que han mirado para el pueblo y sus sectores más excluidos y marginados en toda la historia de la corrupta y degradada democracia venezolana que, para sus detractores (entre ellos, el insigne chupóptero Felipe Gónzalez) si serían un ejemplo de auténtica democracia

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